PRÓLOGO
No hay mujer sin
herida, ni hombre que no
mienta.
Bad Bunny.
KIRA
Esto es una locura, mi vida parece cada vez más una historia digna de una película de Hollywood. Mi novio de casi toda la vida, quien hoy en día es una de las estrellas de Pop/Rock más escuchadas de la década, hará pública nuestra relación frente a más de 30.000 personas permitiéndome dejar atrás cualquier sentimiento de inseguridad que durante mucho tiempo he tenido que soportar al ver lo mucho que su público lo adora y enaltece.
Mi ropa está lista desde hace cinco días, he abierto y cerrado esa maleta unas cincuenta veces desde entonces, pero todo está en orden en este momento para ir con él.
El reloj no parece querer avanzar más rápido mientras miro la hora. Nuestro pequeño apartamento es más que suficiente para mí, pero dentro de unas horas estaremos en un pent-house de lujo, que he podido visitar pocas veces, donde empezaremos a vivir todas las aventuras que hemos estado planeando.
No ha sido nada fácil encontrar tiempo en su apretada agenda, pero Matt ha sido muy claro que una vez lograra firmar contrato con Music-Star, el mejor sello de discografías que puede existir, todo sería más fácil y nuestra relación podrá ser totalmente pública. No es que me moleste que, por el momento, sea solo conocida por su familia y amigos más cercanos. No lo hace, no tengo afán de ser acosada, seguida y hostigada por personas que se creen con el derecho de irrumpir en la privacidad de los demás. Sin embargo, es parte de su mundo ahora y entiendo que, si vamos a vivir juntos y poder exponer nuestra relación, lo mejor es ser sinceros con aquellas personas que le han brindado la oportunidad de ser quien es hoy en día.
A lo largo de estos últimos meses ha sido todo muy complicado, sus horarios de trabajo no coinciden con los míos y aunque pagamos este apartamento para los dos, realmente no hemos convivido más allá de una semana seguida. Han habido largas discusiones en donde constantemente Matt me reclama por no entenderlo, de ser lo suficiente egoísta como para no compartirlo con su fanaticada, pero si lo hago, lo entiendo mejor que nadie, sé que su carrera es lo más importante, sin embargo, es duro ser consciente de cómo rompe sus promesas una y otra vez con tal de lograr lo sus sueños, y no me malinterpretes, quiero que logre todo lo que se propone, pero destroza mi corazón cada vez que se olvida de una fecha importante o siquiera de enviar un mensaje diciendo que está bien luego de días desaparecido.
Los cambios a lo largo de nuestra relación han sido muchos, los mensajes, detalles, las palabras bonitas que siempre tenía para mí se ha visto desplazadas por mentiras y promesas rotas. Hoy en día duele decir que sé más del hombre que amo por los paparazis que por él mismo.
El hombre que amo y la estrella a la que el mundo parece besarle los pies, son dos personas totalmente diferentes con un mismo rostro.
Pero bueno, los minutos siguen pasando y la emoción de verlo puede conmigo por lo que me voy al aeropuerto mucho más temprano de lo estimado. Tal vez allá el tiempo corra más rápido y pueda verlo y besarlo como he estado deseando hace semanas.
Cuatro horas
.
El tiempo parece correr un poco más veloz desde que llegué, pero lo único cercano a Matt que he podido encontrar son algunas revistas con su rostro en las portadas de estas declarándolo como uno de los hombres más guapos del entretenimiento.
Sigo buscando algún rastro de sus hermosos ojos antes de sentarme y soltar un suspiro lo suficientemente fuerte como para levantar un mechón de cabello que estorba en mi cara. Solo han sido dos horas de retraso, lo conozco mejor que nadie y la puntualidad no es una de sus virtudes, era obvio que tardaría un poco más.
Seis horas.
