Capitulo 1: "Asesinos
Las velas en la pequeña habitación creaban un pequeño orbe de luz que se expandía por todo el lugar, estábamos en completo silencio y solo el sonido de nuestros pies, mezclados con el sonido de los platos y cubiertos en sincronía con nuestras tranquilas respiraciones era todo lo que en perspectiva podíamos oír... Como cada noche, incluso afuera detrás de la puerta, todo era silencio y tranquilidad.
Habíamos terminado de comer hace poco, era esa la razón por la que mis pies mecánicamente se movían hacía el pequeño lugar que teníamos de cocina y mis manos sostenían fuertemente de los cuencos que habíamos utilizado esta noche. No eran muchos, eran tres, dos de ellos concretamente vacíos, uno de ellos completamente lleno, donde aquella persona no había tocado su comida...
Tal como cada noche.
Puedo sentir el agua salpicar mientras más me acerco y aunque mi mente estaba hoy en otro lugar, tengo que obligarme a mí mismo a prestar atención, de otra manera podría llegar a sumirme en demasía en cada cosa que atormentaba mi mente y era algo que yo mismo trataba de evitar... Sin embargo, aunque tuviera toda la disposición para lograrlo, no podía...
No lo lograba.
Me hundía cada noche que pasaba en una bruma de preguntas, de dudas, de molestias... Y una vez que quedaba absorto, me era muy difícil quedarme tranquilo.
—¿
Valentín
?— Oí desde la lejanía una voz conocida que llamaba mi nombre. Mis ojos buscan por aquella persona que tan preocupado me llamaba y la bruma que me atrapaba empezaba a hacerse más débil, menos densa, menos poderosa— Pequeño... ¿Que está mal?
El paisaje en mi mente se despeja, reconozco quién me está llamando y como una espesa neblina que está desapareciendo de a poco su silueta empieza a tomar forma, su voz como un eco retumba dentro de mi cabeza y tengo que cerrar los ojos con fuerza y volverlos a abrir para poder colocar mis pies nuevamente en la tierra.
Lo miro unos segundos un poco aturdido y puedo ver que su expresión es preocupada, aunque bueno... Hacía mucho tiempo en que mi padre no dibujaba en su hermoso rostro una expresión de tranquilidad, él ya no vivía tranquilo, esa era la realidad.
Pero, aunque así sea, esta expresión era diferente, porque su preocupación parecía ser únicamente por mí.
Abro mis ojos en grande cuando lo veo enfocado en mí, froto mis ojos que de momento se sentían pesados y lo miro una vez más, al no recibir una respuesta de mi parte, él saca sus manos del agua y se seca sus manos sobre su ropa rápidamente, me quita los cuencos de mis manos y los deja olvidados en algún lugar apartado, puedo ver que se acerca a mí nuevamente y se coloca de rodillas, la expresión preocupada en su rostro haciéndose aún más marcada. Sus manos toman mis brazos y los acaricia comprensivamente.
—Hijo... Mi pequeño ¿Qué ocurre contigo?— Consulta, el tono de su voz suave como una pluma que acaricia mi piel, aquel tono de voz que este último tiempo ocupaba bastante— ¿Por qué estás tan ausente? ¿Qué es lo que te tiene pensando tanto?
Miro con detenimiento una vez más a mi padre, sus ojos brillantes eran iluminados por la tenue luz de las velas, su rostro joven que no aparentaba los años que tenía encima brillaban con una luz única. Me remuevo un poco, algo desconcertado.
—No es nada...— Miento dudosamente mientras llevo mi vista a otro lugar, la verdad era muy diferente a esta respuesta, sin embargo, tenía un poco miedo de ser abiertamente sincero, después de todo, no quería que papá pensara que estaba metiendo mis narices donde no debo, eso era algo que él siempre me había enseñado, los asuntos de adultos, eran eso, asuntos de adultos— No es nada...
