I’ll steal you ; kookmin ©︎

Sinopsis

—Bebé, deja la ventana sin seguro esta noche—le susurro el alfa antes de darle un tierno beso para luego marcharse, dejando a un Park Jimin completamente confundido por las últimas palabras pero lleno de felicidad por el pequeño encuentro entre ambos. »HISTORIA ORIGINAL. »ONESHOT. »JUNGKOOK ALPHA ; JIMIN OMEGA. »NO COPIAS, NI ADAPTACIONES.

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I'LL STEAL YOU TO NIGHT.

Apoyado en el capó de su auto, le dio la última calada a su cigarrillo, disfrutando de la tenue luz que le brindaba la luz de la luna llena, mientras él se encontraba a la espera de que su travieso omega lograra escaparse por unas cuantas horas esa noche. Expulsado el adictivo humo por su boca y nariz, llevo su mirada hacía en dirección hacia donde se encontraba la casa del omega y una sonrisa lasciva se formó en su rostro cuando sus ojos captaron la hermosa cabellera morada escurrirse por la parte trasera de la vivienda.

Cruzando sus brazos en espera de que su omega llegase a él, sintiendo como su lobo interno se ponía eufórico y ansioso por tener aquella cosita hermosa, pero ciertamente perversa entre sus brazos; observando como Jimin se acercaba a pasos largos y ligeros hacia él, sintió el dulce aroma a coco colándose en sus fosas nasales haciendo estragos en él y en su lobo interno quien exigía a gritos que saliera al encuentro del omega y no era para menos que su lobo se comportara de tal forma cuando había pasado casi tres días desde la última vez en la que se vieron.

Para cuando el omega llego a él con una sonrisa en su rostro, Jeon no dudo ni un segundo en tomarlo entre sus brazos para luego darse el lujo de comenzar a olfatear el cabello de Jimin el cual desprendía su agradable aroma a coco que volvía loco a JungKook.

—¿Me extrañaste?—preguntó Jimin en un susurro, para luego soltar un casi inaudible gemido cuando la nariz del alfa se posicionó en la piel sensible de su cuello.

—He hecho mucho más que extrañarte, pequeño travieso.—respondió JungKook con voz ronca antes de comenzar a deber húmedos besos sobre aquel cuello albino.—Han sido tres jodidos e infernales días desde que te vi.—agregó antes de alejarse levemente del cuello del omega.—Y el saber que solo podré estar contigo unas horas no me alegra la vida, pero tengo que conformarme con ello por el momento.

Jimin soltó una divertida y pequeña carcajada.

—Yo también he hecho mucho más que extrañarte, durante estos tres días he pasado pensando en ti y en lo mucho que te quiero.—Jimin llevo sus brazos hasta el cuello del más alto, donde los enrollo para acercar el rostro del mayor hacia el suyo.—Cada segundo lejos de ti siempre es un tormento, pero hoy estamos juntos.—agregó con una hermosa sonrisa.

El alfa sonrió ante las palabras previamente dichas por su omega y sobre todo por ver aquella preciosa sonrisa en el rostro del menor; si ambos se tenían que ver de aquellas forma tan clandestina no era por decisión propia de JungKook, si no del mismo omega quien había rechazado todas las propuesta de JungKook para irse a vivir juntos por el simple hecho de que se negaba a la idea de hacer que su alfa gastara un solo centavo en su educación y también porque deseaba por lo menos que su padre comprendiera que su alfa era un hombre que no vestía sacó y corbata sino que era alguien lleno de tatuajes y con un fuerte adicto al trabajo rudo como lo era la mecánica y que claramente era unos cinco años mayor.

Las callosas manos de JungKook se colaron bajo su fina camisa blanca, comenzo a tocar los puntos exactos del cuerpo que volvían loco a Jimin.

—Yo también pienso en ti, cada segundo del día y no veo para que estos dos años pasen con rapidez para poder despertar un día y tener ahí durmiendo junto a mí.—expresó JungKook con voz ronca antes de lanzarse a besar los esponjosos y deliciosos labios de su omega.

Con un movimiento rápido, Jeon tomó al de cabellos morados y lo tumbó sobre el capo de su auto para posteriormente el colocarse entre las piernas de este, sin dejar de besarse. Las piernas de Jimin no tardaron en rodear la cintura del azabache para acercarlo más a él.

El beso era apasionado y dominante, dejando a Jimin a merced de su alfa.