Han pasado seis horas desde que llegué al aeropuerto. Entiendo su impuntualidad, pero empiezo a preocuparme. Han pasado ciento veinte minutos más y no hay señales de él por ningún lado. Su teléfono suena apagado, así como el de Chris, su bajista y mejor amigo. Trato de mirar por todos lados buscando una mínima señal de él o alguno de sus guardaespaldas, pero nada. Parece como si el mundo se lo hubiera tragado.
Ocho horas.
Otras dos horas sentada en el aeropuerto esperando a que llegue. Tengo la esperanza de que su vuelo se haya retrasado o que algo de último momento se presentó que evitó que llegara a tiempo, pero las cientos de notificaciones en Twitter no dejan de presionar en mi cabeza.
No quiero. Me rehúso a mirar que dicen sobre él, nunca caigo en esa tentación cuando nos vamos a ver porque muchas veces los rumores de citas clandestinas con modelos o fans tambalean la confianza que tengo en lo nuestro y arruinan el momento, pero aun así en un segundo de debilidad, hace semanas, caí y activé las notificaciones de su nombre y banda para saber de él.
Tengo una alerta con estas dos palabras tanto para mi buscador como redes sociales, en especial Instagram y Twitter. Estas aplicaciones se han convertido en la fuente más inestable de información. Sé que no todo lo que sale ahí es verdad, pero algunas fotos o mensajes se ven tan reales que dañan mi cabeza por unos momentos. Razón por la que bloqueo la pantalla de mi celular antes de caer en la tentación y entrar en las tendencias.
Recuesto mi cabeza en el espaldar de la silla rogando al cielo que no tarde en llegar y no rompa mi corazón una vez más.
Diez Horas.
Ha sido largo el tramo que he recorrido en estas dos horas. He pasado de apagar la pantalla para volverla a prender a los dos segundos esperando una mínima señal suya. Las notificaciones no dejan de llegar y aunque me muerdo las uñas aun no las miro. No lo haré. No le haré esto a nuestra relación, creo en el chico que tiene mi corazón y del cual estoy segura de que tiene una verdadera excusa de por qué ha tardado tanto en llegar.
Las personas a mi alrededor parecen todas tener mucho afán o ansiedad por partir. En las horas que he estado mirando la entrada por lo que acordamos vernos, ha salido mucha gente, personas que corren a los brazos de sus seres queridos, algunas con caras tristes otras con caras sonrientes, parece que aquí cada uno tiene su historia por contar.
Me pregunto qué historia contará mi rostro durante estas horas de espera.
Con el paso de los minutos el sueño empieza a llamar a mi puerta, así como el cansancio y agotamiento. Muchas cosas para tan poco tiempo, no puedo más. Mi cabeza toca el espaldar de las bancas del aeropuerto antes de cerrar los ojos y dejarme arrastrar por Morfeo, pero antes un último pensamiento suena en mi cabeza.
Por favor aparece.
Doce horas.
Despierto por unos golpes suaves en mi hombro. Un oficial de seguridad se encuentra frente a mí y por un momento parece que olvido donde estoy y me pregunto cómo entró a mi habitación. El pensamiento tarda unos cinco segundos en desaparecer mientras observo todo lo que me rodea y la verdad cala en mi cabeza.
Sin saber qué hora es, tengo claro que no llegó y los sentimientos que traté de mantener en control toman posesión de mí y duele. Ni siquiera es rabia, en este punto es decepción lo que llena mi corazón, sabía que era una posibilidad, pero traté de recordar su última promesa antes de iniciar la gira. Nada me alejará de ti, ni siquiera yo mismo volveré a joderlo.
He pasado por todas la etapas antes de llegar a este punto; preocupación, angustia, negación, culpa, rabia y ahora, decepción.
⸺Lo siento mucho, señorita, ¿necesita ayuda para encontrar un hotel o información sobre su vuelo? ⸺preguntó el de seguridad.
