Guliverio de Humboldt - Viaje al Centro de la Galaxia

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Sinopsis

En medio de una nueva carrera espacial, un astronauta maracucho se aventura a explorar al centro de la Galaxia, deberá enfrentar los peligros del Universo si quiere regresar con vida para contar su historia. Las potencias solares emprenden una nueva Carrera Espacial para tratar de conquistar las estrellas. Guliverio de Humboldt, celebre cosmonauta y explorador maracucho, se propone unirse a ella con un plan absurdo; convertirse en el primer ser humano en llegar al centro de la galaxia y volver para contarlo. Lamentablemente, luego de su partida, desaparece sin dejar rastro. Cien años más tarde, su nave, el Maria Celeste, es descubierta abandonada en un solitario rincón del sistema solar, completamente desierta. La humanidad entera se pregunta sí el capitán de Humboldt tuvo éxito en su viaje y cómo y porqué su nave ha vuelto sin él. La obra que ahora inspecciona, querido posible lector, se extrajo de las cientos de horas de audio encontradas en la bitácora de la nave fantasma. Constituye el fiel registro de su viaje y narra el destino final del excéntrico e ingenioso maracucho; Guliverio de Humboldt.

Genero:
Scifi/Humor
Autor/a:
Leonydas
Estado:
Extracto
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

A LA DERIVA EN CENTAURI

BITÁCORA - DÍA 01 - 19 horas

...se escucha respiración entrecortada...

—Vivito y coleando... Gracias a la Chinita querida.

...pausa...

Al confirmarse que la nave encontrada era efectivamente el María Celeste, la noticia de su inesperada reaparición le dio rápidamente la vuelta al sistema solar y causó revuelo. El histórico bergantín espacial había sido avistado por última vez 102 años atrás por las cámaras de satélites balizas ubicadas en la Nube de Oort, punto de partida de su viaje al centro de la galaxia. Su capitán y único pasajero humano; el famoso explorador y naturalista venezolano, se había propuesto esta hazaña de manera muy escandalosa y sus planes e historia personal estaban arraigados en el imaginario colectivo de la humanidad.

Inmediatamente el Consejo de Gobierno del Sistema Solar con sede en Marte, ordenó su salvaguarda y reubicación para poder conducir una investigación oficial; y resguardar la ahora valiosa pieza de museo de posibles ataques piratas. A este efecto se despachó con mucha pompa un convoy de la Real Armada Espacial de Marte con un acorazado de guerra espacial, varias fragatas de combate y diversas naves de asistencia. En esta distinguida compañía el bergantín espacial fue remolcado a su última morada, un dique seco en la estación orbital ARES I de Marte.

A dos semanas de su llegada, el equipo forense encargado de la investigación, emitió una declaración en la que determinaban sencillamente, que Guliverio de Humboldt había desaparecido en circunstancias misteriosas. El reporte preliminar de la inspección, publicado por las autoridades de Marte, solo sirvió para alimentar las teorías de conspiración con respecto a su paradero. Debido a que no se había hallado rastro alguno del explorador, únicamente se pudieron usar como pruebas las grabaciones de audio de la bitácora. Todos los demás registros de la nave; la computadora de abordo, las memorias de navegación y la inteligencia artificial que comandaba el bergantín, habían sido borrados.

El público general, enamorado de la romántica historia y misteriosa desaparición del venezolano, estalló en clamor de una explicación más adecuada por parte de las autoridades solares. Todos querían saber si el Capitán de Humboldt había tenido éxito en su viaje; y cómo, y por qué; su nave había vuelto misteriosamente sin él.

¿Dónde estaba Guliverio de Humboldt? ¿Por qué el gobierno solar no daba una respuesta directa y más detallada?

BITÁCORA - DÍA 01 - 19 horas

—Las baterías de la María Celeste quedaron vacías. Sufrimos apagón total de máquinas justo en las afueras del sistema estelar Próxima Centauri, tan cerca que la podemos ver a través de los ventanales cubiertos de hielo. Pero aún muy lejos.

La nave es ahora una concha inerte, un cascarón silencioso y frío flotando a unas mil quinientas unidades astronómicas de la estrella.

Aún ignoro la causa del mal funcionamiento de las baterías. ¿Cómo perdieron la carga así de rápido?

Ahora no tengo tiempo para resolverlo. Sigo con vida sólo gracias a la Chinita querida, y al sistema de soporte vital de mi traje espacial; a través del cual sigo grabando, aunque sé que ya nadie me escucha. No más lo hago por escuchar el melodioso sonido de mi voz, y no volverme loco en el absoluto silencio del espacio. Además escuchar mis planes en voz alta, me ayuda a darme cuenta de lo absurdos que suenan.

Todas las computadoras están muertas. Las turbinas warp quedaron en silencio. El reactor de fusión de hidrógeno de la nave, se apagó automáticamente por protocolo de seguridad una vez el sistema de acumulación de carga se quedó sin energía. Me siento en el interior de un viejo y oscuro refrigerador de escarcha; toda la humedad y el oxígeno que había en el puente, se congeló de inmediato al quedarse sin energía el sistema de soporte vital.

El traje espacial me proveerá míseramente, unos pocos días de calor y oxígeno. Usándolo a la temperatura mínima para no congelarme el culo, podrían ser unas noventa y seis horas; y dado que tengo otro de repuesto, serían un total de ocho días de sobrevivencia muy precaria. Aunque sin forma de procesar alimentos estaré muerto mucho antes que eso.

Tendré que alimentarme de los plátanos crudos que logré subir a bordo. Que deben estar más tiesos que pata ’e perro envenenado. Debo encontrar alguna forma de calentarlos o me reventarán los dientes al comerlos…Daría lo que fuera por un patacón frito en este momento.

El suministro de agua potable en la nave es de unos doscientos litros. Bebiendo un promedio de tres litros cada veinticuatro horas, son unos sesenta y seis días de agua; así que agua, tengo de sobra; pero alimentándome a punta de plátano crudo no estoy seguro de cuánto tiempo duraré.

Tengo que buscar una solución para salir de este infierno helado lo antes posible, ya que nadie vendrá a mi rescate. Si lograra enviar un mensaje de auxilio, tardaría más de cuatro años en llegar al sol. Que molleja de ironía del destino, que un maracucho nacido en la tierra del sol amada, vaya a terminar muerto y congelado como un polo helado en el vacío del espacio.

...larga pausa...

Pero no crean que me he dado por vencido, ni de verga. Mientras tenga aire en mis pulmones lucharé por mi vida vergación; y buscaré la forma de salir de esta tumba helada.

Por ahora solo contemplo mis opciones y diviso un plan a seguir. Ya he hecho los cálculos a mano y si despliego manualmente las velas solares ahora mismo, lo que representa unas ocho horas de trabajo, les tomaría unas dos semanas acumular la carga suficiente como para poner en funcionamiento los sistemas vitales del María Celeste, y poder salir de aquí.

