FLORES AMARILLAS— TAEGI OS

Sinopsis

"Mi príncipe azul, será quien me regale mis flores amarillas". ♡ Taegi ♡ Mención del Jinsu ♡ One shot

Genero:
Drama/Other
Autor/a:
Meow
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

🌻🌻Único 🌻🌻

Cuando Yoongi apenas tenía uso de razón, llegó a escuchar en el jardín de niños, de parte de su maestra, un cuento muy especial que le hizo abrir a su mente un mundo de fantasías, entre ellos le gustaban aquellos donde decían «Y tuvieron un felices para siempre», además de que, le encantaba mirar aquellos dibujos animados acostumbrados del Señor Ratón  de cuales su favorito era “La cenicienta”.


Siendo además su madre, en especial, que le contaba cuentos sobre príncipes caballeros y heroicos, que salvaban a las princesas de villanos horribles que querían hacerles daño y aunque siempre se pensará que alguno de ellos ganaría, siempre salían perdiendo, siendo luego la feliz pareja quien saldría victoriosa del mal, dándose un feliz beso, con un hermoso final feliz.


Yoongi amaba tanto imaginarse que algún día encontraría a su bella princesa y harían el felices para siempre.


Era uno de sus mayores deseos.


Y ocurrió como aquel día, cuando fueron a visitar a la abuela a las fueras de la cuidad. Resultaba que era el inicio de la primavera, siendo demás flores silvestres, que empezaron a florecer y esparcir sus colores, entre ellos los cerezos, favoritos de Yoongi, que empezaban a frotar y esparcirse entre el  camino acompañado del Tidal Basin por el parque West Potomac.


Cuando llegaron a su casa, Yoongi fue corriendo hacia sus brazos para saludarla, cómo siempre estaba acostumbrado a hacer, solo que está vez, cuando llegó corriendo a gran voz, notó a su abuela, con un ramo de flores muy bonitas, flores amarillas e intensas como el mismo sol. Su abuela de igual forma lo recibió, pero no lo llegó a cargar, lo acaricio de los cabellos, elogiando lo grande que se veía.


A pesar de eso, Yoongi, inquieto en curiosidad preguntó, si esas eran sus flores, pero ella, le sonrió y le respondió con un suave, «No, cariño», a lo que Yoongi, pensó que sería un desperdicio si alguien no recibía de aquellas hermosas flores, pero su abuela finalizó diciendo «Son para tu querido abuelo».


El abuelo, hombre cariñoso, amante del ramen y el pollo frito, había fallecido hace unos meses, ya era mayor, pero aun así estaba saludable. Su muerte fue repentinamente, siendo un día que se fua a dormir temprano y de ahí no volvió a despertar.


Todos lo extrañaban.


Yoongi se preguntaba, si es que el abuelo era un ángel, ¿porque lloraban?.


La abuela no respondió en aquel momento cuando le preguntó, pero sus ojos brillaban de una forma dolorosa, siendo a veces que soltaba una que otra lágrima, y a pesar de eso, lo cargo en sus piernas, lo abrazó y le dió un beso en su frente.


Porque, ella era quién se encargaba visitar aquella tumba todos los fines de semana. El abuelo era su compañero de vida, su gran amor.


Y ese mismo día que llegaron, al primer lugar que fueron, era al cementerio a dejarle las flores al abuelo que tanto le gustaban.


— ¿Quieres dárselas, tú, cariño?— le había dicho su abuela, cuando enfrente tenían la tumba del abuelo. Diciendo Seojoon Min, 1925- 2004.


Aunque el ambiente estuviera triste, la abuela, supo contrarrestar sus sentimientos, haciendo que la tristeza no sobrellevara el ambiente de lo que concierne a Yoongi como un niño.


Antes de irse, Yoongi desvío su mirada hacia la tumba del abuelo y lo único que decía es que no quería que la abuela vuelva a llorar.


— Sabes...— le había hablado la abuela, mientras sostenía su mano, regresando al auto—. A tu abuelo, le gustaban las flores de color amarillo. En especial los girasoles.


— Por eso, se las hemos traído, ¿no abuelita?— sonrió.


Ella asintió con una de sus sonrisas melancólicas.


— Te cuento algo— los ojos de Yoongi brillaron en curiosidad y la sonrisa añorante de su abuela, no se hizo esperar—. Tu abuelo era un ser romántico por naturaleza, y yo simplemente sabía que él era el indicado para mí y yo para él.


— ¿Cómo?— Si podría encontrar a su persona especial. Yoongi quería saberlo.


— Fue un día,  recuerdo— sonrió —. El ensayo de las porristas había terminado, lo vi a lo lejos, caminaba muy confiado portando un traje elegante, llevando aquellas flores en un ramo, que luego me dió. Eran el símbolo más preciado con el que él me confesó sus sentimientos en un día de primavera.


Sin pensarlo, el escenario más dulce y tierno llegó a la mente de Yoongi. Era como casi como aquel dibujo del libro de cuentos, salvo que la princesa estaría entusiasmada y feliz, al ser su príncipe de la misma forma, se inclinaba ante ella y caballerosamente le ofrecía las flores rojas.