Tardo unos segundos en responder. Tratando de explicarle a mi corazón que hemos sido olvidados nuevamente por quien dice amarnos con toda su vida.
⸺No, creo que me equivoqué de vuelo, señor ⸺y no solo en eso, quiero decirle, pero suficiente tengo con la mirada de lástima que me está dando sin saber toda la verdad⸺, no tengo nada que hacer aquí a esta hora. Es total error mío.
Tomando la maleta que descansaba a mi lado, emprendo mi viaje hacia la salida con la esperanza de que en cualquier momento su voz, gritando mi nombre, me detendrá. Cosas como esas se esperaría en una película, pero en la vida real no es así, en la realidad el corazón se te rompe con cada paso que das, con cada segundo que pasa, con cada pensamiento y excusa que pasa por tu cabeza en donde tratas de hallar una razón para que tú, hasta ese entonces, novio te deje plantada doce horas en el aeropuerto esperando por él para un viaje que él mismo planeo, donde te llevaría al concierto más grande de su carrera y haría pública su relación.
El camino al apartamento es un borrón, ni siquiera recuerdo en que momento paramos frente a él, pero solo soy consciente de que hemos llegado cuando el conductor del taxi me avisa. Hasta el sacar el dinero y pagar es un trabajo en automático, subir las escaleras es lo mismo y acostarme en el sofá, ni hablar.
No sé en qué momento las lágrimas se desbordaron, pero estas bajan libres por mis mejillas recordando cada palabra, cada gesto, cada mimo que en su momento me hizo sentir especial. Cada mínimo detalle que me gritaba que era su centro en el universo, que no había otra persona o cosa más importante para él. Cosas que con el tiempo y la fama fueron cambiando, puede que entienda muchas de ellas, pero otras por más que trato de justificarlo, no puedo.
Tomando por primera vez, en mucho tiempo, mi teléfono abro la aplicación de Twitter y tecleo su nombre. Miles de tweets con fotos de él saliendo de una discoteca super borracho, inundan mi búsqueda. Sé que está borracho porque Tyler, su guardaespaldas, lo está cargando junto a otro hombre grande. Sus piernas se arrastran mientras lo sacan y algunas fotos de él vomitando en la entrada del auto dan justo en mí.
Aunque no quiero, sigo bajando mientras leo todo lo que están diciendo de él hasta que veo el nombre de otra persona que ha salido a relucir junto al suyo muchas veces.
Candace Miller.
Cuando continúo descendiendo y trato de ignorar su nombre, esta tarea se vuelve súper difícil. Son muchos los mensajes que mencionan su usuario. Sigo con lo mío de mirar a qué hora fueron las fotos de él saliendo de la discoteca, pero una fotografía de ellos dos bailando hace que el mouse se detenga. Sus manos se encuentran en su cintura y las de ella en su cuello, no tendría nada de que preocuparme si no fuera porque en algunas de ellas parecieran que se están rozando de manera intencional. O sea, puedo entender que mientras bailas con alguien tu cuerpo de forma inevitable va a rozarse con el de la otra persona, pero ¿qué su trasero esté sobre tu pelvis mientras tu agarras sus caderas y pareciera que la acercas a ti? No, no es normal y menos cuando tienes una pareja que te está esperando como una boba en el aeropuerto a que llegues como lo habías prometido.
Son muchas las emociones que me llenan la cabeza con las fotos. Me siento enojada, traicionada y demasiado deprimida. Pasé medio día esperando por él mientras, quien se supone es el amor de mi vida y futuro esposo, se encuentra de fiesta con mujeres mucho más hermosas.