Pero mi papá no quedó tranquilo con esa respuesta, debí saberlo después de todo. Él tomó mi mentón con su mano fría y aún un poco húmeda y giró delicadamente mi rostro para que yo pudiese mirarlo, por acto reflejo bajé la mirada avergonzado, papá terminaría sacándome la verdad aun así no lo quisiera.
Ese era el trabajo de un padre después de todo.
—Hijo... Mírame— Pidió. Con una mueca en mi cara, obedecí.
Me enfrente a su mirada, a esa mirada que te analizaba, esa mirada que muchas veces cuando era pequeño me juzgaba cuando hacía cosas que no debía, esa mirada que me daba tanto terror... Pero si tengo que ser sincero, hoy no veía nada que me entregara terror, hoy veía desespero, miedo, pero también valentía.
Algo que alimentaba aún más mis dudas
.
—¿Qué está mal?— Volvió a preguntar— Hace días que te veo de esta manera... Estás perdido en tus pensamientos, no escuchas cuando te hablo y si te pregunto qué es lo que ocurre tú solo dices que todo está bien— Padre me miró fijamente unos segundos, tal vez tratando de estudiar mis reacciones— Estoy preocupado por tí, hijo... Por favor, si hay algo mal, dímelo, soy tu papá, Valentín...
—Y-Yo... Yo estaba pensando en....- Digo, mis labios temblando un poco debido al nerviosismo, mi padre me mira esperando a que siga, lo hago aun sintiéndome nervioso— ¿Cuándo será el día en que Román vuelva a compartir la mesa con nosotros? ¿Cuándo será el día en que pueda dormir tranquilo en las noches? Yo me estaba preguntado... ¿Por qué todo es diferente ahora?
Incluso cuando en mi mente se reproducía vividamente aquella respuesta que hace meses mi padre me había entregado cuando le había preguntado qué era lo que ocurría, aquello no terminaba de ser convincente para mí, no terminaba de ser creíble, nada de lo que ellos, Román y papá me decían parecía tener un sentido para mí y aunque no quería simplemente creer cosas malas, últimamente cobraba más sentido que ellos me estaban mintiendo, que ellos estaban ocultando algo más grande.
Y podría tal vez ser obvio para cualquiera, pero no para mí, que no conozco el mundo
.
Mi padre, tal como lo esperé se puso tenso, sus labios se apretaron en una fina línea y el silencio parecía prolongarse a cada segundo que pasaba, sus ojos miraban a los míos casi como tratando de convencerme de algo sin palabra alguna, sin embargo, cuando creí que no diría nada, él sonríe mostrando hasta un deje de ternura, papá acaricia mis brazos, en movimientos largos y suaves de arriba hacia abajo para finalmente llegar a mis manos, las cuales toma para enredar sus dedos con los míos protectoramente.
Miré la unión de nuestras manos y a voluntad apreté el agarre.
—¿Mi hermoso hijo está preocupado por Román?— Pregunta mientras un pequeño rubor encendía mis mejillas, decirlo de esa manera, yo nunca lo había reconocido porque Román era una persona que había vivido mucho tiempo conmigo, desde que era pequeño y tengo memoria, pero él me había cuidado y me había enseñado muchas cosas, así que yo realmente me preocupaba por él, tanto como lo hacía papá— No tienes que estarlo, hijo... Román, él es un hombre que le gusta trabajar y lo sabes, a él le gusta estar afuera después de todo.
Pero aquello no me dejó tranquilo, terminé por abrir la boca sin darme cuenta.
—Pero, ¿Qué es lo que hace afuera? ¿Por qué está toda la noche afuera? Él no hacía eso...— Cuestioné— Todo cambió cuando... Cuando nos fuimos del pueblo- Miré a papá una vez más- De un momento a otro, empacaste un poco de nuestras cosas, tomaste mi mano y me sacaste de casa... Corrimos junto a Roman durante toda la noche, pero sigo sin saber qué es lo que realmente ocurrió.
