POBRE DIABLA

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Sinopsis

El amor es un sentimiento que muy pocas personas sienten en realidad, no tiene edad, clases sociales, raza, sexo. Cuando te enamoras te vuelves profundamente ciego/a que las opiniones y cosas que te dicen las demás personas son para ti un cero a la izquierda, entras a un mundo donde todo lo ves color rosa, donde piensas que el amor es un cuento de hadas ¿pero qué pasa cuándo te encuentras con la cruel realidad? Tus inseguridades se vuelven grandes, piensas que eres insuficiente para esa persona, dejas que te humille de cualquiera forma. Ashley Thompson, una chica que cree en el amor que pinta la fantasía, conoce a Damián Parker, su primer amor, él le pinta un mundo de amor falso haciéndole promesas que jamás cumplió, cada lágrima que ella derrama para él es una satisfacción. "Me dijiste que volara contigo, que no temiera y me dejaste caer al vacío". ¿Cuál será el final de esta historia? ¿Hasta donde podemos llegar por amor? Un gran secreto por resolver pero ¿en realidad quién es él?

Genero:
Romance/Mystery
Autor/a:
Maria Cams
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Ashley Thompson.


«Se casaron y vivieron felices para siempre» digo en mi mente, cierro el libro y doy un suspiro. Que lindas son las historias con finales felices, me hacen soñar y tener la esperanza de que algún día pueda encontrar a mi príncipe azul, o aun mejor, a mi Romeo, pero sin ese final tan devastador. Se vale soñar, anhelar, todos nos merecemos un amor maravilloso.


¿Podré encontrarlo? No lo sé, tal vez sí o tal vez no... se lo dejo a la vida.


Desde que tengo uso de razón, he vivido mis 18 años de vida aquí en Londres, feliz, rodeada de amor. O bueno, eso fue solo hasta los dieciséis años ya que mis padres se separaron. La noticia fue horrible para mí, pues siempre los vi juntos sin nada de problemas, amándose; aunque mi padre la mayoría de veces salía de viaje por asuntos de negocios, ¡ja! «negocios» claro. Pero bueno, así es la vida, así es el amor. Para ser sincera no le guardo rencor ni nada, dejé de verlo gracias a mi madre que se encargó de que la custodia le quedara solamente a ella, y mi padre ni se inmutó en pelearla. Desde ese momento ella se volvió un poco más sobreprotectora conmigo.


—¡Mi pequeña Lulú! —chilla Sabrina acercándose a mí para luego agarrarme los cachetes.


—¡Sabrina! —le doy un manotazo—. ¡Deja de estar haciendo eso, me vas a dejar sin cachetes de tanto pellizcarlos! —me sobo un poco mis mejillas que por deducción, a de estar un poco rojas ya que el color de mi piel no colabora.


—No lo puedo evitar, tú sabes que te amo —ruedo los ojos.


—¡Mi Cris! Rato sin verte —me levanto de la manta que se encuentra tirada en el césped, recojo mi cabello castaño liso a un lado y le doy un cálido abrazo.


—¿Por qué a él sí lo saludas con emoción y a mí no? —hace pucheros, a lo que ruedo los ojos imitando su preguntan forma de burla pero luego le sonrío y le tiro un beso—. No había querido salir, andaba despe... —Cris le da un codazo para que no diga nada y ella lo mira mal.


—¿Qué me esconden? —pregunto escaneando sus caras, veo de reojo como Cristopher le abre los ojos a Sabrina pero luego se da cuenta de que yo me giré a observarlo y trata de disimular. —¿Me van a decir o tengo que descubrirlo por mi cuenta?


—Nada, no es nada Ashly, tú sabes que Sabrina es un poco loca —se siente un ambiente tenso.


—¿Qué tal si vamos por un cappuccino? —propone Sabrina.


—Sí, me parece buena idea, es de lo mejor —dice Cris.


—Esperen unos minutos entonces, le avisaré a mamá, me cambio y nos vamos —recojo la manta y el libro que tengo en el suelo, en verdad es mi lugar favorito, amo leer aquí ya que hay un gran árbol y disfrutar de la naturaleza.


—No puede ser, demoras mucho cambiándote, así estás perfecta, siempre lo estás —dice Sabrina.


—Entonces optaré por no ir.


—Está bien, como digas —levanta sus manos en son de paz—. Eso sí, te acompañamos para que te cambies más rápido.


