1. Terminar una Relacion
Emily
- ¿Cuándo te hiciste este? – pregunto Sam, mientras besaba el tatuaje de la luna y el sol que acababa de hacerme en la parte superior de la espalda.
No le respondí, estaba sumida en mis pensamientos, había estado saliendo con Sam desde hace dos años, o al menos quería creer que estábamos saliendo, pero la realidad era que entre el y yo no había nada serio, simplemente era sexo, nunca habíamos saliendo en una cita real.
Nuestras citas se resumían a pasar el día encerrados en la habitación comiéndonos a besos, hasta terminar en la cama, Samuel Acker era doctor, le había conocido en una conferencia de medicina moderna a la que había ido con Sara una amiga de la universidad, lo cierto era que en ese entonces yo ya llevaba tres años de la carrera, quería ser doctora y me había propuesto lograrlo.
Nos habíamos acercado con un maestro de la universidad que quería presentarnos como sus mejores estudiantes.
- Dr. Acker – lo saludo mi profesor
- Ah profesor Miller... ¿Cuánto tiempo si vernos? – respondió con una sonrisa
- Si ha pasado un tiempo, puedo ver que te has hecho de fama en la medicina
- Todo es gracias a lo que me enseño...
- Bueno fuiste uno de mis mejores estudiantes, al igual que estas señoritas de aquí
- Mucho gusto – se dirigió a Sara y a mi
- Mucho gusto Dr. Acker, me llamo Sara, disfrute mucho de la conferencia – le respondió mi compañera con una sonrisa
- Me alegra que te haya gustado... ¿y tú eres...? – me pregunto con curiosidad
- Soy Emily Stoll, mucho gusto Dr. Acker – dije rápidamente
- Pueden decirme Sam...solo mis pacientes me llaman así
Nos quedamos unos minutos mas hablando con el y con el profesor Meller, hasta que unos cuantos reporteros se acercaron para hacerle preguntas, Sara no paraba de decir que era todo sueño haberle conocido.
Supongo que al principio creí lo mismo.
Cuando nos conocimos me deslumbro la brillante carrera que él ya tenía formada desde hace algunos años y que yo soñaba con tener un día, al principio comenzó a venir en busca del profesor Miller y a dar pequeñas charlas a nuestras clases hasta que el profesor Miller me pidió que le ayudara a organizar un taller de medicina interna que el daría, no le preste mucha importancia no serian mas que unos días juntos. El día del taller había llegado rápido y tambien había terminado de la misma manera, al finalizar vi que todos lo felicitaban y para celebrar me invito a comer – el primer error que cometí – acepte sin poner objeciones y para mi suerte o desgracia – creo que desgracia – fue cuando todo comenzó, de laguna manera ambos terminamos en mi apartamento, al principio creí que sería algo de solo una noche, pero cuando el quiso que nos viéramos más a menudo supe que no iba a terminar bien.
Comenzó a venir a mi apartamento casi todas las noches, incluso se quedaba a dormir aunque esa idea no me terminara de gustar.
Todo eso comenzó a disminuir el día que se comprometió con Amanda Winggard, una investigadora medica muy reconocida, era alta, rubia y de muy buena familia. La había visto el mismo día que conocí que a Sam, en ese entonces ellos solo eran colegas. Me había parecido una mujer muy dulce, era como la representación de la mujer perfecta, provenía de una familia de renombre en la medicina y tenia una carrera muy prometedora, ella era todo lo que yo que yo no era.
Un año después ella y Sam se comprometieron, aparecían en muchas revistas como la pareja del año. Si debo ser completamente honesta no me molesto en lo mas mínimo que se comprometieran, yo solo lo veía a Sam como un hombre con el que pasaba un buen rato.
Llego un punto en el que se ofreció incluso a pagarme la carrera completa pero me negué por razones obvias, no iba a permitirme estar en deuda con un hombre que no significaba nada en mi vida y que además estaba comprometido.
- Emily... ¿me estas escuchando...? – se inclino para besarme en la mejilla, cosa que me saco de mi ensoñación.
