Didi moto boy

Sinopsis

Matias estaba llegando extremadamente tarde a la casa de su mejor amigo, asi que en un impulso tomo la decision de usar un didi moto por primera vez, que podria salir mal?

Genero:
Romance/Humor
Autor/a:
Ab
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Primer encuentro

Matias no había evaluado del todo las opciones que tenía, o bueno si.

Tenía que estar en la casa de su mejor amigo en menos de 15 minutos y sabía que en colectivo o subte iba a tardar mínimo media hora. y su amigo era un obsesivo total con los horarios y no le iba a perdonar más de 10 minutos.


Así que la opción de la moto en el didi no le parecía un mal plan, capaz por eso en este momento se encontraba esperándolo en la vereda de su edificio.


Lo más gracioso de la situación es que matías en su perra vida se había subido a una moto, lo más cerca que estuvo de una fue en los 18 de su primo Manuel cuando sus viejos le habían regalado una, pero apenas quiso acercarse, Ángel, uno de sus papás, lo había agarrado y dicho “no te quiero ver ni a un metro de esa monstruosidad Matias”


Pero en ese entonces tenía solo 16 años, supondría que ahora su padre no le molestaría que se suba a la moto de un total extraño ¿no?


«Es mejor que no se entere» pensó el marplatense.


Cuando la moto llegó, Matías pispeo la patente para verificar que fuera la que figuraba en la app, lo último que le faltaba era además subirse a la moto incorrecta.


— ¿Matias? — preguntó el chico de la moto mientras se sacaba momentáneamente el casco.


— Si — respondió tildado el platinado, se había quedado totalmente anonadado al mirar al chico, sus ojos marrones y esas facciones marcadas lo habían atrapado - ¿alejo, no? - pregunto cuando puedo reaccionar.


«Va a pensar que soy un pelotudo» pensó Matias. «Aunque tan errado no estaría»


-Si - respondió y soltó una risa sutil el rosarino - te paso el casco.


agarró el casco que tenía colgado en el manubrio de la moto, se lo alcanzó al platinado que sintió un pequeña electricidad cuando sus dedos rozaron con los del otro.

«Respira Matias, no hay tiempo para gay panic» reflexiona mientras intentaba colocarse el casco pero su mala suerte, o buena, no podía terminar de enganchar la cinta del casco.


— Te ayudo — dice el morocho con una sonrisa, con tal de apurar la situación. y en un rápido movimiento cerró el caso.


— gracias — dice matías, despacio se sube a la moto — no se si es el momento para admitirlo pero es la primera vez que me subo a una moto — se agarra de atrás del asiento como tantas veces había visto a sus amigos.


El morocho suelta una risita, de nuevo.


— Agarrate de mis hombros, si te agarras de ahí vas a terminar en cualquier lado. — comenta Alejo, así que Matías apoyó sus manos en los hombros del morocho pero después del comentario de este se sentia desconfiado.


—Che capo, puedo flashear un poco de confianza - preguntó el marplatense.

el menor sonrió pero el mayor no podía verlo así que simplemente asintió


—¿Te puedo agarrar por la cintura?


El menor no se esperaba para nada esa pregunta, nunca había conocido a un chico que se atreviera a eso tan rápido. Pero debía admitir que le gustaba esa confianza del platinado.


—Dale no hay problema.


Matias rodeo la cintura de Alejo con sus brazos y apoyó sutilmente su cabeza sobre el hombre de este cuando arrancó la moto.

Cuando empezó andar por la repentina velocidad se agarró más fuerte del torso del menor.

«que bueno que pregunte si podía flashear confianza » pensó ante sus acciones.


—¿Estás bien? — preguntó el morocho cuando habían avanzado unas cuadras al notar el silencio del platinado. Esperaba no haber asustado al lindo chico que apretaba con fuerza su abdomen.


—mmm — murmuró Matias — creo que sí, sólo me impresionó al principio.


—pensé que era joda, que era tu primera vez, perdón.


—nah, no hay problema, se que sonaba poco creíble, haya en mardel mi viejo no me dejaba acercarme ni a un metro de una moto.


—ah, ¿sos de mardel?, que piola, nunca pude ir al mar.


A Matias le picó la curiosidad, había notado cierta tonada en el chico de la moto, que ciertamente delataba que no era de Buenos Aires.


— ¿Y vos, de donde sos? — pregunto para no cortar la conversación. Alejo solo volvió a soltar una sutil risa.


