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Kim Taehyung y Jeon Jungkook eran catalogados como la pareja más envidiada, tanto por hombres como mujeres, a la par que extraña.
No era de esperarse menos, siendo Taehyung una bolita de amor andante, que causaba demasiada ternura a cualquiera por ser tan pequeñito y adorable; cuerpo delgadito pero bien proporcionado, piel bronceada y tersa, unos grandes ojos expresivos color océano de infarto, y claro, su encantadora estatura de 1.60 cm.
Era un viernes en el que caminaba de la mano de su novio a la salida de la escuela; que más bien, la escena parecía ser Jungkook arrastrando a un diminuto y esponjosito osito de peluche cual niño pequeño.
Aunque claro, este no era para nada un niño pequeño, sino todo lo contrario.
Jeon Jungkook, jugador estrella y capitán del equipo de baloncesto; tez pálida, cuerpo fornido y trabajado constantemente, decorado por innumerables tatuajes y una que otra perforación, y lo más destacable en él, su estatura, siendo el jugador más alto en su escuela con 1.94 cm.
Todos se hacían la misma pregunta... ¿Cómo carajo es que aquellos dos terminaron juntos? Y la respuesta era sencilla, al menos sólo para ellos dos y su mundo.
Durante el verano, Jungkook se ofreció voluntariamente a cuidar del jardín y ayudar en unas cuantas cosas más a su vecina; una anciana bastante risueña al igual que encantadora, y muy muy bajita.
No había día en qué no estuviera metido en la comodidad de ese hogar; algunas veces atareado de aquí para allá, o simplemente comiendo lo que la amable viejecilla le preparaba con amor, y otras tantas espiando a su hermoso nieto, por el cual le preguntaba siempre y cada vez recibía regaños.
Sí, estaba enamorado del pequeño Taehyung.
Aunque en ese tiempo, éste último lo evitaba cada vez que visitaba a su abuelita como sí su vida dependiera de ello. Más que nada porque le aterraba de sobremanera el pelinegro, sabiendo el historial que tenía en la escuela y su intensa mirada hacia él, tenía miedo de que intentara hacerle daño. Y sí eso ocurría, terminaría perdiendo por obvias razones.
Salía prácticamente despavorido cuando Jungkook intentaba acercarse para saludarlo amistosamente. Pero Taehyung nunca lo vio así, al ser sus movimientos algo bruscos y torpes, lo asustaba en repetidas ocasiones y lo veía como una amenaza potencial.
Fue hasta un día de verano donde el sol estaba en su máximo apogeo, que la anciana obligó a su nieto a llevarle un vaso de limonada fría al intimidante chico cuidando de sus flores. Taehyung al principio se negó rotundamente en hacer aquello, pero después de un adorable chantaje por parte de su abuelita, terminó sediendo.
Cuando salió al patio trasero con su pequeño cuerpo temblando, se encontró con Jungkook dándole la espalda, seguramente plantando unas cuantas flores más; pero grande fue su sorpresa al descubrirlo jugando con el lodo, haciendo lo que parecía ser un intento de castillo.
Ahí se dio cuenta que el más grande, a pesar de su apariencia y aura intimidante ¡Era más inofensivo que incluso sí mismo! Así que se unió a él, ayudándolo a construir su castillo.
El resto fue historia; los meses pasaron muy rápido para los dos enamorados y se acercaba su primer año como novios.
Después de un ameno camino entre charlas y risas, por fin abordaron la casa del rubio. Era costumbre que Jungkook acompañara a su noviocito hasta la puerta de su casa, esto para asegurarse que llegara a salvo y estar más tranquilo.
La mayoría del tiempo era muy sobreprotector con su bebé, parecía tan frágil e indefenso, que hasta el mismo viento podría romperlo. Tenía miedo en todo momento de que algo o alguien lo lastimase, así que trataba de hacer todo lo posible para evitarlo.
— Bebé, espera. —paró frente a la puerta, evitando ser arrastrado por la diminuta mano de su novio que lo conducía a entrar. Él nombrado se dió la vuelta algo confundido y miró hacia arriba, a los ojos de Jungkook, esperando por respuesta.
— Tengo que ir a la práctica, chiquito. Lo siento. —puchereó.
Observó cómo el contrario hacia lo mismo, pero en cambio él frunció el ceño abultando sus mejillas, y al momento que quiso agacharse a besarlo como despedida, este le dio la espalda.
