Capítulo Único.
Sus ojos se sentían pesados mientras mantenía su frente recostada sobre la mesa bajo él, aunque estar en esa posición le hacía doler no sólo la espalda sino la cabeza no tenía ganas de moverse, se sentía sumamente cansado tomando respiraciones profundas intentando quedarse dormido.
—Hey Jim —JiMin gruñó en voz baja sin molestarse si quiera en levantar la cabeza —. ¿Otra vez de mal humor?
—No estoy para bromas, Nam —murmuró parpadeando un par de veces viendo la madera del pupitre bajo él —. ¿Qué acaso tu novio no vino y por eso vienes a joderme?
—Diablos, cada vez eres más insoportable —respondió su amigo, JiMin suspiró levantando finalmente la cabeza para observarlo.
El moreno tenía el ceño ligeramente fruncido mientras le miraba con molestia, JiMin le dedicó una pequeña sonrisa de disculpa.
—Lo siento hyung, de verdad que últimamente no me he sentido bien —Namjoon lo analizó por unos segundos antes de rodar los ojos.
—Eso hemos notado, ni siquiera Seok quiere acercarse a ti —JiMin hizo una mueca por el comentario —. Lo siento Jim, pero enserio estás con una actitud de mierda.
—Lo sé —el chico despeinó sus cabellos sintiéndose frustrado —. No puedo dormir, no sé qué me sucede.
—¿Desde cuándo no duermes? Te ves de la mierda —ambos giraron la cabeza para ver a Hoseok acercarse a ellos sentándose en el puesto frente a JiMin —. Tus ojeras están súper marcadas y tu piel demasiado pálida, pareces un muerto.
—Gracias Hobs por decirme lo evidente cómo si no tuviese espejos en mi maldita casa —Hoseok sonrió avergonzado girando sobre su sitio dándole la espalda —. Llevo tal vez tres semanas o más, no estoy seguro.
—Tres semanas o más desde entonces... —pensó en voz alta Namjoon sin mirarle —. ¿Estuviste de nuevo mirando vídeos de terror?
JiMin negó con la cabeza sonrojándose ligeramente por la pregunta. Aquella ocasión había sido idea de Seokjin, aunque JiMin no diría nada, se lo había prometido a su mayor.
—No, no es eso —JiMin suspiró —. He estado teniendo sueños recurrentes, pero son extraños —susurró con confusión fijando su vista en la mesa —. A veces estoy en sitios conocidos y luego simplemente en lugares que nunca he visto y no lo entiendo.
—Eso se supone que es imposible —Hoseok se giró a verlo con el ceño fruncido —. No es posible soñar con lugares que no conoces, es cómo crear rostros de cero, eso tampoco puedes hacerlo.
JiMin hizo otra mueca sin atreverse a mirar a ninguno.
—De hecho, hay un chico que siempre está conmigo en cada uno de esos sueños, pero todavía no logro entenderle cuándo me habla —murmuró con el recuerdo de aquel guapo rostro latiendo en su memoria —. Él es... diferente, no sé.
—¿Diferente en qué sentido? —levantó la mirada hacía Namjoon viendo su mueca incrédula y confusa en su rostro.
—No sé cómo explicarlo, ¿de acuerdo? Sólo sé que él es diferente —su mano tocó la zona de su corazón acariciando de forma distraída —. Siento que lo conozco.
Sus dos amigos se miraron entre sí compartiendo un silencioso pensamiento. JiMin los ignoró recostándose nuevamente sobre la mesa, quería dormir tan mal porque a pesar de sentir que no descansaba cuándo dormía, de alguna manera retorcida le emocionaba volver a ver al chico que constantemente se colaba en sus sueños.
El resto del día pasó sin mayores percances hasta que JiMin pudo regresar a casa, su hogar cómo era lo usual estaba vacío cuándo llegó, por lo que, se dirigió a la cocina recogiendo el plato que su madre siempre dejaba para él en el horno calentándolo en el microondas antes de dirigirse a su habitación y encerrarse.
Era su pan de cada día, después de cambiarse el uniforme por una ropa más cómoda, se disponía a comer y luego a realizar trabajos toda la tarde noche.
Estando concentrado en uno de sus deberes su teléfono comenzó a sonar con una llamada entrante, al ver de quién se trataba soltó un suspiro.
—¿Qué pasa, Hobs?
—Jim, estamos reunidos en casa de Seok, ¿quieres venir? —escuchaba música de fondo por lo que estaba seguro de que estaban tomando —. No seas amargado, ven un rato.
—No puedo —murmuró girando sobre su silla giratoria hacía la habitación, escaneó con la mirada su solitario espacio —. Tengo trabajos qué hacer.
—Todos Jim, pero hoy es viernes, anda, puedes venir, aunque sea una hora —insistió su amigo, JiMin chasqueó la lengua apretándose el puente de la nariz con impaciencia.
—Mi madre llega hoy, Hobs, no puedo ir —ese era siempre su último recurso.
Normalmente asistiría sin problemas a las reuniones que hacían sus amigos, sin embargo, desde hace tres semanas que se venía sintiendo extraño así que había estado rechazando cada invitación que sus amigos le habían hecho prefiriendo quedarse en casa. No estaba seguro de qué pensarían ellos al respecto, pero definitivamente JiMin no se sentía bien para ir a dañarles la fiesta a todos.
