CAPÍTULO ÚNICO
Hay un refrán muy popular que dice:
"Mientras más nos esforzamos en pasar inadvertidos, más llamamos la atención", Al parecer, era una frase que Park Jimin jamás la había escuchado en su vida. Porque de lo contrario, no se hubiese presentado a su nueva escuela tal como lo hizo.
En un principio, el recién llegado creyó haber logrado su cometido. Pero lo que no sabe el joven de cabello castaño, es que en su desesperado intento de pasar inadvertido llamó la atención de todo el colegio.
Tal vez se pregunten ¿Porqué?
Probablemente porque la curiosidad es muy grande y a su vez, es imposible no querer descubrir saber que, o más bien quién se oculta debajo de todas esas capas de ropa oscura.
Se sabe que por su altura fácil podría tratarse de un humano, lástima que la complexión que tiene es mucho más frágil y delicada, totalmente diferente a cualquier otro estudiante promedio.
Por el dulce aroma que deja al pasar, se puede afirmar que se trata de un joven omega. Lástima que hay un pequeño problema... El recién llegado al parecer no tenía otras cualidades que puedan definirlo como un licantropo más que su dulce olor a duraznos.
Después de analizar la vestimenta que llevaba, llegaron a la conclusión que tal vez se trataba de un vampiro por lo de la ropa oscura que le cubría de pies a cabeza como si esta fuera algún tipo de protección contra la luz solar.
Aunque esa teoría quedó descartada en el instante que a regañadientes tuvo que quitárse la mascarilla, el sombrero para poder presentarse con sus nuevos compañeros de grupo.
Muchos de los que ahí se encontraban perdieron el aliento en cuánto miraron ese rostro. Y no es para menos, lejos de lo que el joven castaño pudiera pensar de su aspecto, es poseedor de uno de los rostros más hermosos y enigmáticos nunca antes vistos.
Cara pequeña, ojos color avellana, nariz diminuta, labios gruesos color carmesí, unas adorables y notorias pecas teñidas por un lindo rubor rosaceo cubriendo esos pómulos altos.
En pocas palabras... Una preciosidad.
Dentro de toda deslumbrante visión del recién llegado, no pasó desapercibido como este hizo todo lo posible por ocultar su boca. De hecho, nunca se le vio esbozar una sonrisa, y eso que más de uno hizo hasta lo imposible para llamar su atención. Esta de más decir que todos fallaron en el intento.
Si hubiera una sola palabra que defina al recién llegado, esa sería sin lugar a dudas, timidez. Es que no sólo fue su peculiar belleza lo que cautivo a todos, también lo hizo el misticismo que su sola presencia emanaba, así como su tenue y casi audible voz.
Y lo que no sabe Park Jimin, es que fue precisamente su timidez y hermetismo lo que llamó la atención de cierto joven que estaba sentado al final de la fila. Un joven de negra cabellera y grandes ojos oscuros como la noche que no perdía ni un solo detalle del peculiar joven.
Mientras el pelinegro observaba atento cada uno de los gestos y ademanes que el castaño hacía al hablar. Por un breve instante, perdió todo tipo de conexión con el resto del mundo. En donde por un pequeño tiempo, los sonidos se volvieron simples ecos lejanos y donde los cuerpos que había a su alrededor, se tornaron en simples sombras amorfas en movimiento.
Toda su atención estaba completamente fija en cierto hombrecito de castaña cabellera y unos hermosos ojos color avellana.
Definitivamente tenía que conocerlo, si o si y eso iba más allá de querer ser un simple compañero de grupo. Esta era la primera vez que reaccionaba así por otra persona, y eso debía significar algo. Además, lejos de inquietarse, le fascinó.
Lástima que sus planes de persuasión se verían truncados y hasta cierto punto frustrados. Porque lo que nunca se imaginó Jeon Jungkook, es que tratar de llegar a Park Jimin se volveria una misión imposible.
Porque por algún motivo, el castaño siempre lograba escabullirse en cuánto sonaba el timbre para salir a receso. Por lo poco había visto, siempre se le miraba en solitario y tampoco hablaba con nadie, ni por error.
Eso lo intrigó más.
