Capítulo 1
1985
Daegu, Corea del Sur
.
Sentir atracción hacia las mujeres, era normal.
Enamorarse de una mujer, también lo era.
Tener una relación con una mujer, era el concepto de todo buen joven varón bien formado en Corea.
El mundo aún estaba en una etapa retrogada de negación, entre las relaciones entre personas del mismo género, que decían sentirse atraídas.
En Corea no era la excepción, de hecho al ser un país conservador, estas prácticas estaban mal vistas.
Tanto que en donde que quiera que uno esté podrías encontrar gente con la mentalidad de ser homosexual era enfermedad.
Tanto así que la palabra amor, se vió envuelta en sólo un contexto tradicional, hombre y mujer.
Pero...
«Amor»
Para Kim Taehyung, tener una definición de amor, iba más allá de lo que sus ojos podían ver, incluso lo podría considerar hasta muchas veces, algo distinto.
Esas cuatro letras, revoloteaban en sus pensamientos cada vez que se sentía perdido y confundido, ya que solamente tenían sentido cuando veía a aquella persona.
Taehyung estaba terminando uno más de sus años en la preparatoria, la que era su peor pesadilla.
Los estereotipos eran una tortura, ya que al ser Taehyung muy delgado, era duramente criticado por tener un físico deprimente, como así le decían, siendo el centro de burla en su salón, y más aún, cuando apareció un día, sorpresivamente con el cabello teñido de un color extravagante, lo cual le hacían ponerse en el término de "afeminado", cuando simplemente le gustaba estar así.
Para todos, excepto alguien al que quería y apreciaba mucho, su mejor amigo, Min Yoongi. Aquel chico de piel pálida, que con sus hermosos ojos felinos demandaba en su ayuda, golpeando o amenazando a cualquiera que osara hacerlo sentir mal, y no porque Taehyung fuera débil o no pudiera propinarles un buen golpe, ya que cada burla lo hería en sobremanera, quedándose desarmando ante sus agresores, deprimiéndose fácilmente, Yoongi se encargaba de proteger y cuidar su sensible corazón, aceptandolo tal y como era, así para Taehyung no faltaba aquellas palabras de ternura que salían de los labios de su amigo, haciendo que su corazón se estrujara y latiera con fuerza.
Taehyung y Yoongi se conocían desde la secundaria, aunque en ese entonces solían solamente saludarse y tratarse con respeto cuando se encontraban en los pasillos, no pasaba nada a parte de ello, antes que ambos empezaron la preparatoria y lograron tener las mismas clases siempre, desde entonces su amistad empezó a crecer, fortaleciéndose cada vez más. No había momento en que no se apoyasen o que se contaron sus problemas.
Sólo que, había cosas que aún no se podían decir.
Sin embargo, los extraños sentimientos por su mejor amigo aumentaban cada vez más, quizás no se había dado cuenta antes, pero sentir ese anhelo de querer besarlo, e incluso soñar e imaginarse con él, lo hacían sentir una sensación de emociones diferentes, incluso hasta creer en la idea, de que en su mirada vió ese brillo y furor de deseo, pero Taehyung trataba de pensar que era su mente haciéndole una mala jugada.
Porque, hace más de dos años que ya vivía así, en el que confundido decidió buscar apoyo. Con miedo y temor se había confesado hacia su familia, sus abuelos, quiénes a pesar de todo, trataron de entenderle y su hermana mayor, quién no dudó en abrazarlo, siendo acongojado y aceptado por sus seres queridos, siendo nuevo el término "gay", lo que dió una nueva interpretación a sus constancias y perpetuos sentimientos.
Aunque la idea en encasillarse ante aquella expresión, lo hacía tener fatal, ¿por qué debía ser denominado de tal forma?, era difícil autoaceptarse, cuando el tener que escuchar el murmullo y el rumorear de los demás, le atormentaba.
No lo había dicho a nadie, pero ellos lo sabían..., ¿era notorio?.
Por esa razón, no tenía muchos amigos y se encerraba en su propio mundo, para evitar a cualquiera que lo vuelva herir.
Y para distraer su mente, Taehyung se enderezó un poco, notando que a esas horas les tocaba Educación Física y como el profesor aún no se aparecía, sacó de su maleta, sus amados walkman y auriculares, y buscando entre sus cassettes, sus canciones favoritas, encontró la que más le gustaba, en los que aquellos momentos en los que se encontraba un poco deprimido y alborotado, los sonidos gloriosos del denso rock, empezaban a causar la adrenalina en su cuerpo.
