Un Respiro... Antes de Partir

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Sinopsis

¿Qué harían si tuvieran 4 meses de vida? Buscarían a su familia y pasarían los últimos días con ellos o se alejarían de todos ... Estoy sola No se que hacer Tengo el tiempo limitado ... necesito un respiro ... antes de partir ✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️✴️ Las personas en las que más confíe me traicionaron, mi esposa y mi mejor amigo me dejaron en la calle. Trabajé toda mi vida creando mi empresa, mi estabilidad y un nombre en el país, para convertirme de un momento a otro en don nadie e ingenuo que nunca supo que lo estaban engañando. Viajo a toda velocidad a un municipio cerca de Bogotá, para acabar con mi vida ... no quiero vivir.  ▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️▪️ Dos almas rotas que van en diferentes caminos, que se unen en un punto buscando ¿paz o dolor?

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Lela Martz
Estado:
Completado
Capítulos:
40
Rating
5.0 4 reseñas
Clasificación por edades:
16+

1 Fatalidad en el Salto del Tequendama

"La muerte esta tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja"


anónimo


No lo veía venir, había sentido muchos malestares, pero siempre pensé que era porque había dormido mal, los síntomas fueron avanzando y cada día fueron peores, cuando decidí ir al médico ya era demasiado tarde.


En mis manos tengo los resultados de los estudios, "mieloma múltiple" - fase terminal - incurable - tratamiento: paliativos, para un deceso tranquilo


Tiempo estimado de vida: 4 meses


Me detuve en las últimas frases "tratamientos paliativos" "4 meses". No podía recibir eso porque no me iba a servir de nada, igual me iba a morir y ese dinero podría servir para alguien con más posibilidades.


Salgo del hospital y me detengo en los vidrios de las afueras, me observo y me detallo, en realidad nadie se iba a dar cuenta de mi ausencia, soy una persona tan sosa y sin tanto show, veo mi vestimenta, un pantalón azul, camisa blanca, hoy no utilice maquillaje, mi palidez es evidente, la gente pasa a mi lado, ni me ven, soy invisible, quiero gritar, pero no puedo, siento que perdí mi tiempo y mi vida intentando que otros estén bien, pero nadie se acordó de mí, ni siquiera yo misma.


Empiezo a caminar por las calles de Bogotá sin rumbo fijo, recuerdo que tengo un trabajo, aunque sea un asco de trabajo, tengo que cumplir. Vendo casas o eso es la idea del empleo, pero hasta en eso me va mal, hoy por ejemplo tengo una cita con un potencial cliente en Soacha y para mi desgracia o suerte, es en un lugar que para mí actual situación es un peligro "Casa Museo Salto del Tequendama"


Me demore más de lo habitual en llegar, el Transmilenio estaba atestado de gente, parecemos sardinas en lata, me pongo a pensar en que gran parte de mi vida ha pasado entre los vagones sucios de este medio de transporte, jamás están vacíos y rara vez hay asientos disponibles y hoy no es la excepción a la regla.


Llego a mi destino, estación san mateo y para mi suerte tengo que caminar bastante, cuando llego me recibe un golpe frío y un aura de tristeza, me acerco a un grupo de personas que están viendo la espectacular cascada, un señor mayor nos cuenta a los presentes una de las innumerables historias de este lugar, es sabido que el río Bogotá es lo más contaminado que hay por estos rumbos, sería un milagro del cielo que se descontaminaran o sea es imposible que esa agua sea limpia; el señor nos sigue contando que desde ese momento, algunas personas decidieron quitarse la vida en la cascada, pues la muerte era segura, no sólo por la caída, sino por la toxicidad de las aguas del río, esto conllevó a que el lugar fuera estereotipado como el 'lago de los muertos', y de esa manera fue perdiendo progresivamente su atractivo turístico.


Me atrevo a acercarme hasta las barandas y observar tanto su majestuosidad como la altura, escucho a lo lejos cuánto es 139 metros, me asombro y ese instante me desconecto de las demás personas, me debato en hacer lo que muchos hacen, acabar hay en una caída libre desde esa altura, pero no sería una cobarde, quien se quita la vida es un cobarde con todas las letras.