—Pero hijo... Te lo expliqué antes— Susurró suavemente mientras soltaba el agarre de una de nuestras manos y llevaba la suya propia a mi cabeza en donde acarició gentil mis cabellos— Román quería vivir en otro lugar... Y simplemente encontró este lugar en donde podemos vivir más tranquilos... No te lo dijimos antes porque era una sorpresa ¿Acaso no te gusta este lugar?
Y aquello era lo mismo que papá me había dicho hace meses cuando abandonamos el pueblo.
"Encontramos un nuevo lugar en donde vivir, está alejado del pueblo, es pequeño y diferente, pero es más tranquilo... Román ha trabajado mucho para que podamos dejar este lugar y vivir como una familia y crear nuevos recuerdos, el lugar te gustará muchísimo"
Pero yo seguía pensando que había algo que me estaban ocultando. Nada parecía tener sentido, si era para vivir una vida tranquila, ¿Por qué ellos están todo el tiempo nerviosos? Si querían que viviéramos como una familia y crear nuevos recuerdos en un nuevo lugar
¿Por qué parecía que estábamos cada día más distanciados?
Aquella noche en la que dejamos el pueblo, papá estaba nervioso a más no poder y cuando nos encontramos con Román lo vi llorar... Un sentimiento amargo se alojó en mi pecho ¿
Por qué ellos no me decían la verdad?
Me quedé en silencio. Padre inmediatamente me abrazó.
—Mi pequeño... Mi hermoso hijo, tal vez... Tal vez todo fue muy rápido para tí, tal vez las cosas son ahora difíciles, pero yo sé que días hermosos llegaran.
Papá se acercó a mí y pude ver toda la intención de dejar un beso en mi mejilla, pero simplemente no pude hacerlo, me alejé un paso haciendo que ese beso que él quería darme se perdiera. No pude mirarlo a los ojos, así que agaché la mirada con ese sentimiento de leve enojo al sentir que no podía encontrar la verdad que estaba buscando.
—Valentín...
—Nunca me han explicado que es lo que realmente sucede...— Dije dolido— Ustedes no se dan cuenta que yo soy grande, ustedes no se dan cuenta que sea lo que sea que esté pasando merezco saberlo, sé que me están ocultando algo y me duele que me mientan— Una vez más enfrento a mi padre— ¿Qué está pasando, papá?
Mi padre me mira esta vez apenado, puedo ver que sus ojos se han vuelto cristalinos y desvía la mirada solo un par de segundos en los cuales limpia fugazmente de ellos... Aún así, él me enfrenta con una sonrisa en su rostro, esa hermosa sonrisa que caracterizaba a mi papá.
—Eres todavía un niño, Valentín— Pronuncia— Tienes solo
trece
años... Y lo único que a esta edad debes saber, es que con Román te estamos protegiendo... Protegiendo con todo lo que está a nuestro alcance.
—¿Protegiendo de qué?— Pregunté una vez más— Yo ya soy un hombre, puedo protegerlos también, pero ustedes solo me dejan escondido aquí mientras se hacen cargo de todo ustedes solos.
Mi papá me miró un poco sororendido, aun así, una suave sonrisa escapó de su garganta.
—No, mi corazón... No eres un hombre, eres un niño todavía, no sabes lo que el mundo significa, no sabes lo que significa para personas como nosotros...— Susurró en un hilo de voz— No estás listo, nunca lo estarás.
— Mamá si lo sabía ¿No es así?— Papá se estremece ante mis palabras, su sorpresa es aun mayor y lo demuestra cuando su cuerpo se tensa ligeramente— Por eso ella está muerta ¿Cierto? ¿Como esperan que yo sepa lidiar con el mundo si no me explican que hay en el? ¿Cómo esperan que yo pueda sobrevivir a el si no se a lo que me enfrento?
