Prólogo
Continente Aliado. Parte I.
Un mundo conformado por dos grandes e increíbles continentes. El Continente Aliado y el Continente Oscuro. Pero hoy solo vamos a hablar del Continente Aliado...
Continente Aliado 13 años atrás... Guerra Desaliada: Antes de su comienzo.
Hasta ese momento todos vivían felices y en armonía, todos los seres de cada reino coexistiendo entre sí. De entre todos estos reinos siempre fue destacada la gran amistad del reino humano (Winswel) y el reino de las hadas (Ashwood). Los reyes de estos reinos siempre fueron amigos desde pequeños cuando sus padres los presentaron por primera vez y su amistad perduró hasta que crecieron y se convirtieron en dos grandes reyes, justos nada los detenía, no había reino que les ganará, ni guerra que perdieran si éstos luchaban juntos, pero un día todo eso cambió...
- Gregor, ¿dónde habías estado? - preguntó Bastián Jardenn, rey de las hadas a su amigó el rey Gregor Wiswood, rey de los humanos.
- Estaba viendo a una dama, esa de allí - le señaló con su dedo a una bella dama de cabellos ondulados y rubios de un color casi dorado. - Creo que estoy enamorado - le comentó a Bastián haciendo como si se desvaneciera cayendo sobre él.
El lo miro de arriba abajo confundido. - siempre dices éso, eres un exagerado o a cupido se le atoró el ojo en tí.
- Ella será mi reina. - agregó Gregor con voz pícara.
- Ya tienes una - dijo Bastián sacándoselo de encima. - Si no la tuvieras, no serias rey - alegó para que comenzarán a caminar juntos por el palacio de su reinó.
- Tienes razón, pero aún así podría tener algo rápido con ella. - volvió hacer una sonrisa pícara.
Bastián solo le dedicó una mirada de desaprobación con una sonrisa burlona.
- Bastián, ahora que somos reyes, podremos gobernar todo el continente nosotros dos - sugirió Gregor ilusionado.
- Podríamos...
- Peero? - interrumpió Gregor revoleando los ojos.
Bastián dió un suspiro. - Ya te dije que no quiero que gobernemos todo el continente, está bien como esta. ¿Para que gobernarlo todo? Yo estoy bien con mi reinó.
- Si lo gobernamos todo, seremos imparables... Y los más poderosos. Podremos empezar con este continente y luego con el Continente Oscuro. - dijo Gregor como sugerencia.
- Yo no quiero más poder Gregor - Agregó entre suspiros. - No quiero gobernar todo el mundo, estamos bien con lo que tenemos.
Gregor lo miró confundido por su conformidad. - Pero seremos los más poderosos, será todo nuestro. - le dice con el fin de convencerlo.
- Gregor! ¿Te oyes? No seas egoísta, no puedes tener todo.
- ¡No soy egoísta! Quiero que lo gobernemos juntos.
- Pero yo no quiero gobernar todo, no quiero poder. Si lo quieres tenlo solo, pero no me quieras meter en ese plan egoísta.
Bastián miró a su amigo desilusionado dándose cuenta de que él lo único que quiere es poder y control sobre todo. Así que se dio la vuelta y se marchó para dejarlo solo y recapacitar en lo que quiere. Pero Gregor lo miró como si este lo estuviera abandonando y juzgando de forma cruel.
- Egoísta. Yo? Lo único que quiero es que seamos dueños de todo. Y juntos, cómo es que algo compartido es egoísta? - murmuraba para sí, intentando entender a su amigo, él y Bastián no eran nada parecidos, él era egoísta, narcisista y quería todo para sí mismo. Pero Bastián no, él era lo contrario, era tranquilo, amable y generoso, pero a pesar de sus diferencias siempre fueron mejores amigos.
Bastián siempre intentó hacer que el cambiará su forma cruel de pensar, pero tal parece que nunca lo logró. Eso era algo que siempre lo ponía un tanto triste, pero eso nunca hizo que el lo dejara de querer.
Caía el atardecer y Gregor caminaba por la orilla de un lago, transparente y claro como un espejo que lo rodeaban jardines de flores de todos los colores, con árboles de todos los tamaños en el de reinó de Ashwood, cuando vió que Bastián también estaba por allí y se acercó corriendo hacia el.
- ¡Bas! - Gritaba Gregor para llamar la atención de su amigo mientras se dirigía a él.
Bastián apenas lo oyó y se giró, con una cálida sonrisa de las que él siempre tenía, como si todo el tiempo fuera feliz.
- Hoy no te vi desde nuestra charla…- mencionó Gregor algo agitado cuando por correr cuando por fin llegó a el.
Bastián sonrió una vez más. - Creó que eso fue una discusión constructiva pero, charla esta bién.
Gregor hizo una leve sonrisa y se sentaron juntos en la orilla del lago mirando hacia el horizonte donde había una vista despejada de árboles para ver como el sol caía y se escondía detrás de las montañas que estaban a cientos de kilómetros de allí.
- Y? - Dijo Bastián en medio del silencio.
Gregor se giró y lo miró confundido. - De qué hablas?