Tan romántico. Que no había duda, que así sería.


Yoongi quería la misma historia como el de su abuela y su abuelo.


Unas flores amarillas para demostrar un sentimiento de amor.


Y la promesa que le hizo a su mente y corazón sería que él, sería el príncipe azul que le regalaría a su princesa, sus flores amarillas.


Aunque, el tiempo llegó a pasar y Yoongi como tal, empezó a crecer, pasando por el cambio drástico de la pubertad a la bienvenida adolescencia, viéndose así mismo, como alguien que perdió la osadía de su niñez y se volvió tímido y callado.


Era difícil poder hablar con alguien que te entendiera, era difícil decir un "me gustas" o un "¿quieres salir conmigo?", así de fácil, más sabiendo que a sus cortos catorce años, había descubierto que no gustaba de una ella, sino de un él.


Siendo el detonante de su sexualidad, a quien después le atribuiría el título de su «Mejor amigo y hermano», siendo el hijo del duque ricachón más aclamado, Jimin Park, chico estadounidense, pero con ascendencia coreana, lo cual hizo, que la relación entre ellos fuera mas fácil de llevar, al ver que ambos tenían tantos puntos en común, Yoongi lo consideró una de sus mayores encuentros, entre la búsqueda de un tesoro y la única verdadera joya. Lo que no pensó Yoongi, es que su gusto llegara en despertar en Jimin, ya que le era curioso por su naturaleza, tenía por cabello un pelirrojo natural, no muy común de ver, y ojos rasgados que llamaban mucho la atención; aún así, Jimin Park era más heterosexualidad, pero gustaba de salir de ese enfoque, pareciendo muchas veces más gay, que el mismo Yoongi.


Siendo lo que llamaba amigo a un pequeño gusto culposo.


Pero Jimin, era consciente de los sentimientos desarrollados de Yoongi, aún así se sintió agradecido por tal gusto a su persona, siendo la clave entre ellos para fortalecer su amistad. Aún así Jimin, fue el principal aporte en el desarrollo interno de Yoongi, a lo que denominaba como su gusto homosexual.


Fue difícil aceptarlo, Yoongi no sabía que para aquel tiempo encontraría más obstáculos que muestras de cariño, siendo muchas de ellas el mismo bullying que le hizo verse como un extraño y raro ante unos que otros adolescentes, a pesar de la supuesta igualdad que se inculcaba en la escuela.


Aquello fue uno de los motivos, por los que Yoongi cambió severamente su forma de ser, pero algo que prevaleció en él, era su naturaleza fantástica y romántica.


Yoongi siempre solía imaginar que algún día, su fantasía amorosa se haría realidad y vendría el tan esperado príncipe azul a decirle que lo llevaría a su pequeño castillo y serían felices; siendo Jimin el testigo que más sabía de su imaginativa mente, porque sin duda Jimin, también poseía aquella misma naturaleza.


Otra razón, porque Yoongi lo quería tanto como su mejor amigo.


Siendo ahora el pensamiento, si una chica podía recibir flores de su príncipe azul, porque un chico no podría recibirlo de igual forma.


Lo cuál, Yoongi pensó, que a pesar de ser él también un príncipe, quería ser esa persona que se sonrojara y viera aquel ramo de flores serle entregadas, quería que él, fuera quién viera a su tan esperado príncipe azul arrodillarse ante él y ofrecerle sus flores en muestra de su amor.


El único problema, es que Yoongi cambió su idea sobre sí mismo, no podría decir que se consideraba un príncipe, sino más bien, un plebeyo, un sirviente o hasta un campesino. Lo cuál no era tan difícil, si empezaba a resaltar su realidad actual.


Pero no importaba, cuando el pensamiento, estaba presente rebozando en su mente y su corazón.


"Mi príncipe azul, será quien me declare su amor, al regalarme  flores amarillas"


Era lindo y maravilloso, imaginarse ser el protagonista de una historia que solo ocurría en su cabeza, por eso muchas veces, Yoongi se animaba a sí mismo, dándose el consuelo, de que a pesar de todo, lograría encontrará su ser amado y pase lo que pase llegarían a tener el felices para siempre.


Aunque, claramente, para un chico gay, difícilmente sería encontrarlo tal como se lo imaginaba.


Pero, Yoongi se sorprendió a sí mismo,  cuando sintió que pudo encontrar a quien sería el dueño de sus primeros suspiros desenfrenados y apropiándose de su corazón enloquecido por su mirada.


El principe encantador.


Jean Kim, siendo su nombre coreano Seokjin, empezó a estudiar en el mismo salón que Yoongi, a partir de su cuarto año.


Seokjin, era de estatura alta, delgado, de hombros anchos y de buen rostro, apuesto y galante, lo cual lo hizo ver como la curiosidad de todo aquel pequeño salón de clases, no siendo la excepción en Yoongi.


La historia de amor con Jean Seokjin Kim, fue mágica y maravillosa, tal cual parecía el cuento de hadas, hecho real.


