La caza del lobo

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Sinopsis

Phoebe Rousell finalmente está viviendo una vida normal luego de los rumores que destruyeron su familia. Ella cree que su cumpleaños 18, en halloween será como cualquier otro. Decide que esté año disfrazarse de Caperucita Roja, solo iría su fiesta para pasarla bien, pero, ¿qué pasará cuando un lobo furioso regrese? El mismo lobo por el que su familia fue destruida regresa del pasado para cazar a la Caperucita que también lo destruyó. ¿Los errores del pasado están perdonados? ¿Podrá Phoebe salvarse de aquel lobo? ¿O podrá el lobo tomar venganza por lo que le hicieron?

Genero:
Erotica/Thriller
Autor/a:
G. Ginie
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Phoebe después de mucho esfuerzo comenzó a tener una vida "normal".


Pues en un pueblo tan pequeño como en el que vivía todos sabían de todos. Nada permanecía oculto por mucho tiempo y los secretos rápidamente dejaban de serlo cuando estos se descubrían.


Su pasado la perseguía y sabía que no podría escapar de él para siempre, pero tenía la seguridad de que ahora todos la veían como una chica más de preparatoria.


No la mejor, pero si una más.


Phoebe antes de ser lo que era ahora, paso por etapas difíciles y más cuando un rumor destruyó su familia y tuvo que quedarse sola cuando su hermano mayor la dejó, la única persona que la comprendía.


Habían pasado 3 años en los que Phoebe no lo veía, ni sabía nada de su hermano. Suficiente tiempo para que ella sintiera como si él nunca hubiera existido, aunque por las noches recordara a su dulce hermano.


Ahora Phoebe tenía 18 años y era una chica totalmente diferente a la que fue cuando tenía 15 años, tenía amigos y era popular solo porque era genial y porque cambiaba de novio como de ropa interior.


Aún que los rumores casi estaban en el olvido, había veces en los que Phoebe sentía que los adultos la miraban y la juzgaban por rumores falsos.


31 de octubre, era el cumpleaños de Phoebe.


Camila, su mejor amiga, había organizado una fiesta de disfraces por su cumpleaños dónde posiblemente sucederían demasiadas cosas o quizá se aburriría lo suficiente como para regresar a casa temprano con su madre y comer el pastel que ese día le había preparado.


—Phoe —la voz de su novio la trajo de vuelta a la realidad.


Ella giró la cabeza hacia él, intentando recordar cuál era su nombre.


En los últimos años tuvo que salir con demasiados chicos para "demostrar" que esos rumores no eran ciertos.


—Hemos llegado —anunció el chico.


El auto deportivo estaba estacionado enfrente de la casa de Camila, de donde provenía música y gritos.


Ambos bajaron del auto y Phoebe intentó bajar el vestido rojo que era demasiado corto que si se agachaba estaba segura de que le verían las bragas.


—¿De qué se supone que estás disfrazado? —cuestionó Phoebe mientras se amarraba la capa roja.


—De pirata —el chico se señaló el rostro.


—Ya.


Phoebe miró extrañada la mancha negra en uno de sus ojos y asintió como si eso fuera lo más obvio, cuando en realidad creyó que era un intento de maquillaje de panda.


Ella se adelantó a entrar tratando de que sus amigos no supieran que ese chico era su acompañante, probablemente más tarde encontraría alguien mejor con quien pasar el rato.


Al entrar pudo ver el ambiente oscuro adornado como una fiesta de Halloween, no tuvo que hacer mucho para encontrar a Camila, estaba en las escaleras besándose con una chica.


—¡Feliz cumpleaños, Phoebe! —le gritó una chica en cuanto la vio.


Phoebe sonrió y se dejó abrazar por Daniela, la hermana de Camila.


—Este año eres Caperucita Roja —se rió, mirando el disfraz.


—Ajá, no tuve tanto tiempo para pensar en algo mejor —contestó.


—Tal vez tengas suerte y encuentre a tu lobo feroz.


Phoebe puso los ojos en blanco ante las cosas tontas que estaba diciendo la chica gracias al alcohol. Daniela la jaló hasta la barra y la hizo tomar varios tragos que pronto harían efecto.


Vio que aquel chico con el que estaba saliendo esta semana la estaba buscando, por lo que se escabulló entre la gente hasta el pasillo oscuro donde solo había parejas manoseándose.


Iba volteando atrás asegurándose de que aquel tonto chico no la siguiera que no vio a la persona con la que chocó.


—Deberías fijarte por donde caminas —espetó ella, molesta cuando casi cae.


