More Than Enough
Hailey Quinn tenía mala suerte con los hombres, y al parecer también con las amistades. Las dos personas en las que más debía confiar le clavaron un puñal por la espalda y la traicionaron durante meses, fingiendo inocencia mientras se acostaban juntos a sus espaldas.
Realmente debió verlo venir. Él era el vecino de al lado, con unos impresionantes ojos azules y cabello rubio; todas las chicas de la universidad le habían echado el ojo desde el primer día. Ella debió saberlo entonces: su cara bonita y su personalidad encantadora destruirían todo su ser, pero fue una tonta como todas las demás y sucumbió a sus encantos.
Hasta que lo encontró en su cama con su mejor amiga desde la secundaria.
Se mudó de apartamento, cambió de universidad y dejó de hablarles a sus amigos, pero no fue suficiente. A donde fuera, los desconocidos sabían lo que había pasado; las miradas de lástima de gente extraña en el campus la sacaron de quicio. Necesitaba salir de ahí, necesitaba unas vacaciones.
Desde que los pilló aquel día, todo en su vida parecía empeorar. Se fue distanciando de amigos que conocía desde hacía años, la gente la evitaba como si tuviera la peste y, por dondequiera que miraba, veía parejas felices, un recordatorio constante de su relación fallida.
Un día se despertó y dejó su apartamento. Así, sin más, se dirigió directo al aeropuerto, eligió el primer vuelo disponible y se marchó a Portland. Solo quería escapar y ser impulsiva, respirar sin sentirse como un despojo depresivo o un fracaso en la vida; así que huyó para sanar su corazón roto.
Lo último que esperaba que sucediera en su primer día en Portland era quedarse atrapada en el ascensor del hotel durante un apagón con un completo desconocido que tenía una voz de barítono profunda, sexy y un gran sentido del humor.
No, lo último que esperaba era divertirse en la oscuridad total con un extraño, pero las cosas no siempre salen como planeas cuando estás en el camino para sanar un corazón roto.