No siendo en el salón de clases cuando se vieron por primera vez, más bien fue antes de ingresar al salón de clases, cuando Yoongi tropezó con él, al ver que iba llegando tarde, Seokjin, se disculpó inmediatamente, pero no fue hasta que los ojos de ambos se encontraron con los del otro y Yoongi podría decir que sus emociones se reavivaron instantáneamente, siendo así, el conocido tema de un chico enamorado.


Era como un sueño, su hermoso príncipe encantador.


Seokjin y Yoongi, se conocieron un buen tiempo, aunque no faltaban las miradas de vez en cuando, que hacían querer verse cada vez más, hasta un día de aquellos, entre sus escapes a las espaldas del jardín de la escuela, Seokjin se acercó e intentó besarlo.


— Seokjin, ¿esto es un sueño?— había dicho tímido y sonrojado, no pudia verlo a los ojos.


Seokjin había sonreído en aquel momento, negando rápidamente, acercando sus labios hasta besarlos debidamente.


Yoongi sintió por primera vez encontrar a alguien con sus mismas preferencias que correspondía a sus sentimientos. Fue así, su primer beso. Tan romántico y perfecto, como nunca antes lo había imaginado o incluso mejor, cómo había creído.


Pero eso, no quería decir que todo empezaría a ser color de rosa, porque había muchos factores que hicieron que la relación con Seokjin se volviera inestable, aunque por más que haya hecho hasta lo imposible, por querer seguir en una mentira.


Yoongi llegó a verse desconfiado e inseguro.


Porque como en todo cuento, debía haber un villano, aunque la vida misma ya lo era hasta ese entonces.


¿Qué podría haber sido peor?.


Seokjin tenía una novia, llamada Irene, la cuál llegó a la mitad del año a la escuela. En ningún momento, Yoongi supo de su existencia y al enterarse que Seokjin llevaba más de un año de relación con ella, fue una inquebrantable decepción, de lo que le hizo ver que su supuesto novio, nunca llegó a ser nada.


Pero eran, sus promesas y sus palabras desesperadas, por mantener la relación tal cuál estaba a espaldas de lo que era la apariencia, le hizo ver a Yoongi que había una pequeña oportunidad de estar a su lado, permanecer juntos, ya que si era el mismo Seokjin, quien se lo pedía, Yoongi como tal enamorado, accedería a todo, mientras su único consuelo, sería que algún día Seokjin le daría el lugar que era como su pareja.


Pero eso no pasó, siempre Seokjin escogía y ponía en primer lugar a Irene, antes que a Yoongi, siendo ella su centro de atención y devoción,  Yoongi solo era el entretenimiento o la pasantía de un breve encuentro y promesas vacías, lo cuál muchas veces no llegaba a entender, el porqué su primer amor, le prometió todo, pero a la vez no le daba nada, más que el mismo dolor de su corazón romperse cada vez que llegaba a verlos juntos o siendo el centro de atención, del que hablar de cada boca de los mismos estudiantes.


Lo entendía.


Seokjin, no quería romper con su novia para estar con él.


Seokjin, no era su príncipe.


Seokjin, solo buscaba entretenerse.


Seokjin, amaba a Irene.


Ese no era un cuento de hadas perfecto, del que sería feliz.


Yoongi cada vez más se devastada en querer luchar por algo que simplemente solo despertaba sus ilusiones y lo hería cada vez más.


Jimin, era tan buen amigo, que fue quién lo consoló, fue quién le dio su hombro para que soltará sus lágrimas y le brindará palabras de ánimo, y Yoongi pudo decir, que entre toda la tristeza, llegó a sacarle unas cuántas sonrisas.


— Lo mejor vendrá pronto, Yoongi. Te lo aseguro— había dicho Jimin, mientras se recostaba sobre sus piernas, sorbiendo sus mocos entre un pañuelo. Jimin había empezado a hacerle cosquillas, mientras Yoongi entre risas sólo suplicaba que parase.


Pero, su hermosa fantasía de que alguna vez, Seokjin pudo haber sido tal cual su príncipe, ahora solo veía a un chico que ni daría nada por él, siendo igual a esos príncipes más realistas y ambiciosos, que en vez de elegir a la campesina de la cual se habían enamorado, por querer permanecer en el trono a la corona debían elegir a la princesa, olvidándose de la campesina y de lo que era un verdadero amor.


Haciendo que Yoongi se vea a sí mismo como un campesino, siempre espectador y nunca protagonista.


Así que Yoongi decidió decirle a Seokjin lo que debía hacer correctamente, lo que no se esperó es que el mismo Seokjin le imploró no terminar aún, darse un tiempo y solucionarlo, pero Yoongi lo sabía ya no podía esperar más de él.


Porque, Seokjin nunca le daría el lugar que se merecía, lo mantendría alejado y a raros momentos se dejaría ver con él.


Preferiría esconderlo que relucirlo ante todos.


Y fue que, a pesar de ver su rostro angustiado, de quién amaba, suplicarle una segunda oportunidad, Yoongi no quiso volver a pensarlo o querer cambiar de opinión, de manera firme, terminó su relación con Seokjin.