Y ahí es donde lo vió desde lejos, recostado sobre las gradas como de costumbre. Taehyung pausó la música, guardando sus auriculares y su walkman inmediatamente, suspiró un poco y con una sonrisa formada en su rostro, decidió acercarse a él.
— Hola, bello gruñón— saludó Taehyung con gracia, quién se levantó con pesar al escuchar aquello.
Taehyung lo llamaba así, ya que el carácter de Yoongi llegaba a ser tan reservado y discreto, que lo volvía para cualquiera alguien serio, pero cuando lo conocían a fondo lograban ver su cálida forma de ser, siendo tan lindo y considerado con cualquiera, pero también estaba su forma quejosa por algo o alguien, que empezaba a enloquecer su paciencia.
— ¿Qué tal bébé ours?— canturreó Yoongi, entre risas.
Taehyung lo miró inmediatamente, entrecerrando sus ojos.
— ¿O prefieres mejor, el increíble Hulk?
Bébé ours era un sobtenombre cariñoso que le puso su hermana, cuando Yoongi fue a su casa para cenar como solía hacer con frecuencia la mayoría de los días, en una de esas ocasiones había llegado a conocer a Jisoo y escuchó como aquella con su acento francés le decía de esta manera, haciendo que Taehyung se sonrojara de vergüenza por aquello, haciendo que Yoongi lo mirara entre una ternura inexplicable y muchas risas, que ocasionaban varias quejas en consecuencia.
Por su parte, el sobrenombre Hulk, se debió desde que vieron aquella serie grabada en aquellos video-casete viejos de su abuelo, Yoongi no dejaría pasar ese sobrenombre, ya que hasta Taehyung sabía que era notorio cuando se molestaba, dejaba de ser tierno y adorable, tornando a su mal carácter y Yoongi se lo dijo, no le gustaba verlo enojado, siempre terminaba muy impresionado o intimidado, aunque de cierta forma, cuando la situación estaba tranquila le divertía molestarle.
— ¡Ya~!, deja de llamarme así. No me gusta — contestó con algo de molestia, cruzándose de brazos.
Yoongi sonrió, con aquella sonrisa de única que tanto le encantaba a Taehyung.
— Está bien, pero créeme que no lo hago por fastidiarte, sino que me parece muy tierno lo que dice tu hermana.
— ¿Así?.
— El francés es un idioma hermoso y muy romántico. En algún momento me gustaría aprenderlo debidamente.
Taehyung se sonrojó un poco, carraspeando su garganta para evitar querer ilusionarse de más, haciendo que Yoongi lo mirara algo desorientado.
— Ajá, exceptuando el apodo de Hulk.
— Pero tú empezaste, ni que me gustará que me llamaras bello gruñón.
— Ya que a ambos, no nos gustan este tipo de sobrenombres, entonces no lo volvamos a decir.
— Pero, yo quiero un sobrenombre lindo—dijo Yoongi mirándolo con expectativa.
— Pero, bello gruñón es lindo.
— No, claro, que no. Suena raro.
Taehyung desvió su mirada y frunció los labios.
— Está bien, te daré el gusto— sonrió.
— Ohh...¿gracias?
— De nada.
Yoongi asintió aunque también estaba curioso, sus ojos divagando inconscientemente. Taehyung frunció el ceño y se puso a pensar en algo que le pareciera interesante.
— Que tal si..., no— hizo una mueca—, este puede..., no.
Sin querer observó a Yoongi sonreír de nuevo, el sonido de la risa salía de sus labios, pasó una mano por sus cabellos y le dió un leve empujón.
— Ese tinte te ha dañado el cerebro.
Viendo eso, Taehyung empezó a quejarse por haber dado un empujoncito y ofender su amado color castaño. Pero aún así, terminó sonriendo junto a él.
Dando un salto, Taehyung se dió cuenta de que el salón de clases estaba casi vacío, estaba dispuesto a caminar y entrar, sabiendo que sólo encontraría a su mejor amigo, quién se encontraría leyendo un libro sobre su carpeta, pero no esperó que se acercara a la puerta la pareja de él.
Taehyung no era chismoso, pero si involucraba a Min Yoongi, estaría seguro de ver y escuchar de principio a fin.
— Novio, ¿salimos a cenar esta noche?— preguntó una chica de cabellos negros, acercándose a su pareja para darle un beso en su mejilla.
— Parece interesante— dijo en tono formal, pero casi meloso—. Haber mi querida Lee Ji Eun, ¿a dónde iremos?
— Que te parece si vamos— lo pensó un poco—, a ese restaurante nuevo, que vimos la vez pasada.