—¡Mierda!—gruño JungKook al comenzar escuchar a gemir cerca de su odio cuando sus labios viajaron hasta el blanquecino y sensible cuello del menor.—Podría follarte aquí, pero tú no eres alguien que pueda guardar silencio cada vez que mi polla o mi lengua comienzan a hacer contacto contigo.

El omega de cabellos morado soltó un ahogado chillido cuando los labios comenzaron a atacar su clavícula, así como también los dientes de este dejaban pequeñas mordidas. Apuntó de rogarle a JungKook que se deberá de rodeos y lo follará en ese instante el grito de una tercera voz lo interrumpió.

—¡PARK JIMIN!—tanto JungKook como Jimin dejaron sus acciones para llevar sus miradas en dirección de donde provenía la voz, voz que Jimin conocía a la perfección.

—¡Papá!—exclamó Jimin asustado sin moverse de su posición.

JungKook miró divertido a su suegro, el cual era un alfa que pasabas ya sus últimos días trabajando en un bufete de abogados, y no era que joven alfa no respeta el trabajo o al mismo padre de Jimin, sino que se le hacía gracias que alguien como el señor Park estuviera enojado con su pequeño omega.

—¿Me podrías decir que estás haciendo afuera de la casa a altas horas de la madrugada y sobre todo qué haces besuqueándote con un delincuente?—preguntó el alfa mayor con voz que denotaba enojo.

Jimin estaba sin habla, el escuchar a su padre enojado y sobre todo ser encontrado por este en tal situación no estaba en sus planes y menos el escuchar a JungKook contestar la pregunta por él, sin duda esa no era su madrugada. JungKook por su parte podía sentir la tensión y el miedo que habitaba en Jimin, gracias a la pequeña marca provisional que el omega tenía en su cadera y fue por ello que respondió por su pequeño travieso.

—Con todo respeto señor Park, lo único que Jimin está haciendo es verse con su alfa.—la voz de JungKook había salido con una tranquilidad que sorprendió al omega.—Y espero que comprenda que está interrumpiendo un agradable encuentro con mi omega.— agregó haciendo énfasis en las últimas palabras.

Un gruñido de advertencia salió desde la garganta del padre de Jimin, logrando que tanto JungKook como su lobo interno se pusieran en alerta. Jimin se había mantenido callado y estático se movió en su lugar, quedando así sentado sobre el capó del automóvil aún con JungKook entre sus piernas.

—Vaya estupideces las que salen de tu boca, muchacho.—El joven alfa solo se dedicó a colocar sus ojos en blanco.—Jimin no tiene alfa y créeme que su futuro alfa no será un delincuente como tú.—agregó mordaz.

—Papá, JungKook no miente, él es mi...—las palabras de Jimin quedaron en aire cuando su padre se acercó a pasos veloces hacia él, para jalarlo de brazo con intención de alejarlo del alfa delincuente.

El omega de cabellos morados dio un fuerte chillido debido a la fuerza que su padre aplicó en su brazo, haciendo que el lobo de JungKook se inquietara y amenazara con lanzarse sobre el padre de su omega.

—Ni una sola palabra más, Jimin.—le gruño su padre.—Tú y yo volveremos a la casa donde tendremos una seria conversación sobres tus acciones de esta noche, ¡no puedo creer que te hayas dejado lavar el cerebro por un delincuente como este!—Jimin chilló una vez más cuando su padre comenzó a jalonearlo con intención de llevárselo con él.

El omega interno de Jimin aulló de tristeza cuando sintió la lejanía que se estaba creando entre su alfa, el sentir a su lobo triste hizo que Jimin se soltara del agarre de su padre y corriera nuevamente hacia JungKook, pero esta vez para despedirse con un casto beso ya la pequeña promesa de verse en unos días.

Esa madrugada las cosas no fueron favorables para Jimin, ya que después de una larga y tediosa discusión con su padre y madre donde intentó explicarles que no era un delincuente y que en sus años de relación con el alfa había sido y era tratado con respeto y amor, pero sus palabras no fueron escuchadas y lo único que ganó fue que su padre le prohibiera salidas más que a la universidad y que le decomisarán el celular, prohibiéndole así cualquier comunicación con JungKook.

JungKook por su parte, había tenido que hacer uso de todo su autocontrol cuando vio la forma tan tosca en la que su suegro arrastraba a su omega hacia la vivienda, y tal vez fue capaz de contenerse por las emociones que Jimin le transmitía pidiéndole que lo dejara pasar.


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—No es justo lo que está viviendo, Minnie—dijo el pequeño omega de piel lechosa que tenía de amigo.—Tu papá se está comportando peor que un carcelero, viene a dejarte y a recogerte a la universidad, te ha quitado el celular y está al pendiente de lo que ves y hace en tus tiempos libre con la MacBook.