Cómo era de esperarse, después de la presentación en clase, la mascarilla y el sombrero no volvieron a dejar ese hermoso rostro, al igual que la ropa oscura se volvieron algo así como su sello personal.
Si bien los primeros días en una nueva escuela son difíciles en especial cuándo no conocemos a nadie. También lo es más cuando nosotros mismos ponemos barreras para evitar que se acerquen a nosotros, y al parecer eso sucedía con el misterioso chico recién llegado.
Lo que nadie en el colegio sabía, es que no se trataba de timidez, muchas veces la inseguridad y hasta cierto punto el miedo hace malas jugadas en nuestra contra. Especialmente, cuándo creemos que no encajamos en ningún lugar.
Eso era justo lo que pasaba con el misterioso y enigmático Park Jimin.
Pero Jeon Jungkook quién es un gran observador, y miraba a lo lejos como el joven pasaba sus días en solitario, no dejaba de inquietarse al ver cómo éste seguía sin hablar y sin relacionarse con nadie, pensó que eso ya no era normal.
Por algún motivo, deseaba con ansias descubrir el porque de ese extraño comportamiento, casi como anhelaba su próxima bocanada de aire.
En la sociedad actual, existe la libertad de interactuar y relacionarte con seres místicos. Atrás quedó la regla en donde los humanos, vampiros, y los licantropos se sentaban únicamente con los suyos.
Afortunadamente, para el bien de la sociedad, los tiempos han cambiado, y tras definir las leyes de convivencia, todos pueden interactuar con todos con la finalidad de forjar lazos y asi romper estereotipos antiguos.
Esa era una de las ventaja de los nuevos colegios inclusivos.
Atrás habían quedado las rivalidades y la guerra entre las diferentes estirpes. Ahora, la nueva sociedad estaba abierta a la interacción y convivencia. No había sido fácil llegar a este punto, pero tras años de luchas y acuerdos. Por fin se pudo llegar a un punto de interacción.
Lástima que no todos piensan igual. Ya sea por temor, creencias obsoletas, o simplemente porque todavía algunos creen que no encajan en ningún lado. Y al parecer, éste era el caso de Park Jimin.
Ya habían pasado más de dos semanas y el joven castaño seguía manteniéndose alejado del resto de todo el mundo. Eso seguía llenando de curiosidad a la mayoría, en especial a cierto pelinegro.
Después de la tercera semana, Jungkook por fin se armó de valor para acabar de una vez con tanto hermetismo y poder hablar con él misterioso chico. Si de algo estaba completamente seguro, es que no terminaría el día sin haber hablado con Park.
Durante las dos primeras clases, Jimin logró escabullirse como la niebla. Pero en cuánto se escuchó el timbre para salir a receso, Jungkook fue más rápido al salir del salón para esperarlo en el pasillo.
Pasaron dos, cinco, diez minutos y miró con el ceño fruncido como todos sus compañeros salían del salón. Bueno, todos a excepción de uno. Adivinaron, Park Jimin había decidido no salir a comer.
Con un suspiro resignado, Jeon entró al salón y sintió un fuerte pinchazo en su interior al ver al joven recostado sobre su pupitre y con una enorme polera negra cubriendo su cabeza para no ser visto.
Ese había sido el límite para Jungkook.
—¿Estás bien? - fue lo primero que le preguntó en cuanto se acercó.
Lentamente Jimin alzó la vista dejando ver unos hermosos ojos que ahora lucían un extraño color ámbar.
—Sé que han pasado algunos días, y no tuve la oportunidad de presentarme, mi nombre es...-
—... Jeon Jungkook, lo sé.
El pelinegro frunció el entrecejo al no saber como decifrar ese tono de voz.
Tras unos cuantos minutos incómodos, Jungkook se aclaró la garganta, se armó de valor, tomó una gran bocanada de aire y preguntó:
—¿Qué puedo hacer para ser tu amigo?
Aquello tomó desprevenido al castaño, porque nunca se imaginó esa pregunta. De hecho, en su mente ya se había formado todo un interrogatorio, pero nunca pasó por su cabeza la extraña pregunta.
—¿Eh...?
—¿Qué necesito para llegar a ser tu amigo? - insistió.
—¿Disculpa?