Yoongi sonrió.
— Mi novia tiene una magnífica idea— se acercó a ella devolviéndole el gesto con un beso, que no continúo porque sintió a alguien zapatear el piso, al no sentirse escuchado.
Aunque no debía sentirse así, aquella pareja le disgustaba bastante. Ver a su mejor amigo con su pareja, hacía que le diera un mal sabor en la garganta y un desagradable dolor en el estómago, sin duda el haberlos interrumpido era lo mejor que pudo hacer.
— Que me disculpe la pareja, pero yo también estudio aquí— dijo Taehyung, viendo que recién fue escuchado al escuchar unas pequeñas risas y ver unos leves sonrojos—. Si desean privacidad, alquílense un cuarto en un motel— demandó algo molesto y burlón, tomando asiento al costado de Yoongi.
— ¡Kim Taehyung no seas un pervertido!
Ji Eun empezó a reír ante aquella reacción de Yoongi hacia Taehyung, que lo miraba de manera divertida, ante el eminente enojo que ponía.
— Bueno, novio, nos vemos en la noche— se despidió Ji Eun, dándole un beso en la mejilla a su pareja y retirándose del salón.
— Entonces... ya— dijo Taehyung formando con una de sus manos un hoyo y con la otra metiendo un dedo repetidas veces.
Yoongi se sonrojó demasiado ante aquello, Taehyung sonrió inmediatamente, le gustaba ser imprudente cuando lograba algún efecto sobre su amigo.
— No— reprimió—. No vamos a hacer eso, Taehyung.
—¿Por qué Yoon?. Ustedes ya llevan dos años siendo pareja, ya deberían hacerlo, ¿no crees?
— Claro que no, sólo porque llevemos dos años juntos, no es que ya deberíamos hacerlo.
Taehyung volvió a sonreír, de todo el tiempo que conocía a Min Yoongi, sabía que era de ese tipo de pareja reservado y respetuoso, siempre viendo por el bienestar de su pareja antes que por el de él mismo; Taehyung lo admiraba y apreciaba por aquello, por algo se había robado su corazón con cada gesto y acción que le brindaba, siempre demostrando lo presiada que era su amistad, aunque para su ojos no era así.
Min Yoongi, sería el chico tímido, pero clásico y romántico, que te podía enamorar con sólo dedicarte versos, decorando y embelleciendo el amor que juró.
Ji Eun era tan afortunada.
— Ya veo..., o eres una buena pareja— se quedó callado, quería jugar un poco con su amigo, como también buscaría respuestas a sus tan anhelados deseos e ilusiones—, o entonces eres gay.
Taehyung miró con expectativa a Yoongi, tratando de descifrar sus pensamientos, haciendo que sus emociones aumentaran cada vez más, pero lo que escuchó no era más que sus triste realidad.
— No soy eso, Taehyung— replicó molesto— Deja de decir tonterías, no está bien visto amar a alguien del mismo género, es algo irracional que no cuadra con la naturaleza humana.
"Eso", ¿por qué su amigo nunca podría decir la palabra correcta?
— ¿Entonces odias a los que son gays?— lo miró directo a los ojos, viendo cómo se hacía un profundo silencio, su hyung no respondería.
— No los odio ¿si?— su rostro mostraba cierto desprecio y irritación—, pero no me gustaría tenerlos cerca.
Taehyung sintió una enorme opresión en su corazón, a Yoongi no le agradaban los gays- aunque trato de hacerse una idea errónea- y aunque sus palabras no fueran como un "
que asco"
, su forma de decirlo le dolía en cierta manera, pensó que quizás ese pensamiento había sido cambiado con el tiempo, pero al parecer la influencia de su padre era muy notoria, porque cada vez que iba a su casa siempre tenía que escuchar ese tipo de bromas que en muchas veces lo sacaban de sus casillas, pero el miedo de decir algo y ver a Yoongi reír ante aquello, lo hizo quedarse callado, jamás lograría que cambiaría de opinión.
Una magnífica idea absurda.
— Piensas que son unos bichos raros— contraatacó.
Yoongi desvío su mirada, ladeando su cabeza hacia un lado y luego al otro, se sentía confundido, por lo que estaba aconteciendo.
— ¿No entiendo esto?¿Por qué sacas este tema?
Taehyung lo volvió a mirar, viendo en aquellos ojos de color café que amaba tanto, una gran confusión, ¿sería buen momento de decirle?
— Nuestra amistad es fuerte ¿no?, es incondicional, ¿verdad?— dijo inseguro, soltando un suspiro para armarse de valor.