Eso es demasiado tiempo, en mucho menos me convertiré en un polo de paleta.

Tal fue la presión pública que el Consejo de Gobierno Solar se vio en la necesidad de comisionar una junta extraordinaria de investigación para determinar las causas y las circunstancias exactas de su desaparición, publicar un extenso reporte oficial y hacer de acceso público las memorias del personaje.

Esta junta fue multidisciplinaria y multinacional, tenía muchas tareas, todas ellas colosales. Un grupo médico forense se dedicó a analizar cada milímetro del enorme vehículo espacial en busca de rastros biológicos; otro equipo de técnicos e ingenieros desarmó el computador central pieza por pieza y analizó meticulosamente todos los bancos de memoria; mientras que a una comisión integrada por historiadores, lingüistas, periodistas y naturalistas, se le dio acceso a los cientos de horas de audio encontradas y que fueron grabadas por el capitán en sus viajes.

Quien escribe tuvo el honor de dirigir este último equipo de profesionales, por el hecho de ser considerado una suerte de erudito en la materia, y el más importante biógrafo de Guliverio tras haber publicado tres e-libros sobre su vida*.

*El Maracucho Ilustrado - De Pescador a Cosmonauta - Tajadas en el Espacio. Miguel Otero Moncada.

Nuestra tarea era estudiar y transcribir todas las grabaciones de la bitácora para eventualmente catalogarlas, editarlas y publicarlas. Pero solo escucharlas todas en tiempo real habría tomado meses; así que un computador especial de la Universidad Autónoma de Ciudad Galileo en Marte, nos asistió en la tarea. Se dedicó por varios días a filtrar, resumir, clasificar y limpiar los archivos de audio que luego serían procesados por nuestro equipo, para conseguir el material coherente y digerible que contiene el presente volumen.

De las grabaciones pudimos corroborar que el Capitán de Humboldt fue un personaje muy colorido, autóctono y genuino. Un alto porcentaje de las grabaciones son horas de sesiones musicales escuchando (y cantando a viva voz) música popular y folklórica venezolana y latinoamericana. También encontramos horas y horas de conversaciones erráticas y existenciales sin sentido; sin duda la soledad y el vacío del espacio hacen cosas extrañas con la mente de los hombres.

La obra que ahora tiene en sus manos, querido lector, se extrajo de los cientos de horas de grabación encontradas en la bitácora del María Celeste; famosa nave fantasma hallada a la deriva cerca de Miranda, una de las lunas de Urano, a finales del año 200 E.S. En este registro están plasmadas las aventuras del excéntrico e ingenioso explorador maracucho, Guliverio de Humboldt (supuesto descendiente de Alexander von Humboldt), en su viaje para intentar convertirse en el primer ser humano en explorar el centro de la galaxia.

El hallazgo del María Celeste sucedió gracias a un extraordinario golpe de suerte. La luna Miranda de Urano es una roca desierta y sin asentamientos humanos, de no haber sido por un minúsculo error de cálculo cometido por el navegante de un carguero en viaje rutinario a las minas de hielo de Ceres, el ojo acucioso de su operador de telemetría y las leyes de la mecánica celeste, no habría sido encontrado jamás. Para la sorpresa del equipo de rescate enviado, la nave fue encontrada sin un rasguño, en perfecto estado de funcionamiento y completamente desierta.

Sin rastro alguno de su capitán.

BITÁCORA - DÍA 02 - 05 horas

—En mi desesperación por alimentarme y generar un poco de calor, destripé uno de los drones de exploración, que a veces llamamos taritas; para sacarle el RTG, Generador Termoeléctrico de Radioisótopos, que obtiene su energía gracias a la desintegración controlada del rutenio ciento seis. Que molleja Rutenio, conocí en Machiques a un vergajo que se llamaba así.

Esta batería termonuclear es muy peligrosa, por esta razón está embutida en una gruesa capa de plomo, pero para poder usarla como estufa improvisada, debí desnudar su núcleo radioactivo casi enteramente. Es un riesgo controlado y necesario para poder calentarme un poco y descongelar los plátanos para que sean medianamente comestibles.

Después de medio saciar el hambre, estuve varias horas echando números con lápiz y papel, al estilo antiguo, calculando mis posibilidades, y no son para nada buenas. Esto me dejó bastante deprimido, pero sabía que debía luchar contra ese sentimiento y tratar de descansar; así que traté de dormir.

Pero hacerlo en gravedad cero es bastante difícil, terminé flotando por todo el desgraciado camarote y dándome vergajazos contra las paredes. Además el frío es cada vez más intenso, y por más que el sistema de calefacción de mi traje lucha con la temperatura del exterior, creo que vamos perdiendo esa batalla. Eventualmente el cansancio me venció y logré dormir; pero al hacerlo tuve unos sueños muy extraños.

Desperté con nuevas esperanzas, y es en gran parte gracias a mis raros sueños de anoche, creo que mi subconsciente trataba de decirme algo. Al principio, en mi sueño, solo recuerdo una sensación de calor, calor muy intenso, como el sol del mediodía en el Saladillo, y un brillo enceguecedor, como si estuviera muy cerca de una estrella. Me sentía flotando en el vacío, impulsado por un viento muy caliente que me movía como un muñeco sin vida. Luego el sueño cambió por completo y me vi de frente a una fogata en la playa, como hice mil veces con mi viejo Emeterio a orillas del lago; pero el fuego de la fogata no era estable, crecía mucho y se convertía en una hoguera descomunal por unos segundos y luego volvía a su tamaño normal. Recuerdo la sensación de temor que me provocaba la llama cuando aumentaba de tamaño, pero la presencia de mi viejo que me acompañaba, me daba tranquilidad; sentía que no me pasaría nada malo. La fogata creció y disminuyó un par de veces más, y luego mi cabeza golpeó la mesa de instrumentos de mi camarote y me desperté del vergajazo.

Este sueño fue una revelación. Al despertar pude recordar un hecho muy singular acerca de nuestra estrella vecina la enana roja Próxima Centauri. Resulta que a diferencia de nuestro sol amado, que es una estrellita amarilla estable, Próxima es lo que se conoce como una estrella variable, para ser más preciso es un tipo de estrella variable llamada estrella fulgurante. Molleja, suena como el título de una gaita maracucha. Esto quiere decir que su luminosidad varía, aumenta y disminuye a intervalos irregulares.

Imagino que la conmoción y el cansancio de los días anteriores hicieron que olvidara estos detalles de Próxima. Pero lo que esto significa para mí en esta situación, es que en cualquier momento Próxima podría sufrir uno de sus espectaculares aumentos aleatorios de brillo; aumento de brillo se traduce en aumento de fotones para nuestras velas solares, esto potencialmente podría ser mi salvación.

