Capítulo 1- El primer encuentro
DOS AÑOS ATRÁS
-Debido a los acontecimientos que ella acaba de pasar lamentos informarles que su hija esta pasando por un episodio maniaco, en niños y adolescentes no es fácil llegar a un diagnóstico así, pero por lo que me cuentan es más fácil diagnosticarla. Su hija presento los siguientes síntomas:
*Duerme solo 2 horas en la noche
* Frenesí agudo sobre la necesidad de querer estar sola o querer estar acompañada la mayor parte del día
* Cambio del iris cuando se encuentra en ese estado
*Toma de malas decisiones sin medir las consecuencias.
-En estos casos ¿que se hace para evitar que ella se lastime o quiera lastimar a alguien mas?
-Su hija esta presentando un tipo I, por lo que debemos evitar que pase a ser tipo II, prácticamente deben de controlar lo que sucede a su alrededor y evitarle situaciones donde ella pueda tener exceso de estrés o situaciones que desencadenen otro episodio, no les puedo asegurar que este es el primero o será el ultimo, pero con la medicación adecuada podemos lograr que ella lleve una vida normal.
PRESENTE.
ENERO.
Se empezaba a notar que acabamos de pasar por fin de año time square aun tenia pequeños destellos de lo que fue la noche de fin de año, me tome un momento para observar todos tenemos un itinerario que cumplir, un lugar al que asistir, todo se basa en un plan que nos dice que hacer desde que amanece hasta que empieza a caer la tarde.
Las personas como yo, siempre queremos tener todo en orden, no nos gusta alterar nuestra rutina, para algo la hicimos. Aunque a veces no podemos evitar sentirnos vacíos, y en mi caso siempre me siento así. Siento que me falta algo, pero se me hace difícil saber qué es eso que me hace tanta falta. El día se encuentra algo nublado.
Me tomo un momento para mí, para respirar el aire de la mañana, que es cuando menos contaminado está en New York. Ante de seguir tomándome mi tiempo, siento como caigo al piso. Para mi sorpresa un joven alto, y de ojos azules ha chocado conmigo, nos observamos un momento, sus ojos me hacen un rápido análisis, como si acabara de ver un muerto revivir.
—Lo lamento- escucho que me dicen. Cuando logro establecerme bien y me termino de acomodar la ropa, busco a quien agradecer, pero, me doy cuenta que me quede sola, me hace pensar que me caí y me imagine todo eso.
Logro llegar a mi facultad sin ningún retraso y entro rápidamente al aula y así tomar mi lugar. Justo logro tomar asiento y suena la campana. Estamos a finales de año, finales de carrera, y solo este año hemos cambiado de profesor mas de tres veces, es difícil aprender bien, si cada maestro trae sus métodos, algunos mejores que otros
Un sonido me saca de mis pensamientos, alzo la mirada para ver que un joven guapo entra al aula, quiero imaginar que es un nuevo alumno, lo cual se me hace extraño, estamos a punto de finalizar el año y seria imposible tener a alguien nuevo; No puedo negar que es alguien muy apuesto, pero también alguien muy serio.
—Buenos días a todos, Soy Aleksandre Night, sere su profesor por lo que queda del curso, como entenderán ya estamos a finales, y quiero pensar que la mayoría de ustedes ya tiene dominado la mayoría de temas, y los que no lo tengan pueden acercarse a mi y tratar de ayudarlos a ponerse al corriente.
Después de esa breve introducción, proseguimos con la clase, hay algo en mi que parece conocerlo, no logro lo que entender que me pasa, trato de disimular mis nervios, disimular que quiero verlo para entender porque mi cuerpo reacciona así, logro ver que el se ha puesto a fumar en la ventana, lo cual el olor me hace sentir mariposas en el estómago, lo cual es irónico, ya que en lugar de tener mariposas toda esa nicotina las mataría, tal vez es lo mejor.
—Señorita Colvin- Alzo la mirada y siento como mis mejillas empiezan a enrojecer. – Veo en los registros que es una de las mejores de la clase, aunque de lejos puedo ver lo distraída que se encontraba, y no respondió lo que le pregunte, espero que esta situación no se vuelva a repetir, me haría pensar que solo es una cara bonita más.
Siento como mis mejillas se empiezan a encender, por estar pensando en el, no logre prestar atención, por perderme en pensamientos que no son importantes
—Disculpe, no volverá a suceder. Eso es lo que espero con toda mi alma, no puedo permitirme ser distraída, es algo que no es común en mí, no después de varios años.
—Solo preste más atención.
Después de ese momento algo incomodo, la clase continua con regularidad, no vuelve a suceder nada interesante, nos vuelve a repasar algunos temas que ya vimos, solo para ver que tan avanzados en realidad vamos, entre tantos temas y perder a veces, solo a veces, el tiempo mirándolo, cuando me doy cuenta vuelve a sonar la campana, lo cual significa que es hora de irse.
