PARTE ÚNICA
La música empezó a sonar, llamando a más gente a aglomerarse con interés. Muchos comentaban sobre el suceso que se iba a dar. Era un evento un tanto cotidiano, pero seguía siendo un espectáculo que elevaba el ímpetu de la muchedumbre. Los sacaba de su miserable y patética vida.
Jimin se encontraba rodeado de ellos, estando en el centro de la función. Pero él no los escuchaba, no quería verlos. Estaba quieto y con los ojos cerrados, preparándose para el gran acto principal.
Aún recordaba la primera vez que tuvo que ponerse en frente de toda esa gente, con una corbata que le quitaba el aire, y una espada tan larga que costaba levantarla. El momento había sido tan traumático que se desmayó luego del espectáculo y no pudo ingerir nada los próximos días.
Había tenido 13 años en ese entonces, demasiado pequeño e inocente para poder entender el porque tenía que cargar con el legado familiar, tomando vidas humanas a pedido de la corte. Con el paso de las sentencias se podría asumir que ya estaba muy acostumbrado, 12 años de constantes sentencias lo han llevado a tener fama de ser un hombre cruel que no tenía sentimientos. Pero hoy más que nunca, Jimin pensaba que esa fachada caería, ya sea porque no podía detener el temblor de su cuerpo o porque su rostro estaba demasiado pálido y sudoroso.
Jimin hasta podía sentir la pesadez de sus ojos, queriendo liberar lágrimas.
—No es bueno que llores. —dijo alguien a su costado. — Te juzgaran por ello.
Los gritos de la gente eran tan fuertes que Jimin no podía oír con claridad la frágil vos que salía entrecortada, pero de alguna manera sabía lo que le había dicho. Jimin no respondió, porque su garganta estaba tan apretada y seca que estaba seguro de que si dejaba salir un poco la voz no podría contener el llanto que retenía dentro de sí.
—Jamás pensé que llegaría a ser la principal atracción para tanta gente. — la voz siguió haciendo eco en sus oídos. — ¿Es acaso la muerte de un ser tan miserable como yo un hecho tan magistral para querer presenciar?
Jimin quiso corregirlo, gritarle que no era un miserable, quería, solo quería darle algo de consuelo, como muchas veces él lo hizo con Jimin. Dejar su fachada por primera vez e ir a sostenerlo contra sí, abrazarlo tan fuerte que por fin sienta que nadie podría arrebatárselo. Tal vez hubiera podido hacerlo en otras circunstancias, en otro tiempo quizás, en donde puedan sentir que su voz pueda ser escuchada. Pero ahí estaban, y la aguja del reloj avanzaba hacia el destino dictaminado.
Dios.
—¡La ejecución va a comenzar!
Jimin se obligo a no moverse cuando los guardias se dirigían hacía su lado, levantando un cuerpo lastimado y se lo llevaban. Se empujó a si mismo hacía adelante y busco la fuerza necesaria para poder mantenerse en pie y caminar detrás de esos hombres.
Se enfoco en el ruido de la multitud, buscando llenar su mente de cualquier otra cosa que no sea sobre la ejecución.
Cuando terminaron de colocar el cuerpo, Jimin escucho el llamado de su hermano y junto a él empezaron a subir las pequeñas escaleras. Cuando ya no hubo mas que subir Jimin quiso vomitar. La realización de que ya nada podía cambiar lo que iba a pasar lo destruyó completamente.
—¡En nombre de la corte de Paris, procederemos a cumplir con la sentencia de asignada por los cargos de robo y asesinato!
Por favor, Dios.
—¡La ejecución de Jeon Jungkook comienza ahora!
Por favor, perdónalo.
Quizás si lo gritaba a viva voz podría ser escuchado. Quizás si se ponía a implorar en medio de toda esta gente y humillaba el nombre de su familia podría obtener un poco de piedad, una misera esperanza de que algo pueda cambiar y pueda salvar al hombre que ama.
—Park — lo llama su hermano y se da cuenta que ha estado congelado en su sitio por no sabe cuánto. — Es la hora.
Jimin sabía lo que venía, lo había estado haciendo por tantos años. Solo tenía que vaciar la mente, evitar escuchar y ver, evitar sentir. Le había servido todos esos años, era mejor de ese modo. Todo terminaría en unos instantes, le daría al pueblo lo que tanto pedía, haría valer la justicia e impondría el ejemplo.
Un paso seguido de otro y Jimin ya se encontraba frente al cuerpo magullado, solo tenía que levantar la espada y dejarla caer, con fuerza, para no tener que repetir la acción. Un corte limpio, como los que siempre ha hecho. Él podría hacerlo, terminar todo e irse de ese lugar.
Si tan solo sus manos dejaran de temblar y las lagrimas no nublarán su vista todo sería mucho más fácil. Si tan solo dejara de sentir.
—Jimin. —Se oye una voz, y Jimin recuerda cuanto amó el sonido de su nombre viniendo de sus labios. —Está bien.
En medio del silencio expectante, solo Jimin pudo oír sus palabras. Dulces y frágiles, tal cual era Jungkook. Entonces recién nota los ligeros espasmos de su lastimado cuerpo, y las lagrimas que también salen de sus ojos. Jungkook lucía todo lo contrario a estar bien, pero en medio de tanto miedo y dolor, estando a punto de ser decapitado, Jungkook quería darle un poco de consuelo.
—Termínalo todo de una vez, por favor. — Su voz sale mas atropellada y rota. —No te preocupes, no te odio. No podría hacerlo.
Con los gritos de impaciencia de los espectadores cada vez más fuertes y las palabras de su hermano que le pedían que se apurara, Jimin pudo vislumbrar la hermosa ultima sonrisa de Jungkook, dándole la tranquilidad que tanto buscaba y la señal para poder continuar y elevar hacia lo alto su espada.
Por que Jimin estaría destrozado a este punto, con la mente y el cuerpo al límite. Con aún miles de pensamientos y miedos. Podría estar ya completamente roto por dentro, pero Jimin no podría permitir que Jungkook siguiera sufriendo. Si el podía ser tan fuerte para sonreírle estando a punto de morir, como podría Jimin no corresponder a su fortaleza terminando todo de una vez.
—Adieu, mon amour.
Entonces la espada bajó completamente, y no se pudo oír ni el sonido de la muerte. El cielo y la tierra se cubrieron de rojo, y con la mirada hacia lo alto Jimin tiró la espada dejando que el dolor lo embargara completamente.
18 de abril de 1689
El Rey ha informado que ha cortado todo vinculo con Lord Manon, y que le niega cualquier tipo de participación en las decisiones del congreso. Todo por la reciente investigación donde se le acusa a este mismo por ser quien mando a asesinar a Lady Clara, sobrina del Rey. Cubriendo su acto inculpando a 4 sirvientes, los cuales fueron decapitados sin pruebas existentes.
25 de abril de 1689
Se registró el incendió de una pequeña cabaña, por los alrededores de la propiedad de la familia Park, en la inspección se encontraron dos cuerpos, ambos estaban decapitados.