Próxima es una estrella muy activa, ha sido estudiada por cientos de años y sus ciclos se conocen bastante bien, por desgracia esos datos no los conozco de memoria. Creo recordar que se han observado unas diez súper llamaradas al año, eventos de corta duración, pero que elevan la luminosidad de la estrella casi mil veces su nivel normal. Eventos de menor magnitud ocurren como cien veces al año y otros de variabilidad minúscula muchas veces al día.

Desconozco cuánto tiempo puede faltar antes de que Próxima eructe la siguiente llamarada de fotones hacia el espacio, podría ser hoy o dentro de dos meses.

Pero es una esperanza que no puedo desaprovechar, debo salir y desplegar las velas solares del María Celeste de inmediato.

Es menester hacer un alto en este relato y dedicarle algunas líneas a esta histórica nave, la María Celeste. En principio porque gracias a su reaparición es que tenemos una historia que contar, y porque es un personaje tan importante en esta narración como el mismo Guliverio. Es como la Argo para Jasón, la Santa María para Colón, el Calipso para Cousteau o el Beagle para Darwin. Es el hilo conductor y la plataforma sagrada en donde se desarrollan las aventuras.

El ahora famoso bergantín espacial es un vehículo formidable, diseñado casi enteramente por el mismísimo Guliverio, quien fue en su tiempo un ingeniero aeroespacial muy calificado; además de naturalista, explorador, biólogo, geógrafo, políglota y chef reconocido con una estrella Michelín. Su diseño es casi tan extravagante como su capitán y representa muy bien el aire romántico y barroco de los exploradores espaciales de la época.

Comparado con las cuadradas y utilitarias naves espaciales de la actualidad, el María Celeste es como un galeón español que flota en el espacio, con sus gigantescos velámenes dorados y su curvado casco de brillante acero. Cuando fue encontrado, no había señales de uso prolongado o de ningún tipo de accidente que diera cuenta de la desaparición de su único tripulante. Resplandecía como recién salido de fábrica. Para aquellos pocos que hemos tenido el raro placer de abordarlo, es como viajar al pasado. Es asombroso ver de primera mano aquel vehículo del que tanto habíamos leído en los e-libros de historia.

Mide ciento treinta metros de eslora total, por treinta metros de manga y quince metros de calado. A su curvado casco, semejante al vientre de una inmensa ballena metálica, lo corta una extensa cubierta plana muy amplia que lo recorre de proa a popa. El inmenso castillo del puente de mando, tan grande como un edificio de cinco pisos, sobresale del centro de la cubierta. Es la única zona presurizada y con gravedad artificial de la nave y en donde se alojan todas las áreas habitables; los camarotes, la sala de control y el puente de timón con unos gigantescos ventanales de observación curvos, el comedor y la cocina de impresión 3D, la zona de carga presurizada y unas amplias áreas sociales. Guliverio pensaba pasar mucho tiempo a bordo del María Celeste; y lo haría con comodidad.

Uno de los detalles más peculiares en las áreas privadas de la nave, es el de ver todos sus efectos personales, incluso su viejo chinchorro personal aún guindado en el camarote principal. El camarote principal (nadie sabe a ciencia cierta por que el María Celeste se diseñó con más de uno), es inmenso para los estándares espaciales. Además de espacio para acomodar un chinchorro tejido tamaño familiar como el de Guliverio, también posee una cama con colchón ortopédico y mesa de noche, un par de mesas de trabajo con terminal y monitor, un área de mini comedor y un baño con todas las comodidades. Y por estar ubicado en dirección a popa, en la parte trasera del castillo, este camarote está enmarcado a todo lo largo por un ventanal de observación inmenso, con unas vistas impresionantes del mástil de popa y la tobera de iones.

El nivel superior del castillo del puente está coronado por una selva de antenas y discos de transmisión. En el centro de este nivel se encuentra una pequeña cubierta de observación, desde la cual se puede acceder a la base donde se proyecta el mástil principal. Tres mástiles retráctiles; uno a proa, otro a popa y el principal encima del castillo central, despliegan los cientos de metros de velas solares que se desdoblan con pliegues tan finos como el cabello humano.

Dos enormes turbinas ovoidales, una a babor y otra a estribor se conectan al casco, justo por debajo de la línea de cubierta, ambas constituyen el llamado motor warp. El casco metálico se curva suavemente desde la punta (en forma de cuña) de la proa, ensanchándose en el centro hasta terminar en la circular tobera del motor de iones que se encuentra en la popa.

Por último, debajo de la cubierta, en el interior del casco, se localizan todas las áreas operativas del María Celeste; la sala de máquinas que es accesible por cuatro grandes escotillas, la sala de baterías está en la proa junto con los bancos de memoria y la computadora principal. En el centro del casco, justo debajo del puente central está el reactor de fusión de hidrógeno, y por último el motor de iones que ocupa toda la sección de popa del casco.

El bergantín espacial PTS María Celeste es un vehículo único e irrepetible en la historia de la exploración espacial de la humanidad, diseñado con sentido de estética más allá de lo utilitario por un individuo de espíritu libre y fértil imaginación.

Muchos pioneros y sus vehículos experimentales pueblan el exclusivo panteón de aventureros espaciales. Todos personajes muy peculiares, pero Guliverio y el María Celeste destacan entre todos por mérito propio; son sin duda los más recordados a través del tiempo. Su singular naturaleza y la peculiaridad de su historia los separa del resto.

BITÁCORA - DÍA 02 - 07 horas

—Me preparo para salir al exterior del María Celeste y comenzar la trabajosa tarea de desplegar manualmente los mástiles de donde cuelgan las velas solares. Los tres mástiles de la nave son telescópicos y durante el viaje warp se guardan replegados en el interior del casco para su protección, pero sin energía tendré que usar las manivelas mecánicas para extenderlos.

Salir al exterior me recuerda un peligro más al que estoy expuesto; la radiación. Cada segundo que pase en el exterior y con las turbinas warp apagadas, mi cuerpo es bombardeado por cincuenta veces más radiación de lo sanamente recomendable. El casco de la nave y sobre todo el campo magnético que generan las turbinas son lo que me escudan y aíslan de la radiación solar y cósmica. Pero no tengo de otra, es eso o morir de frío o de inanición, tendré que arriesgarme a quedar estéril o algo peor.

Para salir, debo anclarme o podría flotar, alejándome de la nave y estaría perdido para siempre, preparo un mecate de seguridad con un mosquetón para tal efecto.

El primer mástil que debo atacar es el mástil principal, justo encima del castillo del puente, es el más grande de los tres y el que me tomará más tiempo, por esto debo enfrentarlo con mis fuerzas enteritas.

Estoy ya en el nivel más alto del castillo frente a la escalerilla que conduce al compartimiento de regulación de presión y la escotilla para salir al exterior; pero como la presión interior y exterior están igualadas, no necesito adherirme a ninguno de los protocolos de seguridad para abrir la escotilla.