- ...no puedo seguir con esto – dije casi en un susurro
- ¿De que hablas? – espeto con voz firme
- Se acabo Sam – dije aun mas firme, poniéndome de pie y cubriéndome con una camiseta mía que quedo en el piso de la noche anterior.
- Escucha Emily... - suspiro - ...nose lo que ocurre pero no...
- ¡No quiero seguir con esto! – le corte casi gritando.
- No puedes...
- Si que puedo...joder...te vas a casar...
- Yo lo se pero...
- ¿Es que acaso no te importa tu prometida?
- Solo me caso con ella porque su padre me presiono y lo sabes. Escucha...
- ¡No tu escucha...! sabes que nunca me importo que estuviéramos haciendo esto, porque nunca fue nada serio...ni algo que nos planteáramos llevar mas allá del sexo...pero no puedo seguir haciéndole esto a una persona como ella.
- Amanda no es como tu crees...
- No me importa como sea, no seguiré con esto Sam...
- Se que estas estresada porque se acercan tus exámenes finales, por eso te dejare sola para que pienses bien lo que estas diciendo... - dijo mientas se ponía de pie y se vestía.
- No tengo nada que pensar – dije negando con la cabeza – ya lo decidi...se acabo...
- Nos vemos mañana – respondió ignorando lo que acababa de decir y pasando por mi lado para salir del departamento.
Me quede congelada durante un momento luego de que se marcho, analizando mis opciones para terminar con esta tonteria de una vez, después de un rato me metí en la ducha sin saber muy bien que hacer. Sam no era de las personas que les gusta que les digan que “NO” pero yo iba a ser la excepción.
Sabia que no iba a ser fácil dejar todo eso después de tanto tiempo pero si quería dejarlo tenia que ser firme y no volver a caer.
Era cierto que estaba algo estresada porque ya se acercaban los exámenes finales para acabar la carrera que tanto me había costado hacer, pero lo cierto era que ya estaba cansada de esa situación, no podía seguir así.
Sali del baño con una camiseta de tirantes y unos pantalones cortos, y entonces me di cuenta de que no estaba sola, había alguien en la sala, como fuera Sam iba matarlo...me detuve en seco cuando vi quien era...Melisa, mi mejor amiga, se había ido hace un año a Barcelona después de recibir una oferta de trabajo muy buena, casi sentí envidia por ella, pero tambien me alegraba, había terminado la carrera de arquitectura un año antes gracias a sus calificaciones y el empeño que le puso a sus estudios.
- ¡ Meli...! – chille de alegría al verla ahí
- Emy... – me devolvió el abrazo entre risas cuando casi caemos al suelo
- Te he echado de menos – dije separándome de ella
- Yo tambien...
- No sabia que llegabas hoy
- Quería darte la sorpresa – dijo sonriendo
- Tonta, de haber sabido que llegabas hoy, habría ido a recogerte al aeropuerto
- Lo se, por eso no te dije nada – sonrió aun mas – quería ver tu cara de asombro que siempre me causa risa – comenzó a reírse de mi
Oh la había echado tanto de menos.
- Boba, creía que alguien se había metido a robar – le dije entre risas dándole un empujoncito por el hombro.
Lo cierto era que Melisa y yo habíamos crecido como hermanas gracias a nuestros madres que eran amigas desde jóvenes. Aunque habíamos tomado caminos diferentes en la vida no perdíamos ocasión para salir a beber algo o encontrarnos para charlar y contarnos todo lo que nos ocurría en el tiempo que estábamos separadas, además que siempre que teníamos lago importante que contar hacíamos videollamadas.
Melisa era la única persona que sabia lo que pasaba con Sam y no le había gustando nada la relacion que tenia con el y fue peor cuando se entero que se había comprometido, ya que cuando me llamo me dijo y cito textualmente“acaso se te ha ido la cabeza o que, el es un puto hombre comprometido y se va a casar no me creo que el sexo sea tan bueno como para que eso te importe una mierda”
Tenia razón, estaba arriesgando demasiado al enrollarme con alguien comprometido, en mi defensa diré que al principio era mas fácil incluso excitante tener que escondernos de todos, pero después de un tiempo me replantee las cosas y entendí que el no arriesgaba nada, yo era la que tenia las de perder, porque me estaba acostando con alguien que fácilmente podría ser mi jefe en un futuro y eso era algo que me perseguiría toda la vida, me verían como “la chica fácil”.