Yoongi lo miró atentamente.
— Sabes que sí.
— Entonces, ¿Me apoyaras en todo cierto?
— Claro que sí. — dijo tomándolo del hombro—. Sólo que si me pides hacer algo ilegal, como vender drogas, matar a alguien o enterrar un cadáver, créeme que no lo haré, no quiero ir a la cárcel.
Taehyung sólo sonrió ante aquello, haciendo que Yoongi sonriera con él, llegando a mostrar esa hermosa sonrisa, no pudo evitar mirar de nuevo aquellos labios, y luego esos hermosos ojos que formaban esas tan bonitas media lunas, se perdió completamente en ellos, acercándose lentamente a su contrario, uniendo sus labios contra los de su amigo.
Yoongi abrió los ojos en grande al sentir aquel tacto, siguió aquel beso, hasta que pudo salir de su sorpresa y empujar con fuerza a Taehyung, haciendo que este caiga al suelo, golpeándose entre las sillas y mesas contrarias.
— ¡¿Qué mierda haz hecho?! ¡¿Qué carajos te pasa?!
Taehyung pudo ver cómo su amigo con su antebrazo limpiaba su boca con rapidez, un inmenso dolor llegó como punzada a su corazón. A pesar de aquel golpe, se levantó lentamente, aún adolorido; la expresión en el rostro de su amigo era lo que más temía, aquel rostro que lo miraba con horror, sin duda todo lo que se imaginó algún día hacer, no salió como esperó, ahora su corazón estaba angustiado y muy adolorido.
— Soy gay— le dijo con firmeza — Soy así Yoongi, me gustan los hombres.
— Yo... ¿por qué tú?...— se maldijo por balbucear—, porque... ¿por qué me besaste?— demandó, esperando respuesta de su amigo.
Taehyung sólo lo miró y antes de contestar, inhaló profundamente.
— Me gustas Yoongi.
Su casa estaba a una cuadra, pero él no quería entrar, no quería ver a Jisoo en ese estado, se sentía derrumbado, se sentía triste, se sentía dolido, tenía un corazón roto.
Y en ese momento, Taehyung sólo quería que sucediese cómo en aquella película Volviendo al futuro, en el que un viaje en el tiempo podría cambiar muchas cosas, en ese caso, él quería borrar el desastroso momento que vivió con Yoongi, hace apenas unos minutos.
Porque, si le dijeran a Taehyung, que él y Yoongi terminarían su amistad, sólo porque se consideraba atraído por los hombres y porque estaba enamorado de su amigo, no se lo creería nunca.
Cómo las mismas palabras que aún le aturdían en su cabeza.
"
Yoongi lo miraba sorprendido, intento acercar su mano, pero fue golpeada con fuerza.
—¿Qué?
— Me gustas Yoongi— volvió a repetir.
Taehyung trató de acercarse hacia su amigo, quién aún seguía en su estado de shock, aún tratando de procesar la información.
— Yoongi yo..., no espero que me correspondas, pero tenía que decirlo — al estar frente a él, quiso tratar de agarrar su mano, para poder acariciarla, pero está fue apartada rápidamente.
Al recibir aquella reacción, bajó la mirada, decidió que lo mejor era apartarse, sus sentimientos no eran correspondidos, pero aunque sea le quedaría su amistad; así que era el momento de retirarse.
— Pero tú, no puedes ser eso— dijo con algo de desagrado—. Tú no, Taehyung.
Taehyung volteó para verlo y pudo ver a Yoongi mirándolo dolido con el ceño fruncido, su corazón se oprimió de nuevo, haciendo que le doliera bastante, pero se encontraba molesto muy molesto, por como su amigo se refería a su preferencia.
— ¿Con "eso" a qué te refieres?— tomó valor para mirarlo a los ojos.
— "Eso", Taehyung— dijo con fastidio.
— Gay Yoongi, se dice gay
— Mierda Taehyung, tú no puedes ser eso.
— Pero así soy carajo, no puedo cambiarlo— estaba furioso.
Sólo podía ver como su amigo negaba varias veces la cabeza, tratando de no creer lo que le decía.
— Así soy Yoongi, quieras o no siempre será así— trató de acercarse para tomar de los brazos a su amigo, estaba cansado de repetirlo cada rato, pero le diría cada vez que pudiera, se acercó más, quedando rostro a rostro con su amigo, esos hermosos labios rosados , se veía tan bonitos, tan deliciosos—, me gustan los hombres, Yoongi me...