— Hasta pronto, Seokjin. Sé feliz con Irene y por favor, no me vuelvas a hablar más— había logrado decir, aguantando sus lágrimas, hasta alejarse.


— ¡Yoongi!— logró escuchar el llamado de Seokjin.


Y empezó a correr de aquel lugar de las afueras del jardín, el cuál fue testigo de sus primeros besos y fue el final de su  anhelo.


Jimin fue el primero a quién recurrió por un abrazo y luego sus padres, quiénes al ver la tristeza en su rostro, lograron enterarse de que su único hijo, era gay.


Pero Yoongi a pesar de todo, encontró el consuelo de sus padres y podría decir que el calor de un cálido abrazo familiar, podría reconfortar a su herido corazón.


La escuela terminó, sintiendo un orgullo al graduarse con honores, pero los recuerdos tristes del recuerdo de Seokjin, seguían ahí.


Yoongi estaba harto y cansado, aunque Kim Seokjin, siguiera intentando contactarse con él. Prefería evitarlo, no lo quería volver a ver.


No quería marchitarse nuevamente. Quería intentar florecer.


Entre ello, pasaron algunos meses, tales como la entrada del mismo invierno, que cubría las flores con su manto blanco y Yoongi podría decir que el chocolate caliente, le hacía notar que estaba mejor que antes. Los ánimos no estaban del todo recuperados, pero podría decir que estaba comenzando a cerrar ese capítulo.


Lo que quería era irse muy lejos, ver cosas nuevas, disfrutar su juventud, olvidar y volver a empezar. Quizás su familia en Corea del sur, podría ayudarle con un tiempo de estancia ahí o quizás mejor aún, estudiar y vivir allá.


Jimin por su parte, logró ser admitido rápidamente en Stanford, siendo su preferencia el estudiar Lingüística. Por lo que tenía que irse a mudar a California. Debía lograr hacer sus sueños.


Aún así, Jimin y Yoongi mantuvieron su promesa de permanecer juntos y unidos como buenos amigos.


Se llamaban cada cinco a ocho días para ponerse al día, del tiempo que no pudieron verse.


Jimin le había dicho que logró conocer a una grandiosa chica, teniendo apenas un tres meses saliendo, aún así Yoongi lograba escuchar lo ilusionado y feliz que se encontraba Jimin.


— ¿Crees que duren un buen tiempo?— habló Yoongi dudoso, después de su última experiencia, creyó que lo mejor no era enamorarse nuevamente.


— No lo sé, Yoongi, pero me siento en las nubes— manifestó Jimin de manera alegre—. Deberías animarte. Vas a ver qué encontrarás a tu príncipe azul.


Yoongi en ese momento, se sintió feliz por las palabras de Jimin, las necesitaba bastante.


— Gracias...— logró susurrar.


Pero, la idea de conocer a alguien, mantener una relación amorosa, seguía presente en sus pensamientos, aunque ya no de la misma forma.


Quizás ya no de esa manera tan fantasiosa de conseguir a su príncipe azul o que le regalará sus flores amarillas, lo único que pedía era encontrar a esa persona que sería su compañero de vida, tal como su abuela con su abuelo.


Debía aceptar su realidad.


Y como tal su idea de irse al extranjero, decidió postularse a la que sería una de sus tantas opciones, la universidad de Seúl. Ya si entraba o no. No importaba, pero sería grato si le fuera posible alejarse. Lo que no pensó, que dentro de un lapso de tiempo, llegó la respuesta, para ser admitido satisfactoriamente.


Yoongi no podía creerlo, rápidamente había corrido a contar la buena noticia a sus padres, quiénes le vieron de manera orgullosa.


Sería un prestigioso estudiante de la Facultad de Humanidades.


El día tan ansiado llegó, el viaje sería largo, pero finalmente lograría poder respirar nuevos aires y hacer su vida.


Quizás a lo mejor, decidiría vivir independiente y libre como Mérida, siendo él mismo, frente al mundo.


Las horas de viaje pasaron y los nervios ansiosos por pisar tierra firme no se hicieron esperar.


Vió por primera vez el aeropuerto de Seúl y se sintió asombrado, aquel día que llegó fue un día agradable y el inicio de unas de sus estaciones favoritas. Primavera.


Con su maletas listas y la emoción en alto, fue recibido por su tía paterna que lo vió y lo alcanzó para darle su merecida bienvenida, siendo luego que le ayudó a cargar parte de su equipaje.


— ¿Haz llegado bien?— sonrió amablemente, haciendo que Yoongi le sonriera también


— Si tía — respondió con buen ánimo.


— Vamos a la casa.


Esa noche, Yoongi cenó kimchi y no se limitó a hacer un poco turismo por la cuidad. Siendo las calles más abiertas, un tanto parecidas como a las de Washington cuando había demasiado tráfico y la gente se esmeraba por cruzar ante el semáforo. Diría que lo único diferente, eran las palabras en coreano, que aún no llegaba a entender del todo bien.


Quizás, después empezaría a practicar un poco de su coreano, del cual sabía que no era perfecto, pero al menos lograría defenderse delante de los estudiantes coreanos.