— Tae~ dame un besito, sabes que no me puedo ir cuando mi bebé está enojadito. —sujetó las caderas, para pegarse a él e intentar besarle la mejilla, sin embargo, éste se negó y se separó a duras penas de las manos de su novio para darle la cara.
— Vete a tu tonta práctica, de seguro allá la pasas mejor que conmigo. —atacó molesto.
Jungkook chasqueó la lengua y respondió algo dolido—: Sabes que no es así, chiquito.
— ¡No has tenido tiempo para estar conmigo en más de un mes! Entiendo que trabajes pero, ¡Gran parte de tu tiempo libre estás practicando! —bramó, encogiendo cada vez más mientras sus comisuras decaían. Las palabras salían descontroladas y no podía contenerse, se lo había estado guardando por mucho tiempo, y ahora era un tren descarrilado— He intentado ser paciente y comprensivo, sé que es tu sueño ser jugador profesional, pero ¿y yo qué? ¿Dónde quedo en tus planes? ¿Acaso ya dejé de ser tu sueño, Jungkook? —su voz ésta vez se quebró debido al creciente atosigamiento del llanto.
Él más grande, usando como ventaja su fuerza no dudo en abrazarse al pequeño, levantándolo unos cuantos centímetros del suelo. Taehyung al principio pataleó intentando liberarse, más no se lo permitieron por lo que terminó correspondiendo a sus brazos, enrollando sus extremidades al cuello y cadera del azabache para ser cargado.
Fue llevado en brazos a su hogar, para después ser conducido hasta su habitación, cerrando ésta bajo llave. Una vez solos, el llanto de Taehyung era plausible, llegando a alterar a su mayor, quien para ese momento también estaba hecho un mar de lágrimas silenciosas.
Solo podía pensar en lo mucho que se odiaba por no tener en consideración los sentimientos de su chiquito, al punto de llegar a herirlo.
Qué ironía.
— Bebé mírame. —dijo suavemente, colocándose en cuatro pretendiendo acostar a Taehyung y en el proceso no aplastarlo, pero este seguía pegado a su cuerpo como un koala— Tae, quiero mirar tus lindos ojitos, por favor.
Esta vez, convencido por las lindas palabras de su novio se soltó de él, rebotando leve en el acolchado. Jungkook acunó el redondito y pequeño rostro de su novio, y limpió sus lágrimas con sus labios, dándole suaves besos por todo el rostro.
— Bebé, discúlpame por descuidarte últimamente, tú novio es un idiota. —lo apretó contra su pecho— Ten por seguro que sí práctico el doble y trabajo el triple; es por ti, por nosotros. Quiero poder darte la vida que te mereces y tenerte viviendo como mi rey, en un palacio. —esta vez junto sus frente, mirándose fijamente a los ojos, compartiendo respiración—Recuerda que siempre has sido mi motivación y mi único sueño en esta vida, no hay nada más para mí que tus ojitos hermosos. Por favor, no me rompas el corazón dudando ello. —terminó lo dicho con el roce de sus labios, para después cellarlos en un efímero beso, con sabor salado debido a las lágrimas de ambos, pero lo suficiente dulce para calentar sus pechos y hacerles saber que todo estaría bien, que solo era un pequeño bache en la gran camino que recorrerían.
Al separarse de la añorada danza por sus labios, nuevamente juntaron sus frentes; el eco de sus respiraciones impregnando sus pieles haciéndose una misma, fue el causante de erizarlos, sintiéndose tan a gusto, tan completos, que sin saberlo permanecieron así por largos minutos, en los que el silencio fue su grato acompañante.
— Jungkook... —susurró, y el otro solo le hizo un ademán para que continuara— Yo no necesito ningún lujo, ni que te mates trabajando por mí, con estar a tu lado ya me haces sentir como un príncipe, en un bello reino donde solo tú y yo existimos. —su voz se fue haciendo un hilo conforme terminaba su oración. Abrió sus ojos tímidamente, encontrándose con la mirada empalagosa de su novio, sonrojándolo.
— ¡Basta Jeon! ¡Deja de mirarme así! —golpeó su pecho sin fuerza.
— Te amo, ¿lo sabías? —soltó de repente, enternecido por las lindas acciones de su pequeño novio.
Jungkook terminó por romper la distancia entre sus bocas, ésta vez más lento y pausado, disfrutando cada rincón de la cavidad contraria, sus lenguas en una lucha constante por el dominio, retorciéndose entre sí, hasta que se separaron y se miraron unos segundos, algo aturdidos.