En un silencio espeso que se había creado entre nosotros, somos capaces de escuchar el sonido de unas pisadas provenientes de afuera, seguido a eso el sonido de la puerta abriéndose lo que nos indicaba que Román había llegado. Padre se puso rápidamente de pie y acto seguido me aleje unos pasos... El recién llegado se quitó la capucha de la capa que cubría gran parte de su rostro y cuando este quedo al descubierto nos miró con una pequeña sonrisa.
Sus grandes botas embarradas sonaron en las débiles maderas del suelo, su silueta creaba una sombra gracias a la luz de las velas, sus pasos se acercaron a nosotros y pude sentir su fría mano revolver mis cabellos, bajé la mirada.
—Y este muchacho ¿Por qué está de pie a estas horas?— Dijo en un falso tono de reprimenda, escuché la risa de mi padre a solo unos pasos de distancia, lo miré y pude ver que incluso aunque estuvimos en una charla un poco complicada, sus expresiones se suavizaron en el momento en que Román entró en la casa— La luna ya está sobre nuestras cabezas, los niños deben estar en cama descansando.
—
Yo no soy un niño.
Digo mientras lo miro queriendo parecer imponente... No da resultado.
—Valentin iba a eso, Román— Dice papá mientras se da la vuelta a ver los olvidados trastes que en un comienzo deberíamos haber limpiado, incluso cuando esta noche me tocaba a mí limpiar, él lo pasa por alto— Iba a asearse para dormir, le he permitido quedarse unos minutos más de pie.
Ambos me miran, sé que esa es la advertencia de que debo obedecer e ir a la cama, así que me inclino a modo de despedida, aunque con el corazón herido y el ánimo desganado por esta conversación inconclusa.
-Buenas noches, padre...— Digo desganado—Buenas noches, Román.
Y finalmente me voy a mi habitación.
*
No puedo dormir, esa es la verdad... Mientras miro el techo de barro sobre mi cabeza, pienso en las cosas que conversé hace un par de horas atrás con papá, cosas que una vez más no dejaban de darme vueltas en la cabeza.
Estoy recostado en una cama de paja, pensativo, el calor de las frazadas me atormenta un poco, así que me destapo solo lo suficiente para que mi pierna reciba un poco de ese frío que necesitaba mi cuerpo. Trato de cerrar los ojos una vez más en lo que va de la noche e incluso, cuando fuerzo mis párpados a ello, no logro nada en lo absoluto, sigo completamente despierto.
Trato también vanamente de ignorar la luz que se filtra por la ranura de la puerta, la cual estaba casi cerrada, abierta solo un poco, lograba darle el paso a esa débil estela de luz. Sabía que papá aún no se dormía porque hace unos minutos atrás había entrado en la habitación para ver que estuviera durmiendo... Él me reprendería si supiera que aún estaba despierto a estas horas de la noche, así que cerrando mis ojos simule que dormía.
Papá me arropó bien, se quedó un momento sentado a la orilla de mi cama mientras tomaba mi mano y con su pulgar la acariciaba, pensé que tal vez él había descubierto que yo no dormía y en cualquier momento me diría algo, pero, muy por el contrario, él solo se levantó y dejó un beso en mi frente para después, tranquilamente irse por donde entró.
En todo este tiempo nunca escuché la puerta abrirse nuevamente, lo que me daba la idea de que Román seguía aquí.
Con cuidado me levanté, mis pies descalzos tocaron las frías maderas bajo mi cuerpo, avanzaron suave y lentamente para no hacer mayor ruido y finalmente se posicionaron frente a la puerta de mi habitación, con cuidado de no ser descubierto me apoyo en la pared y observo por entremedio de la ranura que deja mi puerta entreabierta.
Soy capaz de ver que sentados en la mesa se encontraban papá y Román, pero la escena era un poco particular, ya que ambos estaban sentados uno al lado del otro, pero en este caso... Román estaba durmiendo, apoyando su cabeza en el hombro de mi papá.