—Pensé que había podido disimular mi acento — respondió — soy de Rosario, Santa Fe.


—¿y que te trajo a Baires?


— mmmm, es larga la historia, ¿te la bancas?


—hey, estoy abrazado a tu cuerpo como garrapata, creo que ya me banco cualquier cosa de vos.


Alejo volvió a reír pero esta vez más fuerte a lo que matías se rió a su par. Así fue como El morocho le empezó a contar que se había mudado con una tía después de un desacuerdo con su papá en una cena familiar, que había provocado que este lo eche de la casa. Entonces ahora para ayudar un poco a su tía estaba trabajando como didi.


—Pero, ¿por qué te echó? — Alejo se estremeció — uh, perdon ya me fui de mambo.


— nah, solamente no le gusto verme chapando con… — suspira — mi mejor amigo.


Matias solo pudo abrir la boca, lo mucho que el casco le permitía, ya que en parte entendía la situación, ya que en su caso, cuando en tu casa ya tenes dos papás, esa clase charlas terminan de otra forma.


—Que bueno entonces que tu tía te pudiera recibir.


— Si mi tía Caro es lo mejor del mundo, hasta su pareja, Nico también re buena onda.


— Y con tu amigo, ¿qué onda?


—nah, ese re borro, no quería que le pase lo mismo asi que apenas pudo se desentendió de mí.


—uhh, me paso, me acuerdo que cuando invite a un amigo a casa y se dio cuenta que no era joda cuando le decia que tenia dos papas, prefirió salir corriendo antes de “contagiarse algo” — suspiro — por suerte Lean y Ángel solo se rieron.


— ¿está copado?


— ¿Tener dos papás?


— si, eso, pero — respira profundo — también saber que no te irían a juzgar por ya sabes.


— ah, a lo primero, a veces sí a veces no, Angelito es re cuida y Lean es como el policía copado, pero si se enojaba me quedaba encerrado mínimo un mes en casa — se ríe — si es copado saber que no me juzgan por eso, después de todo es gracioso saber que todos le entramos a lo mismo.


Alejo, sin poder aguantar, solo una carcajada, que provocó una vez más que también matías se riera.


La risa del rosarino se estaba convirtiendo en un sonido que podría vivir para siempre en su mente.


— sabes, a veces paso mi instagram por si necesitan un viaje rápido y no les aparece nada en la app — tira Alejo.


Matias, por un instante no responde, ya que no sabe si el otro le estaba hablando en serio o le está tirando onda.


— me sirve — decide responder — cuando baje intercambiamos ig, te va?


— Obvio.


El resto del viaje, se la pasaron hablando de temas random, como sus cumpleaños, sus signos, los clubes de fútbol que miraban, lo que estudiaban, donde estaban cuando ganaron el mundial. Pero todo llegó a su fin cuando Alejo estacionó en frente del departamento del amigo de Matías, Luka.


Matias se bajó lentamente de la moto, como haciendo más largo el momento. Honestamente le había caído muy bien Alejo, sentía cierta cercanía con él.

Primero, con ayuda de Alejo de nuevo, se sacó el caso y se lo entregó. Alejo también se sacó su casco.


—¿Cuánto es? — preguntó Matías para romper el mini silencio que se generó entre ellos ante la inminente despedida.


—$350 y su instagram señor — respondió Alejo fingiendo seriedad, pero solo logró que Matías soltara una carcajada.


Este, mientras seguía tentado, sacó su billetera y le entregó la plata.


—el ig es matiassoule11 — agregó.


— genial, está bien todo — dijo Alejo después de contar, por si acaso, la plata.


Entonces Matías, en total flasheo de confianza, se acercó al morocho con la intención de darle un beso en la mejilla pero no se dio cuenta que el otro justo giró la cabeza y le terminó dando un pico.

Ambos se quedaron viendo por un microsegundo hasta que Alejo lo agarró de la nuca y atrapó sus labios entre los suyos.

Matias se aferró a sus hombros, y se entregó completamente a él, abrió su boca y permitió que Alejo lo besara con más profundidad. Pegó su cuerpo lo que más le permitía, ya que Alejo seguía sentado sobre la moto.

Cuando sintió que el aire empezaba a hacerle falta se separó del morocho pero sin alejar su frente del otro.


— mi ig es aleeveliz_ — dijo Alejo, antes de darle un pico de nuevo a Matías, y encender el motor de la moto — nos hablamos.


Matias quedó totalmente tildado por unos segundos.