Jungkook exhalo
—¿Qué necesito...-
—¿Porqué? - interrumpió Jimin de forma abrupta
—¿Porqué, qué...?, no entiendo tu pregunta
Jimin rodó los ojos.
—¡Oye!, eso es de muy mala educación - reprochó Jeon.
Fue el turno que Jimin lanzara un largo y cansado suspiro.
—¿Porqué quieres ser mi amigo? - volvió a preguntar con una tenue voz.
—¿Porque no querría serlo?
Jungkook sintió derretirse por dentro al ver cómo una capa rosácea aparecía cubriendo esas lindas y notorias pecas.
—¿Ya comiste?
Jimin movió su cabeza en negación
—¿Quieres ir a comer algo?
El castaño suspiró
—Yo...-
—Anda, ven. Vamos a comer algo y así nos conocemos. - insistió Jungkook.
A pesar de no estar muy convencido, no pudo rechazar la mano extendida de Jeon. Quién después de unos segundos, Jimin se armó de valor y tomó la cálida mano contraria sintiendo al instante una ráfaga de energía atravesarle todo el cuerpo.
Los ojos de Jungkook se iluminaron, en cambio las pecas rosaceas de Jimin se volvieron de un lindo color carmesí.
—No digas nada. - sentenció el castaño, y lejos de molestarse, la sonrisa de Jeon se amplio iluminando su rostro. Acción que llamó la atención de Park. —¿Se puede saber porque sonríes?
—Porque es la primera vez en tres semanas que ye escucho decir más de tres palabras y debo decir que me gusta.
Automáticamente el rostro de Jimin se volvió de un lindo rojo color remolacha haciendo que el corazón de Jungkook comenzara a latir con más fuerza.
Cuando llegaron al comedor, todas las miradas se centraron en la pareja. Por instinto, Jimin dio un paso atrás, en cambio Jungkook apretó con firmeza la pequeña mano tratando de brindarle seguridad.
—No sé qué es lo que te preocupa, pero no debes tener miedo. - afirmó Jeon con voz apacible.
Park suspiró.
—Ven. No tienes que temer. No dejaré que nada malo te pase. Lo prometo.
Por primera vez Jimin se olvidó de todo y esbozó una sonrisa que llegó a sus ojos formando dos medias lunas que hizo palpitar el corazón de Jeon como nunca creyó posible.
Si de algo estaba seguro el pelinegro, es que tenia que ir a hacerse un chequeo médico para saber si es normal que su corazón palpite se esa forma.
Una vez que estuvieron sentados frente a frente, el nerviosismo y la inquietud se hizo presente como si éste fuese otro comensal. De momento, ninguno de los dos tenía idea de que decir o como debían comenzar la comunicación.
Eso inquieto al pelinegro porque estaba seguro que había avanzado suficiente con Park para echarlo a perder en un parpadeo.
—¿ Y bien?
La cara se Jungkook fue todo un poema
—¿Uh...? - preguntó el pelinegro
—Tú querías conocerme, ¿qué es lo que quieres saber de mí? - afrontó Park.
Esa pregunta tomó por sorpresa a Jeon.
¡Genial!, ahora estaba seguro que había comenzado a transpirar.
Si bien podía salir con alguna pregunta evasiva para no incomodar a Jimin, solo bastó ver esos hermosos ojos para saber que había llegado el momento de preguntar eso que tanto le daba vuelta por la cabeza.
Respiró hondo y soltó:
—¿Porqué siempre...?-
—¿Porque siempre estoy solo? - interrumpió a lo que Jungkook levemente asintió.
—Si no quieres decirme esta bien. Te prometo que no ...-
Jimin hizo una mueca
—Porque no soy como la mayoría.
Aquello confundió al pelinegro.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Pues... todos tienen bien definido de donde vienen y cuál es su estirpe, luego estoy yo que soy una mezcla de todo.
Jungkook frunció el entrecejo
—¿Qué quieres decir con eso?
—Pues eso. Ya sabes a lo que me refiero.
—No. No lo sé.
Jimin bufo exasperado.
—Mira a tu alrededor y dime que es lo que ves.
—Veo a una bola de estudiantes como tú y como yo.