—JiMin —la voz de su mayor se escuchaba agotada, impaciente. El castaño no lo culpaba —. ¿De verdad seguirás actuando así? Desde que pasó lo que pasó actúas cómo otra persona y...
—Lo siento hyung, ahora no estoy siendo buena compañía, no quiero amargarles el rato. Diviértanse —. Interrumpió a su mayor sin querer escuchar algo más sobre el tema.
Sin más el castaño colgó la llamada apagando su teléfono, no quería recibir llamadas insistentes rogándole que participara en sus planes cuándo todos sabían que si JiMin iba terminarían en alguna discusión o incómodos por su indiferencia. JiMin era lo suficientemente consciente para saber que además de tenerlos preocupados por su situación, sus amigos estaban cansados de su actitud, no los culpaba; él también se sentía agotado cómo la mierda por todo lo que le estaba sucediendo.
Decidido a dejar de pensar, giró nuevamente en la silla hacia su computadora para ponerle play a su lista de reproducción musical, caminó hacía su cama recostándose boca abajo cerrando los ojos para intentar perderse en sus sueños.
Quería tanto dormir...
Estaba sintiendo suaves caricias en su cabello, aquello le sacó un suspiro placentero acurrucándose inconscientemente más cerca del toque. Escuchó una melodiosa risa profunda que le provocó un escalofrío por la espina dorsal.
¿A quién pertenecía esa risa?
JiMin no estaba del todo seguro, pero le resultaba reconfortante y familiar, sobre todo familiar.
Los toques siguieron en su cabello por unos minutos más haciéndole saber que estaba siendo cada vez más consciente de su entorno. Apretó las manos sobre la sábana ¿todavía estaba en su cama?
Abrió los ojos cuándo dejó de sentir las suaves caricias en su cabello escaneando su alrededor sin ver a nadie cerca de él, al menos hasta que giró la cabeza hacía el otro lado de su cama viendo a aquel chico de siempre recostado de lado junto a él.
—Hola —murmuró JiMin, el chico le dio una dulce sonrisa, aquella sonrisa de conejo que JiMin anhelaba ver todo el tiempo —. Parece ser que, siempre estás aquí, ¿no es así?
El chico inclinó la cabeza hacia un lado sin dejar de verlo, parecía estudiar su rostro adormilado, casi como si quisiera memorizarlo. JiMin bostezó cubriendo su boca con su pequeña mano avergonzando por el acto.
—Lo siento, es que todavía tengo sueño —dirigió su mano hacía su ojo para poderlo rascar intentando así disipar la somnolencia —. Me siento agotado.
—Entonces ¿quieres que me vaya? —el murmullo ronco de su voz hizo que JiMin quedara sentado sobre sus talones en la cama.
Nunca antes —desde que veía al chico en sus sueños— había podido entender algo de lo que decía, solía ver sus labios moverse en un idioma que desconocía; guiándose únicamente por sus bellos ojos expresivos acompañados de los gestos suaves de sus manos.
Normalmente, era JiMin el que hablaba entre los dos como si de un monólogo se tratase.
—Te he entendido —susurró sorprendido recibiendo una sonrisa del pelinegro quién se sentó también, sus rostros quedaron cerca por el acto —. ¿Por qué no había podido hacerlo antes?
—Me ha tomado tiempo —respondió el chico mirándolo fijamente todavía, JiMin se había acostumbrado a ello con el tiempo —. ¿Te sientes mejor entendiéndome?
—Por supuesto, me preocupaba pensar que estaba imaginando demasiado —murmuró confundido por sus propias palabras —. Esto... esto no tiene sentido, digo, estoy soñando.
—¿Qué te hace creer eso? —dijo el pelinegro parpadeando con lentitud prestándole suma atención —. Veo que todavía no tienes claro que nada de esto es un sueño, mi amor.
—¿A qué te refieres? —preguntó aún más confundido sonrojándose por el dulce apelativo, el pelinegro se quedó en silencio antes de suspirar.
—¿Recuerdas mi nombre?
—Uh, no —su rostro se convirtió en una mueca triste, JiMin se sintió culpable —. Lo siento, pero te juro que siento que te conozco.
—Bueno, si es así, entonces lo recordarás dentro de poco Minnie, ahora duerme —susurró inclinándose sobre él —. Necesitas descansar, mi lindo JiMin.
El pelinegro solía hacer siempre lo mismo; llegaba un punto durante su encuentro en el que el chico le besaba induciendo a JiMin a la somnolencia, comenzando a sentir los párpados pesados mientras caía en una oscuridad parecida al sueño, sintiendo la presencia del pelinegro a su lado.
Esta vez no fue la excepción.
JiMin abrió los ojos de golpe soltando un bostezo sonoro mientras se estiraba con total pereza sobre su cama. Levantó la mirada hacía la mesita de noche viendo que eran las cuatro de la mañana.
¿Había dormido tantas horas?
Sacudiendo su cabeza, se sentó despacio observando su alrededor antes de dirigir su mirada al sitio dónde aquel pelinegro de sus sueños había estado ubicado con anterioridad. Las sábanas estaban desordenadas, pero el castaño atribuía eso al hecho de que se movía al dormir.
Era imposible que aquel pelinegro hubiese estado con él allí, o al menos, quería convencerse de ello.
Llevó su mano derecha hacía sus labios acariciándolos suavemente. Un cosquilleo se instaló en su estómago ante el recuerdo nato de los delgados labios del chico sobre los suyos, el movimiento de ellos elegante y lento, bastante sensual y por último el delicioso mordisco que siempre le proporcionaba cuando terminaba el beso.