Y al fin al cabo podría hacer maravillas con un día y medio que le quedaba para lograr sobrellevarlo.


Su tía también le aconsejaba, diciendo que Corea no era igual que en Estados Unidos, siendo diferente y chocante, sus actitudes o hasta inclusive su orientación, lo cual podría ser para él un tanto discriminatorio.


A pesar de eso, Yoongi no le dió mucha importante, porque sabía bien, que en todas partes siempre encontraría gente de esa forma. Asi que, estaría bien, sólo quería estar tranquilo y en paz.


Se fue a dormir aquel su último día de pequeños planes turísticos, descansó y a la mañana siguiente pondría su mejor cara, para iniciar el nuevo día.


Siendo el primer pie que puso dentro de la universidad, lo que lo dejó tan entusiasta e inquieto. Yoongi suspiró, decidió calmarse e intentar verse tranquilo, aunque sintiera que su mundo se pondría de cabeza.


Los horarios se le fueron entregados y la asignación de su primer clase llegó, siendo las mismas clases normales que le eran un tanto favorecidas, al darse cuenta que su pequeño repaso en coreano, no fue del todo un éxito, pero fue aceptable.


Lo que si notó, es que rápidamente se volvió el centro de curiosidad entre muchos, además de también verse juzgado por algunos a sus espaldas.


Todo por su apariciencia extranjera.


Pero, él también tenía raíces coreanas.


O acaso, lo hacían porque, ¿era muy notorio su orientación sexual?.


Yoongi agachó su mirada, bien, quizás pensaba de más, pero lo sabía, era notorio, sus ojos marrones claros y su cabello castaño claro natural, le hacia notar cuán diferente era al resto, los demás eran apenas todos de piel clara e incluso bronceada y sus distinguidos cabellos teñidos o de color negro natural; viéndose ocasionalmente como el único que no encajaba y no parecía combinar bien entre muchos coreanos tradicionales.


Prefirió mantenerse tranquilo


Pudo asimilarlo y seguir.


De igual forma, llegó la hora de la última clase del curso asignado y rápidamente caminó, entre indicaciones, para entrar al salón de clases. Yoongi se dispuso a sentarse en el asiento de adelante, ya que le era satisfactorio, escuchar y ver de cerca lo que serían sus apuntes.


— Oye, extranjero, este es mi asiento. Retírate — le dijo aquel chico en un tono mandón e irritante.


Yoongi escuchaba que detrás de su tono de voz, había risas de burlas proviniendo de sus demás compañeros.


Se levantó de su lugar rápidamente, pero no para obedecerle, más bien para retarle, siendo por primera vez en su vida, que se daba el valor a su mismo, de afrontar a sus agresores.


Jimin estaría feliz por él, al enterarse de su gran avance.


— Puedes sentarte en otro lugar, no veo cual sea el problema— intentó no dejarse intimidar, ante aquellos ojos profundos que notaba ocasionaban temor y nervios—. Mira allá, hay un asiento.


Aquel chico desvío su mirada breve y lo miró nuevamente de la manera más escalofriante posible, lo cuál a pesar de todo ocasionó un suspiró desmesurado en Yoongi.


Era tan intimidante, lo que le hacia ocasionar una sensación muy extraña en su interior.


Lo mejor de todo, es que siguió su camino de largo y no le hizo nada. Yoongi suspiró.


— Hola, soy Jung Hoseok, tu sunbaenim— le habló aquel chico de su costado, que le estaba ofreciendo su mano en saludo. Yoongi se sintió sorprendido, pero feliz, era el primer chico que le hablaba tan normal y confiadamente.


— Soy Yoon..., Min Yoongi. ¿Sunbaenim?


Hoseok asintió.


— Llevó un año más que tú, por lo que tengo más conocimiento, además de que supongo que eres también menor que yo— Yoongi lo miró extraño, el tal Hoseok le señaló con la mirada, dándose cuenta que su carnet de estudiante estaba siendo expuesto—. Así que, por lo visto, Min Yoongi eres un chico muy osado. ¿Quién diría que te enfrestate a uno de los engreídos Kim?.


Yoongi se alarmó. Más tarde, se enteró por el mismo Hoseok, que aquel, era ni más ni menos que Kim Taehyung, popular e inteligente, pero carente en valores y sentimientos, un chico altanero, al igual que su hermano mayor Kim Namjoon.


Hoseok le dijo, que ambos son el temor de toda la universidad, basándose y acreditándose de aquel poder, solo por el hecho de que su padre era el director. Así que, ellos podían hacer lo que querían, a su propio antojo.


Ellos eran tan parecidos como las hermanas Anastasia y Griselda, pero en versión masculina. Insoportables, caprichosos hasta no poder más. Hoseok concordó con la comparación, porque si eran así.


Pero, Yoongi llegó a pensar muchas veces, tanto al ver los posibles escenarios, en donde de seguro el mismo Kim Taehyung, le haría la peor de las cosas.


Y aunque la situación, le recordara tanto su animación favorita, que le hizo preocuparse. No quería ser la sufrida cenicienta.


