En el corazón de un hombre odiado (BL)

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Sinopsis

Una promesa hace años se quedó grabada en el corazón de uno de sus descendientes. Ahora, varios años más tarde, el destino vuelve a unirlos para hacerles creer en un amor tan puro como fascinante.

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Prólogo

—Prométemelo —pide con un hilo de voz tumbado en la cama mirando a su mejor amigo, quien permanece a los pies de la misma sin apartar los ojos de su cara—. ¿Lo harás, Fuko?


Fuko desliza ligeramente la vista hacia la derecha donde la mujer de su mejor amigo los contempla a ambos.


—Lo prometo. Cuidaré de tus hijos el día que no estés aquí —acepta pensando en los tres niños que en este momento juegan en el patio ajenos al dolor que flota en la habitación.


Oye las risas de la pequeña Jia Li de tan solo cinco años, su ahijada, tan similar a la mujer que robó el corazón de su amigo. Siempre con las mejillas sonrojadas, una sonrisa en los labios y esas largas pestañas color avellana como sus ojos. Mira a través de la puerta para verla correr despacio tirando a Xiao Chen de la mano para que vaya con ella. El niño apenas sabe andar y estira las dos manos para que su hermana le sostenga. Y en una esquina del patio, a la sombra, permanece la cuna del más pequeño. Baek apenas tiene un mes y ya tiene la desgracia de crecer sin su padre. Fuko suelta un suspiro y devuelve la mirada a su amigo.


—Pero eso será dentro de mucho tiempo. Aún tienes que enseñarles a bailar, a pescar en el río, a zafarse de los maleantes y a disfrutar bajo la lluvia. Jia Li es preciosa y debes poner a raya a todos los que pidan su mano.


La risa de su amigo es débil, pero sincera.


—Ya sabes que no tengo ese tiempo.


—Claro que sí. Xiao Chen y Baek deben saber de dónde proviene su padre.


—Jamás. —Su amigo le apunta con el dedo de forma autoritaria y amenazadora—. Ese secreto se quedará entre nosotros tres, ¿de acuerdo? Si no corren el riesgo de seguir mis pasos.


—No tienes porqué avergonzarte. Nosotros no elegimos nacer ahí. ¿Qué pasa con mis hijos? —pregunta Fuko volviendo la vista de nuevo al patio donde sus dos hijos permanecen sentados observando a Jia Li y Xiao Chen—. Tú pudiste salir de ahí al casarte, pero yo no y ellos tampoco.


—Sois bienvenidos en esta casa —dice ella por primera vez en varios minutos de silencio—. No creo que criarlos entre esa gente sea lo mejor. Ya son señalados por ser los hijos de Fuko. Shaoran es realmente sensato, pero Chen es muy impulsivo para tener ocho años.


—Sí, lo sé.


Fuko y Zhen prometieron nombrar a sus hijos como al maestro que les enseñó todo lo que sabían y les aseguró la supervivencia en muchos momentos. El maestro Chen fue como un padre para ellos, dos niños huérfanos que robaban para comer.


—Aún así no puedo salir de ahí. Hay gente que depende de mí, pero daría lo que fuera porque Shaoran y Chen tuvieran otra oportunidad.


—La tienen aquí —apunta Zhen.


—No puedo pagaros su manutención.


—Nadie te pide que lo hagas —afirma la mujer—. Podemos hacernos cargo de los dos.


Fuko sonríe sabiendo que eso no será así cuando su amigo muera. Ahora cuentan con una buena casa, una posición envidiable y varios empleados a su servicio, pero si Zhen falta perderán demasiadas cosas.


—Lo hablaremos después.


Pero ese momento nunca llegó. Zhen murió dos semanas más tarde y como Fuko predijo el nivel de vida de su familia fue mermando mes a mes. Los empleados se marcharon, salvo la anciana que criaba a los niños. La mujer de su amigo tuvo que buscar un trabajo mal pagado y la casa comenzó a perder su esplendor. Por supuesto Fuko mantuvo su promesa y pese a las negativas de ella le proporcionaba algunas comidas para la semana y algo de dinero.


No obstante, la poca suerte que les quedaba les dejó de lado unos años más tarde cuando en una revuelta en la que aquellos de donde Fuko y Zhen procedían y los habitantes del otro lado de la ciudad se vieron envueltos en una pelea sin precedentes. Fuko pereció dejando solos a Shaoran y Chen en el mundo. Shaoran con catorce años tuvo que buscar una salida para él y su hermano, que con doce años estaba decidido a introducirse en las filas de hombres peligrosos para vengar a su padre. Pudo evitarlo gracias al maestro Chen que les acogió bajo sus alas, como hizo con su padre y su mejor amigo tantos años atrás, y se alejaron para siempre de la única familia que habían conocido. La familia de Zhen, ya que su mujer no pudo hacer nada para mantener a Shaoran y a Chen junto a ella.


Pero Fuko jamás pudo imaginar que su propia promesa se quedó grabada en la mente de Shaoran quien escuchó esa conversación y se culpó por abandonarlos cuando más se necesitaban los unos a los otros.