“Me gustan mucho tus labios, Minnie”
Fue lo último que escuchó antes de que su sueño terminara, ¿eso es lo que solía decirle después de besarle? Normalmente parecía susurrar algo, pero esta era la primera vez en tres semanas que le entendía lo que decía.
Se levantó de la cama yendo hacía su baño privado para lavarse el rostro y hacer pis, sentía la vejiga llena seguramente por eso su sueño había terminado tan pronto. Se miró al espejo lavando sus manos al terminar sorprendido de ver una diferencia en su piel. Su rostro estaba sonrojado, viéndose menos pálido y más saludable, e incluso las enfermizas ojeras que solía cargar desde hace días habían disminuido considerablemente pareciendo ahora una leve marca de una mala noche y no unas cuantas.
JiMin estaba demasiado confundido y todavía cansado para pensar en ello, por lo que, volvió a su habitación apagando su computadora y acostándose nuevamente en la cama para seguir durmiendo.
El lunes llegó rápidamente después de un fin de semana en el que JiMin técnicamente pasó inconsciente, fue extraño, pero después de su último encuentro del viernes con el chico no había vuelto a aparecer en sus sueños, lo cual, de alguna manera lo tenía angustiado. No entendía qué había sucedido o porqué de repente había decidido no aparecer más para sus encuentros, aunque al tiempo, le había servido para dormir bastante bien, se sentía sumamente descansado y perezoso después de haber pasado la mayor parte de su fin de semana dormido.
Cómo si hubiese estado en coma. Apartó el horroroso pensamiento de su mente.
Entró a su salón de clases viendo a sus amigos en el lugar de siempre platicando entre ellos. JiMin sonrió dirigiéndose hacia ellos golpeando con algo de fuerza el hombro de Seokjin cuando estuvo cerca, para proceder a sentarse a su lado. Los tres chicos le miraron con sorpresa reflejada en sus rostros, sumando la queja que salió de los labios del mayor por el golpe.
—¿Pero qué diablos te pasa, pequeño idiota? —gruñó sobando con disimulo la zona herida, recibiendo otro golpe en el mismo sitio, volvió a quejarse —. ¡JiMin!
—No me digas pequeño, hyung —JiMin rodó los ojos mirando hacía Namjoon y Hoseok que lo observaban cómo si le hubiese salido una segunda cabeza —. ¿Y a ustedes qué les picó?
—Nada, sólo... te ves mejor es todo ¿acaso nos perdimos de algo? —Namjoon estudiaba su rostro con atención haciéndolo sentir incómodo y extraño.
—Claro que nos perdimos de algo si el jodido ingrato tuvo su teléfono apagado todo el maldito fin de semana —Hoseok le dio una mala mirada cruzándose de brazos —. Aunque debo admitir que sea lo que sea que hayas hecho, te ves mucho mejor Jim.
—Sí, ya no pareces un puto zombi —Seokjin le observó unos segundos antes de sonreír —. ¿Eso quiere decir que se acabó tu mala racha de sueño?
Antes de que JiMin pudiera responder, el profesor ingresó al salón pidiendo orden y silencio. Se dispersaron rápidamente sentándose en sus asientos correspondientes; el castaño miró hacía la puerta cuándo de esta se escuchó un par de golpes, su corazón se aceleró inadvertidamente sin aparente razón.
—Maestro Kang, buen día, que bueno que todavía no ha dado inicio a su clase —la voz del director se escuchaba amortiguada desde afuera del salón.
Los estudiantes comenzaron a murmurar curiosos debido a ello, ¿qué necesitaba el director en su curso tan temprano en la mañana?
—Buen día director Lee, ¿sucede algo?
—Sí, verá este estudiante ha sido transferido en última instancia, teniendo en cuenta que su grupo es el mejor del grado, decidimos incluirlo en el para que pueda adaptarse y adelantarse con mayor facilidad —los murmullos de sus compañeros aumentaron mientras todos se miraban con sorpresa e interés.
¿Quién demonios era transferido a esas alturas del semestre? Eso sí que era extraño.
—Un estudiante nuevo —susurró Seokjin a su lado, dándole un pequeño codeo, JiMin asintió vagamente con su mirada todavía fija en la puerta.
—Oh, claro, lo pondré inmediatamente con alguien que pueda servirle de tutor hasta que se sienta cómodo. Adelante joven, vamos a presentarlo para dar inicio a la clase.
—Gracias maestro Kang. Cualquier situación que desee hablar conmigo, joven, sabe dónde encontrarme.
—Se lo agradezco, director —JiMin se congeló en su lugar ante el sonido de aquella voz.
No puede ser.
—Muy bien clase, todos en silencio —los murmullos se detuvieron mientras el profesor ingresaba de nueva cuenta al salón —. Pase, por favor, no sea tímido.
JiMin no había podido apartar su mirada de la puerta esperando a que el dueño de aquella voz la atravesara; cuando lo hizo, los suspiros enamorados y los jadeos de asombro se escucharon en todo el salón. El castaño ignoró aquello anonadado por la vista, su mirada estudió por completo aquel rostro y cuerpo, eso era imposible.
No había manera existente en el universo de que aquella situación fuera real.
¿Estaba soñando otra vez?
La mirada del pelinegro recorrió los diferentes asientos hasta que sus ojos se encontraron con los de JiMin, entonces sonrió de aquella manera en la que siempre le sonreía cuando se veían en sus sueños.