Subiendo la escalerilla… Abriendo manualmente escotilla.

...se escucha respiración entrecortada...

Ya estoy afuera. Anclado firmemente al castillo por mi cabuya de seguridad, comienzo a avanzar muy lentamente por la barandilla aferrándome a los pasamanos aquí colocados.

...Guliverio jadea lentamente...

La luz de Próxima es tenue y anaranjada pero me encandila si la veo de frente, voy a aumentar el filtro solar en el visor de mi casco para proteger mi vista.

Así, mejor.

Solo unos pocos pasos separan la salida de la escotilla del parapeto del mástil principal. Ya estoy en la base del mástil principal en el medio de la cubierta superior. Me dispongo a liberar las manivelas manuales que me permitirán izar el mástil lentamente.

Listo, juego de manivelas liberado, ahora comienza el lento, penoso y duro proceso de girar la pesada manivela para ir izando centímetro a centímetro los veinte metros de mástil y sus aparejos, proceso que me tomará alrededor de tres horas.

BITÁCORA - DÍA 02 - 11 horas

...Guliverio jadea lentamente...

—Me pelé, ¡Santo Niño de la Cuchilla! fueron cuatro fuertes horas de trabajo.

Ya el mástil principal se yergue en toda su plenitud frente a mí.

...jadea un poco más...

Molleja, mi estómago gruñe salvajemente pidiéndome a gritos alimento y casi no siento los brazos; pero no puedo descansar ahora, aún queda mucho por hacer.

...Guliverio hace una pausa...

Ahora debo subir por la escalerilla del mástil hasta llegar a la verga situada en lo alto, y desplegar con mucho cuidado los cientos de metros de nanofibra fotovoltaica de la vela principal con los ejes hidráulicos accionados a mano. Eso me deberá tomar no menos de dos horas adicionales. Y mientras, rogar a la Chinita para que a Próxima no se le ocurra vomitar una de sus famosas llamaradas mientras esté yo guindado allá arriba como un mono cósmico.

BITÁCORA - DÍA 02 - 13 horas

...Guliverio jadea lentamente...

—La vista desde aquí es simplemente magnífica. Estoy en lo alto del mástil principal, sentado casualmente sobre la verga. Aun en gravedad cero tener la cubierta del María Celeste veinte metros bajo mis pies, me da una falsa sensación de vértigo, como si me pudiera “caer” al más pequeño desliz.

Desde aquí puedo ver frente a mí el sistema de Próxima y a sus estrellas hermanas; Alpha Centauri A y B en todo su esplendor. Próxima es parte del sistema estelar triple Alpha Centauri. Las dos estrellas primarias A y B son estrellas blancas que entre sí forman un sistema binario y son mucho más brillantes que Próxima. Su resplandor, a pesar de la distancia que las separa, compite con el débil brillo de la enana roja. Próxima Centauri resplandece con un tenue brillo cobrizo que fluctúa levemente, da la sensación de “parpadear” y me parece que me guiña el ojo solo a mí.

Ya desplegué por completo la vela solar principal, es fascinante ver cómo trabaja el sistema de ejes hidráulicos que laboriosamente y como por arte de magia, desdobla cientos de metros de una telilla más fina que el cabello humano, como si se tratara de una complicada obra de origami japonés. ¡El trabajo de nuestros ingenieros es impecable!

Cuando diseñamos este sistema de hecho nos basamos en técnicas de dobleces del origami, para maximizar el espacio, y poder doblar y esconder la mayor cantidad de material en el menor espacio posible. Pero ver estas imponentes velas doradas, casi transparentes, flotando a la tenue luz de Próxima, me deja sin aliento.

…pausa…

A pesar de la magnificencia de la vista, estar guindado aquí en lo alto del mástil me causa una sensación de agobio abrumadora. Tener el desnudo vacío del espacio en todas direcciones a mí alrededor es más de lo que mi cordura puede soportar. Es una sensación similar a la que causa ver hacia el oscuro abismo de una fosa submarina, pero multiplicada por un millón.

En preparación a mi viaje pasé dos semanas enconchado en una base submarina en el fondo de la fosa de las Marianas a casi diez kilómetros de profundidad, para aclimatar mi mente y mi cuerpo al aislamiento. En mi estadía me sucedió algo muy peculiar. En las instalaciones donde me encontraba, una vieja base de exploración rusa, había una zona de descanso muy amplia con varias mesas de juego y un gran ventanal circular. Siendo yo el único ocupante pasaba largas horas en esta sala, leyendo, estudiando o solo pasando el tiempo. Siempre que estuve en esa sala, sentado a un lado del ventanal circular, sentía que algo me observaba.

Ver a través de ese ventanal era como ver el vacío del espacio ahora mismo; oscuridad casi absoluta más allá de las débiles luces exteriores del complejo submarino. Y yo estaba seguro de que más allá de ese halo de luz, un ser me observaba. Un ser antiguo y gigantesco, habitante del abismo oceánico viviendo en oscuridad perpetua. Esta sensación helaba mi sangre. A pesar de que nunca vi más que oscuridad, sé que mis sentidos no me engañaban, como no lo hacen ahora.

Justo ahora siento de nuevo esa sensación de frío que recorre mi espalda.

El vacío del espacio se siente como algo vivo, algo muy antiguo que respira y me observa. Es familiar pero ajeno al mismo tiempo. Cada cierto tiempo mis sentidos me engañan y creo ver algo por el rabillo del ojo, al voltear y ver nada más que vacío, me recorre ese escalofrío glacial la espalda y le pido a mi patrona la Chinita que me proteja...

...larga pausa...

Zape, ajá, mejor regreso al interior del María Celeste, ya las baterías deben estar recibiendo los primeros fotones captados por la vela solar principal y debo minimizar mi exposición a las nocivas radiaciones del espacio. Ahora que ya está desplegada una de las tres velas solares y antes de trabajar en las dos restantes, debo ocuparme de resolver el misterio de las baterías descargadas, no puedo darme el lujo de perder la poca carga que estoy empezando a acumular. Tengo que encontrar el problema y solucionarlo definitivamente o todo este esfuerzo habrá valido mierda.

Voy a comenzar el descenso por el mástil. Para ahuyentar los demonios de mi cabeza voy a cantarles una canción que me vino a la mente mientras contemplaba a Próxima en la distancia. No me pregunten por qué, pero mientras observaba mi estrella anfitriona, me vinieron a la mente los acordes y versos de este viejo tema de un maracucho excepcional, Felipe Pirela.

…Guliverio canta…


¿Por qué miras así

haciéndome sufrir

y castigas mi alma?


Entre tu amor y mi amor

Debe existir la verdad

Ya no podemos jugar

Con nuestras almas los dos.


Entre tu amor y mi amor

Hay cosas para pensar

Y una promesa ante Dios

Que es imposible olvidar


Y mal podré curarme, curarme tanta herida

Salvándome la vida con sólo amarme más...


