The Priest, The Apprentice and the Succubus- KookV

Sinopsis

Bury es una pequeña ciudad inglesa del condado de Manchester, año 2003, un joven aprendiz de nombre Jeon Jungkook recién egresado del instituto de Teología de Londres va a aquel ciudad en busca de asesoramiento teológico por uno de los mejores sacerdotes de Inglaterra, el más conocido y respetado en Manchester debido a su enorme experiencia en exorcismos y casos de brujería en la zona. Kim Taehyung recibiría a este nuevo aprendiz para llevarlo a realizar tareas por la zona, en el transcurso de las semanas que se la pasa con el joven novato es llamado para un caso de avistamiento paranormal en las montañas de la zona donde un campesino invoca a un Súcubo para placer sexual, al parecer éste no era un caso cualquiera ya que se trataba de presencia demoniaca pura. El joven Jungkook al ser solo un aprendiz no sabía a lo que se presenciaría junto con el Padre Kim, un error en el ritual provocaría que Kim Taehyung fuese poseído por él súcubo y la única forma de mantenerlo con vida era a través de las relaciones sexuales. También lidiando con una personalidad oculta enajenada a la que él Padre Kim tenía como Sacerdote...

Estado:
Completado
Capítulos:
8
Rating
4.5 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Chapter One


Bury, Manchester, inglaterra: año 2003



Aquel sacerdote portaba aquel traje negro de algodón junto con su gargantilla, se encontraba en los pasillos de aquella iglesia católica, habían monjas pasando por aquellos pasillos de un lado hacia otro, la iglesia de Bury contaba con la única presencia sacerdotal del padre Kim, quien era de ascendencia Coreana por parte de sus abuelos, él había sido nacido y criado en Inglaterra, fiel a su nación, fiel a la reina pero había algo a lo que le era más fiel y eso era a Dios todo poderoso, Dios era el ser omnipotente que le otorgaba serenidad, luz, paz y armonía, amaba a Dios, amaba a la gente, amaba predicar, eso era lo que también amaba siendo un sacerdote a sus jóvenes 32 años de edad, siendo él sacerdote más joven en llevar alrededor de 19 exorcismos en los cuales habían salido 90 por ciento exitosos en su mayoría.


—Padre Kim, el joven Jeon acaba de llegar— anunció una de las monjas que vestía de blanco.


—Oh, maravilloso, démosle la bienvenida hermana Margaret, Hermana Florence, Hermana Mary, vengan por favor— pidió llamando a aquellas otras jóvenes monjas.


—¿Necesita algo Padre Kim?— preguntaron ambas al unísono sacándole una suave risa al joven sacerdote.


—Si, necesito que le otorguen una habitación al Joven Jeon, su instituto mandó de traslado al chico porque él sabe que soy él único que habla coreano, y por cuestiones de comodidad me ha quedado en responsabilidad guiarlo al camino de Dios como se debe— éste caminó junto con aquellas monjas directamente a la puerta principal para recibir al joven aprendiz que estaba esperándolos desde afuera.


Al abrir la puerta se encontraron con el Joven chico quien vestía una sudadera negra con el logo de su escuela y unos pantalones deportivos holgados a juego, llevaba dos maletas y una mochila, verlo a él le hizo recordar sus viejos días de universitario, se veía bastante joven como para ser aprendiz le calculaba unos 21 años aproximadamente.


—Muy buenas tardes hermanas, Padre, mi nombre es Jeon Jungkook, joven aspirante de Dios, espero que usted pueda guiarme al camino del todo poderoso— dijo aquel pelinegro, su cabello estaba recogido hacia atrás, tenía bastante elegancia a pesar de estar vistiendo ropa informal.


—Joven Jeon, me informaron de su instituto que voy a ser su mentor en estos 6 meses de traslado, usted vive en la ciudad capital por lo que leí en su documentación, tengo que informarme sobre los aprendices, usted es el segundo aprendiz que cae en mis manos, así que ya tengo experiencia siendo mentor de alguien más, voy a ser como una clase de maestro para ti, bueno, pase que su habitación para que descanse lo está esperando joven Jeon— él Padre Kim sonrió ampliamente, el chico tenía facciones muy finas, tenía un brillo especial en sus ojos, se veía curioso por el aprendizaje, era como un niño pequeño.


Las monjas habían preparado los alimentos del día de hoy, por la bienvenida del joven Jeon decidieron prepararle un pastel de zanahoria del cual disfrutó bastante, luego de horas más tarde alrededor de las 11 de la noche éste vestía una pijama de camisón negro sin estampados a juego con los pantaloncillos holgados del pijama, éste recibiría una clase nocturna del padre Kim en la sala de estudio que se asemejaba a un pequeño salón de clases que utilizaba para enseñar a huérfanos a leer y escribir y para darle cátedra a sus aprendices, se le hacía totalmente raro que lo llamase a esa hora ya que las cátedras en su instituto por sacerdotes eran alrededor de las 12 del día y duraban 5 horas continúas.


Caminó por los pasillos en busca de aquel sitio donde se le había citado, el padre Kim estaba en piba más igual que él solo que tenía puesto un abrigo negro encima del camisón verde oscuro que poseía, debido a que hacía frío en esa poca ya que era noviembre.


—Padre Kim, estoy aquí, buenas noches tenga usted, vengo a mi cátedra del día de hoy— éste se sentó en una de las sillas en aquel escritorio había una libreta en blanco y un bolígrafo.