Estando embriagados por sus más bajos instintos, no duraron mucho tiempo en retomar aquel beso con un toque de salvajismo añadido a la mezcla, Taehyung soltando quejiditos y empuñando la camisa de su mayor cada vez que éste mordía sus labios hambriento, cuál león y presa. Al final se separaron a regañadientes debido a la falta de aire; pupilas dilatadas, respiración agitada, labios rojos e hinchados, y un creciente calor en su vientre bajo, fueron los focos rojos para querer frenar antes de que esto se descarrilara.
¡Mierda! Su pequeño sabía tan bien, que podría comérselo ahí mismo, pero debía tener autocontrol.
Él pequeño se aventuró primero, sus manos estaban sujetando la camisa del mayor, por lo que fue fácil aproximarse a él, logrando embarrar sus anatomías y frotar sus caderas contras las del azabache, creando una leve fricción, haciendo a ambos suspirar. Taehyung estaba muy necesitado, incluso más que Jungkook.
La consciencia recayó sobre Jungkook, y antes de ser hipnotizado por los movimientos de su novio, sujetó sus caderas para apartarlo de él, recibiendo un mohín disgustado.
— ¿Ahora que, Jungkook? —lo interrogó molesto al cruzarse de brazos, sabiendo exactamente las palabras que usaría su novio.
— Bebé, no quiero lastimarte al momento de... Ya sabes. —musitó sonando avergonzado.
-—Siempre dices lo mismo. —sus labios formaron una línea recta— Nunca lo hemos hecho... ¿A-acaso es por qué no te gusta mi cuerpo? —Taehyung se reincorporó en su lugar, abrazándose a sí mismo en signo de protección, teniendo el enorme cuerpo de su novio encima, más no aplastándolo.
La manera en que lo dijo y su expresión al hacerlo fue la causante de destrozar por completo el corazón de Jungkook; él amaba todo de Taehyung, y se lo hacía saber siempre que podía, así que le dolió descifrar que por más que se lo recordara, le plantó una inseguridad al no querer tener intimidad con él.
Aunque claro, no era porque no quisiera.
Deseaba a su pequeño en todos los sentidos, sobre todo en el sexual; con decir que, solo hacía falta mover un dedo para tener a Jungkook babeando por él mientras lidiaba con una severa erección.
Sino que, había un gran problema... Muy, muy grande. Enorme, diría yo. Demasiado. Sí.
Y era por ese gran problema, para él era considerado su inseguridad, que evitaba la intimidad más allá de caricias y roces con Taehyung. No quería lastimarlo con su torpeza, ya de por sí lo asustaba con sus movimientos bruscos, como un pequeño gatito indefenso.
— Taehyung, sabes que eres el ser más perfecto e irrealista a mis ojos. Me encantas. Me encanta tu cuerpo. Me encanta que seas tan pequeñito. —acunó el rostro, haciéndolo ver más pequeñito debido al tamaño de su mano, y sonrió al ver que Taehyung relajaba sus facciones siendo acariciado— De verdad... No quiero lasti-...
Taehyung ya harto del mismo argumento y sin querer oír más de aquello se lanzó al pelinegro, siendo acogido por los fuertes brazos al instante, colocándose a horcajadas en su regazo.
Reclamó el control apoderándose de los labios del mayor en un acto desesperado y revoltoso, rodeó su cuello profundizando el beso y a la vez evitando que este pudiera escapar de sus brazos, aunque obviamente Jungkook se hallaba gustoso probando a su pequeño.
Pero como siempre, detuvo la manita traviesa de su novio cuando se escabulló por su pecho y descansó en su prominente erección, dando un leve apretón.
— Bebé, mhgn... E-espera... —gruñó entre labios.
— Cállate de una jodida vez y párteme el culo, Jungkook. —sentenció.
Esta vez el mayor, sorprendido por las palabras de su bebé, se dejó hacer por sus bracitos, que lo empujaron suavemente hasta caer en la cama con Taehyung arriba de él, ahogando su entrepierna con su regordete trasero, mientras los besos se encaminaban por su cuadrada mandíbula seguido del cuello. El pequeño aprovechó la posición y se restregó contra él, dando saltitos.
— Estás tan duro, Jungkookie... Lo puedo sentir, mhgn~... —mordió su labio avergonzado, tratando de callar las incoherencias que salían disparadas por su boca.
Jungkook sonrió. Nunca se imaginó que su Taehyungie fuera tan sucio.