Sabrina Campbell y Cristopher Collins son mis dos amigos cercanos, ambos tienen 19 años, mi amistad con Sabrina es desde muy niñas, me causa mucha gracia por cómo empezó todo. Recuerdo que había un niño súper lindo en nuestra escuela, ella, otra niña y yo gustabamos de él y siempre peleábamos por quien iba a ser su novia, hasta que un día, la otra niña de la cual no recuerdo ya su nombre, logró entablar una conversación con él, incluso, hasta logró que él le diera una manzana y siempre nos sacaba la lengua en forma de burla.


Sabrina y yo, en vista de que ella "había ganado", decidimos unirnos y armamos un plan, consistía en hacer que el niño hablara con alguien más, en este caso optamos por una niña demasiado linda del mismo grado pero de diferente salón, y que se olvidara por completo de nuestra compañera de curso, y así fue, todo salió a la perfección y desde ahí Sabrina y yo nos volvimos muy unidas, siempre hacemos todo juntas y nos defendemos mutuamente, ella es como la hermana que nunca tuve.


Por el contrario, con Cris es desde hace cuatro años, cuando cursabamos secundaria, entró nuevo en nuestro curso y se unió a nosotras, desde entonces siempre hemos sido los tres y nos apoyamos incondicionalmente en todo.


Sabrina es una chica alegre, extrovertida y con un fuerte carácter, su cabello castaño claro hace una combinación perfecta con sus ojos marrones claros, soy fan número uno de ellos, sus labios son un tono rosado claro y su cuerpo hermoso, sin duda es toda una belleza.


Por el otro lado está Cris, su tono de piel es clara, sus ojos son de un color avellana, sus labios son gruesos y su cabello es marrón. A veces pienso que le gustan los chicos porque jamás le he conocido una novia, muchas se derriten por él pero simplemente no les da importancia alguna y entre ellas se encuentra Clío Jones, la chica "más popular y hermosa" de la universidad.


Entramos a mi cuarto y me pongo en marcha, rápido me doy una ducha, seco mi cabello y busco algo para ponerme.


Encuentro un crop top color vino tinto que tiene un "36" en blanco, un short, mis zapatos deportivos, un collar con pulsera dorada y un buzo color crema.


Tengo puesta mi ropa interior ya que estoy acostumbrada a siempre colocarmela en el baño, así que no me molesta cambiarme frente de Cristopher, de todas formas no está prestando atención ya que se encuentra concentrado viendo alguna serie, solo le doy la espalda tapándome con la toalla y me cambio.


—Listo —digo sonriente luego de algunos minutos, termino de dar el último retoque a mi sencillo maquillaje y ya está.


—¡Por fin Dios mío! —dice Sabrina haciendo una reverencia en el cielo, a lo que nosotros reímos.


Tomo una pequeña cartera, meto un labial, mi móvil y algo de dinero —madre, saldré por un capuchino con los chicos —digo ya bajando las escaleras.


—Tengan cuidado mis niños y se comportan —nos da un beso a cada uno en el pómulo de la mejilla.


Cris me abre la puerta del copiloto y a Sabrina la puerta de atrás, nos subimos poniéndonos en marcha.


—¿Vamos a ir a la misma de siempre? —pregunta Cris.


—Yo opino que cambiémos de lugar, ya ese me aburrió, mejor vamos al nuevo que abrieron a unas cuadras y tal vez de paso ingresamos a los juegos, tenemos mucho tiempo sin ir.


—Sabrina si exageras, primero que todo fuimos el fin de semana pasado y dos, ¡Por Dios! Ya estamos muy grandes para andar en esos juegos —ella bufa.


—Grande la de Cristopher —mis ojos y los de Cris se abren como plato y ella suelta una gran carcajada —si quieres pregúntale a él.


—¡Sabrina! —la regaño. Ella y sus juegos pesados.


—Ya, ya, ustedes son unos aburridos —dice riendo.


Llegamos a la nueva cafetería y sí que está súper, es de dos pisos, su decoración es estupenda. Una de las meseras llega coquetamente a la mesa.


—Aquí les dejo la carta para lo que se les ofrezca —dice mordiendo su labio inferior, está que se come a Cristopher con la mirada.


—No hace falta, queremos tres capuchinos —le respondo.


—En minutos se los traigo —dice con una sonrisa en sus labios y luego se va moviendo sus caderas exageradamente.


—Esa mujer está que te come con la mirada Cristopher, babea por ti así como lo hacen muchas —dice Sabrina divertida.


—Me sentía acosado con su mirada —pega la mano en su frente y nosotras reímos.


La mujer vuelve con los capuchinos en una bandeja y al momento de colocarlos en la mesa, deja un poco a la vista sus pelotas infladas. Veo que Cristopher aparta la mirada y Sabrina cierra los ojos tratando de tranquilizarse, la conozco a la perfección y sé que le irrita las personas que son así.