Enserio, no sabía, porque tenía que lidiar otra vez con un Kim.


Claro, que esta vez no de forma romántica.


Aun así, sería diferente, porque Min Yoongi se armaría de valor y pondría en su lugar a aquel altanero chico.


Los siguientes días no fueron igual o mejores a ese. Al parecer, Kim Taehyung  tenía un sistema de enganche con su valiente ser, a lo que Yoongi se creía  estar temeroso, pero rápidamente se iba, cuando era incitado a las burlas, haciendo que saque el peor lado de su persona.


Kim Namjoon no fue la excepción, aunque podía decirse que en comparación con Kim Taehyung, él parecía ser un poco más elocuente y "piadoso", por lo que, Yoongi sabía mantener la compostura.


Pero, Kim Taehyung no podía dejarlo en paz, ni una sola hora, ni un solo momento, Yoongi no quería tratarlo tan despiadadamente, pero siempre lograba sacarlo de sus casillas, sino fuera porque Hoseok se mantenía a su lado, diría que podría aventarse a los golpes.


Por otra parte, Hoseok, llegó a convertirse rápidamente en el mejor hyung que pudiera pedir, siempre extendía su mano amiga y era capaz de aconsejarle como buen mayor que era; siendo la frase que mejor se le caracterizaba como "La esperanza es la clave del amor y la paz".


Así que Hoseok, era el inconfundible evangelista y mediador entre sus discusiones y peleas con el tal Kim Taehyung.


Claro que, el tema del buen hyung y amigo Hoseok, llegó a oídos de Jimin por el mismo Yoongi, y bueno, digamos que Jimin era muy celoso con sus amistades, lanzando esas amenazantes palabras de «En mis vacaciones iré a Corea y ya conoceré al tal Hoseok ese». Yoongi comenzaba a reír, porque conocía muy bien a su mejor amigo.


Yoongi se llegó a adaptar bien en su universidad. No era perfecta, pero era agradable, acostumbraba a salir con Hoseok y con un chico nuevo que conoció también de su misma edad, Jeon Jungkook, el fiel panadero carita de conejo.


Jungkook sonreía y reía, aunque de cierto modo, al principio, se sentía extraño con aquel cariñoso apodo que Yoongi le llegó a dar. Era panadero y de los mejores, aunque de cierto modo nunca pensó que alguien le compararía con un animal al que consideraba tierno. Al final a Jungkook le terminó de gustar y lo aceptó como algo muy positivo.


Pero también, era otro motivo para Jimin, ya que conoció a Jungkook en una de sus tantas videollamadas con Yoongi, siendo ahora su amenazante frase «En mis vacaciones iré a Corea y ya conoceré al tal Hoseok y Jungkook, esos»


Jimin, era un caso, esos tipos de amigos, que nunca eran de cambiar, pero que querrían para siempre.


Pero en una de sus tantas llamadas que hizo, ya sabiendo Jimin del tema de Kim Taehyung, le pareció algo muy fuera de lugar lo que le dijo.


— Yoongi, creo que Kim te tiene fichado— empezó a reír Jimin escandalosamente —. ¿No será que está enamorado?.


Yoongi carcajeó burlonamente. El temible y castroso, Kim Taehyung, ¿enamorado?.


¿Acaso era un mal chiste?.


— Ni lo creo, Jimin. Ese tipo me odia como no tienes idea. Sólo por una discusión tan simple— Jimin en la pantalla sonrió y cubrió su rostro.


Bien, aún así Jimin logró su objetivo de confundir a Yoongi y si, debía sacar esas ideas que le estaban siendo clavadas en la cabeza. Eran totalmente absurdas.


Porque entre Yoongi y ese tal Kim Taehyung, sólo había rivalidad pura e enemistad. Nada más.


Era tan ridículo.


Y podía confirmarlo tantas veces, entre ellas, cuando iba a entrar nuevamente a la universidad, por las prestigiosas puertas, Kim Taehyung lo miró desde lejos de la misma forma amenazante, como queriendo decirle «Date prisa o piérdete». Yoongi no bajaba la mirada, no quería perder.


— Uy, creo que tendré que preparar mi próximo esperanzador sermón— manifestó Hoseok, quien ya estaba admirando a aquel par.


Yoongi empezó a reír, ante lo dicho por su hyung, pero cambiando su semblante a uno más serio, llevó su mirada nuevamente ante la de quien tenía enfrente, sin duda, ahí lo notó bien. Kim Taehyung lo odiaba demasiado.


Aunque su forma de odiar, lo tenía deprimido.


Un humano, no podía odiar tanto.


Pasó el tiempo y no fue hasta llegó el mes de Agosto, cuando las flores aún prevalecían al agobiante calor del verano. Yoongi no podía describir mejor aquella estación, porque el Sol intenso no era de sus favoritos.


Pero, fue en el día decimoquinto del mes, que se enteró que Kim Seokjin, ahora también formaba parte de la universidad.