A esta punto ya no había vuelta atrás. Había probado demasiado y la lujuria desencadenada en su cuerpo lo dejaban pensando en lo bien que se sentiría profanar el estrecho agujerito de su bebé; por lo que levantó a Taehyung para colocarlo debajo de él y seguir besándolo, de forma ruda y apasionada.
Sus fuertes y grandes manos vagaron con facilidad por el cuerpecito, conociendo cada parte de éste por debajo de la camiseta hasta que se decidió en quitarla, llevando consigo la propia.
Acción que no pasó desapercibida por Taehyung, posando sus manos por el trabajado pecho de su novio y deslizándolas por sus fuertes brazos, disfrutando plenamente del tacto tan caliente que se generó junto a la ligera capa de sudor en sus anatomías.
Estaba tan perdido y extasiado por los carnoso labios de su novio consintiéndolo de aquí a allá, besando, chupando a su paso y sobre todo mordiendo su cuello, dejando tenues marcas rojizas que seguramente se convertirían en violetas al pasar de los días; no percató cuando ambos pantalones de vestir terminaron en el suelo, dejando expuestas unas lindas braguitas, cosa que lo avergonzó y quiso ocultarlo con sus manitas, pero Jungkook se lo impidió entrelazándolas con las suyas.
— Eres hermoso bebé, no te ocultes. —murmuró a la piel sensible del pequeño, sonrojándolo.
Jungkook repartió castos besos por la extensión del acaramelado pecho, brindándole leves cosquillas en el proceso, hasta que sus labios se encontraron con la tela y de igual forma plantó unos cuantos besos en la zona, haciendo suspirar y impulsar sus caderas en busca de más contacto, pero el pelinegro fue más rápido y sujeto sus caderas, imposibilitando su movimiento, para después renovar aquellos castos besos, solo que ahora eran destinados a sus carnosos muslos, haciéndolo desesperar.
— Jungkookieee~... P-por favor, por favor... —suplicó, lloriqueando.
— No entiendo que es lo que quieres, bebé. —jugó un poco, su aliento caliente chocando en su piel haciéndolo estremecer.
— Fóllame el culo, por favor, úsame sucio y duro para tu polla Jungkookie, t-te lo ruego, te necesito tanto... —pronunció en un hilo, sonando meloso sin perder su toque de sensualidad.
— Lo que mi bebé ordene.
Deslizó la prenda por las cortitas piernas, liberando a su rosado y goteante miembro, el cual no dudó en acoger en su mano moviéndose de arriba abajo y sobando la punta para lubricar sus dedos con su esencia.
Taehyung estaba envuelto en suspiros y pequeños gemidos, que más bien parecían maullidos. Jungkook estaba encantado escuchándolo, así que se aseguraría de escucharlo con más fuerza.
Lo agarró de las caderas, volteándolo con facilidad debido a su ligereza, y sus manos se quedaron ahí con sus codos al colchón, haciendo un tipo de soporte con su ante brazo para que el culo de Taehyung quedara alzado a su altura y completa disposición.
— J-jungkookie... ¿Qué hac- ¡ahh~! —no pudo contenerse en soltar un gritito, cuando su orificio se vio atacado por húmeda y habilidosa lengua de su mayor, a la vez que introducía uno de sus dedos anteriormente lubricado, abriéndose paso con delicadeza.
Pasó su bracito por detrás de su espalda empuñando los cabellos azabaches, obligándole a probar más de él; estando el otro aceptando gustoso, añadiendo dos dedos más en su interior.
Trataba de ser delicado, pero entre las exigencias de Taehyung y su adolorido miembro suplicando por atención, no hacía más que desesperar por proclamar su estrechez.
— Mhgr... ¡A-ah~! E-estoy listo, Jungkook, tú bebé te necesita-a~ dentro... —suplicó al borde del llanto.
Jungkook suspiró y obedeció como buen novio. Lo volteó nuevamente, quedando frente a frente y vaciló en quitar su bóxer bajo la atenta mirada del pequeño, hasta que por fin lo hizo de golpe.
Taehyung quedó sin aliento. Trató de disimular su asombro, carraspeando y mirando a otro lado con la mejillas hirviendo.
De un momento a otro, todas las negativas de Jungkook tuvieron sentido. Y en efecto, entendía a qué se refería con no querer lastimarlo.
Era tan enorme; a simple vista, calculaba fácil alrededor de unos 30 cm de largo, pero lo que realmente lo dejó anonadado, era lo terriblemente gorda y venosa que era.
Mierda.