Saca dos papeles, uno es de la cuenta y el otro se lo pone a Cristopher junto al vaso de capuchino, supongo que es su número de teléfono.


Error, muy grave error.


—Mire señora —habla de repente Sabrina recalcando la última palabra—, tenga un poco de dignidad y respeto hacia los demás, si mi amigo no le ha prestado atención es porque no le interesa, así que no siga insistiendo. Además, tiene novia y es ella —me señala, yo abro mis ojos y trato de decir algo pero no me deja—. Así que por favor no sea tan ofrecida, deje de incomodar a sus clientes ¿o es que quiere que hable con su jefe? —¡Esa es mi amiga!, siempre directa, pero lo que dijo sobre mí no me gustó, está loca. La chica solo susurra un "lo siento" para luego tomar el dinero e irse.


—Sabrina te pasas ¿tenía que ser yo? —ella asiente dándole un sorbo a su capuchino y yo la fulmino.


—Es que ustedes dos lucen, entonces se ve más creíble —ruedo los ojos.


—¡Sí! Esto es lo mejor que hay —grita entusiasmada haciendo que varios ojos se posen sobre nosotros, algunos nos ven aterrorizados y otros mal. Pero con el grito que pegó es tan obvio, hasta Cristopher y yo nos asustamos.


—¿De qué hablas? —pregunto confundida. Nos señala hacia donde está mirando y se puede observar unas instrucciones que indica los lugares de la cafetería—, ¿qué pasó con eso Sab?


—Odio que me llames así, y pasa que hay juegos en la parte de arriba, ¡tengo que ir! ¡Tenemos que ir! —se termina rápido su capuchino y se levanta dispuesta a subir los escalones.


—¡Oye! Espéranos, estás jodidamente loca, nos van a sacar —no me da importancia y sigue su camino.


—¿Estás viendo Cris? Debemos ir por ella, es una jodida loca.


—Se parece a ti ¿de casualidad no son hermanas? —dice riendo y yo lo fulmino con la mirada— está bien, ya no bromeo más, vamos a buscarla.


Subimos por donde lo hizo Sabrina y al llegar quedamos fascinado, hay muchas clases de juegos: están los carritos que se chocan, brincadores, juegos de mesas, entre otros. Buscamos a Sabrina por todos lados hasta que la encontramos en una piscina de pelotas jugando y comiendo una paleta.


—Sabrina, por favor eso es de bebés, tú ya estás grande, además, ¿cómo entraste ahí y de dónde sacaste esa paleta?


—Hay que divertirse, la vida es una y es un carnaval, cómo entré es lo menos importante, y la paleta, puessss... —no termina de decir la frase porque una señora se acerca con un niño llorando y más atrás un guardia de seguridad, ahora entiendo todo.


—Señorita, con todo el respeto debe salir de ese juego y por favor, no le ande quitando las paletas a los niños —le dice el guardia.


Ella rueda los ojos y le saca la lengua como niña pequeña, se incorpora en salir no sin antes decir "todos son unos aburridos".


—Mil disculpas por parte de mi amiga, a veces creo que no disfrutó lo suficiente su infancia o aún piensa que tiene derecho a divertirse como niña pequeña. Queremos remediar su error comprándole otra paleta al niño —digo amablemente.


—Ya no quiero nada —dice el niño mirando mal a Sabrina.


—Gracias cariño, pero espero que no se vuelva a repetir —comenta la señora y nos regala una sonrisa.


—Está bien, hasta pronto, que la pasen súper —nos marchamos hacia el parqueadero.


—Viste que los niños son unos malcriados —dice Sabrina ya montada en el carro— no dejan disfrutar sanamente —Cris y yo reímos.


—Ay Sabrina, no cambias —volvemos a reír todos juntos.


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Al bajar del auto me despido de ambos y se van. Estoy buscando las llaves de la casa en mi cartera cuando observo que en la casa vecina están bajando todo tipo de cosas, ¿tendré vecinos nuevos?, hace más de un mes que nadie vive allí, los vecinos que estaban anteriormente se mudaron a no se qué parte y agradezco que eso haya pasado porque uno de sus hijos era un acosador, se la pasaba viéndome por la ventana que está frente de mi habitación. No le doy tanta importancia al asunto y giro la manija.


—¡Mamá, ya llegué! —un olor a ricas pastas llegan a mis fosas nasales y enseguida mi estómago empieza a gruñir.


—Que bueno hija —dice limpiando sus manos en el delantal— ¿Dónde están los chicos? ¿acaso se fueron? —pregunta buscándolos detrás de mí.


—Sí mamá, pero aquí estoy yo para comerme todas las pastas ricas que hicite —ella sonríe.