Jimin hizo un pequeño puchero dejado caer su frente sobre la dura superficie de la mesa de piedra que se encontraba en las zonas verdes de la universidad. Casi dos meses habían pasado desde la última vez que fue capaz de poder ver a JungKook, su lobo se sentía deprimido y exigía ver a su alfa, pero las cosas eran complicadas para el pequeño omega de cabellos morados.

—No quiere que vea a JungKook, dice que no es conveniente para mí, pero YoonGi desde que lo conocí en la fiesta de despedida del último año del instituto, mi lobo no ha dejado de verlo como su alfa.—Jimin recodaba a la perfección la forma tan candente en la que había conocido a JungKook como si hubiese sido ayer en lugar de tres años y medio—Y si no fuera que gracias a ti puedo escuchar su voz por unos minutos, tanto copito como yo seguramente ya habríamos muerto de tristeza.

YoonGi miró con tristeza a su amigo, pues no se imaginaba a sí mismo el estar pasando por la misma situación que Jimin, seguramente él no soportaría estar lejos de sus alfa Jin y NamJoon, porque por extraño que sonara YoonGi era de esos extraños casos de omega que resultaban destinados a dos alfas. Casos en los que los tres sufrían la ausencia de uno.

Cuando la hora de entrar a la clase de Ley de medio ambiente llegó, el omega de cabellos morados camino por los pasillos del edificio hacia donde se encontraba su salón con tranquilidad, pues contaba con unos minutos de sobra y todo gracias a que YoonGi se había adelantado con para tomar buenos puestos para ambos. Su andar se vio interrumpido cuando una callosa y gran mano le tapó nariz y boca para luego arrastrarlo hacia los baños pese a los intentos de lucha que el omega daba.

Sus ojos había comenzado a llenarse de lágrimas cuando fue levemente estampado contra la pared más próxima del baño. Su capacidad de poder distinguir el aroma de su opresor y con sus ojos llenos de lágrimas impidiendo su visión, espero que este hablara.

—¡Shh!, tranquilo pequeño travieso, soy yo.—susurro un Jeon JungKook a solo centímetros del oído de Jimin, para luego quitar su mano de la boca del omega una vez estuviera seguro de que este no gritaría a pensando que era otra persona.

Los ojitos bonitos de Jimin escurrieron lágrimas de felicidad antes de lanzarse a los brazos de su alfa con un pequeño chillido de felicidad cuando escuchó su voz. JungKook lo recibió gustosamente antes de enterrar su nariz en el cabello del omega y aspirar la mayor cantidad posible del aroma de coco de este.

—¡Me has dado un susto de muerte!—exclamó el omega entre lágrimas.—¡Por la luna te extrañé demasiado!—separándose levemente de JungKook, se limpió las lágrimas y se dispuso a contemplar el apuesto rostro de JungKook.

Mirándose por unos segundos, ambos lobos se conectaron así como sus belfos. El beso comenzó siendo tierno y pausado demostrando lo mucho que se amaban y poco a poco se convirtió en uno demandante y apasionado demostrando cuánto sus cuerpos y lobos se extrañaban. Ambos lobos internos se sentía eufóricos por estar juntos nuevamente.

Varios minutos pasaron en los que ambos compartieron más que un beso y de decirse cuanto se amaban, pero la hora de marcharse había llegado para JungKook, puesto que muy a su pesar no deseaba que Jimin perdiera clases y eso le afectara en su rendimiento académico.

—Bebé, deja la venta sin seguro esta noche—le susurro el alfa antes de darle un tierno beso para luego marcharse, dejando a un Park Jimin completamente confundido por las últimas palabras pero lleno de felicidad por el pequeño encuentro entre ambos.


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Luego de la cena, Jimin se había encerrado en su habitación para dedicarse a estudiar unos cuantos artículos que le tocaría explicar la semana siguiente, y no es que él fuera un nerd, era el simple hecho de que Jimin odiaba dejar todo para última hora y más cuando se trataba de comprender y explicar con sus propias palabras artículos judiciales.

Alrededor de las once de la noche su padre se asomó por la puerta de su habitación, algo que Jimin le irritó.

—¿Ocupas ayuda para comprender algún artículo?—preguntó el mayor.

—No, vete a dormir.—dijo un omega completamente indiferente hacia su padre.—Además, ya estoy por irme a dormir.