- Pensaste en nuestra "charla"?
- Amm, si, un poco.
- ¿Qué pensaste?
- Bueno, creo que estuvo mal pensar en eso, en ese momento.
Bastián sonrió al escuchar de lo que el creía era arrepentimiento. - Entonces ya no piensas gobernar todo? - pregunto esperanzado.
- Oh sí, claro que sí, solo me refiero a que no era el momento, ya que eso se habla en las juntas del consejo.
A Bastián se le borró la sonrisa de inmediato al oírlo. - Pero por qué? ¿Por qué quieres tanto poder? Gregor, no lo necesitas.
- Bas, creo que pensamos muy distinto.
- Acaso lo dudas? - pregunto burlón.
- Sabés, creo que no es momento de discutir, tu eres muy sensible cuando hablamos de conquistar, o de cualquier cosa que contenga guerras y posiblemente implique sangre.
- Sensible? Que soy? ¡Un maldito bebe! - dijo algo exaltado, levantándose del suelo.
- No es lo que quise decir, solo no te alteres. - dice Gregor agarrándolo de los hombros. - Relájate. - agregó tratando de calmarlo.
- No me trates como si fuera un desquiciado - rigió Bastián algo ofendido. - No es que me alteró, es que tú solo quieres poder, porque no te conformas con tu reinó, sabes lo feo que sería que solo haya un reinó en todo el mundo? Sería triste, con todos los reinos magníficos que hay, y tu solo piensas en terminar con eso?
- Lo que sucede es que tú no piensas en grande, tú te quieres quedar estancado en un lugar, sin crecer, sin evolucionar, no pienso quedarme atorado en un lugar, porque quedarse si tenemos el poder de avanzar?
Bastián miró hacia otro lado relamiéndose los labios con algo de rabia, escondiendo la ansiedad que le causaba que el no cambiará de parecer, y por la forma en que decía sus deseos como si lo que estuviera diciendo fueran palabras divinas.
- Esto no es quedarse estancado - le indicó girándose nuevamente hacia él. - No quiero arruinar las vidas de personas que viven felices para solo gobernarlas, quiero cuidar de mí reinó, y hacer que este, evolucione, pero sin perjudicar a nadie, y si lo que quieres es gobernar el mundo entero, hazlo, pero lo harás solo, por qué no pienso darte ni un solo soldado para una guerra que solo traerá miseria. Y si lo que quiere es tener poder sobre todo y todos...créeme, cuando te digo que me estarás traicionado. Y si me traicionas, te detendré, porque no podrás lograr lo que quieres sin mi ayuda, porque yo tengo más poder que tú y lo haré, te detendré, porque no pienso dejar que arruines vidas que no lo merecen.
Bastián terminó de decir esas palabras con absoluta firmeza, mirando a Gregor con una mirada desafiante, pero el solo lo miraba confundido, nunca lo había oído tan firme y en tan desacuerdo con el, eso lo asusto y confundió por completo, pero no cambió su forma de pensar, ni aunque esto signifique terminar con su amistad.
El pensaba que Bastián de igual manera lo ayudaría, que se le uniría, y no haría lo que le había advertido, aún así lo confundía un poco, muchas cosas pasaban por su mente junto a sus palabras, "traición" porque traición? Ni que fuera para tanto, pensaba mientras aún se encontraban frente a frente. Bastián alejó su vista y se marchó despacio nuevamente dejándolo atrás y con completa desorientación.
- Eso es lo que haces ahora?! - Gritaba Gregor a poca distancia. - Juzgar mis deseos, mis ideas y luego marcharte, es ridículo, quieras terminar con nuestra amistad por esta estupidez! ¡Solo no le des importancia!
Esa fue la última conversación que tuvieron entre ellos desde ese terminar del día.
Ya pasando la medianoche, Bastián se encontraba en su habitación sentado en su cama, sin conciliar el sueño, pensando en silencio para no despertar a su esposa. Esta en un intento de abrazarlo sintió el vacío a su lado de la cama haciendo que despertara y mirara con los ojos cansados, para los lados tratando de encontrarlo en medio de la oscuridad del cuarto, noto su silueta sentada a un lado de la cama en medio de la oscuridad y se arrodilló en la cama detrás suyo.
- ¿Qué haces despierto mi rey? - preguntó ella depositando un cálido beso en su mejilla mientras lo agarraba delicadamente por los hombros tratando de tocar sus alas.
- No es nada importante amor. - respondió dulcemente escondiendo su angustia - Perdón por haberte despertado, mejor vuelve a descansar. - sugirió situando un delicado beso en su frente.
Ella lo miró con una mirada tranquila aún esperando la razón de su desveló.
- Es Gregor - al fin confeso con suspiros, al sentir su mirada atenta que esperaba una respuesta concisa.
Ella lo miró y se sentó a su lado, dejando caer sus pies en el borde la cama, acariciando suavemente su espalda. - Dime que hizo?.
- El aún quiere conquistar todo el continente. Y no sé qué haré al respecto.