Miro hacia arriba encontrándose con un chico con una máscara de lobo, lo cual le causó una pequeña risa ante lo irónico que era.


—Eres tú la idiota que no vio por dónde iba —respondió él.


Phoebe sintió un escalofrío recorrer su cuerpo ante la voz ronca del chico. Con curiosidad lo escaneo de pies a cabeza viendo que estaba tan fuera de lugar de no ser por la máscara que cubría su rostro, ni siquiera le importó que la insultara.


Phoebe le gustaba un poco o más que un poco que la humillaran verbalmente.


—¿Quién eres? No parece que asistas a nuestra preparatoria —dijo ella ladeando la cabeza.


—¿Eso importa?


—Ah, te colaste en está fiesta, ¿no es así? —sonrió.


El chico guardó silencio y Phoebe disfrutó eso, pero había algo que la incitaba a quererlo cerca.


Quizá era por esa aura oscura y misteriosa que tenía o que parecía alguien mayor con ese pantalón negro de vestir, la camisa blanca a la medida con los primeros botones abiertos y ese aspecto maduro.


Phoebe nunca había salido con alguien como el chico de la máscara, la mayoría eran chicos de su edad lo bastante estúpidos como para saber algo.


—¿Quién eres? —volvió a preguntar.


—No creo que te guste saber quién soy —respondió esta vez él.


Phoebe se mordió el labio intrigada con la emoción burbujeándole en el estómago y las piernas temblando.


—Uh, me gustan los misterios y las adivinanzas —dijo Phoebe sonriendo y acercándose a él.


El chico sonrió arrogante tras la máscara, pues él la conocía tan bien que acertó correctamente en cómo atraer su atención. Ahora tenía a Phoebe Rousell frente a él, justo como quería.


Phoebe fue directa y se acercó llevándolo a la puerta detrás de él. Cerrando cuando ambos estuvieron en la habitación alejados de los demás y en la oscuridad.


—Al parecer, Daniela tenía razón y encontré a mi lobo —se rió.


Él le cortó la risa cuando la estampó contra la pared tomándola por el cuello con tanta fuerza que Phoebe sintió miedo por varios segundos hasta que sintió unos labios fríos sobre los suyos.


La falta de aire hacía que te sintiera mareada, pero la sensación agresiva de aquel beso la hizo chorrear entre las piernas.


El lobo se separó y soltó una risa incrédula ante la reacción de la chica.


—¿Estás disfrutando esto?


Phoebe se sorprendió a sí misma haciéndolo, nunca experimentó algo así.


—Eso creo —dijo con algo de dificultad al tener aún la mano del lobo sobre su cuello.


—¿No tienes miedo? —cuestionó él cerca de su rostro.


Ella negó.


Pero sí la luz hubiera estado encendida y viera el verdadero rostro del lobo, entonces ahí sí le hubiera temido a aquel hombre.


—Podría terminar con tu vida tan fácil y no podrías evitarlo —amenazó apretando su agarre.


Eso dejaría marcas en la piel de Phoebe, pero ella estaba tan caliente y extasiada como para fijarse en ello.


—Pero no lo harás —aseguró.


—No me conoces.


—Si quisieras hacerlo, ya me hubieras matado —sonrió intentando acercarse al lobo para besarlo.


Él se alejó y tensó la mandíbula sintiendo que aquel odio que sentía por Phoebe se intensificaba con cada palabra que salía de su boca, pero también se encontró a sí mismo con una erección que lo hizo sentir asqueado.


Ya no podía dar marcha atrás, no podía detener su venganza cuando ya la tenía ahí frente a él.


—Si que eres una pequeña puta muy atrevida —siseó el lobo.


—Puedo serlo sí así lo deseas, lobo —contestó ella.


Phoebe llevó una de sus manos al cabello de él y lo acercó para volver a besarse. Ella sintió tanto en ese desenfrenado beso, fue tan duro y sin sentido que pronto el sabor a sangre se hizo presente.


El lobo le soltó el cuello para ahora tocar los pechos de ella mientras la tenía gimiendo y restregándose como una total desesperada.


—Por favor —suplicó ella—. Hazlo.


—¿Quieres que te folle? ¿Ah?


—Sí, sí.


—Bien, tú lo has pedido.


El lobo sonrió con crueldad, olvidando la moral, la culpa o el remordimiento por el hecho de que iba a follarse a su pequeña hermana menor.


Porque Lenn Rousell había regresado para joder a su hermana por todo lo que ella le hizo hace tres años en los que comenzó a odiar a la mentirosa que descubrió que era.





Los próximos días estaré subiendo los capítulos, espero lo disfruten.


Feliz Halloween.


G. Ginie.