—Buenas noches Joven Jeon, lo llamé a esta hora debido a que voy a darte una pequeña cátedra de media hora para que vayas practicando en caso de que yo me llegase a enfermar y tengas que hacer las sesiones de confesión, creo que ya habías tenido ese tipo de prácticas en tu instituto, ¿O me equivoco joven Jeon?— éste se tocó la barbilla para luego sacar un gis y escribir en el pizarrón "En el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo"


—Si Padre Kim, ya he tenido una breve práctica, pero aún no sé aconsejar cómo se debe, ¿Que hace en casos de pecadores graves?, ¿Los perdona?— preguntó curioso.


—Por supuesto, son hijos de Dios, todos lo somos Joven Jeon, todos cometemos pecados, pero todos debemos ser perdonados por el creador, Dios es el que va a perdonarnos después de meter la pata en un charco de lodo, Dios nos da la mano y nunca la espalda, Dios nos quiere a todos tal y cómo somos Joven Jeon— éste tocó su pecho conmovido por sus propias palabras, el azabache se sintió avergonzado al sentir que el Padre Kim lo estaba regañando.


—Tiene razón, somos hijos de Dios, Dios nos ama a cada uno de nosotros y perdona nuestros pecados por más grandes que sean— el Padre Kim sonrió.


—Exacto, magnífico Joven Jeon, vamos progresando muy bien, entonces... supongamos que viene una señora que busca el perdón de Dios por haber engañado a su esposo, ¿La perdonas tú o la perdona Dios?, si tú moral siente que no es la correcta tú no lo harás pero Dios si, Dios es tan bueno que perdona los pecados más feos— expresó mientras escribía en el pizarrón.


"Actos del pecado que cometemos, por más grande que sean los errores, si mostramos remordimiento y buscamos que Dios nos perdone, Dios lo hará".


—Tengo una pregunta para usted Padre Kim— levantó la mano pidiendo hablar para que éste le diese la palabra.


—Adelante Joven Jeon— asintió observando a su aprendiz inflar los mofletes de sus mejillas como si estuviese conteniendo algún secreto que no quisiera revelar.


—¿Ser homosexual es pecado también Padre Kim?, bueno eso es lo que dicen los profesores de nuestra cátedra, y ese es un pecado muy grave que va en contra a lo que manda Dios— dijo con algo de pena a lo que el mayor levantó una ceja.


—¿Por qué consideraría yo pecado algo que representa el amor?, todos tenemos derecho a amar, Dios nos ama, Dios nos hizo así, hay que aceptarnos y querernos, también querer a Dios, amar no es pecado Joven Jeon, Yo amo a Dios y eso no es pecado, Amar a otra persona sea o no de tu mismo sexo no debería serlo Joven Jeon, Dios no nos rechazaría así de fácil, somos sus hijos pase lo que pase, así como me amo, también amo a Dios con mi corazón y también amo a la iglesia, a las monjas, a los aprendices, amo a todo ser humano, todos debemos tener compasión y no juzgar al prójimo, eso está mal, Dios no permite excluir al prójimo en cambio podemos perdonar sus pecados, así que si matas yo te perdono, Dios te perdona si realmente muestras que lo que hiciste está mal y quieres pedirle perdón a Dios por tus pecados— dijo mientras caminaba directamente hacia el joven aprendiz.


—Entendido Padre Kim, l-lo que usted diga— habló aquel chico cohibido totalmente avergonzado, no tenía intenciones de hacerlo enojar.


—¿Pasó algo?, te veo nervioso, si es por la forma en la que hablo pido perdón, creo que se debe a mi tipo de voz que es muy gruesa pero créeme que es todo lo contrario Jungkook, en cambio me agrada tu forma de ser, eres muy atento a lo que te digo pero deberías de tener un porte más serio sabes, yo he convivido con otros sacerdotes que desgraciadamente hacen cosas grotescas, ellos han cometido pecado y siempre quieren verse como héroes cuando sabemos que ni tu, ni yo y ni cualquier padre tiene ese poder como lo tiene nuestro creador, por tu bien debes tener postura, debes de sostener siempre tus creencias, tu moral y no doblegarse a ningún intento de sacerdote farsante que quiera inducirte al pecado— éste le dejó un pequeño libro que era de psicología.

—Bueno, se que no es muy moral de mi parte hacerlo pero me gusta mucho el psicoanálisis, así como también soy fanático de las novelas románticas como romeo y Julieta de William Shakespeare, no significa que lo que haga en mi vida privada sea un pecado, me gusta la vida tranquila, ser siervo de Dios y ser un gran sacerdote— el pelinegro abrió aquel libro ojeando aquel contenido que hablaba de la salud mental.


—Muchísimas gracias Padre Kim, se lo agradezco, usted es muy bueno, sin duda será mi mentor favorito— sonrió y aquel castaño oscuro palmeó su hombro izquierdo mientras le sonreía igualmente.


—No hay de que muchacho, me recuerdas a mi cuando tenía tu edad, por cierto, ¿Que edad tienes?— preguntó curioso ya que aquel joven no le había mencionado su edad, probablemente éste tuviese 22 o 27 e incluso más pero aparentaba estar en sus 20s.


—Veinticinco años, Padre Kim— éste se asombró un poco porque realmente no aparentaba la edad que tenía, bueno tampoco es como si éste tampoco aparentase la suya también.


—Bueno al menos no tienes 32 y te pones a leer dos veces al mes poesía de la era medieval, o literatura contemporánea, eso es un poco alocado para mi edad— aquello que había dicho le sacó una carcajada al joven Jeon.


—Wow, más despacio Joven delincuente no vayas a asaltar una tienda de conveniencia— expresó aquel pelinegro divertido.


Bueno al menos habían desviado un poco el tema de la cátedra al estar tan concentrados hablando de una que otra cosa fuera del tema religioso.