Termino de recoger mis cosas y me dirijo a la salida, cuando de repente, alguien me toma del brazo, me dio media vuelta para ver de quien se trata, sin antes darme cuenta de que mi cuerpo sintió una electricidad recorrerlo.
—Señorita Colvin, lamento interrumpir su salida, pero, me gustaría tener una pequeña plática con usted. – me suelta el brazo y se rasca la nuca, logro ver que debajo de la manga de su mano izquierda, hay un poco de tinta ¿tendrá algún tatuaje?.
Opto por sentarme en la silla frente a su escritorio, pongo mis cosas a un lado y espero a que el me explique el porque me detuvo
—Bueno, esto podrá parecerle algo extraño, como le dije hace unos momentos, en mis expedientes usted está marcada como la mejor de la clase, también que ha estado ayudando a los antiguos profesores a familiarizarse con el grupo, ya que como usted sabe, les han cambiado más de tres veces el profesor este último año. - dice algo agitado.
—Si.
—Bueno, me gustaría que usted me apoyara a mi también, claro, si no tiene algún otro compromiso, lo cual yo entendería
Y yo que ya estaba divagando, aunque, parece ser que tiene un collar, muy extraño.
Por instinto me agarro el collar que cuelga de mi cuello y toco el dije, en mi mente retumba una pregunta, la cual no tiene nada que ver con lo que el me esta ofreciendo, mas bien, pidiendo ayuda.
¿Nuestros dijes serán los mismos? Seria demasiada coincidencia.
—No tengo ningún problema con ayudarlo, claro que espero que no me distraiga mucho tiempo, ya estamos en la recta final y no me gustaría quedar mal con mis padres y mucho menos darle una mala impresión a usted.
—Entonces. Así quedamos, mañana la buscare después de clases para poder establecer un horario- se empieza a quitar la corbata.
Se da la vuelta, y veo que saca un portafolio detrás del asiento en el cual mete la corbata, no se si a veces los segundo se hacen eternos, pero en este momento así lo estoy sintiendo, no se si pasa mucho tiempo, el se da vuelta y se ve extraño a que yo siga aquí observándolo como una acosadora.
—Mire la hora, me tengo que ir, tengo otra clase.
Salgo corriendo del salón, sin permitirle despedirse.
No hay ninguna otra clase, eso es cierto, no entiendo porque mis nervios están a flor de piel, mi cabeza me empieza a doler y a zumbar los oídos, es como si pura presencia me afecta a unos niveles extraños, opto por tomarme mi medicamente, lo saco de la bolsa y trago en seco la pastilla.
Lo único bueno de caminar es que puedo disfrutar de las bellas calles de Nueva York, lo malo es que no comtemple que hoy estaria lloviendo, no tengo nada que hacer el resto de la tarde, pero no puedo darme el lujo de vagar por donde sea y menos despues de lo que paso, aun no logro calmarme y esta lluvia no ayuda mucho, momentos como estos me arrepiento de no aceptar la ayuda de mis padres y todo por no querer depender de ellos.
Veo como el cielo empieza a oscurecerse y en momentos como estos, lamento no aceptar a veces el apoyo de mis padres, bien que un carro no estaría de más tener.
Pobres no somos, al contrario mis padres son dueños de una de las mejores empresas de diseño esta liderada por mi madre, y mi padre es dueño de una empresa de energia limpia, practicamente si tienes energia en tu hogar es gracias a Colvin Energy,la mayoria de hoteles o edificios departamentales han sido diseñados por mi madre no hay lugar donde no escuche el nombre de Antony y Barbara Colvin; pero como buena hija rebelde que soy decidi vivir aparte y valerme por mi misma, desde los 20 soy socia de la empresa de mi madre y gracias eso he podido valerme, pero busco mas, algo que me llene, que me haga dudar.
Parece ser que diseño es lo mío, pero aún así siento que me falta algo.. Me refugio debajo de una pareda de autobus esperando que pase la lluvia, no es la gran parada pero gracias a los arboles que abundan ambos lados de la calle le dan un aire sombrio pero a la ves calido, estaba inmersamente perdida en mis pensamientos que no capte el camaro negro frente mío hasta que mencionaron mi nombre.
—Isabella sube al auto.- escucho que alguien me llama.
Volteo y es Aleksandre, ¿ que a caso me está siguiendo?, ya quisiera yo. Ningún carro pasa y mi única opción es el, y aunque sea mi maestro no puedo desperdiciar la oportunidad de subirme a un carro como el de el.
Un camaro negro, no sé mucho de carros, pero este si que está precioso, como odio no a ver aceptado aunque sea un poco la ayuda de mis padres.
—¿Me venía siguiendo? - No quise sonar grosera, pero al verlo aquí si me sorprendió.