Los observo en silencio, la mano de mi padre acaricia el cabello de Román con una suavidad relajante, puedo ver que en todo momento lo mira, incluso cuando se puede notar el cansancio en su semblante, él no cierra los ojos, por sobre eso, su frente se pega al costado del rostro de Román y ahí se posa, suave, delicado, mientras que con su nariz juguetea, tal vez para poder despertarlo.
Me quedé unos momentos observándolos.
A Román lo conocía desde que tengo memoria, él es un gran amigo de mi papá y ha estado con él y conmigo desde que mamá murió... Yo no tengo muchos recuerdos de ella ya que dejó este mundo al poco tiempo en que nací, no tengo absolutamente nada, ni siquiera un dibujo que me diga cómo era, pero papá me dice que yo me parezco mucho a ella.
Román ha estado mucho con nosotros y es esa la razón por la cual ver esta escena con mis propios ojos no es algo que me sorprenda, la forma en la que papá se comporta cuando ambos están solos y creyendo en mi ausencia, es diferente a la forma en la que actúan cuando estoy cerca.
Si yo estuviera en esa mesa en este instante, ellos actuarían distantes, hablarían desde una distancia correcta y pobremente se mirarían a los ojos... Sin embargo, cuando no estoy presente, ellos no pueden estar un segundo separados.
Aquello me parecía extraño.
—Román...— Le oigo susurrar a papá mientras veo que un beso es dejado en el cabello de la otra persona— Román, cariño... Despierta.
Quejidos se oyen provenientes de la persona dormida mientras se remueve contra mi padre, lo oigo murmurar cosas ininteligibles, mi padre tapa su boca para amortiguar el ruido de una carcajada.
Finalmente, con un ojo abierto y el otro cerrado, Román mira a mi padre.
—Javi...— Él mira a todos lados algo desorientado— ¿Qué hora es?
—Bastante tarde...— Susurra mi papá mientras le arregla los cabellos rebeldes y desordenados a la persona que se estaba recién incorporando— Pillaras un resfriado si solo duermes aquí... Vamos a la cama.
Román se restriega los ojos fuertemente mientras se coloca de pie, mi papá lo sigue y se levanta también, soltando un bostezo, el primero niega con la cabeza.
—Tengo que ir a ver...— Un nuevo bostezo sale de sus labios— ...Que todo esté en orden.
—Sáltate esta noche...— Ruega mi padre mientras le veo caminar hacia Román, me estremezco cuando lo veo abrazar con fuerza a su amigo, mi corazón late con fuerza mientras permanezco escondido, siento como si estoy viendo algo que no debo ver, incluso cuando no entiendo bien del todo, no puedo evitar sentir mi piel cosquillear ante la cercanía de estas dos personas, es curioso y de alguna forma quiero ver más— Por favor... Duerme en casa esta noche, duerme a mi lado como solíamos hacer... Abrázame y yo te abrazaré.
En efecto, ambos se abrazaron por un momento, los brazos de Román pasaron por alrededor de la cintura de mi padre y los brazos de este pasaron por detrás del cuello de su acompañante.
Ellos se quedaron unos momentos así... abrazados.
—Sabes que no puedo, Javi— Pronuncia besando su sien tiernamente y quitando el cabello de su frente— No puedo bajar la guardia, ahora más que nunca... Tengo que protegerlos a tí y a Valentín.
Y una vez más la palabra '
proteger
' hacía eco en mi cabeza.
¿
De qué me estaban protegiendo
?
—Hoy Valentín empezó a hacer preguntas— Anuncia mi padre— No sé... No sé cómo explicarle todo lo que está pasando...— Un suspiro ahogado sale de su garganta— ¿Como voy a explicarle que estamos huyendo? ¿Como voy a explicarle que nosotros...? ¿Que nosotros somos unos asesi-...?