Se había chapado al chico del didi moto.


Cuando se da vuelta su sonrisa desaparece al ver la cara de shock de su mejor amigo en la puerta del edificio.

Espera que no haya visto nada, porque sino se iba a comer el descanso de su vida durante todo la juntada.


— fuaa, Mati, llegaste a tocarle la campanilla con la lengua? — se ríe — o para, le faltaba el aire y lo estabas ayudando?


Matias sabía que estaba perdido. Pero al menos le quedaba la satisfacción de haber conseguido el instagram del chico.


Durante la subida en el ascensor, Luka lo sigue descansando haciendo distintos chistes o metáforas sobre la situación en la que lo había atrapado.


Pero lo peor empieza cuando entran al departamento y Luka dice:


— Caze a Mati en esa situación intensa con el didi.


Todos sus amigos lo miran sin entender.


— te podes callar pedazo de cornudo


— nah, — mira a Matías — amigos hoy este pibe se coronó como un hombre trola. — le da una palmada en la espalda.


Todos se ríen y Matías únicamente se pone colorado. Mientras Luka se va hacia la cocina, él se sienta entre el Colo y Agustín.


— ¿Qué hiciste ahora? — le pregunta Valentín pero bajito solo para que escuchen ellos dos.


— me chape al didi moto — le contesta, y Valentín, al igual que Luka, se queda con la boca abierta.


Capaz si había sido un poco trola de su parte chapar con el didi, pero hey, Alejo había sido súper copado y amable con él durante todo el trayecto.


—Pero al menos hubo algo antes, o solo así — preguntó Agustín, también susurrando.


—amor no seas chusma — dijo Valentín, dándole un zape en la nuca a su novio — igual, decime que al menos hablaste con el pibe.


—obvio que si, no me voy chapando gente porque sí — murmura.


— la última vez que salimos contradice eso — comenta Toto, que literalmente estaba escuchando todo porque ninguno de los tres era bueno para hablar despacio.


—Ni me acuerdo lo que hice ayer menos en nuestra última salida — dijo Matías, haciéndose el boludo claramente porque sabía que aún tenía mensajes en instagram del pibe que se había comido en museum.


«El instagram» recordó el platinado.


Inmediatamente, sacó su celular y entró a su cuenta de instagram, se dio cuenta que tenía un nuevo seguidor.


aleeveliz_ comenzó a seguirte.


— no me digas que le pasaste tu ig — comentó el colorado mirando de reojo el celular de Matías.


— y después el chusma soy yo — se quejó Agustín ganándose otro zape por parte de su novio y un "shhh".


La pareja se puso a discutir mientras Matías aprovechaba para devolverle el follow al morocho y ya que estaba pispearle las fotos.


Claramente, las fotos del pibe le confirmaban que no se arrepentía de haber chapado con él. Era tan su tipo, que en cada foto suspiraba como colegiala.


«estoy en la cúspide de la trolez hoy » pensó el marplatense.


De repente entre sus notificaciones apareció un:


Aleeveliz_ te ha enviado un mensaje


Matias no podía creerlo, realmente el otro muchacho no perdía el tiempo o capaz después de pasear con su moto se había dado cuenta que no había sido nada. Bueno, capaz lo mejor era ver el mensaje antes de hacerse ideas locas en la cabeza.


Aleeveliz_

Holaa

decime que no me confundí de ig 😅


No sé, recién te chapaste a un platinado marplatense?


Si 🤤

No sabes lo que fue 😏

😳😳😳


Jajajaja perdón

En fin, se puede repetir o es mucho pedir?


Creo que se puede repetir 😌


Por ejemplo, este finde?


Usted me está invitando a una cita?😳


Si 👉👈

Te puedo ir a buscar y todo je


messirve


Entonces, sábado tipo 5?


Dale, nos vemos Ale 💓


Nos vemos Mati 💘


Matias bloqueó su celular, aún sin verse sabía que tenía una sonrisa de boludo en la cara. Dios, hace tanto que no se sentía emocionado por salir con alguien y eso que solo habían hablado por 20 minutos.


—Mati, seguís con nosotros o te perdimos? — preguntó Luka colocando una mano enfrente de su cara.


El platinado golpeó la mano de su amigo, y el resto únicamente empezó a reírse, claramente se habían dado cuenta de lo que andaba haciendo y querían molestarlo. Pero, a él no le importaba, después de todo el sábado iba a tener una cita muy especial.