Demasiado enojada trato de cerrar la aplicación cuando esta se actualiza y otro montón de fotos aparecen en la pantalla. Masoquistamente las abro y empiezo a verlas una por una. Cada foto es peor que la anterior, en algunas están entrando a la discoteca de la mano, en otras hablan demasiado cerca para mi gusto, pero la que termina por matarme y abrirle la puerta a mis lágrimas, es una de ellas en donde se están besando. No solo es un beso suave e inocente o un roce por error, no, es una en donde ella se encuentra en sus piernas sentada con sus manos en su cabello mientras lo besa y él está tocándole las piernas. El aire parece faltarme mientras sigo detallando la foto, las lágrimas parecen no poder parar. Un dolor toca mi pecho y por más que abro la boca para dejarlo ir, más se aferra a mí bloqueando cualquier ápice de racionalidad. Mi madre siempre decía que las decisiones y las palabras como los tatuajes solo se toman con la cabeza fría y el corazón despierto, pero motivada por el dolor y la traición decido que he tenido suficiente y es hora de irme.
Tomando mis cosas en modo automático, me encuentro abriendo la maleta, arrojando lo poco que traje de casa de mis padres en ella. No sé qué haré, pero estar una hora más en este apartamento pagado por él se siente como una traición a mí misma. Enojada empiezo a pensar en las posibles razones para cada acción, pues pareciera que me compró este lugar para tenerme encerrada en una jaula de oro, no me falta nada aquí dentro, nada más que su compañía, respeto y amor, porque si se atrevió a serme infiel es porque no me ama como dice hacerlo.
Una infidelidad no es un error
cualquiera, ni siquiera puede ser visto como un error. Es una decisión que consciente o no has tomado y por la cual debes asumir tus responsabilidades. Perdonar cachos, como se diría en mi país, no es algo que me pueda permitir y es por ello que debo irme de aquí, sé que cuando sea consciente de lo que hizo volverá a buscarme pidiendo perdón, pero no cortar ahora significaría darle una oportunidad de verme nuevamente la cara y de serme infiel, además de tener que vivir con las constantes dudas de que si lo hizo una vez ¿Quién me asegura que no volverá a hacerlo de nuevo?
No sé por cuánto más tiempo sigo mirando la pantalla con las fotos de los dos, pero despierto de la ensoñación cuando el teléfono empieza a sonar anunciando una llamada de Erick, padre de mi supuestamente novio. Deslizo el dedo rechazando la llama y esta vuelve a aparecer tres veces más antes de atreverme a contestar.
Los segundos parecen eternos antes de escuchar cómo se aclara la garganta y habla.
⸺¿Kira? ⸺no respondo⸺ ¿estás ahí, hija?
Un sonido ronco sale de mi garganta y es tomado con una afirmación por su parte.
⸺¿Te encuentras en el aeropuerto?⸺suspira.
Otro sollozo fuerte sale de mí y la línea se queda en silencio por un par de minutos más antes de que vuelva a hablar, pero esta vez con enojo y seguridad en sus palabras.
⸺Ya viste las fotos y noticias ⸺no pregunta, confirma⸺. Mi niña, tu sabes lo mucho que yo te quiero y por ello es que te digo que es verdad, el maldito se pasó de tragos y aunque no quiero usar esto como excusa. Estás en todo tu derecho de mandarlo a comer mierda si así quieres.
El dolor de sus palabras me ciega aun más y si antes creía que la decisión que tomé era buena, ahora estoy totalmente segura que es lo mejor para mí. No niego que dentro de mí, una pequeña parte esperaba que me dijera que todo fue un montaje o una mentira de la prensa, pero que lo confirme es el último empujón que necesitaba para volar de aquí.
⸺Me voy, iré a casa de mis padres o a cualquier otro lugar, pero no quiero seguir viviendo en esta jaula que creó para mí.
Los recuerdos aparecen en mi cabeza como balas en medio de una guerra, todo duele. Las muchas palabras bonitas con las que me endulzó el oído para traer aquí. Un lugar seguro donde sus múltiples conquistas y admiradoras no supieran que existía mientras el hacía y deshacía con otras mujeres.
Mis pensamientos se ven interrumpidos por la voz de Erick.