Sus compañeros giraron a verlo inmediatamente intrigados por el curioso intercambio, sin embargo, el castaño estaba demasiado ensimismado como para prestar atención a algo que no fuera el guapo pelinegro.
¿De verdad aquello estaba sucediendo?
—Minnie —la voz del chico fue suave y concisa dentro del salón mientras su mirada seguía fija en el otro, los murmullos de alrededor se hicieron más fuertes. Nuevamente JiMin los ignoró incapaz de dejar de ver al pelinegro, aun cuándo sentía las miradas de sus amigos sobre él —. Qué bueno que te encontré.
—¿Conoce al estudiante Park, joven...? —el profesor dejó la duda al aire al ver el reconocimiento en ambos jóvenes, y, sin saber el nombre del nuevo estudiante.
—Si —el pelinegro asintió con su dulce sonrisa de conejo —. Soy Jeon Jungkook, JiMin es mi novio.
JiMin se levantó de su asiento de manera estrepitosa cuando los múltiples jadeos de sorpresa se escucharon en el salón, los comentarios de sus compañeros de clase iban y venían ahora con mayor claridad dejando de lado la sutileza; incluso el profesor pareció sorprendido con la confesión del pelinegro.
Su rostro se sonrojó furiosamente mientras se encaminaba hasta el pelinegro tomándolo de la mano para salir del salón a toda prisa.
—¡Lo siento maestro Kang, volveremos en unos minutos! —gritó JiMin histérico corriendo por el pasillo hacia el baño de los hombres.
Asegurándose de que no hubiese nadie allí con ellos, el castaño cerró la puerta del baño con pestillo girando sobre sus pies para observar al pelinegro. Éste traía todavía una suave sonrisa plantada en su rostro mientras arqueaba una ceja en su dirección.
JiMin se dedicó a detallarlo mejor en completo silencio.
Sus ojos oscuros se veían cálidos en su dirección, su piel trigueña brillaba bajo la luz blanca de los focos, su sonrisa de conejo resaltaba en su guapo rostro, su cabello negro estaba despeinado de una manera casual y el uniforme lo llevaba de forma desordenada casi rebelde, con la corbata suelta, la camisa fuera de los pantalones, la chaqueta remangada y el pantalón ligeramente ajustado a sus piernas, además de llevar zapatillas en lugar de zapatos.
—¿Terminaste de escanearme, mi amor? —su tono burlón le hizo levantar la mirada hacia él, se veía tan alto cómo lo recordaba de sus sueños; sus ojos parecieron suavizarse cuándo sus miradas se encontraron —. Eres definitivamente mucho mejor en persona —murmuró acercándose a él.
El castaño estaba paralizado en su sitio.
—¿Cómo es posible? —susurró sintiendo los brazos de Jungkook dirigirse a su cintura acorralándolo contra los lavabos —. Jungkook.
—Preguntas después mi lindo JiMin, ahora quiero y necesito besarte —inclinándose sobre el castaño unió sus labios en un demandante beso que les hizo gemir a ambos —. Joder, me encantan tus labios, son tan esponjosos, deliciosos. Tenía tantas ganas de probarlos en persona —dijo entre besos apretando su cintura con posesión.
—Jungkook —murmuró tomando las solapas de la chaqueta escolar del pelinegro entre sus puños mientras lo acercaba todavía más a él sintiendo sus cuerpos completamente pegados besándose una y otra vez con hambre —. Jungkook —gimió al sentir el suave mordisco.
—Minnie, deja de decir mi nombre de ese modo o no voy a poder controlarme —JiMin se sonrojó avergonzado ante el comentario del pelinegro. Jungkook se separó recostando su frente sobre el hombro del más bajo —. Te lo explicaré todo después, por ahora, volvamos al salón ¿de acuerdo?
JiMin asintió ligeramente aturdido recibiendo un último beso en los labios. Jungkook entrelazó sus manos dándole una de sus adorables sonrisas antes de guiarlos fuera del baño y dirigirlos por el pasillo de regreso al salón. Jungkook ingresó manteniendo sus manos entrelazadas llamando la atención del curso entero; JiMin sintió su rostro sonrojarse otra vez ignorando olímpicamente las intensas miradas de sus amigos.
Si estaban buscando una explicación de su parte, JiMin no tenía la mínima idea de qué decir, debido a que no se explicaba qué estaba sucediendo aún.
—Lo sentimos maestro Kang, ¿podemos ubicarnos ahora? —el hombre los observó confundido, asintiendo lentamente —. Disculpe, pero me sentiría más cómodo si fuera Minnie quién se ocupará de mis tutorías.
—Oh bueno... —el maestro Kang pareció meditarlo por unos segundos —. Park es el segundo mejor de la clase, así que, en realidad, pensaba pedirle a Kim Namjoon que fuera su tutor, pero si ninguno de los dos tiene problemas, entonces Park puede hacerlo.
—No hay problema, ¿quién es Kim Namjoon? —su amigo se levantó de su asiento con un rostro serio y una mirada confundida, Jungkook pareció analizarlo antes de girar a verlo —. ¿Él no es amigo tuyo, Minnie?
JiMin se sobresaltó ante la pregunta levantando su mirada hacía Namjoon quién se veía cada vez más perdido. JiMin suspiró guiando su mirada a Jungkook, el pelinegro le sonrió de ese modo dulce logrando que sus mejillas se sonrojaran y le sonriera de regreso con un corto asentimiento.