Melisa me había dicho en muchas ocasiones que dejara todo eso y me centrara en lo que valía la pena, lo cierto es que no la había escuchado hasta ese día.
Sabia que ella me apoyaría y se alegraría si le contaba lo que había dicho a Sam ese día, pero quería hacerla sufrir un poquito mas.
Si soy muy mala...
- Tengo mucho que contarte – le dije mientras nos sentábamos en el sofá
- Yo tambien...pero primero dime por favor que ya terminaste todo con el imbécil ese...
Si, así se refería ella a Sam.
- Bueeeno...lo cierto es que...ejem... – suspire – Meli...vas a ser tía... – se quedo mirándome un rato con los ojos muy abiertos. – Al cabo de un rato no aguante mas y empecé a reírme a carcajadas.
- Serás tonta...casi me da un infarto... – dijo mientras me daba con un cojín, mientras yo seguía riéndome.
- Lo siento...no pude resistirme...deberías haber visto tu cara...
- Casi me matas
- Bueno lo cierto es que hoy le dije que ya no quería seguir con esto... – ella ahogo un grito de felicidad y me miro fijamente
- ¿Y que te dijo?
- Me ignoro y salió departamento
- Lo se...pero no pienso echarme atrás...se acabo
- Ya he tomado la decisión.
Oliver
Había comenzado la mañana de muy mal humor, no había podido dormir bien en toda la semana, esa noche fue aun peor, faltaba apenas una semana para que fuera el aniversario de mi relacion con Rebeca, estábamos por cumplir tres años juntos.
Ese año iba a ser especial, iba a prepara una cena para ambos en el restaurante donde trabajaba, le había dicho a Carl mi jefe que lo necesitaba para esa noche afortunadamente no me puso condiciones para poder usarlo.
Pensaba llenar el restaurante de velas y rosas en la entrada, al terminar la cena subir a la azotea que había llenado de luces, sentarnos a ver las estrellas y finalmente proponerle matrimonio.
Había comenzado a trabajar en ese restaurante hace casi cinco años, cuando acabe los estudios, si era chef y si me encantaba, la forma en la que alimentos diferentes se juntaban para formar algo único. Mi madre no estuvo muy de acuerdo cunado le dije lo que quería hacer con mi vida, pero poco me importo después de lo que había hecho. A pesar de los años nunca pude aceptar del todo a su nuevo esposo, no es que le odiara, simplemente no me gustaba pensar que el pretendía ocupar el lugar de mi padre.
Cuando comencé a trabajar en el restaurante fue un poco difícil ya que no conocía a nadie y la mayoría se sorprendía por el talento que tenia para la cocina, pero con el tiempo comenzaron a aceptarme como uno mas de ellos.
Me encantaba poder trabajar en algo que amaba hacer, cocinar... Fue ahí donde conocí a Rebeca, una noche apareció con unas amigas y pidieron el especial de la noche que me toco prepararlo a mi, vi como se llevaban los platos y después de un buen rato uno de los meseros volvió diciendo que querían conocer al chef encargado de lo que habían ordenado.
Me puse tenso al instante en que todos me miraron mientras salía de la cocina y me dirigía a la mesa donde se encontraba ella.
- Buenas noches...¿hay algún problema con su cena? – pregunte algo tenso
- No...solo queríamos felicitar al chef – dijo ella con una sonrisa – casi sentí que se me salía el corazón
- Oh...bueno...gracias...
- Se nota que tienes talento – comento una de las chicas, sentada a uno de los lados
- Gracias...espero que lo hayan disfrutado y vuelvan pronto por aquí
- Oh lo haremos... – comento Rebeca
Y así fue venían una vez a la semana, debía de gustarles mucho la comida del restaurante, o eso pensé, hasta que una noche Rebeca llego sola, se sentó en su mesa de siempre y espero pero no ordeno nada debía estar esperando a sus amigas, pero ellas nunca llegaron, hasta que llego el momento de cerrar. Me acerque a ella y se lo dije, me miro con los ojo tristes, no supe que hacer y solo me senté en la silla frente a ella...