Originalmente es una canción de amor y despecho, uno de los grandes boleros de Latinoamérica, pero a mí en esta situación me suena más a una plegaria desesperada que a otra cosa.

En la actualidad, la humanidad empieza a extenderse fuera de su nativo sistema solar hacia nuevos destinos del espacio profundo, en gran medida gracias a los valientes esfuerzos de pioneros exploradores como Guliverio de Humboldt. Quienes hace más de cien años entregaron su vida probando nuevas y exóticas tecnologías de viaje supralumínico, para poder hacer los viajes interestelares que hoy por hoy damos por sentado y que nos han convertido por primera vez en nuestra historia en una especie multi planetaria.

Esta romántica era de pioneros espaciales capta la imaginación del público como ninguna otra. Por cientos de años se intentó alcanzar destinos fuera del sistema solar sin éxito. Las obsoletas tecnologías de propulsión química y nuclear, hacían de los viajes interestelares experiencias milenarias. Parecía que el límite de velocidad universal; la velocidad de la luz, sería un escollo insalvable.

De ser así, resultaría imposible llegar a algún exoplaneta habitable en espacios de tiempo razonables para poder colonizarlos, y los bienes raíces en el sistema solar se nos agotaban rápidamente, gracias al crecimiento exponencial de la humanidad. Numerosos científicos investigaron y experimentaron con diversos métodos de propulsión que les permitiera romper este límite de velocidad, pero por años sus esfuerzos fueron infructuosos.

Eventualmente ocurriría un descubrimiento fortuito que nos ayudaría a presionar el acelerador cósmico. A finales del siglo XXII un científico ruso de nombre Dimitri Medeyev, que estudiaba campos de interacción cuántica, fue el primer ser humano en sintetizar, accidentalmente en su laboratorio, la elusiva materia oscura. Descubrimiento que acabó con su vida y con todo alrededor de su laboratorio en las afueras de Kiev en un rango de 20 manzanas; y dejó un cráter de dos kilómetros de circunferencia, ahora conocido como cráter Medeyev.

A pesar del trágico desenlace, Medeyev sin proponérselo directamente, había logrado sintetizar materia oscura por primera vez y este era el avance que la astrofísica necesitaba. La misteriosa materia oscura era la pieza que faltaba en el rompecabezas de muchas de estas tecnologías exóticas de propulsión para que fueran aplicables. Gracias a los cálculos y anotaciones publicados por Medeyev, se pudo replicar su experimento con las necesarias medidas de seguridad, y así controlar el resultado.

A partir de ese momento el campo de la investigación de propulsión supralumínica sufrió un auge exponencial, y muchos cerebros de todas partes del mundo se abocaron a su estudio y desarrollo. La capacidad de sintetizar materia oscura abría la posibilidad de crear también energía oscura, que tenía el potencial de ser la fuente de combustible de varios sistemas de propulsión que funcionaban perfectamente en el papel, pero que se creía serían imposibles de poner en práctica; entre ellos la fabricación de agujeros de gusano, que abrirían portales en el tejido del espacio-tiempo y, varios sistemas de propulsión por distorsión que requerían de antigravedad.

Este nuevo abanico de posibilidades motivó a muchos científicos pioneros de la época; quienes en contra de toda lógica, arriesgaron sus vidas en pos de la ciencia y la gloria de ser los primeros en construir y probar en un vehículo, un sistema de propulsión supralumínico funcional. Constituían una nueva camada de científicos-cosmonautas aventureros.

De esta manera una nueva carrera espacial había comenzado. Para poder ganarla, Guliverio de Humboldt, un explorador espacial de humildes orígenes y con una modesta carrera, se propuso el diseño y construcción de su propio vehículo espacial supralumínico. Lo que hizo a este vehículo verdaderamente formidable, fue la aplicación de una tecnología que le permitió cruzar decenas de años luz del espacio-tiempo en cuestión de horas, el motor de impulso warp.

El venezolano, en su afán y empeño por ser el primero en explorar la galaxia, pasó muchos años estudiando diversos métodos de propulsión supralumínica posibles, antes de poder sentarse a diseñar su vehículo soñado. Consultó con astro-físicos expertos y asistió a todas las conferencias que se hacían sobre la materia. Cuando estuvo bien empapado del tema, se dio cuenta de que existían dos vertientes de investigación que se asomaban como las más prometedoras; el impulso por curvatura o distorsión y el viaje instantáneo mediante “saltos” o agujeros de gusano. Ambos métodos factibles en el papel pero diametralmente distintos en su práctica.

Dada la increíble cantidad de energía que se necesita para abrir un agujero de gusano, Guliverio dedicó sus esfuerzos a estudiar el impulso por curvatura. Pronto descubrió que el modelo de impulso por distorsión (warp) propuesto por el astrofísico mexicano Miguel Alcubierre en 1994, era uno de los más estables y con mayor potencial.

Este teórico motor supralumínico requiere de unas poderosas turbinas toroidales aceleradoras, en las que giran partículas de antimateria a velocidades portentosas cercanas a la de la luz. Esta rotación genera un campo antigravitatorio alrededor de las turbinas que funciona como una burbuja de antigravedad que empuja y curva el espacio-tiempo a su alrededor.

El impulso se logra a través de la distorsión del espacio-tiempo; expandiéndose en una dirección y contrayéndose en la otra. Teóricamente, un vehículo situado dentro de esta burbuja viajaría sin moverse, ya que sería el espacio mismo a su alrededor el que lo haría. De esta forma sería posible superar fácilmente la velocidad de la luz sin violar ninguna de las leyes de la física y sin los molestos efectos G de la aceleración o desaceleración.

Una nave equipada con este motor, se comporta de forma similar a la de un submarino en el océano, manipulando el medio que la rodea para crear el impulso.

Guliverio pasó muchos años estudiando la teoría de Alcubierre y tratando de ponerla en práctica. Fue el providencial accidente de Medeyev lo que le dio el empujón necesario para tratar de construir un modelo de prueba de concepto. En este punto se sentaría en su mesa de dibujo y mezclaría todos los ingredientes a la mano, con sus sueños y anhelos; y diseñaría el primer boceto de lo que mas adelante serían las turbinas toroidales warp de Alcubierre y a su portador, el María Celeste.

Con la teoría, los planos y el combustible requerido para realizar su aventura supralumínica, Guliverio solo necesitaba ahora los medios financieros para llevarla a cabo. Intentado conseguirlos, emprendió una feroz campaña mediática de difusión, dando cientos de conferencias por todas las grandes ciudades del sistema solar, exponiendo sus planes y buscando posibles inversionistas. A esas alturas de su historia, Guliverio era considerado por el público en general como una celebridad menor, conocido como un naturalista y científico autodidacta y carismático, que había logrado algunas respetables hazañas en la exploración del sistema solar. Una suerte de Charles Brewer-Carias mezclado con Elon Musk, pero sin los majestuosos bigotes de Brewer-Carias ni la fortuna de Musk.