—Sí, lo es.
—Namjoon, ¿tienes algún problema en que sea mi novio el que me dé las tutorías y no tú? —su tono de voz no daba pie para negarse, aunque sonaba amable, por alguna razón, parecía haber una inquietante orden de aceptar sin mayor miramiento. Namjoon pareció percatarse de ello, puesto que, se tensó ligeramente en su sitio dándole una sonrisa forzada a Jungkook.
—Si Jim no tiene problema, yo tampoco —murmuró tratando de conectar su mirada con la del menor, JiMin la desvió rápidamente hacía Jungkook quién apretó sus manos entrelazadas, en ningún momento habían soltado el agarre.
El castaño ni siquiera se había percatado de ello.
—No tengo problema, Guk —el pelinegro le sonrió más amplio ante el apelativo cariñoso, recibiendo un asentimiento del profesor.
—Bien, espero que su relación amorosa no interrumpa su proceso académico. Dado a que Park es uno de mis alumnos ejemplares, no dudo que pueda ayudarle a ponerse prontamente al día —el profesor observó los asientos —. Kim Seokjin diríjase al asiento detrás de la joven Lee para que Jeon tome su asiento, así podrá estar al lado de Park durante las clases, pero nada de demostraciones afectivas, estamos en el salón de clases, gracias.
Los dos chicos asintieron encaminándose a sus lugares asignados manteniendo sus manos entrelazadas aún. Jungkook lo soltó a regañadientes cuándo tuvieron que tomar asiento; las clases finalmente dieron inicio y JiMin seguía sin saber qué estaba sucediendo o cómo debía tomarse toda la extraña situación.
Giró su vista hacía Jungkook, dándose cuenta de que el pelinegro ya lo miraba, ambos se sonrieron al tiempo para mirar hacia el frente prestando atención a la clase. Por supuesto, estaban recibiendo un par de miradas indiscretas, e incluso JiMin podía sentir las miradas penetrantes de sus tres amigos perforándole desde todos los ángulos posibles, más no les iba a mirar. Lidiaría con ellos después, por ahora se concentraría en las clases y en Jungkook.
Cuándo el primer receso dio inicio, JiMin tomó la mano de Jungkook saliendo rápidamente del salón tratando de no darle la oportunidad ni el tiempo a sus amigos de acercarse e iniciar con su largo interrogatorio, primero necesitaba hablar con Jungkook para entender qué estaba sucediendo. Por lo que, los dirigió a la azotea a sabiendas de que era un sitio que usualmente permanecía solo.
—Largo de aquí —gruñó JiMin al ver a una pareja de chicos besándose con ganas en cuánto abrieron la puerta.
—¿Qué demonios te pasa, Park? Nosotros llegamos primero —Kim Taehyung le gruñó sosteniendo a su novio entre sus brazos quién ocultaba su rostro con timidez en el pecho del más alto.
—Consigan otro sitio, Minnie y yo necesitamos este lugar —la voz de Jungkook nuevamente sonaba amable con aquella profunda nota de amenaza bajo ella.
Taehyung se tensó cuando su mirada se cruzó con la del pelinegro, chasqueando la lengua, decidió tomar la mano de su novio y desaparecer tras de ellos por la puerta escuchando los gruñidos e insultos de Taehyung mientras bajaban las escaleras.
Se quedaron en silencio unos segundos, JiMin estaba intentando organizar sus pensamientos para saber por dónde comenzar a preguntar, quería saberlo todo, pero al tiempo no sabía qué preguntar con exactitud.
—Te va a salir humo de la cabeza si sigues así, Minnie —Jungkook soltó una suave risa apretando su mano, decidió guiarlos a la zona más alejada de la azotea.
Jungkook tomó asiento recostándose contra uno de los muros sentando a JiMin entre sus piernas.
—Lo siento, pero todo esto está siendo demasiado confuso para mí —murmuró recostándose en el fuerte pecho que sentía en su espalda, suspiró complacido escuchando la melodiosa risa entre dientes de Jungkook, carraspeó sonrojándose —. ¿No estoy soñando?
—Explícame por qué piensas que sueñas cuándo nos vemos —Jungkook parecía genuinamente confundido, lo cual hizo que la confusión creciera aún más en la mente de JiMin.
—¿No es así? ¿No eres un producto de mi imaginación? —JiMin giró la cabeza para encontrarse con aquellos brillantes ojos negros —. No tiene sentido nada de esto, Guk.
—Oh Minnie, realmente estás tan perdido ¿no es así, mi amor? —JiMin gimoteó angustiado girando sobre su lugar, escondiendo su rostro en el cuello de Jungkook, el pelinegro le rodeó con sus brazos en un abrazo sobre protector —. Nuestros encuentros nunca han sido sueños, mi lindo JiMin.
—Entonces, ¿qué ha sido todo eso?
—Bueno, es cómo viajar en sueños —Jungkook hizo una mueca cómo si no supiera qué palabras utilizar para explicar lo que experimentaban —. No estás realmente dormido, pero tampoco estás allí físicamente.
—No entiendo, desde hace tres semanas que te veo de repente y ahora hasta apareces en mi instituto, debo haberme enloquecido —murmuró JiMin aspirando el delicioso aroma de Jungkook.
Se supone que en los sueños no debería tener sus sentidos tan activos, pero siempre había sido capaz de disfrutar del delicioso aroma del pelinegro en su nariz; su tacto le había permitido sentir los labios del pelinegro contra los suyos; sus manos acariciando su piel, peinando sus cabellos.
