Aquel ser tan feliz.
Traté de enfocarlo aun con mis ojos ardiendo.
—Buenos días. —dije con tono grave, pero él no cambio su expresión.
Tomé mi cepillo y una gota de pasta dental aún en modo automático.
Había sido una larga noche, llena de gritos, quejas y llantos que aún se reproducían en mi mente.
—Sabes todo sería más fácil si quitas esa estúpida sonrisa. —dije.
—¿Por qué?
—No lo sé, solo... sería más fácil.
Su sonrisa aumentó mientras me enjuagaba la boca.
—¿Escuchas? Todo está en silencio.
—Lo sé... —Guardé el cepillo y tras un suspiro intenté imitar su expresión—. así?
—¡Más grande! ¡Que el mundo vea tu felicidad!
Cerré los ojos colocando la sonrisa más falsa que pude imaginar y para mi sorpresa era perfecta.
Me lavé la cara y ya todo estaba listo, al verme nuevamente en el espejo, él seguía ahí imitando todos mis movimientos.
—¡Comienza otro día! —dije con alegría, pero su expresión había cambiado, parecía deprimido, casi a punto de rendirse.
Aquel triste ser iba a decir algo, pero no tenía el tiempo ni las ganas para escucharlo, salí del baño dejando todo ese lastre atrás, listo para mi rutina diaria, por suerte para mí aún tenía todo el día por delante, un hermoso día perfecto para mantenerme ocupado, serian al menos 12 horas donde no tendría que escuchar los gritos, las quejas y el llanto de ese ser en que me transformaba en las noches y podía dedicarme a ser tan feliz como lo pudiese mostrar al mundo.