Obsesión

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Sinopsis

Dos años después de la muerte de Paul Clouthier, el mundo de Sandy vuelve a derrumbarse cuando una de sus mejores amigas, desaparece después de una discusión entre ambas. Tras varios sucesos extraños, ella está convencida de que ha vivido una mentira sobre la muerte de su novio y está dispuesta a encontrar respuestas para llegar al fondo del misterio. El camino a la verdad será cruel y peligroso, armando piezas del rompecabezas se revelarán secretos oscuros. Sandy, descubrirá que todo gira alrededor de ella. La obsesión de un desconocido pone en peligro de muerte a quien intente ganar su corazón.

Estado:
En proceso
Capítulos:
27
Rating
5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

«Creo que las mejores personas se van de este mundo, porque no es un lugar digno para ellos»

Paúl era una de esas mejores personas que, por desgracia, no pertenecían aquí.


—Me encanta cuando tú estás arriba, nena… —gimió Paúl sobre mis labios haciéndome sonreír triunfante.

—A mí me encanta más… —jadeo disfrutando las sensaciones que mi cuerpo experimentaba en ese momento— tengo el control sobre ti… —mantengo mi sonrisa y doy un mordisco jalando suavemente de su labio inferior, mientras sus manos apretaban mis caderas. Guiándome a moverme más rápido, marcando su ritmo y yo aferrándome a él con vehemente necesidad.

Faltaba poco… estábamos al borde del orgasmo.

Cerré mis ojos cuando mi piel se erizó y mi interior empezaba a contraerse.

Paul intensificó su agarre con profundidad y ambos gemimos y gruñimos presos de nuestro clímax. Llegábamos juntos al nirvana.

—Sandy Bell… —murmuró con voz agitada cuando el efecto pasó— tú siempre tienes el control sobre mí y me encanta —Paul sonríe satisfecho.

Quitó los mechones rebeldes que cubrían mi rostro para acunar mi mejilla y dar un tierno beso en mi frente, luego tomó mis labios de nuevo.

Apoyé mi cabeza en su pecho agitado y desnudo y cerré mis ojos, sintiendo cómo su ritmo cardiaco volvía a su ritmo, luego nos dio media vuelta colocándome debajo de él para salir lentamente de mí.

Fue rápido al baño y regresó para ayudarme a asearme. Luego de hacer él lo mismo, se recostó de nuevo a mi lado acariciando mi espalda mientras susurraba juramentos de amor eterno que eran correspondidos con mis besos.

Así estuvimos, perdiendo la noción del tiempo hasta que nos quedamos dormidos.

Siempre pasaba lo mismo después de quedar exhaustos haciendo el amor como si no hubiera mañana, tomábamos una muy merecida siesta antes de regresar a nuestra vida real.

Escuchaba lejanamente el sonido de mi celular, pero cada vez era más y más cercano hasta que me fue imposible ignorarlo.

No quería levantarme, ni moverme, pero el maldito móvil seguía timbrando de manera insistente.

Intenté estirar mi brazo a la mesilla de noche donde se encontraba el móvil, pero Paul me mantenía acogida en sus brazos y sus piernas enredadas con las mías y no quería despertarlo.

Se miraba inocente e indefenso, era tan hermoso como un ángel.

Él era un ángel caído, mi ángel caído.

Su cabello negro cubría casi todo su rostro, dejando expuestos únicamente sus labios rojos que tanto amaba probar.

No solo por sus hermosos rasgos físicos, sino por esa alma tan pura que tenía.

Sonreí embelesada, contemplándolo unos minutos más.

Luego me moví con cuidado por debajo de él, quitando sus enormes brazos y piernas de mi pequeño cuerpo, di un beso en su frente y acaricié su rostro, mis manos se humedecieron con su sudor y miré mi mano sonriendo, pero la sonrisa se borró cuando observé que, en realidad, no era sudor.

Miré horrorizada mis manos y palpé de nuevo su rostro, eso era…

¡SANGRE! ¡ESO ERA SANGRE!

Oh, mi Dios, ¿Por qué había sangre cubriendo el rostro de Paul?