Nada de ello tenía absoluto sentido.
—No estás enloqueciendo Minnie, y no han sido tres semanas solamente, que comenzaras a recordarme desde ese tiempo es diferente —aclaró el pelinegro dejándole sutiles caricias en su espalda, aquello le hacía sentir reconfortado y nuevamente no tenía sentido lo cómodo y querido que se sentía en brazos de Jungkook —. En realidad, es como una habilidad, puedes transportar tu mente a otro lado, nosotros estamos conectados, así que, siempre nos hemos encontrado en sueños, pero hasta ahora no habíamos tenido la oportunidad de vernos en persona.
JiMin frunció el ceño pensativo. Hasta ese momento en el que Jungkook mencionó aquello no había notado que no tenía recuerdos de sueños que antecedieran a las tres semanas en las que había comenzado a ver al pelinegro. Sin embargo, en lo profundo de su corazón, algo le decía que Jungkook era completamente honesto con respecto a ellos; prueba de eso era el hecho de sentirse tan satisfecho y cómodo en sus brazos, sin ganas de apartarse, sino por el contrario, fundirse aún más en él.
Un pensamiento fugaz pasó por su mente.
—¿Por qué dijiste que somos novios? —JiMin alejó su cabeza del cuello de Jungkook para poderlo observar, el pelinegro le sonrió.
—Porque lo somos, Minnie, desde hace mucho tiempo —Jungkook se encogió de hombros —. Nunca hemos estado con otra persona que no haya sido el otro. Sólo yo he probado tu cuerpo, tus labios, todo de ti, mi amor —su voz sonó profunda mientras sus ojos se opacaban de manera perversa.
JiMin se sonrojó cuando diferentes flashbacks de “sueños” aparecieron de repente en su memoria, miles de situaciones sumamente calientes que aparentemente había vivido con Jungkook. Soltó un jadeo sintiéndose acalorado notando la sonrisa ladina del pelinegro y su mirada todavía oscura sobre él.
—¿Hace cuánto? —susurró tímido apartando la mirada dando sutiles caricias a los brazos fuertes del pelinegro —. ¿Por qué recién te recuerdo?
—Hace cuatro años y medio somos pareja si eso es lo que me preguntas —Jungkook se puso serio —. Hace unos meses atrás tuvimos una discusión en uno de nuestros encuentros, luego desapareciste; volviste a buscarme hace cuatro semanas, pero parecías diferente —admitió Jungkook estudiándolo con la mirada —. Cuando regresaste supe que debía estar contigo, aquí físicamente y no a través de nuestras mentes.
—Eso no debería ser posible, lo que me dices no tiene sentido —JiMin negó con la cabeza, aturdido.
—Puede que quieras verle el lado lógico, pero no lo hay Minnie, simplemente nuestras mentes han estado conectadas desde que tuvimos la capacidad de viajar en sueños. Hemos vivido en la mente del otro toda nuestra vida, mi amor —Jungkook le dio una sonrisa dulce mientras peinaba su cabello tratando de relajarlo, funcionó de todos modos, Jungkook tenía un poder sobre él y su cuerpo que no podía entender más que aceptando las explicaciones que el chico le daba —. Si te hubieses alejado de mi más de cinco meses, me iba a volver loco.
—Espera, ¿cinco meses? —Jungkook asintió frunciendo el ceño. JiMin le miró desconcertado —. Tuve un accidente hace cinco meses, estuve en coma hasta hace cuatro semanas.
Jungkook pareció sorprendido por ello antes de mirar en otra dirección, pensativo.
—Has tenido problemas para dormir desde entonces, ¿verdad? —JiMin asintió, confundido —. Y me has buscado a mi inconscientemente, ¿qué te sucedió?
Su mirada se opacó llena de preocupación. JiMin se inclinó sobre él dejando un beso dulce en sus labios, ambos suspiraron de gusto por el contacto.
—No recuerdo mucho, había despertado de muy mal humor seguramente por la pelea que dices que tuvimos —comenzó a relatar JiMin recibiendo una mueca triste de Jungkook, besó su mejilla dándole una sonrisa tranquilizadora —. Probablemente lo sepas si dices que nos conocemos desde siempre, pero mi madre nunca está conmigo en casa, sin embargo, esa mañana ella estaba allí, recuerdo que discutíamos por algo, aunque no puedo recordar exactamente por qué y, luego, al siguiente momento ella estaba gritando desesperada a la ama de llaves por ayuda mientras lloraba sobre mi rostro, después estaba desorientado en una camilla completamente perdido y con Hoseok a mi lado; al parecer ese día que desperté era su día de visita —Jungkook volvió a fruncir el ceño.
—Así que estuviste dormido esos cinco meses, los sentí jodidamente eternos, te buscaba por todos lados, pero me era imposible encontrar tu mente — el chico suspiró, abatido —. Ahora entiendo por qué.
—Lo siento —susurró, Jungkook sonrió a medias besando sus pomposos labios —. ¿Cómo es que nos reencontramos?