Entró al museo, doy vueltas y vueltas, creo que ya el chico que atiende ahí lo tengo mareado, el viejo nunca llego, miro el reloj y son más de las 4 de la tarde, otro negocio fallido. Pienso en que debería renunciar al cabo son 4 meses lo que faltan para mi partida. Me decanto por dar una vuelta por el mirador, pero del lado donde la gente se quita vida, obviamente yo no lo voy hacer; camino hacia allá y en el trayecto me encuentro un maletín, miro la marca y es de los caros, para lograr obtener uno se tiene que trabajar mucho, al levantar la vista me encuentro con un hombre dispuesto a tirarse, me quedo en silencio detallándolo, es algo mayor y muy guapo, en sus épocas mozas tuvo que ser un tumbalocas, me acerco y lo escucho maldecir


- Ey tu ... ¿qué vas a hacer? - se asusta al escuchar mi voz, me voltea ver y me atraganto al ver semejante belleza y está a punto de aventarse hacia el río putrefacto -


- Váyase ... largo ...


- Dame una razón válida para irme, porque te digo algo debe ser muy buena como para hacer semejante acto tan cobarde - lo veo dudar -


- Ya le dije lárguese - corro y me acerco y quedamos al mismo nivel, listos para tirarnos-


- Te tiras tú y lo hago yo también, yo si tengo razones para hacerlo, pero no soy una cobarde - me mira a los ojos y hago el intento de tirarme y me jala y caemos, pero hacia el mirador -


- ¡¿Qué hace?!


- Lo que tu ibas hacer ...


La gente se aglomera a escuchar el sonido, veo que se va a retirar, pienso que este tonto va hacer otra cosa para llevar a cabo su plan, así que lo persigo, veo que se dirige a un carro último modelo, me sonrío, porque si yo con el diagnóstico y con la pobreza a flor de piel, no me pensado en quitarme la vida porque este ricachón lo va hacer, apresuró el paso al ver que ya entró en su auto, así que me coloco al frente para que no se vaya


- Ey ... ¿para dónde vas? - me mira a través del cristal del auto, lo enciende y acelera, pero no avanza -


- ¡Loca! Quítese del medio o me la llevo por delante - me quedo ahí, no me muevo -


- Cobarde, cobarde, cobarde, cobarde ... - bufa y sale del auto, me jala del brazo y me mete en el auto -


- ¡Cállese loca! - arranca el auto y avanza a tanta velocidad, que me da miedito -


- El loco es otro ... bueno estréllate, como le dije yo si tengo razones - acelera y acelera, noto que aprietan tanto el volante que los nudillos los tiene blancos -


Frena de golpe y como no tengo el cinturón de seguridad, salgo volada hacia el parabrisa y siento que me jala hacia atrás antes de que pase a mayores, lo volteo a mirar y respira de manera trabajosa y tiene la cabeza puesta en el volante.


Nos sumimos en un silencio extraño, miro hacia el exterior y no se dónde estamos, hay una espesa vegetación por todos lados, rebusco en mi bolso algo con que defender por si acaso y encuentro el pan que me iba a comer esta mañana, bufo y vuelvo a mirar al frente, está anocheciendo trato salir, pero no puedo le tiene puestos los seguros, intento abrir como sea


- No va a salir ... loca - no voltee a mirar y todavía tiene la cabeza puesta en el volante -


- Cobarde - esa palabra le molestaba porque apenas se la dije capte su atención y esta ocasión no es excepción -


- No soy cobarde ... - bufo y me cruzo de brazos -


- ¿Como se les dicen a las personas que atentan contra su vida? No encuentro una razón válida


- Pues no lo soy ... no me conoces, no hables como si me conocieras - mira hacia los lados -


- Es que no quiero conocerte, pero tampoco voy a dejar que te hagas daño - me observa y sale del auto y aprovechó para salir también -


Lo observo caminar por el camino y lo detallo, es alto, se nota que hace ejercicio y la ropa que tiene no se compra con dos pesos y ni qué decir del auto.


Voltea de repente y me queda viendo como tratando de decir algo


- No podemos volver por ahora ... el auto se recalentó - se sienta en una piedra que está al lado del camino -


- Estos cacharos aparte de caros, delicados - se sonríe -


- ¿Por qué no dejaste que me lanzara? Antes que tú llegaras, otras personas me vieron y lo que hicieron fue irse de ahí - encuentro una piedra y hago la misma acción de él -


- Pues no sé, fue un impulso, quizás, como te dije debes tener una razón para hacerlo, pero no creo que sea más fuerte que la mía, así que me dije "mira al ricachón, si tú en tu desgracia no lo has considerado, porque él lo va a hacer"


- Tiene lógica, pero si tengo una razón válida, loquilla - me sonrió-


- Haber cuéntala y veremos qué tan válida es ... soy Constanza, pero me dice Conny - le extiendo la mano, duda, pero al final nos damos las manos -