— ¡No!— se zafó del agarre de Taehyung—. Ni se te ocurra — amenazó
— ¡¿Ni se me ocurra qué, Yoongi?!— se acercó a él—. Crees que te pueda infectar si te vuelvo a besar, que esto es tan contagioso, que te volverás igual que yo.
Se quedó callado, Taehyung veía con indignación la aptitud de su amigo, sentía que iba a explotar.
— Para tú información ser así, es totalmente normal, no es nada del otro mundo.
— No puedes serlo, no puedes ser así...
— Así, ¿qué?
Yoongi se quedó callado, aún tratando de poder soltar esa palabra, que aún no podía articular ni formar bien.
— Marica, mariquita, maricón, ¿eso es lo que buscar decirme no?
Su amigo negó rápidamente varias veces.
— ¡Dilo de una vez! ¡maldita sea! — tomó de sus brazos, haciendo intimidar a Yoongi, sus ojos tan eufóricos, logró atraparlo contra la pared.
Aún así para Taehyung, tenerlo de nuevo por tercera vez a esa distancia, le era tan excitante, que podría probar de nuevo esos bellos y deliciosos labios.
— Aléjate Taehyung— demandó— Te lo advirtió— aquella petición se volvió más tímida, y para su orgullo, aquello le gustó.
Yoongi trató de apartarse, pero Taehyung sabía que era más fuerte, a pesar de ser más bajo que su amigo, pudo sentir de nuevo aquel roce de labios, besándolo con tanta pasión y deseo.
— Aléjate— susurró su amigo, al ver que llegó a probar y hacer gemir a su amigo al besar su cuello, pudiendo oler aquel perfume, que tanto le fascinaba— Tae... suél- suéltame— volvió a insistir, mientras él subía de nuevo a su mentón, para atraparlo entre sus labios y empezar a meter su lengua contra la de su amigo, profundizando así el beso.
— Sé que también te gusta Yoongi— susurró cerca de su oído.
A pesar de él estarlo disfrutando, mayor fue su sorpresa al recibir un golpe en la mejilla, saliendo de su trance.
— Maldito maricón— fue lo que logró a escuchar, viendo luego a su amigo correr con desespero, saliendo del salón.
Taehyung llevó una mano a su mejilla izquierda, pero aquel golpe no dolía tanto, como dolía su corazón, miró hacia el suelo y no pudo evitar soltar unas pequeñas lágrimas."
Y así siguió Taehyung, escondido entre los pasadizos de las casas de sus vecinos, apoyado contra la pared, en el que sentía querer ahogarse.
Sentía las lágrimas caer por su rostro, de sólo recordar todo lo que había pasado hace unos momentos, sentía un enorme vacío, dolía bastante, pero lo que más le hirió fue que Yoongi lo llamara de aquella manera tan ofensiva.
"Maricón", "maricón".
¿En dónde estaba su fuerza de voluntad?
Al parecer, no la tenía.
Lo que hizo que, otra vez sus traicioneras lágrimas hicieran aparición, estaba harto de derramar tantas lágrimas; se limpió con brusquedad de nuevo, pero no bastó, porque aunque no lloraba por fuera lo hacía por dentro, así que, cerró sus ojos en un desespero de dejar de sentirse tan miserable.
— Tae. — escuchó a alguien llamarlo desde lejos y a pesar de reconocer su voz, trató de no hacer caso.
En eso momentos solamente quería tener soledad y silencio, pero sabía que su hermana era muy persistente y no lo dejaría en aquella situación, por lo cuál procedió a limpiarse el rostro, para al menos verse algo bien.
— Bébé ours...
Jisoo y Taehyung se miraron por un momento, hasta que Taehyung no pudo mantener la mirada con ella, agachando su cabeza, empezó a sollozar nuevamente.
— ¿Qué te pasa, cariño?— preguntó con preocupación, ordenando aquellos cabellos naranjas con cuidado, descubriendo el rostro hinchado de su hermano.
Al verse descubierto, abrió sus ojos para ver a su hermana, lo único que pudo hacer fue lanzarse a sus brazos y ser abrazado con fuerza para llorar nuevamente en ellos.
— ¿Qué pasó?— volvió a preguntar con cautela.
Taehyung se apartó levemente, encontrándose con la mirada de Jisoo.
— Él ya lo sabe.
Jisoo lo tomó de nuevo en sus brazos y Taehyung se aferró con más fuerza a ellos, ya se podía imaginar cómo habrá sido aquella confesión, para que su hermano terminará de esa manera.
— ¿Lo odias?
Taehyung negó.
— ¿Entonces?
— Desgraciadamente, siento que me gusta más.
Solamente quería amar y sentirse amado.