- El no vino... – susurro en voz baja
- ¿Quien? – quise saber enseguida
Al parecer había quedado para cenar con un chico que le gustaba, el tal Matt nunca apareció supuse que era un idiota, ¿Cómo podía dejar plantada a una chica tan linda con ella?¿acaso estaba ciego?
Igual el ya sabia como era ella realmente.
No supe muy bien como terminamos así, pero de repente me encontré acompañándola hasta su casa, contándole cosas de mi vida que pocas personas sabían.
Me estaba enamorando de ella como un idiota.
Cuanto meces depuse de salir y conocernos mejor, le pedí que fuera mi novia y ella acepto al instante, y así comenzó todo.
Al principio todo fue bien, pasamos los dos primeros años juntos, felices con alguna que otra discusión que solucionábamos enseguida, sin embargo los últimos meces antes de nuestro tercer aniversario comenzó a alejarse de mi, ya no salíamos, no se quedaba a dormir en mi departamento, siempre ponía excusas cuando le proponía salir, no le di mucha importancia supuse que necesitaba espacio para ella.
Aun así la amaba, y quería pasar toda mi vida con ella.
Todo los planes que tenia con ella se fueron a la basura, cuando me entere de lo que hacia a mis espaldas, nunca antes me había sentido tan traicionado en la vida ni siquiera cuando mi madre se volvió a casar apenas un mes después de la muerte de mi padre, eso fue mil veces peor.
Ya me habían dicho que Rebeca me estaba engañando con otro, pero me negaba a creerlo, confiaba mucho en ella, creo que ese fue mi error.
Hace casi un mes la había visto en el centro comercial acompañada de una amiga, intente acercarme a ellas y fue cuando lo vi, un chico alto se le acerco, la rodeo por la cintura y la beso. No podía creerlo, me quede paralizado durante un momento muestras los veía, no sabia que hacer y simplemente me fui.
Esa noche ella no paro de llamarme, no le respondí solo envié un mensaje diciendo que ya lo sabia todo y que no quería volver a saber de ella.
Siguió buscándome incluso en el trabajo durante los siguientes días y yo pedía que la echaran del restaurante al menos Carl lo hizo y no pregunto el porque, finalmente se detuvo después de dos semanas.
Supongo que para ella nuestra relacion importaba muy poco, quizá fuera lo mejor, así me ahorraría sufrir mas por alguien que no valía nada.
Sali de la habitación, necesitaba una taza de café eso me relajaría, fui directo a la cocina y me detuve cuando llamaron a la puerta. Fui directo a abrir de mala gana, solo quería una taza de café.
Me quede congelado al ver a Rebeca parada justo frente a mi departamento con una sonrisa de lo mas hipócrita.
- ¿Qué haces aquí? – dije directamente
- ¿Así es como le hablas a tu novia? – respondió
- Tu ya no eres mi novia – dije conteniéndome
- Oh cariño...no vamos a dejar tres años de relacion por una tonteria... – dijo aun con esa sonrisa – vamos déjame pasar...
- ¿¡Te parece una tonteria liarte con otro hombre mientras estabas conmigo!? – dije bloqueándole la entrada. No la quería ahí.
Me miro con lo ojos abiertos, no se esperaba esa reacción, nunca le había hablado así.
¿Y que?...se lo merecía...
- Mira se que me equivoque... – comenzó – pero...
- ¡NO! Tan solo me demostraste quien eres en verdad – la corte
- Lo que paso no fue nada...yo me equivoque...pero yo te amo a ti...
- ¿Qué me amas? – dije con una risa irónica
- Si
- Pues mira que forma tan bonita tienes de demostrar a alguien que lo amas.
- ¡Es verdad!...te amo...
- Ya. Y tu que dijiste. Voy a su casa, le digo dos palabras bonitas y el imbécil me perdona ¿no? – espete, estaba harto de todo, de ella
- No...yo...yo no...