El alfa Park se sentía mal ver la distancia que se había generado entre él y su pequeño omega, pero era para un bien necesario, él no estaba dispuesto que su pequeño cachorro fuese a parar a manos de un delincuente que probablemente no apreciaría en lo más mínimo a su hijo como él lo hacía. Soltando un suspiro, asintió antes de marcharse hacia su habitación, no sin antes desearle un buen descanso a su cachorro.

Una vez se quedó nuevamente en la soledad de su habitación, Jimin se dejó caer en el respaldo de su silla y soltó un profundo suspiro, odiaba comportarse de tal forma con su padre, pero mientras este no aceptara a JungKook como su pareja, él seguiría de esa forma. Jimin deseaba que por lo menos su padre notara que su alfa era alguien que merecía una oportunidad sin ser juzgado por sus tatuajes y sus manos, que muchas veces estaban llenas de grasas por sus largas horas de trabajo en el taller

Dando por terminado por esa noche, el análisis de esos artículos se levantó de la silla y con su lobo le recordara las últimas palabras que JungKook le dijo antes de irse, se acercó hacia la venta y con una sonrisa le quitó el seguro para luego comenzar a desvestirse y así colocarse su pijama.

—Me gusta más como te ves sin ropa.—dijo una gruesa voz que Jimin conocía a la perfección.

Girándose hacia donde provenía la voz, encontró a su alfa semi recostado en el marco de la ventana la cual se encontraba abierta. Con una sonrisa en su rostro corrió hasta este quien no dudó en tomarlo en sus brazos.

Jimin ahogó un grito de felicidad, mientas JungKook lo tomaba de las piernas para cargarlo.

—Haz silencio o nos van a descubrir.—le advierto el alfa azabache con una divertida sonrisa en el rostro.

—¿Qué haces aquí?—preguntó Jimin dejando varios besos en el rostro de su alfa.—¿uh?

JungKook soltó un suspiro antes de hablar, durante esos dos meses lejos de Jimin se había dado cuenta de que él no lograría tener a Jimin con el mientras no hiciera algo para que esto sucediera.

—Te robaré esta noche, Jimin—respondió.—Y no voy a robarte solo para una noche, vengo con la intención de llevarte conmigo y de que una vez por todas seas mi pareja de manera oficial, eres mayor de edad y no acepto un no por respuesta.

Jimin detuvo su sesión de besos para mirar al alfa, el cual tenía una expresión seria en el rostro, dándole a demostrar que lo que decía iba en serio. En un estado de estupefacción, el omega se bajó de los brazos de JungKook y camino hasta el centro de la habitación, donde perdió su mirada en la nada mientras pensaba en lo que acaba de escuchar.

JungKook al ver aquella acción por parte de su pareja y de no poder sentir las emociones de este por la debilidad de la marca provisional, comenzó a asustarse y desear escuchar palabra alguna por parte del omega.

La situación era difícil para Jimin, pues no deseaba dejar su relación con su padre un tanto inestable, pero sabía que viera por donde lo viera, este jamás aceptaría a JungKook, y si él no comenzaba a tomar las cosas con más seriedad en cuanto a JungKook probablemente este se aburriría de estar esperando a un omega con complejo de cachorros que se negaba a salir de entre el calor de su pequeña familia para formar la suya, y él no estaba dispuesto a perder a su alfa.

—Entonces ayúdame a guardar mis pocas pertenencias.—dijo por fin devolviéndole el alma al cuerpo a JungKook y por supuesto la sonrisa divertida.

Y esa misma noche la pareja abandonó la vivienda por la pequeña venta de la habitación, con una cuántas maletas en mano y por supuesto con sus lobos más que felices. Y una vez estuvieron dentro del auto rojo de JungKook se miraron entre sí antes de arrancar rumbo a uno nueva vida donde ambos serían claramente felices aún a pesar de las altas y bajas que podían tener el futuro.

Su historia de pareja comenzó esa misma madrugada donde ambos cambia formas sin ser conscientes, también comenzarían su vida de padre años después. Dándole así la bienvenida a dos hermosos cachorros gemelos que volvieron locos de felicidad a la pareja desde que conocieron la noticia de que venían en camino y como eran de esperarse Park Yoochun adoraba con todo su ser a sus pequeños y traviesos nietos que correteaban cada fin de semana por el patio trasero de su vivienda, pero como era de esperarse en muchas ocasiones la pareja discutían hasta por el azul de cielo, pero su amor era mucho más grande que las pequeñeces de sus problemas y eso lo demostraba la ya muy renovada marca en el cuello de Jimin.