Preface
Parpadeó entre lágrimas, pensando en cómo el destino se había burlado de ella.
¿Quién hubiera imaginado en sus sueños más locos que terminaría en esta situación, acostada debajo de Él?
Cuando sintió su aliento cálido en el cuello, cerró los ojos y soltó un gemido.
Su miembro grueso seguía dentro de ella, palpitando con sensualidad y reclamándola como suya.
El peso de su cuerpo sobre el de ella era abrumador. Se sentía enfadada y asqueada de sí misma por haber dado ese paso.
¿Pero acaso tenía otra opción? ¡No la tenía! Eso era lo que la había llevado a su habitación.
Intentó contener el gemido cuando él le succionó el cuello, mientras su otra mano le manoseaba el pecho derecho.
El olor de su colonia varonil, fuerte y almizclada, la invadió por completo. Sintió que se perdía en la oscuridad, aunque se sentía culpable por su error.
Cometió un error garrafal por ser tan ingenua. Era vergonzoso, y ella lo sabía.
«No tienes idea de cuánto tiempo he esperado esto, pequeña, cuánto tiempo te he esperado a ti».