Por no ser un experto titulado en astrofísica o en navegación espacial, la mayoría que lo escuchaba lo consideraba poco más que un charlatán y nadie lo tomaba muy en serio. En las altas esferas científicas lo veían como un seudo-científico oportunista con una muy espectacular estafa. Aun así, él sin desfallecer en su empeño, hizo más de doscientas conferencias y apariciones públicas; y poco a poco, fue generando tracción hacia su causa.

Hasta que sus planes llegaron a los oídos correctos.

BITÁCORA - DÍA 02 - 14 horas

—Estoy de nuevo en el interior del Celeste, empezando el descenso por las escalerillas que llevan hacia la sala de máquinas que es donde se encuentran la bahía de acumulación y las baterías.

Sospecho que la culpable del mal funcionamiento de las baterías, fue la rotura o explosión de algunas de las celdas de nanofibras, pilas individuales de nanocables de oro recubiertos con gel de electrolitos; este pudo haberse cristalizado y quebrado si alguna de ellas tuviese una grieta.

El Celeste cuenta con veintiún mil seiscientas de estas pilas funcionando en paralelo debajo de la cubierta en la bahía de acumulación de carga. Voy a tener que revisarlas todas hasta encontrar a la culpable y poder descartar que esto no haya sido un sabotaje.

BITÁCORA - DÍA 02 - 18 horas

—Voy a resumir brevemente lo que sucedió en las últimas cuatro horas; bajé a la bahía de acumulación de carga, que estaba más oscura que boca ’e lobo, y luego de horas de revisar una por una las veintiún mil desgraciadas pilas, descubrí que el intenso frío del espacio había cristalizado algunas de sus coberturas externas y casi una docena de ellas se habían quebrado, chorreando gel electrolítico. Esto causó la pérdida abrupta de carga.

Por qué se quebraron algunas sí y otras no, pues lo ignoro. Defectos de fábrica supongo. No logré encontrar ninguna evidencia de manipulación maliciosa o saboteo. Por suerte es muy fácil aislar las defectuosas del sistema completo; así lo hice, esperando que el resto haya pasado la prueba de fuego y no se sigan quebrando más. De todas maneras en la bahía de carga del Celeste hay unos cuantos cientos de pilas de repuesto, en caso de que el número de fallos llegue a ser catastrófico.

Aún estoy debajo de cubierta observando con atención la lucecita del indicador de carga que muy lentamente va subiendo. En las cuatro horas que llevo aquí abajo, ha alcanzado la estrambótica cifra de dos punto treinta y cuatro por ciento, sube a razón de cero punto diez, cada media hora. Es decir, más lento que alka seltzer en vaso’e chicha; pero algo es algo. Lo importante es que el número sube constantemente y ya no perdemos carga acumulada.

Esperemos que en los próximos días a mi estrella querida se le ocurra escupir un chorro de fotones y este número suba a niveles decentes. Por ahora, a pesar de que estoy mamado, debo continuar la tarea de izar los dos mástiles que faltan para que tengamos más superficie reflectiva. Pero antes le voy a meter algo al saco, será un poco más de plátano crudo calentado por energía termonuclear.

¡Mi reino por una mandoca!

BITÁCORA - DÍA 02 - 22 horas

—El resto de mi día transcurrió sin contratiempos, logré izar con éxito ambos mástiles y desplegar el resto de las velas solares con el sudor de mi frente. Ahora me encuentro en mi camarote, calentándome los huesos con mi estufa de rutenio ciento seis, descansando de la faena y disfrutando de unos deliciosos patacones radioactivos. El nivel de carga ha subido un poco, pero aún no llega al nivel mínimo para activar los sistemas vitales del Celeste. Para poder encender al menos la computadora principal y los sistemas de soporte vital, debe haber no menos de veinticinco por ciento de carga.

Las baterías del traje espacial en el cual me encuentro embutido se encuentran al setenta y cinco por ciento, y ya empiezo a sentir el tufito característico de haber pasado dos días sin bañarme. Al final de esta locura voy a tener que incinerar este traje, la peste no creo que se la quite nunca.

Me dispongo a dormir, y como no quiero volver a danzar por todo el camarote dándome coñazos contra todo a mi alrededor otra vez, voy a amarrar mi saco de dormir con unos mecates a los mosquetones de las paredes; y así tratar de tener un sueño más plácido.

BITÁCORA - DÍA 03 - 02 horas

...Guliverio respira agitadamente…

—Me desperté de sopetón hace unos minutos porque la nave se sacudió violentamente, uno de los mecates que até a mi saco de dormir se reventó; y como era de esperar me di de vergajazos otra vez.

¿Y cuál fue la causa de estas sacudidas?, pues que a nuestra hermosa estrella enana roja se le ocurrió la brillante idea, de despertarme con una de sus bocanadas fulgurantes en medio de mi sueño reparador.

Luego de la molestia inicial me llené de alegría marabina, porque esto solo supone combustible para nuestras baterías internas.

...Guliverio recupera el aliento…

La llamarada que me despertó, duró solo unos minutos en su máxima intensidad, y todavía diez minutos después del vergajazo inicial, está disminuyendo su brillo. Cuando me desperté todo el puente de mando estaba bañado de una luz amarillenta muy intensa que me encandiló, y tuve que incrementar los filtros de mi casco para no quedar cegado.

El choque de la onda electromagnética que acompañó a esta llamarada fue grande y le dio un buen sacudón al Celeste, el casco emitió un fuerte crujido como el que se escucha en un submarino sometido a las altas presiones de las profundidades, pero no se escuchó ninguna explosión o golpe fuerte; así que afortunadamente parece haberlo soportado muy bien, aunque solo podré saber sus efectos, una vez que la computadora de abordo esté encendida y pueda tener un reporte de averías.

...respiración entrecortada...

Acto seguido me dirigí como un rayo a la bahía de acumulación de carga para chequear el indicador de nivel, y es ahí a donde estoy llegando en este preciso instante.

...pausa…

¡Mundial Zulia! ¡Qué mondenga! ¡¡Estoy salvado!!

Gracias San Benito, Santa Lucía, gracias Chinita querida.

...Guliverio recupera el aliento...

El trancazo de fotones que recibimos logró llevar el nivel de carga a veintisiete por ciento de un solo vergajazo.

BITÁCORA - DÍA 03 - 03 horas

>audio bitácora PTS María Celeste - archivo número #000054876 nbvv_

>perteneciente a: Capitán - Guliverio Montiel - REG#SRPNAV750042_

>fecha terrestre: 25 – 11 - 98 (E.S.) UTC - 03:22Emw_

>ubicación: Alpha Centaury System_

—Encender la computadora y los sistemas del Celeste fue más difícil de lo que esperaba, el abrupto apagón debe haber dañado algunos módulos de memoria o algo. No soy un verdugo en informática. Aun así, se lo suficiente como para rebootear el programa y reiniciar el sistema operativo del Celeste y a M.C.