En ese instante mi corazón se detuvo cuando Román toma el rostro de mi padre y planta un beso en sus labios que lo hace callar de inmediato...
Mi padre parece debilitarse y sus manos se agarraban con fuerza de los hombros del hombre que lo estaba besando... Mi rostro se calienta y siento que mi corazón se agitaba en mi pecho.
Quiero huir porque sé que no debería estar viendo esto, pero de una u otra forma soy incapaz, estoy congelado en mi posición.
Román separa sus labios y con la yema de sus dedos acaricia los labios ajenos.
—
Nosotros no somos los asesinos
...— Le susurra— Nosotros hicimos justicia... Nosotros hicimos lo correcto, nosotros nos defendimos, Javier, nosotros no somos asesinos.
Y mi padre lo abraza más fuerte...
—N-No lo somos... N-Nosotros no somos...— Dice tembloroso—
N-Nosotros no somos asesi...
Mi padre y Roman se miran fijamente, no se la razón por la que se han detenido, pero soy capaz de ver que Román corre hacía la ventana que cubierta de una gran tela, prohíbe el rango visual de cualquiera que esté afuera... Cuando él llega a esta, puedo ver que el piso bajo mis pies empieza a moverse, casi como retumbando...
Papá se apresura en ir a la ventana, entonces escucho.
—Están aquí... Román ¡Están aquí!
—¡Cuidado!— Grita Roman mientras tira de papá al suelo, inmediatamente una gran piedra rompe el vidrio de la ventana haciendo que mi padre grite y en consecuencia yo también— ¿¡Estás bien!? ¡Javier, mirame! ¿¡Estás bien!?
—¡Estoy bien! ¡Estoy bien!
Gritaba mi padre mientras lloraba irremediablemente, la escena hizo que mi respiración se agitara, que mi cuerpo se congelara aún más y que las lágrimas empezaran a salir cual catarata de mis ojos debido al miedo y la ignorancia de no saber qué era lo que ocurría.
¿Qué estaba pasando?
Román al ver que papá estaba desesperado y nervioso lo toma fuertemente del rostro, en ese instante, los fuertes golpeteos en el suelo, los cuales se asemejaban al de los caballos se hicieron más y más fuertes...
Lo que parecían ser flechas siendo lanzadas desde afuera se quedaban enganchadas en la tela del ventanal... Papá lloraba sin control.
—¡Nos han encontrado! ¡Nos han encontrado!— Gritaba cubriendose la cabeza en pánico, algo que me hizo temblar en agonía mientras caía al suelo y lloraba impaciente, no podía moverme, mi cuerpo se había quedado congelado, pero el temor era real, uno que nunca había sentido antes— ¡Nos han encontrado!
—¡Javier! ¡Javier, escúchame bien!— Gritó Román sujetando fuertemente a papá, este lo miró, pero seguía temblando y llorando— Vas a tomar a Valentín y van a salir por la ventana de atrás... Van a correr, corran todo lo que puedan y sin detenerse... Van a huir sin mirar atrás ¿Oiste?
Papá negó con la cabeza.
—¡No te dejaré! ¡No nos iremos sin ti!
—Me quieren a mí, lo sabes... Saldré, los distraeré y volveré por ustedes.
—¡No! ¡No! ¡No!— Gritaba mientras golpeaba el pecho de Román, gritos colosales se escuchaban desde fuera— ¡No podrás con todos ellos! ¡Román! ¡No te dejaré!
—¡No te estoy preguntando, maldita sea! ¡Lo prometiste, prometiste que pase lo que pase me dejarías! ¡Ya no hay tiempo! ¡Llévate a Valentín antes de que sea tarde!
Román se levanta ignorando el llanto desgarrador de papá, se acerca a la puerta y toma su espada junto a su ballesta. Pero fue demasiado tarde... Alguien derriba la puerta y fue suficiente para que entraran en casa.