Yoongi no lo podía creer, enserio era ese chico tan desquiciado, para llegar a verle de nuevo, con tanta normalidad. Sinceramente, no lo quería volver a ver. No quería saber de él. Porque, aún en su corazón, aunque de forma mínima, lo recordaba con cierto cariño, los meses habían ayudado bastante, pero completamente, podría decir que le estaba afectando.


— Hola Yoongi— fue su saludo casual—. Es una coincidencia vernos de nuevo, ¿no?.


Su corazón empezó a angustiarse, rápido y exhausto. Pero, Yoongi no quería, no quería sentirse así. Se mantuvo fuerte.


— Me tengo que ir. Lo siento, voy a llegar tarde a mi próxima clase.


— Espera— le dijo, tomando su muñeca para retenerlo.


¿Por qué  Seokjin se estaba comportando de esta manera?, ¿por qué tenía que hacer tan difícil la situación?.


— Terminé con Irene. Yo..., quería que lo supieras.


— Bien por tí, supongo— se limitó a decir.


Yoongi lo llegó a mirar a los ojos, sintiendo empatía, al ver a Seokjin de esa manera.


— Bien, pero suéltate — había dicho con firmeza, aunque se sentía algo tímido por sentir su tacto.


— No quiero hacerlo— le intentó sostener nuevamente.


— Sueltame. Voy tarde...


Pero no fue hasta que el mismo Kim Taehyung, sorprendió a Yoongi, al haber intervenido entre él y Kim Seokjin.


Aunque ambos Kim, no estaban dispuestos a perder contra el otro, fue a petición de Yoongi que Seokjin decidió retirarse pacíficamente.


— Un gracias, no suena tan malo — mencionó Kim Taehyung, de una forma normal y tranquila, sin siquiera parecer burlón.


Yoongi, aún viéndose orgulloso logró decir casi en un mueca un gracias, obteniendo por primera vez, una sonrisa cuadrada genuina de su parte.


Bien, Kim Taehyung se estaba volviendo extraño. Y extrañamente se logró sonrojar.


Aun así, pasaron algunos días,  pero la situación con Seokjin no era diferente al encuentro previo y el corazón de Yoongi aún sentía que iba a recaer en algún momento por sus declaraciones y afirmaciones, de que aún quería estar a su lado.


Pero, Kim Taehyung no colabora mucho y no porque, haya cambiado su manera fastidiosa y burlona de ser, sino que parecía inquietarlo; aún así, agradecía que en esos momentos, su ostentosa figura, no se estuviera apareciendo para hacer quitarle la paciencia y hacer más difícil la situación de lo que ya estaba.


Era un curioso dilema, del cual no pensó que alguna vez, podría mostrarle una sonrisa.


Llegó Setiembre, entre ellos el cumpleaños de Jungkook,  que a pesar de ser simple, fue grato para los tres pasarlo juntos, comieron, bebieron y se divirtieron; siendo ahí, donde Yoongi se asinceró con ellos y les llegó a contar de su situación, su orientación y de por su puesto Kim Seokjin, a lo cuál, Hoseok y Jungkook, fueron capaces de comprenderlo y ayudarlo. Yoongi estaba agradecido con ellos, porque su mentalidad no llegó a perjudicar su amistad. No llegaron a ser tan retrógrados y de mente cerrada, más bien lo abrazaron, sintiéndose agradecidos por la gran confianza que Yoongi depositaba en ellos como amigos.


Pero aún así, los días siguientes fueron tan pesados, Seokjin siempre acudía por querer hablar con Yoongi, y Hoseok y Jungkook estaban al tanto para escontarlo hasta que llegara tranquilamente a casa.


Siendo uno de esos días, que su tía logró estar al tanto de la situación, por lo cuál, el que consejo que se le dió, fue tomado de la manera correcta, porque eso es lo que debía hacer.


Así que, Yoongi vió la oportunidad en que debía hablar con Seokjin y cuando ese momento llegó, lo miró a los ojos y con toda sinceridad, le negó sus sentimientos, pero la respuesta de Seokjin era tan negativa a sus palabras, que no esperó que lo hiciera de la peor forma.


«Tonto niño infantil»


Recordar sus palabras, sólo le hizo sentirse más herido.


Viendose Yoongi así mismo, no ser capaz de tolerar más la situación, no pudiendo evitar reclamarse a sí mismo, el por qué le estaba pasando todo esto a él.


Ser feliz, ¿era tanto pedir?.


Por eso, se ocultaba a sí mismo en aquel pequeño invernadero secreto de la universidad. Nadie iba a ahí, eso lo notó, así que era preferible que nadie lo vea, en su estado más cuestionarse y vulnerable.


Porque, si el amor era como una flor hermosa que no se puede tocar, entonces sería la fragancia de su aroma lo que le haga deleitarse un poco en aquel lugar, su refugio.


Cuando llegó a ser el 21 de setiembre, Yoongi estaba más desanimado que nunca, pero no era por Seokjin, el ya estaba sanado, ya estaba olvidado en sus sentimientos.


Más bien, Yoongi diría, que era por sí mismo, queriendo vencer su batalla interna de dejar de una vez sus fantasías y hacer que volviera a su realidad, dejar de pensar como un infante y verse más maduro. Llegó a ser acompañado del otoño, que prácticamente era la caída de las hojas, siendo los tonos color naranja opacar los demás colores.