A ver…

...se escuchan sonidos de alta frecuencia en los altavoces...

—Las luces internas parpadearon un poco pero ya se están encendiendo en secuencia en todo el puente, madre mía me entra un fresquito en el cuerpo al ver esto. Ya están encendiendo los monitores del puente y escucho el zumbido de los sistemas de abanico del clima artificial de la nave.

¡Vergación! ¡pal piso voy!

...se escucha un golpe seco…

Ouch, mierda, caí de platanazo, no esperaba que la gravedad artificial se activara tan de coñazo.

…se escucha estática en los altavoces…

...inicio… (BEEP) (BEEP) (BEEEEP)

—(voz electrónica femenina) —Saludos, Guliverio, es bueno verte en una sola pieza y funcionando aún.

—M.C. criatura, dichosos los oídos que te escuchan. No sabéis lo contento que estoy de estar en una sola pieza.

Y después de todo lo que he pasado estos últimos dos días, estoy más que feliz de que te encarguéis vos del María Celeste.

—Con gusto, Guliverio.

—Podrías empezar por hacer un reporte de daños y averías, para saber cómo nos encontramos exactamente.

—De inmediato.

—Ya va pero antes, M.C., mi alma; podrías pasarle un lampazo al puente, quedó hecho verga.

—Afirmativo, activando robots de limpieza.

—Y ponéme la Grey Zuliana en los altavoces, quiero escuchar al monumental Ricardo Aguirre a todo gañote.

...se escuchan acordes de cuatro…


En todo tiempo cuando a la calle sales, mi reina,

tu pueblo amado se ha confundido en un solo amor,

amor inmenso, glorioso, excelso, sublime y tierno,

amor celeste, divino y santo hacia tu bondad.


Madre mía, si el gobierno

no ayuda al pueblo zuliano...


...continúa La Grey Zuliana de fondo...


Mi viejo siempre repetía que la “Fortuna favorece al audaz”, aunque la abuela Baldomera tenía una forma más autóctona de decir lo mismo; “Al pendejo lo protege Dios”.

María Celeste Mendoza era también venezolana; personaje ejemplar, mujer de la aristocracia mundial, educada en las mejores escuelas, de muy bella estampa y heredera de la inmensa fortuna del conglomerado POLARIS. Esta empresa familiar de orígenes latinoamericanos se había convertido precipitadamente en una mega-corporación planetaria. La evolución vertiginosa de las empresas POLARIS ocurrió gracias a la versatilidad de su producto bandera, las arepas deshidratadas, las cuales habían salvado de la hambruna a miles de colonos en Marte durante la conquista del sistema solar. Esto las convirtió en un producto ubicuo e indispensable en todos los viajes espaciales, y a POLARIS en una de las empresas más poderosas e influyentes de este sistema.

No obstante la fortuna de su familia, María Celeste siempre fue una mujer humilde y sencilla, muy arraigada a su herencia cultural y con una curiosidad científica muy fértil. Hábil en los negocios, manejó las empresas de la familia con férreo temple. Fue, de hecho, la presidenta de la mesa directiva de dichas empresas por muchos años, hasta su muerte; además de famosa mecenas de las artes y de las ciencias.

“La Princesa POLARIS”, tal era el apodo de María Celeste por su altiva belleza y frío temperamento, conocía muy bien la carrera de Guliverio de Humboldt. Él era un orgullo nacional para cualquier venezolano de la época. Aunque las dos figuras nunca se habían conocido personalmente, ella seguía las hazañas de Guliverio como todo buen venezolano orgulloso de ver el nombre de su país y a sus compatriotas en alto.

Sabía que Guliverio era un personaje independiente, que no gozaba de mecenazgo alguno y que lo poco que había logrado se lo había forjado a pulso. Pero cuando ella escuchó en un video programa de farándula venezolana, como se burlaban de sus planes descabellados de explorar la galaxia, decidió que tenía que asistir a una de sus conferencias para saber de qué se trataba todo aquello, y tal vez ofrecerle la plataforma financiera que necesitaba.

Vino a verlo a Ciudad Galileo, en Marte. Guliverio se había residenciado aquí y daba semanalmente tres conferencias sobre su causa en el salón principal del lujoso hotel Luxor, estas eran famosas por la pasión con la que Guliverio exponía sus planes. Al oírlo en vivo y en persona por primera vez, María Celeste quedó impresionada por el excéntrico personaje y sus absurdos planes. El ímpetu y la voluntad en contra de todo pronóstico de Guliverio resonaron en su imaginación y vio en él, una gran oportunidad de negocio y de mayor expansión para el conglomerado POLARIS.

El mismo día en que se conocieron, a pesar de que María Celeste había escuchado atentamente las dos horas de su conferencia, Guliverio pasó cinco horas más, en su suite privada del Luxor, exponiéndole apasionadamente sus planes, mostrándole planos, bocetos, cálculos interminables y documentos científicos que apoyaban su proyecto.

Ella lo escuchó con mucho interés haciendo pocas preguntas para no interrumpir al excelso orador. Al terminar se despidió muy cordialmente y le aseguró al explorador que estudiaría atentamente su propuesta. De regreso en la tierra, María Celeste, hizo que los científicos privados de la POLARIS revisarán detalladamente las teorías de Guliverio y le hicieran un reporte de la factibilidad de su proyecto.

El reporte recibido pocos días después, confirmaba los cálculos del explorador maracucho y exponía que la base científica y la investigación en la que se basaba era sólida y prometedora. Con esta información, María Celeste investigó sobre otros prototipos que estaban siendo construidos en ese instante y se dio cuenta de que si Guliverio no empezaba de inmediato, perdería esta carrera espacial antes de poder competir. Entendió que si invertía en el descabellado proyecto de Guliverio, tenía la posibilidad de poner a la POLARIS y a los venezolanos indeleblemente en los libros de historia espacial.

Fue así que ella tomó la decisión de dedicar los extensos recursos financieros y tecnológicos de la organización POLARIS, al desarrollo de esta empresa. Desde ese momento en adelante, ella fue la única persona que apoyó al explorador maracucho incondicionalmente. Para ello María Celeste creó una nueva rama del conglomerado POLARIS denominada POLARIS TECHNOLOGIES (PT), nombró a Guliverio presidente de la Mesa de Asesores y le asignó un presupuesto abierto.

Con la velocidad que produce el dinero, cientos de ingenieros, astro-físicos e investigadores se pusieron a la orden de Guliverio para la ardua tarea. En tiempo récord se terminó un astillero espacial en la órbita de Marte para la construcción del primer prototipo. La opinión pública de la época criticó duramente estas decisiones, al parecer caprichosas por parte de la directiva de POLARIS y hasta se rumoraba acerca de una supuesta relación amorosa entre María Celeste y Guliverio, cosa que ambos siempre desmintieron abiertamente.