—Solía visitar los lugares que son significativos para ambos. En dónde tuvimos nuestra primera cita, nuestro primer beso, nuestra primera vez; extrañaba absolutamente todo de ti y era la única forma de recordarte —JiMin se sonrojó haciendo una mueca de dolor ante la expresión rota del pelinegro, se apretó contra su pecho tratando de darle consuelo —. Cómo dije, me era imposible encontrar tu mente, hasta que un día, de la nada apareciste en el lago dónde tuvimos nuestra primera vez, pude sentirte allí, me encaminé para encontrarte, pero parecía imposible hablarte como si no pudieras verme —Jungkook soltó un suspiro agobiado, JiMin acarició su pecho recordándole con ese gesto que ahora estaba ahí, el pelinegro besó su frente abrazándolo con fuerza —. Estuve siguiéndote por varios días, tratando de llegar a tu mente, finalmente pudiste reconocerme poco a poco permitiéndote entrar a nuestra conexión. Restablecer nuestro enlace fue difícil, pero de no haberlo logrado no habríamos podido comunicarnos.
—¿Eso fue el sueño del viernes? —Jungkook asintió —. Entonces, realmente estuviste allí conmigo.
—Así es, mientras descansabas registré el sitio y miré la calle para poder buscarla en internet en cuánto despertara; sabía que estabas en alguna parte de Corea, estábamos haciendo planes para reunirnos por fin antes de que desaparecieras —Jungkook acarició su mejilla de una forma tan dulce mirándolo con ojos brillantes y enamorados —. En ese momento cuando supe exactamente dónde estabas, no lo pensé dos veces antes de decidir qué tenía que venir hasta aquí para quedarme a tu lado. Fue horrible sentir como una parte de mi estaba desconectada, iba a enloquecerme por no sentirte en el fondo de mi mente, nuestra conexión es importante mi amor, por eso tampoco podías dormir, debiste sentir la falta de mi presencia en tu mente, probablemente te hayas sentido extraño e incompleto.
Jungkook tenía razón, desde que había despertado del coma había sido como otra persona, incluso sus amigos se lo habían dicho en múltiples ocasiones. Ahora, con el pelinegro abrazándolo fuertemente comenzaba a sentirse normal, cómo si la parte que le había faltado durante ese mes hubiese regresado a su lugar.
—Lo siento tanto, Kook —el dolor en sus ojos oscuros era palpable, lo cual rompió el corazón del castaño —. Prometo no volver a desaparecer así de nuevo.
—Está bien, Minnie, está vez no tienes escapatoria de mí, estoy quedándome en Corea por ti.
—¿De dónde vienes?
—De Japón —JiMin abrió la boca sorprendido mientras Jungkook sonreía besándole la mejilla —. La primera vez que lo supiste también te sorprendiste.
—No tienes nombre japonés.
—Mi padre era coreano —aclaró manteniendo su suave sonrisa, JiMin asintió, podía recordar ligeramente algunas conversaciones. Mientras más platicaba con Jungkook, más cosas comenzaba a recordar del chico; entre esas, lo enamorado que estaba de él. Se sonrojó por el pensamiento —. Te ves tan bonito sonrojado, quiero ver y sentir cómo te sonrojas cuando estás debajo de mi gimiendo mi nombre.
Ante su tono ronco, JiMin se sonrojó aún más golpeando el pecho de Jungkook sin fuerza alguna haciéndolo reír. Jungkook apretó sus brazos a su alrededor sacándole un pequeño grito divertido, jugando entre ellos hasta que escucharon un par de carraspeos.
El castaño se tensó deteniendo sus movimientos, levantó la mirada hacía sus amigos quiénes les observaban con atención y curiosidad, parecían incluso incrédulos por la escena que acababan de presenciar. JiMin les sonrió incómodo.
—Tus amigos —JiMin asintió sin mirar a Jungkook —. ¿Necesitan algo, chicos? Estamos un poco ocupados aquí.
—¿Se supone que debemos creer simplemente que son novios de verdad? —JiMin frunció el ceño ante las palabras agrias de Hoseok.
—¿Acaso Minnie les debe explicaciones? Son sus amigos no su madre, si Minnie no les contó es porque simplemente no se le dio la gana y eso está bien, cómo si ustedes no tuvieran secretos que ocultarle, ¿no es así?
Los chicos se tensaron ante las bruscas palabras de Jungkook, JiMin mordió su labio inferior preocupado por la situación; según sus recuerdos, Jungkook no era reconocido por su paciencia o amabilidad. Girando su cuerpo para tomar el rostro de Jungkook entre sus manos hizo que sus miradas se encontraran, sonrió sutilmente besándolo un par de veces.
—Está bien Guk, es normal que estén molestos, aparentemente nunca les había platicado de ti o al menos, eso creen ellos.
Seokjin fue el primero en tirarse al suelo sentándose frente a la pareja seguido de los otros dos chicos que tenían una mueca molesta en sus facciones, se veían reacios a tener que compartir con el pelinegro.
JiMin no los culpaba, Jungkook era difícil de tratar, pero así lo amaba, lo sentía profundamente en su corazón.
—Quiten esas caras de mierda, parece que tienen un palo metido en el culo —gruñó Jungkook haciendo reír inevitablemente a Seokjin y a JiMin viendo la indignación crecer en el rostro de los otros dos —. Qué molestos que son.
—Ya Gukkie, no seas malo —Jungkook rodó los ojos mirando en otra dirección recibiendo un beso en su mejilla de parte del castaño —. Chicos, sé que es muy extraña la situación, pero créanme, Jungkook si es mi novio.
—¿De dónde se conocen? —Namjoon los observaba con escepticismo —. Es que enserio nunca nos habías platicado de él.
—Lo hice, estoy seguro de que les he mencionado a Gukkie —afirmó, porque así su mente parecía recordarlo.