- Mira... – la corte – ...el imbécil que estaba dispuesto a hacer todo por ti se murió el día que te vio besándote con otro, así que hazme un favor y desaparece de mi vida, no quiero volver a saber nada de ti, me arrepiento de haberte querido tanto, hasta el punto de cerrar mis ojos ante lo que era obvio, tu no eres capaz de amar a nadie mas que a ti misma.
Se quedo mirándome fijamente durante un momento, como si nose creyera lo que acababa de decirle.
No tenia nada mas que decir, cerré la puerta y fui directo al baño, me moje la cara con agua fría, necesitaba calmarme.
No podía estar así en el trabajo, todos preguntarían porque estaba así y lo que menos quería era dar explicaciones a nadie. No podía calmarme. Mierda...
Cogí el teléfono de la cómoda, llame a Carl y le pedí el día para resolver un asusto. Afortunadamente accedió, no sin antes decir que se cobraría el favor
Mierda. Ahora ya le debía un favor a Carl, este día no puede empeorar.
Me quede todo el día en la habitación viendo un programa cualquiera en la televisión, cuando empezó a anochecer recibí una llamada de John, invitándome a tomar unos tragos, siempre le había pasado de salir con el pero esa noche realmente lo necesitaba.
Había conocido a John en el trabajo, empezó poco tiempo después que comenzara a trabajar ahí, así que nos hicimos amigos rápidamente, el tenia libre esa noche.
¿Cómo se había enterado que yo estaba en casa esa noche?
Seguramente Carl le habría llamado para que viniera a buscarme.
Oh iba a matarlo en cuanto le viera, el problema era que era mi jefe, ¿hay algo peor que querer matar a un amigo que resulta ser tu jefe?, yo creo que no.
Cuando salí del edificio lo encontré esperándome en frente con su coche, cuando me acerque sonrió de forma burlona.
- ¿A que viene esa cara? – pregunte secamente
- Bueno...como nunca aceptas ir a beber algo conmigo... – sonrió aun mas
- Ya...lo cierto es que esta noche lo necesito
- ¿Qué ocurrió?¿Te han dejado con las ganas?
- Cierra la boca...¿Nos vamos o que? – replique pasando por su lado y subiéndome al coche
Lo cierto era que nadie sabia lo que había pasado con Rebeca y no pensaba decirlo realmente a nadie.
El trayecto al bar fue en silencio, lo cual agradecí no necesitaba preguntas en ese momento.
Cuando llegamos nos sentamos en la barra y pedimos dos cervezas, el comenzó a observar a su alrededor en busca de alguien con quien ligar, pronto se encontró a una chica alta y rubia, se acerco a ella y vi que comenzaban a beber juntos, al cabo de una rato se acercaron a mi diciendo que ya se iban. Carl pregunto si quería que me acercara a mi edificio pero preferí quedarme un rato mas en el bar.
Vi como se marchaban entre risitas.
Me pedí otra cerveza cuando vi que una chica se acercaba directa a mi, tenia el pelo castaño, ojos marrones y un escote muy pronunciado, comenzó a hablar aunque realmente no me entere de nada, solo quería seguir bebiendo.
La noche paso demasiado rápido, no supe bien como pero termine en el departamento de una chica a la que no conocía de nada.
Me había vuelto completamente loco.
Al despertar la vi dormida de lado, cubierta solamente con unas sabanas la observe de arriba abajo, me levante tome mis cosas y salí de ahí. Comencé a caminar por la calle rumbo a mi casa.
Necesitaba caminar, despejar mi mente, aclarar mis pensamientos.
Estaba a unas cuantas calles de mi edificio, cuando vi un auto rojo aparcado en la entrada, supe de inmediato de quien era el coche y quien estaría esperándome. Rebeca...
Mierda.
Fue todo lo que necesitaba para tomar una decisión, no iba a permitir que nadie me volvería a traicionar nunca mas y mucho menos que ella me manipulara a su antojo.
Hasta ese día había sido una persona que confiaba en los demás, que quería estar con la mujer que amaba el resto de su vida y que estaba dispuesto a hacer todo por ella, pero ella se había encargado de matar a ese hombre.
El ya había desaparecido para siempre.