• ÚNICO •
Lamentaba haber hecho eso, sangre roja y tibia manchaba sus pálidas manos junto con su ropa, no debió hacerlo, miró al espejo y él mismo no reconocía quién se reflejaba en él. Estaba asustado, aterrado, todo sucedió demasiado rápido para ser cierto. El espejo manchado de la misma sangre, reflejó sus ojos llenos de miedo por lo que vendría luego. Practicó lo que diría si llegaran a atraparle y obligaran a declarar.
Había aprendido su lección a la fuerza, sería un buen chico ahora.
Empacó todas sus cosas y limpió la sangre de las paredes al igual que la del suelo. Lavó su ropa ensangrentada dejándola libre de manchas, mientras que él, se había manchado de por vida; caminó por los oscuros pasillos de la casa intentando tocar lo menos posible con ese aura de miedo sin hacer mucho ruido hasta llegar a la salida.
El daño estaba hecho, no podía hacer nada, lo hizo por él así que no sintió nada al hacerlo. No sabía lo que diría, así que le preguntaría seriamente cuando le llamara, no estaba del todo seguro de si hacerlo de frente sería la mejor opción.
"¿Me amarías más si matara a alguien por ti?"
"¿Tomarás mi mano? Son las mismas que usé, cuando maté a alguien por ti."
"¿Me entregarías a ellos si te dicen que me escapé?"
"¿Me esconderías si mi rostro aparece en las noticias, porque maté a alguien por ti?"
Escuchó las sirenas por las calles y acercándose resonando por toda la casa haciendo su corazón golpear contra su pecho, maldita vecina chismosa; pensó. Igual aquél imbécil había hecho mucho ruido. No pasó mucho cuando igualmente vió las luces cegantes y parpadeantes entrar por la ventana paralizandole por completo. No había otra opción que huir, así que rápidamente tomó las llaves del auto y salió por la parte de atrás de la casa hasta el auto. Se montó y condujo a los suburbios usando una máscara que llevó consigo en caso de algún emergencia. Se apareció frente a su puerta para mirarlo a los ojos luego de tocar la puerta y que este le abriera.
— Jiminie, soy yo— Le dijo más él no le reconoció. ¿No ves que estoy huyendo? pensó sin apartar la vista de sus ojos brillantes que le miraban analizandole y su hermoso cabello rubio caía en su frente, le miraba viéndose tan hermoso como siempre. Necesito un lugar para esconderme rápido, estoy completamente roto. — Debo hablar contigo, ¿Me podrías dejar pasar?
— ¿Me mentirás?— Preguntó él con su voz de ángel, suave y dulce más YoonGi negó rotundamente.
— Solo déjame explicar, no te mentiría Jiminie— Dijo rozando su mejilla con sus dedos. — Se que entenderás si me dejas pasar la noche— Habló y él asintió dejándolo pasar.
Se sentaron en el sofá, JiMin le ofreció un té y YoonGi sintió aceptándolo.
Deben de entender que al que asesinó fue así mismo, cambiando lo que era por lo que él quería que fuera, siguió su dirección e hizo todo lo que le pidió. Esperaba que le hiciera feliz porque ya no había vuelta atrás.
— Minnie, estuve pensando en lo que me dijiste y caí en cuenta de que tenías razón, fui un completo idiota por todo este tiempo y de verdad que lo siento. No entiendo como pudiste aguantar a alguien como yo y amarme incondicionalmente cuando yo no valía la pena. Yo, espero que me perdones, cambiaré por ti, desde hoy seré un chico completamente distinto. Te daré y seré todo lo que necesitas para ser plenamente feliz junto a mí. Dejando solo las cosas buenas y quitando las malas. Solo para ti Jiminie.— El menor le miró sonrojado y avergonzado por lo que le decía su novio. Aquellas palabras agitaron su corazón de una manera única y especial.
— Yo... Hyung, no sé que decir, gracias...— Dijo con mejillas sonrojadas, YoonGi se acercó a él poniendo su mano en su mejilla, acercándose hasta besar sus suaves y dulces labios con sabor a fresas.
Lo amaba demasiado, oh como amaba a su Jiminie, haría todo por él, todo por dejar de verlo sufrir y ver una hermosa sonrisa en su rostro dedicada únicamente y solamente a él. Se había cansado de ver lágrimas en sus ojos por su culpa, estaba completamente arrepentido de haberle provocado un daño tan grande por él, se sentía un monstruo imperdonable y había sido una completa basura; pero JiMin era un ángel y le dió otra oportunidad. No lo desepcionaría, sería mejor para él, después de todo asesinó a su viejo yo por él.
Sonrió mirándolo a los ojos luego de que el beso terminara. JiMin era su todo y lo suficiente para que fuera completamente feliz.
Después de todo esperaba que haber asesinado a alguien con sus propias manos valiera de algo en esa vida junto a su preciado y más valioso tesoro, JiMin.
W.