⸺No ⸺dice con autoridad⸺, donde tus padres será el primer lugar donde te buscará y si realmente has terminado con él y quieres alejarlo de ti debemos buscar algo no tan obvio donde no pueda encontrarte pronto.
»Siento demasiado todo el daño que te ha ocasionado. He hablado con él, pero no hay persona que lo haga entrar en razón, tú eres la mujer que ha estado siempre a su lado apoyándolo, dándolo todo por él, ya es momento que te dé tu lugar o te deje partir ⸺ puedo oír la imponencia en su voz⸺ .No entiendo porque hizo esto, ni siquiera sabía que vendrías hoy, pensé que habían acordado verse luego, si no fuera por Chris no sabría que pretendías venir.
Trato, sin éxito, de pensar en algún familiar o amigo que pueda recibirme por unos días mientras encuentro un trabajo y puedo ahorrar, pero no tengo nada. Mi familia no es muy grande y él la conoce toda. ¿Mis amigos? Me alejé de ellos cuando vine con él, no tengo a nadie más, mi mundo entero se cerró a él y solo él.
Derrotada y viendo la realidad, respondo.
⸺No sé dónde ir ⸺respondo⸺, tengo ahorros, pero debo ser realista y no durarán para más de un mes y antes de que te ofrezcas, porque te conozco ⸺me adelanto⸺, no aceptaré dinero de tu parte para ello. Tengo que empezar sola. Estoy cansada de depender de los demás.
La línea se queda en silencio y parece pensarlo unos segundos antes de volver a hablar.
⸺Está bien, no me gusta, pero lo acepto, no te daré dinero, pero eso no quiere que no te vaya a ayudar ⸺me dice. A lo lejos se escucha algunos gritos y cosas rompiéndose⸺, no sé si lo recuerdas, pero tengo una pequeña casa en un estado de California, no está muy lejos de allí. La heredé de mis padres ⸺lo escucho tomar aire profundo antes de seguir⸺. Estoy seguro de que él no se acuerda de ella, hace muchos años que no la visitamos. Podrías ir e iniciar tu vida lejos de todo esto. Lejos de él.
Lo pienso por unos minutos, mi cabeza parece un ring de boxeo, por un lado, no quiero depender de nadie más, he aprendido la lección y necesito empezar a vivir y responder por mí misma. Mi tiempo de niña consentida y ciega pasó. Es hora de enfrentar la vida. Pero, por otro lado, sé que no puedo iniciar yo sola, necesito su ayuda para poder sobrevivir más de un mes, además solo me quedaré si me permite pagar por el hospedaje.
⸺Está bien, pero con dos condiciones ⸺respondo antes de que pueda hablar⸺, primero: me dejarás pagar mensualmente una renta por la casa, así no la estés usando y planees dejarla caerse. No quiero vivir gratis y sentir que dependo de ti. Quiero empezar a valerme por mí misma, si lo permites viviré allí, trabajaré y puntualmente te pagaré el arriendo, segundo; no le darás mi ubicación a Matt sin importar que tantas mentiras y promesas te haga, no quiero verlo más, al menos hasta que esté totalmente segura.
⸺Está bien ⸺acepta⸺, no es necesario que me pagues el primer mes, quiero que primero te ubiques y puedas tener un poco de tranquilidad antes de estresarte por el trabajo u otra cosa. ⸺lo escucho tomar aire antes de volver a hablar⸺, Con respecto a la segundo, tienes mi palabra de que, sin importar qué pase, no le diré dónde te encuentras, no hizo las cosas bien por más que se lo dije y aunque me duele admitirlo; ese hombre que sale en todas esas portadas de revista no es el hijo que crie junto a Marie. Me avergüenza todo el daño que se está causando tanto a él mismo como a los que lo amamos.
Sé que no quiere decirlo, pero ambos lo pensamos. La fama hizo lo suyo y destruyó al joven que anhelaba seguir sus sueños.