—¿Sabes qué eres la mejor hija del mundo mundial? —dice acariciando mi mejilla.


—¿Y tú sabías que eres la mejor mamá del mundo?


-—Ven, pasa a la mesa necesitamos hablar algo —yo asiento y me dirijo a la mesa. A los minutos aparece mamá con una bandeja, trae refrescos y los dos platos de comida, organiza todo para luego sentarse ella.


—Ahora sí mamá, ¿qué me quieres decir? —digo llevando un poco de pasta a la boca.


—Quiero que tomes las cosas con calma ¿sí? —yo asiento mirándola rara—. Tu tía Raquel viene mañana con Madison, se vienen a quedar unos días acá —al escuchar esto me atraganto con las pastas y empiezo a toser, mamá me da golpecitos en la espalda.


—¿Qué vienen hacer acá?


—A tu tía le hipotecaron la casa y necesitan de nuestra ayuda Ashley, por favor hazlo por mí —pongo mis dos manos en la cabeza desesperada. No puede ser que ellas vengan, sinceramente no soporto a mi prima Madison, es muy prepotente, egocéntrica y siempre se cree mejor que las demás, mi tía Raquel piensa que ella es una persona perfecta, que ella hace las cosas correctamente y jamás se equivoca, pero tendré que soportar todo ya sea por mamá, ella no merece que me ponga en su contra.


—Acepto mamá, pero con condiciones, no quiero que Madison ande entrando a mi cuar... —no termino ya que mamá interrumpe.


—Eso no te lo había dicho, te tocará dormir con Madison mientras arreglan el cuarto de visitas, solo será por unos días, prometo que no se van a tardar, tu tía dormirá conmigo.


No, no y no, esto era lo que me faltaba, cuando Sabrina se entere pegará el grito en el cielo.


>>Además de eso estudiará en la misma universidad tuya la carrera de medicina, al parecer se le antojó estudiar a última hora lo mismo que tú.


—¿Me éstas hablando en serio mamá? —ella asiente—, no Dios mío, ¿qué hice para merecerme esto? —rasco mi frente.


—Oye Ash cambiando de tema, ¿mi precioso Cris tiene novia? —me dice pícaramente y yo la miro rara.


—Que yo sepa no mamá, ¿por qué la pregunta? —la miro curiosa.


—¡Lo sabía!


—¿Qué sabes?


—¿No has visto como te mira ese chico? te ve con ojos de amor, como si fueras una delicada flor que él quisiera cuidar, por eso no tiene novia Ashly. Recuerda esto: Las miradas dicen a grito, lo que el corazón calla —yo niego.


—No mamá, él no me puede ver con ojos de amor, solamente como amistad y si eso fuera así, tendría que olvidarse definitivamente de mí, aunque... dudo que eso sea cierto —me levanto de la mesa— que tengas buenas noches mamá —subo a mi habitación. Lo que dijo mamá hace segundos retumba por mi cabeza ¿Cris enamorado de mí? No, eso no puede ser, él me ama como una hermana, definitivamente a mamá le hace falta un tornillo, en fin, tomo mi teléfono y decido enviarle un mensaje a Sabri.


—Ey Sabrina, ¿adivina? —hago clic en enviar. Espero a que me conteste y segundos después vibra mi celular.


—¿Qué pasó? ¿Clío está embaraza? ¿La encontraron en malos pasos? cuenta, cuenta —rio por las estupideces que dice, o bueno, más bien que escribe.


—¡Estás loca! Nada de las cosas que dices, solo te aviso que mañana viene la pesada de mi prima, se quedarán por un tiempo aquí y lo peor de todo... estudiará la misma carrera que nosotras y en la misma universidad —le doy enviar y sé que va armar un drama.


Llamada entrante de Sab.


«Lo sabía»


Contesto la llamada y antes de que yo hable da un grito.


—¡¿Qué?! ¿Me estás hablando en serio? ¿Estás jugando conmigo?


—No, mamá me acaba de decir.


—Esto no me puede estar pasando, no iré a tu casa hasta que esa bruja se vaya.


—Eso no te lo crees ni tú misma —ruedo los ojos aunque no me vea.


—Tienes razón, pero en fin —suspira— mañana hablamos, mi madre me está llamando. Besos mi pequeña Lulú.


—Te odio.


—Me amas —y cuelga.


Creo que a partir de mañana mis días van a ser una pesadilla, con la llegada de ambas va a ser un desastre total. Me acurruco en mis suaves mantas hasta quedar profundamente dormida soñando con mis personajes literarios.



Xx


Nota: ¿Qué tal el primer capítulo? Me anima mucho que dejen sus comentarios y su voto. Gracias por leerme.❤️


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Besitos.✨️


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