Yoongi decidió irse hasta aquel jardín nuevamente, se saltaría una clase, quedándose un momento hasta que la siguiente hora de clases comenzará.


— Veo que estás triste— le dijo quizás con su semblante de siempre, sin emoción alguna.


— Sólo podrías..., aunque sea dejarme solo, por favor.


Aquel a pesar de su pedido, no le hizo caso. Yoongi se sintió fastidiado. ¿Era tan difícil buscar un poquito de soledad?.


— Toma, por favor — logró alzar su brazo, entendiéndole un hermoso ramo de flores amarillas—. No sé, si sean de tu gusto, pero siento que estas flores son perfectas para decir lo que siento.


Yoongi lo miró y se sorprendió, no sabía exactamente lo que debía hacer, pero tomó aquel ramo.


Kim Taehyung no esperó respuesta de su parte, sólo se retiró. El corazón de Yoongi empezó a latir fuertemente, ansioso y gustoso. Porque, no parecía ser del todo frío como aparentaba, como aquella vez que dejó verle su inigualable y alegre sonrisa, Yoongi estaba confuso, mirando consternadamente aquel ramo de hermosas flores, viendo que su mayor deseo de infante y adolescente, empezaba a aclamar en su interior.


"Mi príncipe azul, será quien me declare su amor, al regalarme  flores amarillas".


Kim Taehyung, ¿no era su enemigo jurado?.


Kim Taehyung, ¿no era uno de los villanos de la historia?.


Kim Taehyung, ¿acaso no lo odiaba?.


Kim Taehyung, ¿era su príncipe azul?.


Yoongi olió las flores nuevamente, sacando una dentro de todas, la acercó a su nariz  y olió su fresco y dulce aroma, pudiendo decir que en su mente se podría sentir encantado y que su canción favorita «So this is love», empezaría a sonar derrepente.


Quizás aún estaba volviendo a fantasear demasiado, quizas ya no estaba pisando su realidad, pero acaso no podía ser aquel momento, ¿más irreal?.


Entonces Yoongi lo supo, Kim Taehyung era su príncipe azul disfrazado y sus flores amarillas representaban que este sentimiento... Esto se trataba de amor.


Yoongi intentó correr rápidamente, sabiendo que estaba muy lejos para quizás alcanzarle, pero no le costaba intentar, ni bien fijó su mirada dentro de la universidad, logró encontrar a Kim Taehyung, quién empezaba a recorrer el segundo piso.


Yoongi lo llamó y Kim Taehyung se detuvo al poder reconocer su voz, esperando su encuentro para verlo frente a frente.


— Quería agradecerte— se logró sonrojar un poco—. Las flores amarillas son de mis favoritas.


Kim Taehyung lo miró algo sorprendido, pero su mirada ya no estaba siendo tan fuerte, quizás era hasta más dulce y tierna. A Yoongi le gusto esa mirada, apropiarse de él y mirarlo con tanto cariño.


— Cuando me las entregaste, dijiste que sentías algo— preguntó tímido—, puedo saber..., ¿qué es lo que sientes?.


Se acercó frente a él y ahí fue cuando esos nervios perfectos y el ambiente justo empezaron a añorar la fantasía misma de un sueño hecho realidad.


— No soy mucho de expresarme, todos me confunden y creen que soy frío, altanero o hasta engreído. Quizás intenté serlo, pero ahora, ya no soy así. He tenido miedo, pero ahora ya no lo tengo— Taehyung lo agarró de su mano y depósito un tierno beso—. Min Yoongi, eres la primera persona de la que me he enamorado. No soy perfecto, lo sé, pero quiero mejorar, para agradarte e intentar obtener tu cariño.


¿Por qué era este chico?


Era su nueva faceta, lo que hacía que se volviera a dejar a envolver en la misma emoción gozante del amor.


— No te importa, ¿qué sea un chico?— quiso volver a insistir para saber nuevamente su respuesta.


— Me enamoré de una persona, no de su género.


O quizás, era un sueño más del que no quería despertar.


— Kim Taehyung, ¿estoy soñando?.


Taehyung sonrió y se acercó sutilmente a besar su mejilla y le llegó a susurrar:


— Si esto esto es sueño, no quiero despertar de ello, si no es contigo en las mañanas. No quiero nada.


Yoongi sintió el abrazo de Taehyung y empezó a llorar.


"La vida no tenía que ser perfecta, para dejar de ser maravillosa", Yoongi lo recordó y lo volvió a guardar en su mente y en su corazón.


Porque siendo, él un simple campesino, había visto los ojos de amor de su príncipe azul.


Taehyung lo volvió a mirar y acercándose sutilmente, lo besó, de la misma forma correspondida por Yoongi, sonriendo juntos, al darse cuenta que ambos estaban enamorados.















Así fue, como el inesperado otoño con sus hojas caídas, lograron convertirse en flores primaverales.



Fin

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Espero les haya gustado leerlo.

Gracias y cuídense mucho <3


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