Tragó duro observando el enorme trozo de carne que Jungkook estaba por servirle en el culo. No tenía intenciones de echarse para atrás, estaba dispuesto a recibir todo lo que Jungkook estuviera dispuesto a darle y mucho más. Quería tener contento a su novio.
Así que lo tomó con su diestra, estimulado un poco y la guió hasta su apretadita entrada, restregando la punta, haciendo suspirar a ambos.
— ¿Estás seguro de esto bebé? —susurró Jungkook muy cerca de sus labios, a lo que él otro asintió frenéticamente mirando a sus ojos.
Ambos se encontraron otra vez, abrazándose y consintiéndose con apasionados besos. Las piernas de Taehyung estaban sobre los hombros de Jungkook, alzándose para él, y continuaron besándose como si su vida dependiese de ello, distrayendo al más joven antes de que Jungkook finalmente se hundiera en él.
Taehyung gimió al sentir como su cuerpo se abría para él, como trataba de llegar al fondo lentamente y dolía como el infierno.
— ¡J-jungkook-ah! —gimió entre labios, aferrándose a los músculos del nombrado.
Se detuvo al estar completamente dentro de él, y pudo apreciar con claridad el rostro de Taehyung; labios semiabiertos con un fino hilo de saliva por la comisura, cabeza inclinada, dejando a su merced un cuello lleno de marcas, con los ojos perdidos y delirantes, y unas mejillas de un tono carmesí.
Tuvo que pasar tiempo para que las paredes del pequeño se amoldaran a su tamaño, y fue él mismo quien comenzó a moverse en contra de su cadera, sintiendo los testículos chocar su trasero. Puso los ojos en blanco cuando Jungkook salió de él, para volver a entrar de lleno con fuerza, enviando temblores a cada fibra del pequeño cuerpo.
Sus estocadas eran pausadas y precisas, pero nada aburridas. Daba en el punto exacto para hacer lloriquear a Taehyung que se aferraba a lo que podía, y cuando la sábanas no fueron suficientes para apaciguar su éxtasis, se aferró a los fuertes brazos de su novio, enterrando sus uñas en él, arañándolo.
— ¿T-te gusta, bebé? ¿Te gusta cómo se siente mi polla enterrada en tu culo? ¿Eh? —jadeó el pelinegro.
— ¡Sí! ¡Me encanta! M-más... ¡Más duro! ¡Ah! ¡Jungkookiee!
Entraba y salía de Taehyung, esta vez con la fuerza y velocidad suficientes para hacerle ver el cielo. Jungkook miraba con atención las expresiones del menor, motivándolo a incrementar sus movimientos a tal punto de escuchar sus testículos golpear con frenesí el mullido trasero.
Él sometido no hacía más que gemir y jadear a su paso, soltando de vez en cuando incoherencias al torturar con precisión su punto dulce.
Sus piernas temblaban terriblemente y la presión en su vientre bajo le nublaba la vista, indicándole que estaba próximo a su orgasmo. Y al parecer Jungkook estaba en la misma situación, ya que sus embestidas se hicieron más erráticas y desesperadas. La cama rechinaba bajo sus cuerpos y tuvo que sostenerse a los barrotes de esta, para evitar ser impulsado debido a la brutalidad de las embestidas.
Taehyung casi no podía respirar por la abrumante excitación del momento y la ola de espasmos que estaba experimentando.
Y así terminaron en el clímax, el primero de muchos; Taehyung llegó primero manchándolos a ambos, mientras que Jungkook le siguió llenado el interior del pequeño con su semilla.
Sus pechos se movían agitados y permanecieron en la misma posición hasta que pusieron recuperarse de la actividad. El pelinegro salió lentamente de su interior y en seguida se recostó al lado del pequeño para acogerlo en su pecho.
— ¿Estás bien chiquito? ¿Te lastimé? Perdón si fui demasiado brusco bebé, no fue mi intención, en serio, me dejé lle-...
— Eso fue increíble, Jungkook. —afirmó, reconfortado a su novio— Pero me duele demasiado mi traserito. —puchereó.
— Y querías más... —respondió en tono de burla, recibiendo leves golpes en su pecho de un sonrojado Taehyung.
— Aún así... Creo que puedo aguantar una segunda ronda. —levantó la vista a su novio, expectante a una confirmación.
A lo que Jungkook respondió avanlanzádose y comiéndole la boquita a su novio.
Y esa fue la segunda de cinco rondas que continuaron ese día.
tokki.
holi, soy nueva en inkitt :] espero les haya gustado ♡