One-shot: Ningyō-shi (One Piece. Law y tú)

Sinopsis

Un alma errante sólo desea una cosa: la muñeca perfecta. AU de One Piece.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Ningyō-shi

Entre los pasillos de una casa de dos pisos, una joven deambulaba, llevaba días sin dormir, siempre tenía un escalofrío, y la terrible sensación de que alguien la observaba.


Desde su infancia siempre había ido con especialistas, pero no importaba la terapia o medicamentos, aquella terrible sensación nunca se iba.


Bajo a la cocina tomó agua, y subió a su habitación buscaría dormir, después de todo era la noche del 31 de octubre, esa suele ser la noche más intranquila de su vida.


Al subirse a su cama, tomo su viejo peluche, un oso polar, de traje naranja, por alguna razón ese peluche la tranquilizaba, pero no lograba recordar quien se lo había regalado, pues en su familia nadie recordaba de dónde salió.


Cerro los ojos buscando el sueño...


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Gracias!- con ocho años abrazaba con mucho cariño el oso de peluche.

-Estoy seguro que cuidarás bien de él...- dijo una voz masculina, la pequeña levantó la vista para ver a su benefactor, pero en aquella visión sólo había una sobra negra y una sonrisa peculiar. -Hasta el día que nos volvamos a ver...


La joven despertó de golpe...


-¿Qué fue eso?- susurró, no sabía si lo que había visto era sólo un sueño o un recuerdo, se sentó en la cama y bostezo, después se percató que aún seguía siendo de noche, y con pesar en su reloj observó que sólo había dormido unos cuantos minutos. -Debe ser mentira...


Volteó a su alrededor y se dio cuenta que su peluche no estaba, aquello le extrañó, así que miró hacia el suelo, pero no estaba, se levantó y encendió una lámpara que tenía en su buró, pero el oso no estaba...


-¿Bepo?- cuestionó intrigada, no es como si el muñeco haya cobrado vida y se haya ido, ¿verdad?


En su búsqueda, sólo por curiosidad quiso mirar afuera, para su sorpresa el peluche se encontraba afuera de su casa, aquello la intrigó. ¿Qué hacía ahí?


No quiso darle vueltas al asunto, debía salir por él, se puso un suéter, sus pantuflas y con cuidado de no despertar a su familia, salió de la casa. Bajó los escalones en silencio, aunque sentía los nervios de punta, deseaba recuperar a su mejor amigo afelpado, abrió con mucho cuidado la puerta, pues en su casa vivía con su abuelo y tres hermanos, por su padecimiento eran muy sobreprotectores, pero no iría lejos.


Al salir se detuvo en seco, un hombre tenia entre sus manos a Bepo, aquello le asustó ¿quién era y qué hacía afuera de su casa? Debía haberse dado la vuelta y cerrar con llave, pero deseaba recuperar su peluche.


-Has cuidado bien de él...- al hablar levantó la vista, ahí la joven observó que era un hombre alto, de complexión delgada, vestía un traje oscuro, con un sombreo de la misma tonalidad, en el pecho sobresalía un accesorio en forma de corazón, parecía que era un mecanismo, ella estaba pasmada y él la miraba profundamente.


-¿Me... me puede regresar mi peluche?- pidió tímidamente.


-Acaso me has olvidado (t/n)-ya...- dijo con voz tranquila, pero eso le erizó la piel a la joven.


-No se de que habla...- dijo tajante, su instinto le decía que era mala idea seguir ahí, pero el querer su oso la tenía congelada. -Por favor... deme mi peluche...- pidió evitando mirar al hombre frente a ella.


-Acércate por él...- retó tomando al oso de una de sus manitas. -Lo quieres ¿verdad?- dijo balanceando el muñeco.


"¿Lo quieres? Acércate por él..." aquellas palabras resonaron en su mente, ¿un deja vu?

"¿En serio puedo tenerlo?" Su voz infantil, llena de ilusión se hizo presente.

"Este pequeño, desea ser tu amigo..." aseguró amable la voz masculina. "¿Verdad, Bepo?"


-Qué...- la joven llevó su mano a la cabeza, no sabía que le estaba ocurriendo, pero el hombre frente a ella si, lentamente se acercó a ella.


-En serio lo olvidaste...- la joven se pasmo al tener tan cerca a aquel desconocido, ahí pudo apreciar que tenía piel morena, cabellos negros, ojos grises, y unas ojeras marcadas.


-¡¡(t/n)!!- el grito de su hermano mayor llamó su atención, quien le hablaba desde la ventana de su cuarto, ella volteó para ver al joven de cabellos negros y curiosas pecas, quien se mostraba atónito.


-Ace... yo...- de inmediato regreso a mirar al desconocido, pero ya no estaba, entre las manos de la joven estaba el peluche.


-¡(t/n)!- la puerta fue abierta, dejando ver a otro joven de cabellos rubios, quien se mostraba igual que el pelinegro. -¿Por qué estás afuera?- cuestionó y la joven estaba confundida.


-Yo sólo... no lo sé...- también estaban despiertos su otro hermano y su abuelo, quienes se mostraban preocupados.