—¿Cuándo? Su nombre no se nos hace ni remotamente familiar, sin ofender —Hoseok le dio una falsa sonrisa recibiendo una mirada asesina del pelinegro —. Jim, tú ni siquiera has tenido pareja —recalcó Hoseok incrédulo, JiMin se sonrojó.
—Te equivocas, Hoseok —el nombrado se sobresaltó ante la voz gruesa de Jungkook —. Minnie y yo estamos juntos desde hace muchísimo tiempo atrás.
—Eso no tiene sentido, entonces, ¿por qué nunca te habíamos visto? —Seokjin hizo una mueca confundida.
—Porque Gukkie no vivía en Corea —los tres chicos se miraron manteniendo su escepticismo intacto.
JiMin miró hacía Jungkook, el pelinegro le sonrió antes de inclinarse para besar sus labios nuevamente, JiMin sonrió tímido y sonrojado al separarse.
—Entonces, ¿han estado en una relación a distancia? ¿durante cuánto tiempo realmente? ¿unos meses? —Namjoon sonaba molesto irrumpiendo en su guerra de miradas melosas, rodó los ojos —. No deberías conocer gente por internet, Jim.
—Llevamos más de cuatro años juntos —aclaró Jungkook en tono monótono —. El cómo nos conocimos no es asunto de ustedes, es algo privado entre Minnie y yo, sólo les aclaro que lo conozco desde mucho antes que ustedes.
—¿¡Más de cuatro años!? —gritó Hoseok sorprendido recibiendo un asentimiento de la pareja —. Pero Jim, de verdad nunca nos habías hablado de tu novio.
—Tengo mis motivos —murmuró —. Lo he mencionado, pero seguramente nunca lo tomaron en cuenta.
JiMin desvió la mirada de Namjoon cuándo éste estrechó sus ojos hacía él, analizándolo de forma suspicaz.
—Agradecería que dejaras de estudiar a mi novio con tu mirada de imbécil, lo estás haciendo sentir incómodo y yo te pondré a ti incómodo ¿me entiendes lo que quiero decir? —Jungkook sonaba relajado, sin embargo, ahí estaba ese tono amenazante en su voz que hizo al moreno tensarse en su sitio —. No busquen más información, nuestra relación y nuestra historia es privada. Quédense con lo que les damos, estamos juntos desde hace casi cinco años y vine para quedarme con Minnie, la distancia ya ha sido suficientemente mala.
—Si eres su novio ¿por qué no estuviste aquí en su accidente? —murmuró Seokjin confundido.
Los otros dos chicos asintieron interesados en su respuesta. Jungkook se tensó ante el recuerdo desolador.
—Al estar lejos de él no había quién pudiera comunicarme sobre lo que le sucedió a Minnie; no estoy muy familiarizado con los teléfonos celulares, así que no había modo de que alguien me contactara para advertirme de la situación —Jungkook miró hacía JiMin dándole suaves caricias en su cintura, el castaño le sonrió dulcemente recostando su rostro sobre el pecho del pelinegro —. Antes del accidente, JiMin y yo habíamos tenido una discusión, luego simplemente desapareció; fue un tiempo tan difícil para mí —soltó un suspiro ahogado, los chicos notaban que sus palabras eran genuinas por la forma en que su cuerpo se encorvaba herido ante el recuerdo —. Cuándo Minnie apareció de nuevo después de cinco meses fue cuándo tomé la decisión de que no podíamos seguir lejos el uno del otro. Estamos demasiado conectados para tener esa clase de lejanía de golpe, es muy dañino para nosotros.
—Bueno, parece ser que eres sincero con tus sentimientos por Jim —Hoseok miró en otra dirección —. Además, Jim se ve cómodo entre tus brazos.
—Por supuesto que lo está, Minnie nació para estar entre mis brazos —murmuró besando su coronilla, el castaño se sonrojó sonriendo hacía el pelinegro —. Es mi novio después de todo.
—Eso quiere decir entonces que Jeon ahora es parte de nuestro grupo —Namjoon soltó un suspiro cómo si aquello le pesara —. Qué maldita alegría —murmuró con sarcasmo.
—No me hagas patearte el culo, idiota —gruñó Jungkook dándole una mirada asesina.
Y mientras ellos discutían JiMin los observaba en completo silencio embelesado por lo que estaba sucediendo. Todavía tenía lagunas en sus recuerdos y dudas que no sabía si podría resolver en cualquier tiempo pronto, pero al mirar a los ojos de Jungkook sabía que todo estaba completamente bien, estaban en el sitio correcto en los brazos del otro. Ya no más estar separados, probablemente se seguirían viendo en sueños para viajar a otros lados, pero ahora estando al lado del otro, finalmente juntos.
—Guk —susurró, el pelinegro le miró con sus brillantes ojos oscuros ignorando la discusión de los tres amigos —. Te amo, gracias por venir por mí.
La mirada de Jungkook brilló aún más si era posible ante sus palabras, besándole dulcemente lo atrajo más cerca de su cuerpo como si quisiera fusionarlos.
—Te amo más, mi amor, iría a dónde sea por ti.
Hola
¿Cómo están?
Aquí yo, reportándome con un Os ligeramente fantasioso, para la imaginación. Es un Os de los varios que tengo en mis borradores y que corregí para poder subir; espero les guste tanto cómo a mi me gusta escribirles.
Eso es todo, ¡gracias por leerme!
Hee♡.