- Tu no tienes que hacer nada, tú has intentado toda tu vida hacer que sea un poco más "humano", él ya es un adulto y si no quiere cambiar, deja que sea como él quiera ser.
- No quiero que arruine este mundo, que arruine el lugar donde viven nuestro hijos. Está tan enfocado en gobernar todo que ni siquiera disfruta de ser rey, ni tampoco intenta tener un hijo para ser su sucesor, ni siquiera para que gobierne todo el continente si lo lograra, después de él. ¿Será que piensa conquistar todo y beber el elixir de la vida para gobernar por siempre? - le contó preocupado con la cabeza a gachas.
Su esposa acarició su cabeza y luego la apoyó en su pecho. - Todo estará bien, no pienses en eso, tienes que dormir para seguir rigiendo el reinó. Si el quiere dominar todo, déjalo que lo intente si quiere, verá que no tiene el poder suficiente, no podrá y se rendirá. - aludio con voz relajada para despreocuparse.
Bastián levantó la mirada posandola sobre ella. - Gracias. - dijo para luego apoyar su frente con la de ella. - Te amo.
- Y yo a tí. - Agregó su esposa aún teniendo sus frentes juntas con los ojos cerrados con total paz.
Cuando Bastián se despejó de los pensamientos que lo habían desvelado, Gregor se encontraba despierto dando vueltas en círculos por toda su habitación un tanto molesto murmurando por lo bajó. - Es un exagerado - decía tedioso. - ¿Quién se creé que es? Porque dice que necesito su ayuda para lograr lo que quiero? Tengo mucho poder, si quiero lograrlo por mi cuenta, lo haré, y si él no quiere unirse, que no lo haga, aún así lo haré. - decía para sí con total firmeza, como si ya nada fuera hacerlo cambiar de parecer.
Al día siguiente, Bastián apenas despertaba y uno de sus soldados con toda rapidez se dirigió a él para informarle que Gregor estaba afuera preparando sus cosas para marcharse.
Bastián bajó lo más rápido que pudo para al menos saber su motivo, fue al jardín donde se encontraba Gregor preparando sus cosas para irse.
- Gregor, ¿por qué te vas? - preguntó.
Gregor estaba subiendo parte de su equipaje en el carruaje para volverse a Winswel mientras Bastián intentaba persuadirlo. Pero él solo lo ignoraba, seguía cargando sus cosas haciendo como que él le hablase a la nada. Bastián lo jaló del brazo para que este lo mirara y dejara de hacer lo que estaba hacia, haciendo que lo dejara de ignorar.
Gregor dio un corto suspiro y lo miró de frente. - Me vuelvo a Winswel.
- Oh no me digas, ¿en serio? - contestó sarcástico, colocando sus manos en su cintura, mientras miraba hacia todos lados. - De eso ya me di cuenta Greg, quiero saber porque.
Una ligera brisa corrió entre el silencio de ellos, pero Gregor todavía no respondía.
Bastian lo miraba esperando su respuesta, pero Gregor solo tenía una mirada distante, así comprendió lo que sucedía, él siempre fue rencoroso y terco, era obvio que fue por su disputa.
- Es enserio? Esto es por nuestra discusión? - lo cuestionó irritado por su capricho. - No puedes irte solo por eso -
- Porque no puedo?! - Exclamó alzando la voz molesto. Bastián lo miró con confusión por su inesperado grito. - Tu no eres mi rey, yo soy mi propio rey - le informaba dándose pequeños golpes en el pecho con su dedo índice. - Tú no puedes darme órdenes. Y si yo quiero enojarme por eso, o irme, lo haré.
Bastián quería terminar con todo, odiaba las peleas, problemas o las discusiones, solo quería que todo pasara, no pensó que su discusión le causaría tanto enojo a Gregor. Pero Gregor estaba en un momento en el que creía que lo podía todo, y que solo por ser rey todo lo que hiciera no tendría consecuencias o que fuera correcto.
Hubo otro silencio de un par de segundos hasta que Bastián suspiro nuevamente. - Mejor olvidemoslo - sugirió con total paz, para que olvidaran sus problemas . - No pensemos en eso, volvamos a ser amigos.
Gregor lo miró de arriba a abajo, sin extender ese cambio de actitud, a lo que Bastián reaccionó arqueando la ceja con confusión.
- Olvidarlo? - le cuestionó Gregor - Lo lamento Bas, pero ahora tengo una meta mucho más importante para mi que cualquier otra cosa en este momento.
- Más importante que nuestra amistad? - preguntó Bastián con un tono que demostraba angustia en su voz.
Gregor no dijo nada, agarró su último bolso que se encontraba en el suelo y lo arrojó a la carreta. - Este es momento de despedirse - mencionó ofreciendo su mano para que las estrecharán - Yo me iré, si quieres te puedes unir en mi guerra, o puedes estar en mi contra - agregó esperando una reacción de Bastián. Pero este miró la mano que le ofrecía sin saber qué decidir, no tenía pensado unirse a esa batalla pero no lo quería perder. Gregor no esperó más por una reacción dejando de ofrecerle su mano y ahora fue él quien dio la vuelta y se marchó.