Los hombros de Park cayeron en una especie de rendición.
—¿Qué es lo que pasa, Park?, sé que apenas nos conocemos. Pero dime que es lo que pasa por esa cabeza para poder ayudarte.
Jimin finalmente emitió una sonrisa forzada que más bien parecía una mueca.
—¿Ya viste?
La cara de Jeon era un confuso poema.
—¿Qué es lo que se supone que debo ver?, ¿Qué tienes una hermosa sonrisa? ¿Que tus ojos desaparecen cuando sonríes?
El castaño exhalo
—¡Tengo colmillos de vampiro!
—¿Y...?¿Qué tiene eso de malo?
—Que soy un híbrido. Soy un tercio omega, un tercio vampiro y un tercio humano. No soy puro - afirmó.
Lejos de todas las reacciones que pudo esperar tras aquella confesión, la que menos espero fue que Jungkook soltara una adorable sonrisa.
—¿De qué te ríes?
—¿Acaso te escapaste de Harry Potter o algo por el estilo?
La indignación le llegó de golpe al castaño.
—¡Hey!¡No es gracioso! Todos saben de donde provienen, la mayoría son alfas u omegas puros. Humanos con años y años de legados. Vampiros de grandes dinastías y luego están la gente cómo yo que no encaja en ningún lado.
El corazón de Jungkook se compromio en su interior.
—Patrañas.
Jimin le miró confundido.
—Si. He dicho patrañas. Esos tiempos han cambiado. Sólo mira a tu alrededor y lo único que verás será a un montón de adolescentes relacionándose entre sí.
Jimin miró a su alrededor tal como le sugirió Jungkook.
—No sé que te hace pensar que no encajas en ningún lado, pero debes saber que tu origen no te hace más o menos que nadie.
—Es muy fácil para ti decirlo cuando es obvio que tu eres...- Jimin guardó silencio. Porque si bien había notado a Jeon nunca se había puesto a pensar en su origen.
Okey, Jungkook es alto, cuerpo firme y fornido para ser un adolescente. Es más grande que el promedio con un delicioso aroma a canela. Estaba hecho se trataba de un Alfa.
—Soy como tú, Jimin. Bueno, se puede decir que a excepción de ti, hay una parte goblin corriendo por mis venas.
La mandíbula del castaño se abrió hasta el suelo.
— Mi abuela paterna era una vampiro que se enamoró de un goblin. - sonrió — en cambio mi abuelo materno era un gran Alfa que se enamoro de una humana y de toda esa mezcla nací yo. - dijo alzando sus hombros.
—Pero...-
—No importa cual sea tu origen, lo que importa es quién eres y como eres con los demás. Créeme, nadie te va a juzgar por ello. No debes de alejarte, o de lo contrario te perderás la oportunidad de conocer a personas maravillosas.
Ahí estaba una vez más las mejillas del castaño al rojo vivo.
Si bien podían seguir hablando, pero el sonido del timbre se escuchó por todo lo alto indicando que había llegado el momento de volver a clases.
—Ni siquiera comiste - musito Jeon.
—Gracias.
—¿Porqué?
—Por todo. - sonrió mostrando por primera vez con orgullo sus afilados colmillitos.
El corazón de Jungkook latió con más fuerza mientras caminaban de regreso a su salón de clases.
—¿Jungkook?
—¿Si?
—¿Quieres venir a mi casa a jugar video juegos?
—Por supuesto que si - respondió con una enorme sonrisa que marcaba unas adorables líneas de expresión en el contorno de esos expresivos ojos negros.
La parte Alfa de Jungkook movía feliz la cola de lado a lado. Su parte vampirica estaba eufórica por haber hecho clic, la parte humana estaba frenética, y su parte goblin daba piruetas por haber conocido a ese ser único y especial de nombre Park Jimin. Aunque aún es algo prematuro, estaba seguro que éste era el inicio de algo muy bueno.
Holis. Sé que he hace rato no subia nada nuevo, pero aqui les dejo esto fluff y algo soft. Esperando les haya gustado aunque sea un poquito porque fue hecho con mucho amor. Cuídense mucho y nos estamos leyendo pronto con las actualizaciones hay pendientes.
Kisses con love
Dolly 💋