Muchos hombres, hombres vestidos con un uniforme en particular, hombres armados... Los hombres del rey.
Todo pasó en cámara lenta para mí, el grito poderoso de mi padre, luego hombres maniatando a Román, seguido de mi padre tratando de salvarlo y siendo salvajemente golpeado...
Golpes, gritos, llanto, sangre y dolor.
En el suelo mi padre siendo golpeado, Román tratando de zafarse del agarre de un hombre del rey, quien mantenía su espada en el cuello de este...
La casa siendo saqueada, mientras yo me sentía mareado... Quería gritar, no podía... quería moverme... No podía.
Sentía que el oxígeno se escapado de mí, no podía respirar.
—¡Déjalo, maldito bastardo!— Gritaba Román desesperado— ¡Me quieren a mí! ¡Me quieren a mí, no a él! ¡No le hagas daño!
El hombre río mientras encima de mi papá, seguía golpeándolo, con una furia desmedida.
—Así que los rumores son ciertos...— Murmuró alguien quien acababa de entrar a la casa, todo el mundo quedó en silencio y el hombre que golpeaba a mi papá se puso de pie y lo tomó de un brazo para ponerlo de pie, papá tenía su cara cubierta de sangre— La cabeza del golpe... El asesino de mi padre... Estaba escondido en este lugar— El hombre que entró miró a mi padre y luego al hombre que lo estaba golpeando, hizo un gesto con su cabeza— Déjalo... Jugaremos con él más tarde.
El hombre obedeció y soltó el brazo de mi padre, este cayó al suelo creando un ruido sordo, cayó dolorosamente al suelo, completamente inconsciente.
Este gran hombre que venía con una gran capa e incluso una corona en su cabeza, le hizo otro gesto a otro de sus hombres y este le ayudó al hombre que sostenía a Román... ahora entre los dos lo sostenían, luchando para que este no escapara y también para que dejara de luchar.
Se puso frente a Román y le sonrió.
—No sabes cuánto tiempo esperé para poder tenerte así— Dijo con regocijo mientras con su mano le hacía otro gesto a otro hombre, quien con un palo se acercaba y golpeaba duramente a Román en el estómago, un grito de dolor salió de su garganta, mi cuerpo tembló y con una de mis manos tuve que tapar mi boca para que los sollozos no me delataran— Quería saber quién fue el que me arrebató a mi padre... Así que eras tú— Una sonora carcajada resonó en las paredes de tierra— Un maldito mendigo.
Otro gesto con los dedos, otro golpe.
—M-Maldito... M-Maldito sea el... el bastardo del emperador y... y todo su linaje— Pronuncio Román mientras sangre brotaba de su boca— M-Maldito sea él y toda su sangre.
Román sacó fuerza de donde no tenía y con una sonrisa, lanzó un escupo de sangre en toda la cara del hombre.
Otro golpe llegó de improviso.
El rey solamente río.
—No estás en condiciones de ser agresivo, mendigo— Exclamó— Puedo hacer tu muerte menos dolorosa si te comportas— Él mira a mi padre que estaba en el suelo inconsciente— ¿O se te olvida que el poder ahora lo tengo yo? ¡Levantenlo!
Ordena a sus hombres quienes levantan a mi padre y tal como lo tenían a Román, entre dos lo sujetan y lo dejan a merced del rey, quien desenvaina su espada y rápidamente corta la ropa de papá dejando al descubierto su cuerpo.
El rey ríe, porque fue suficiente para alterar a Román.
—¡Déjalo! ¡Déjalo!— Grita con todas sus fuerzas, patalea y lucha entre los brazos de los dos hombres que lo sostenían, pero es callado con otro golpe.