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-Estoy bien abuelo...- dijo la joven mientras era arropada.


-Salir a las 3 de la mañana no es estar bien...- regaño el mayor, sentándose aún lado de la joven, quien estaba acostada, abrazando su peluche.


-Fue sin querer... algo llamó mi atención...- aseguró.


-Eso mismo dijiste hace 12 años y desapareciste tres días...- la mirada de la joven se tornó triste.


Siendo una niña de 6 años, había salido a pedir dulces en Halloween con sus hermanos, lo único que recordaba es que "algo llamó su atención" y desapareció tres días, cuando reapareció, no tenía ninguna herida o daño, sólo estaba dormida en medio del bosque, con su oso favorito en brazos.


Desde ese incidente su vida cambió, siempre sentía aquella sensación de ser observaba y su familia solía cuidarla a sol y sombra.


-Lo siento mucho...- el mayor acarició su mejilla con cariño.


-No, perdóname a mi, no quería sonar tan duro... descansa hija...- la beso en la frente, la arropo y apago la luz.


-Ya no soy una niña...- dijo un tanto avergonzada, su abuelo acarició sus cabellos con amor.


-Tonterías... siempre serás la niña de esta casa...- aseguró con una alegre sonrisa, la joven bostezo y el mayor salió de la habitación, con cautela puso llave, por precaución.


La joven cerró los ojos, buscaría conciliar el sueño, sin duda aquello había sido extraño, pero era mejor no pensar en ello...


Ella se encontraba en una mesa, rodeada de peluches y muñecas, así como colores pasteles y oscuros, estaba fascinada, curiosa, en la mesa había una tetera, dos tazas y aperitivos dignos de una fiesta del té.

-¿Te gusta?- una voz masculina llamó su atención.

-¡Me encanta!- aseguró con una gentil sonrisa. -Y gracias también por mi amigo Bepo...

-Estoy seguro que está en buenas manos...

-¿Y quien es usted?- se interesó la niña.

-Mi nombre no es relevante, y yo busco a alguien...- explicó mirándola fijamente.

-¿A quién?- preguntó ladeando la cabeza.

-A la muñeca perfecta... soy un maestro de muñecas...- dijo de manera sencilla, pero la niña se desconcertó, pues no entendía de qué le hablaba.

-Pero tiene muchas muñecas bonitas aquí...- dijo mirando a su alrededor.

-Eres noble... (t/n)-ya...- tomó con caballerosidad la mano de la niña. -Estás muñecas son defectuosas...

-¿Por qué...?

-Porque ellas no toman el té conmigo...


(T/n) despertó de golpe, ahora todo le quedaba claro, el hombre de hace rato y el de sus recuerdos era el mismo, un "maestro de muñecas", hace 12 años, él la había atraído con el peluche y la llevó a un lugar profundo en el bosque, donde hablaron y tomaron el té... en su mente buscaba algo más...


-Al fin lo recordaste...- la joven levantó la vista, en su habitación se encontraba aquel sujeto, quien estaba recargado en la pared, cruzado de brazos.


-¿Qué haces aquí?!- exclamó.


-Vengó por mi muñeca favorita...- (t/n) asustada se levantó de la cama y corrió a la puerta, pero ésta se encontraban cerrada. -Me duele tu indiferencia... ¿dónde quedó nuestra promesa?- el sujeto se encontraba detrás de ella, susurrándole en el oído.


-¿Promesa?- cuestionó con temor.


"Si soy tu muñeca... ¿me harás hermosos vestidos?" Su voz infantil resonó en su mente.

"Sin duda te verás hermosa con ellos..." dijo con alegría aquel hombre. "Pero no soy ningún degenerado... pronto regresaré por ti...


-Gracias por convertirte en una hermosa doncella... noble y pura...- ella sintió como aquellos varoniles brazos la rodearon de la cintura.


-Yo lo prometí...- susurró la joven, dejando de luchar.


-Exacto... por eso a lo largo de estos años nunca me alejé de ti... siempre observé tu crecimiento, como mi hermosa muñeca vivía en el mundo, pero es momento de venir conmigo, que seas sólo mía...


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Tres meses habían pasado desde la desaparición de Monkey D (t/n), en la mañana del 1 de noviembre, su habitación estaba vacía, de inmediato comenzó la movilización, pero no había ninguna pista o indicio.


La puerta que había sido cerrada por su abuelo, no estaba forzada, continuaba con el seguro, en la cama de la joven se encontraba aquel oso de color blanco...


La joven había desaparecido.


Pero ella se encontraba en una lugar recóndito, dormida entre sábanas blanca, rodeada de muñecas y rosas de todos los colores, dormía plácidamente, vestida con un hermoso vestido estilo victoriano, siempre siendo observaba por el Ningyō-shi, Trafalgar D Water Law, un hombre que durante siglos buscó a la muñeca perfecta, ahora la tenía y nunca la dejaría ir...





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Ningyō-shi: Maestro de muñecas.

Espero que les haya gustado esta historia. La cual está inspirada en el personaje de “Jason the toymaker” y Rozen Maiden