- Sergio Jiménez ... ¿Quién te dice Conny? - bufo -


- Yo misma me digo - me queda viendo raro -


- En fin, Constanza, perdí la empresa en que había dejado los mejores años de mi vida ... mi mejor amigo en complicidad de mi esposa me estafó - estoy shock -


- Cómo caíste - bufa-


- Como te dije mi mejor amigo y mi esposa, eran de mi total confianza - toma aire - traspasaron todos los recursos a sus respectivas cuentas


- Aja, pero eso es ilegal, bueno creo yo


- Firme todo con una confianza plena en ellos y la cereza del pastel ... mi esposa me fue infiel con mi amigo, ahora entiendes mis motivos


- Pues ... yo si decía que tenías una sombra como por la cabeza - me queda viendo molesto -


- Te estas pasando Constanza - me sonrió -


- Perdón ... aun así Sergio, para mí no es razón válida - me interrumpe y se levanta para encararme -


- ¡No sabes nada de mí! ... ¿Qué razón es válida, entonces? - me levanto igual que él y busco mi bolso y sacó el resultado de mis exámenes -


- Tengo cáncer en etapa terminal, eso sí es una razón válida para engrosar el listado de gente que hace uso del salto el Tequendama para quitarse la vida, pero no lo voy hacer sabes porque, ... porque quiero vivir lo que me queda plenamente - le tiró el examen y me alejo, hasta ahora logro decirlo en voz alta -


Siento que camina hacia a mí y en silencio, veo dudas en su rostro hasta que se acerca y me tomó del brazo


- ¿Esto es real Constanza? - bufo -


- Obvio ricachón, mi presupuesto no da para gastar en una hoja de esas - voltea los ojos y vuelve a sentar en la piedra donde estaba -


- ¿Qué hacías en el salto del Tequendama?


- Trabajar, vendo casas y hoy me iba a encontrar con un cliente potencial, pero nunca llegó


- ¿Vendes casas?


- Si o bueno eso intento, pero como cosa rara soy un asco en ese trabajo - ahora me mira distinto -


- Tienes razón, lo mío es una excusa ... no has intentado buscar otra opinión, tal vez hay una - lo interrumpo -


- No, Sergio lo que fue ... fue - busco en mi bolso y sacó una libreta y me siento donde estaba -


- ¿Qué haces? - me sonrió -


- Decidí elaborar una lista de cosas por hacer o mejor dicho cosas que anhelo hacer antes de morir y tu querido estafado ... me has proporcionado una


- ¿Como así?


- Te salve de ti mismo, bueno técnicamente gane horas, porque quizás lo intentes otra vez - frunce el ceño -


- Por honor a ti no lo voy a hacer - me sonrió y le doy palmaditas en la espalda -


- Así se habla ricachón - escribo en mi libreta lo primero que hice "salvar una vida" -


- Hay loquilla ... el destino nos unió y ya no soy un ricachón - lo volteo a mirar-


- Ya no lo eres, pero lo volverás hacer


- ¿Como sabes eso?


- ¿Tu naciste en cuna de oro o trabajaste hasta el cansancio para lograr tu empresa? - se queda pensando -


- Nací por decirlo así en cuna de oro, pero junté todos mis ahorros, trabaje duro para conseguir lo que tenía y posicionarla donde está ahora, solo, no necesite la ayuda de nadie


- Bueno lo vas a volver hacer - niega -


- No tengo con que Constanza - lo interrumpo -


- Ay deja el negativismo, cuando empezaste no tenías experiencia, me imagino que eras joven, bueno tu entiendes ... ahora cuentas con toda la experiencia adquirida en qué hacer y no hacer y lo más importante en quien confiar y en quien no


- Mmm no se - se toma la cara con brusquedad -


- Piénsalo, no te veo material de pobre, así que inténtalo, no tienes nada que perder ... ya lo que tenías que perder ... ya lo perdiste


Me sonríe y asiente, no le dije que la tenía difícil, porque a su edad ya no agarran a nadie a trabajar; volvemos a el auto de regreso a Bogotá, le indico que me deje en la estación de San mateo, pero me dice que lo mínimo que puede hacer por mí es dejarme en mi casa, insisto que no es necesario, porque me da pena, vivo en un sector de Bogotá bastante pobre, además vivo en una pieza chiquitica que de cosa quepo yo, logró persuadirlo y me deja bastante cerca.


Destino o no hoy logré salvar una vida, con más ímpetu tengo que hacer una lista de cosas que quiero hacer antes de morir y ojalá algún día me vuelva a topar con el ricachón buenote.