—Tiene un cuerpo, exquisito— Susurra mientras la punta de su espada pasea por el cuerpo de mi papá, desde su cuello, bajando hasta la cinturilla del pantalón, siento que podría llegar a desmayarme ante la escena, mi estomago se revuelve y siento la bilis subir hasta mi garganta— Me pregunto... ¿Por qué entre ustedes los sucios mendigos, los campesinos asquerosos, se encuentran este tipo de personas? ¿No es eso un desperdicio para nosotros los nobles?— La espada del rey llega a los pantalones de papá y con ese gesto mira a Román— ¿Debería el rey probar de primera mano a la prostituta del asesino?
—¡
Tocale un pelo y te voy a matar! ¡Arrancarle la cabeza a tu maldito padre y luego ensartarla en una estaca nunca fue tan fácil!—
Gritó Román fuera de sí, haciendo que mis sollozos del más puro miedo fueran difíciles de contener, verlo en ese estado era aterrador— ¡
Tócale un pelo y tú serás el siguie-!
Y en la velocidad de un pestañeo la espada del rey se clavó en el estómago de Román quien se detuvo en seco... Todo se quedó en silencio, mis ojos se abrieron al ver la mirada del rey, sus ojos estaban inyectados en sangre, la mirada completamente perdida, su mandibula apretada debido a la furia, sus dos manos apretando fuertemente el mango de la espada a tal punto en que temblaba, mientras tanto, la sangre goteaba en el abdomen de Román. Este tosió una, dos, tres veces... y la sangre brotó ahora de su boca con fluidez.
—
¡Maldita sea!—
Gritó con furia el rey mientras quitaba la espada del cuerpo de Román con rapidez y recelo, sus ojos inyectados en sangre mostraban una locura fuera de este mundo— ¡
Esto ya no es divertido! ¡Maldita sea! ¡Ya te he matado! ¡Maldito mendigo!
— Y la espada fue ensartada una vez más en el cuerpo de Román— ¡
Tu muerte iba a ser dolorosa! ¡Pero tenías que abrir tu boca y hacerme perder la paciencia! ¡Maldito mendigo!
El hombre, con su espada bañada en la sangre de Román, ya con casi diez puñaladas dadas en el pecho, se acercó a mi padre y miró a Román.
—Antes de que te mueras, asqueroso mendigo—Dijo lleno de odio—
Ojo por ojo... Cabeza por cabeza.
Y finalmente, su filosa espada cortó la cabeza de mi padre.
No fui consciente cuando el ruido sordo de dos cuerpos cayendo al suelo me hicieron entrar en ese estado de adrenalina que creí, no tenía, salí de la habitación a paso lento, tambaleándome, todo a mi alrededor pareció detenerse, incluso los ruidos cesaron, la sensación era similar a cuando tapo mis oídos, el sonido simplemente se desvaneció, mis ojos cristalinos no veían el camino, sé que me apuntaron con miles de espadas al ver mi presencia, pero no me importó... con mi pantalón mojado debido al miedo, con un ataque nervioso, con un miedo que podría matar a cualquiera... me acerqué al cuerpo de mi padre y al de Román, cuando vi como había terminado mi padre, caí al suelo y vomité... Vomité la cena que papá me había hecho con amor, temblé en un baño de sangre, un hombre se había acercado a mí con intenciones de atacarme, no lo hizo... no sé por qué.
Las palabras de Román corrieron a mi mente.
"Nosotros no somos los asesinos..."
Ahora lo entendía, ahora entendía de que me estaban protegiendo, ahora entendía porque papá decía que yo aún era un niño, que no lo entendería, que no estaba preparado para enfrentar este mundo cruel... ahora lo entendía todo.
—
E-Ellos... No eron los asesinos
— Susurré mientras temblaba y dudaba sobre si acercarme al cuerpo de mi padre, miré hacia arriba, hacia el rey mientras todo daba vueltas, mientras todo se hacía negro— E-Eran ustedes.
Y finalmente, caí en la dura pesadilla... Que me atraparía hasta el día de mi muerte.
Yo no estaba preparado para este mundo... Y nunca lo estaría.