De aquí en adelante los acontecimientos en esta historia se fueron produciendo de manera vertiginosa. La construcción del primer modelo se inició a comienzos del siglo XXIII. Tomó menos de cinco años su desarrollo y todas las pruebas se hicieron a puertas cerradas de los medios de comunicación, causando mucha polémica y especulaciones. El secreto era primordial ya que la competencia por ser el primero en romper la velocidad de la luz era dura y desleal.

Dos intentos fallidos en ensayos anteriores y la desaparición de sus tripulaciones, hacían de esta carrera espacial una apuesta mortal, en la que se invertían inmensas fortunas, públicas y privadas. La Agencia Europea Espacial y su prototipo la Rocinante llevaron la delantera desde el inicio, hasta que su nave partió hacia Próxima Centauri en su primer viaje de prueba, y nunca más regresó. Igual destino corrió el Nagasaki-maru construido por los ingenieros japoneses de JAXA.

Hasta ese momento la contienda mortal por romper la velocidad de la luz se había cobrado 21 vidas humanas. Para la fecha de la incursión de Guliverio en esta nueva carrera espacial, SpaceX-NASA; La Corporación Aeroespacial del Pueblo Unido de China; y ROSCOSMOS, estaban a punto de probar sus propios prototipos experimentales de viaje supralumínico. Era una carrera de trillones de solars, donde estaban puestos los intereses de las grandes potencias económicas solares. El que lograra ser el primero tendría asegurado el monopolio de un mercado con potenciales infinitos.

La botadura oficial del primer prototipo de Guliverio fue el 01 de agosto del año 97 E.S., y contó con poca asistencia de los medios de comunicación del sistema solar. Guliverio aún era considerado un contendiente de poca monta, solo un personaje secundario y colorido en esta carrera de súper potencias. Unos meses después, el prototipo experimental de SpaceX-NASA; el Nautilus, a todas luces el contendiente favorito, sufrió un fatal accidente al intentar su primer viaje de larga distancia.

El Nautilus ya llevaba varios meses en pruebas cortas y era hora de que se luciera haciendo un exitoso viaje de ida y vuelta. Así que se organizó un gran evento mediático para que toda la humanidad pudiera presenciar la hazaña del poderío militar-industrial norteamericano y su hegemonía tecnológica. Ese día, teniendo mil millones de ojos humanos encima, el Nautilus, con cinco tripulantes a bordo, encendió sus motores y se desdobló en una transmisión en vivo para todo el sistema solar. Pero en vez de desaparecer exitosamente por la aceleración, este se partió en dos, retorciéndose como una barra de plastilina y luego implotó matando a todos sus tripulantes al instante.

La implosión en sí fue muy poco espectacular, pero sus consecuencias fueron catastróficas para todos los involucrados y dejó profundas cicatrices emocionales en toda la humanidad. Era el tercer accidente fatal en diez años de carrera espacial supralumínica. Esta vez el desastre fue presenciado en vivo y reseñado por todos los medios de comunicación. Se convirtió en una tragedia global.

Después de esto, SpaceX-NASA y el resto de los actores en esta carrera se detuvieron a reagruparse y reflexionar; tal vez por el impacto de las pérdidas humanas o por los trillones de solars perdidos en el accidente. Todos excepto Guliverio, el redobló los esfuerzos y apresuró las pruebas, viendo una clara oportunidad de cambiar el juego a su favor y pasar de ser el menos favorito, a convertirse en un pionero y hacer historia.

Luego de este accidente que enlutó a todo el sistema solar, los medios de comunicación lo atacaron duramente al no guardar duelo por los desaparecidos ,y seguir adelante con sus planes como si nada hubiera sucedido. Guliverio no se inmuto y con el poder del conglomerado POLARIS a sus espaldas y una muy buena campaña de marketing, se convirtió en una celebridad mediática instantánea.

Hizo muchas declaraciones públicas y apariciones en populares canales digitales, defendiendo su posición y sus acciones con el verbo propio de un maracucho bien apadrinado. Los medios y las redes digitales se enamoraron de inmediato. Guliverio aprovecharía al máximo la publicidad tanto negativa como positiva, y con su exuberante carisma lograría captar la atención y excitar la imaginación de la humanidad. Pasó de ser una celebridad menor a ser una súper estrella.

Fue el momento de mayor exposición mediática de Guliverio y donde se le tomó por primera vez como un contendiente serio. Su historia se volvió muy popular; el pequeño David zuliano de humildes orígenes que se enfrenta sin temor a los grandes Goliats tecnológicos, y los vence en su propio terreno. Además había una diferencia fundamental en los planes de Guliverio que lo hacía disímil al resto; los demás lo hacían por lucro o por gloria personal, harían un viaje exitoso y regresarían a casa como héroes. Guliverio no daría vuelta atrás, su plan era llegar al centro de la galaxia o morir en el intento; a pesar de saber que su viaje, si tenía éxito, podría durar años o hasta décadas.

Unos meses después de la partida de Guliverio hacia Próxima, y siguiendo los planes ya trazados, los ingenieros de POLARIS volvieron a los astilleros de construcción e hicieron un tercer prototipo basado en los planos del María Celeste, y descubrieron que funcionaba a la perfección. Fue así como el motor warp propuesto por Alcubierre, diseñado por Guliverio y construido por los ingenieros de la POLARIS, se convirtió en el sistema de propulsión que usamos hoy en día en todos nuestros vehículos espaciales interestelares. Se validó ante la opinión pública y la comunidad científica el genio y la inventiva del explorador maracucho Guliverio de Humboldt y de su equipo de ingenieros.

Al no recibir señales de vuelta de Guliverio cuatro años después de su partida, se enviaron muchas misiones de búsqueda y rescate para tratar de hallarlo, pero todas regresaron con las manos vacías, el explorador había desaparecido sin dejar rastro. Poco a poco se perdió el interés, se dejaron de gastar los tan preciados recursos en una empresa inútil y Guliverio se convirtió en el mito que es hoy día; una suerte de Don Quijote del espacio, un testarudo aventurero un poco loco y excéntrico, que lucha contra dragones espaciales imaginarios.

Cuando todos pensamos que este sería el final de la historia de Guliverio de Humboldt; convertirse en una caricatura de sí mismo y en una referencia en los e-libro de historia, la María Celeste y su bitácora reaparecen misteriosamente en el sistema solar para cambiarlo todo.

¿Quién era realmente Guliverio de Humboldt? ¿Quién es el verdadero hombre detrás del mito? ¿Cuáles eran sus motivaciones y anhelos? pues hemos dejado estas preguntas sin responder adrede, porque queremos que sea el mismo Guliverio el que lo exprese con sus propias palabras.

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