One
Jungkook se despertó temprano esa mañana, sintiendo el latir acelerado de su corazón. Se levantó de la cama con cuidado, tratando de no hacer ningún movimiento brusco que pudiera empeorar su condición cardiovascular. Caminó lentamente hacia el baño, apoyándose en las paredes para mantener el equilibrio. La enfermedad que padecía desde pequeño le había robado la fuerza y la seguridad en sí mismo. Jungkook tenía una afección cardiovascular que hacía que cuando se levantaba de estar tumbado o incluso sentado la habitación se veía casi como describía la gente como se ven las cosas cuando andan borrachos.
Después de asearse, Jungkook se dirigió hacia la cocina, donde su fiel compañero, Bam, lo esperaba con ansias. Bam era un perro de raza dóberman,entrenado especialmente para ayudar a personas con discapacidades, especialmente la suya. Desde que lo adoptó, se habían vuelto inseparables. Bam podía sentir cuando Jungkook estaba a punto de desmayarse y le daba tiempo suficiente para buscar un lugar seguro donde caer. O bien lo ayudaba mordiendo suavemente su pierna, Jungkook encontraba un sitio donde se sentaba y bam le traía sus medicinas y una botella de agua.
Jungkook se sentó en la mesa y observó cómo Bam comía su desayuno. Aunque el perro era su mayor apoyo emocional, Jungkook no podía evitar sentirse solo. Su condición le había robado muchas oportunidades de tener una vida social activa. Tenía miedo de lo que la gente pensaría de él si se desmayaba repentinamente en medio de una conversación o en una situación incómoda. Pero aún así le gustaba mucho ir a la universidad, le hacía sentir como una persona normal. Aunque por su condición no iba a muchas clases y de las clases a las que iba se quedaba con un 45% algunas veces, de verdad, de no ser porque tenía informes a montones los profesores lo suspenderían de inmediato. Aún así necesitaba un tutor para esos días en los que no se pudiese ir a la universidad. Le gustaría que fuese mayor que el, misma carrera, y encima si era mayor ya habría pasado por esos exámenes y trabajos y lo podría ayudar.
Esa mañana, mientras navegaba por la web de la universidad en busca de soluciones para su problema, Jungkook encontró un anuncio que llamó su atención. "Estudiante ofrece tutorías a personas con dificultades académicas". El anuncio estaba acompañado de una foto de un chico sonriente llamado Jimin. Sin pensarlo dos veces, Jungkook tomó su teléfono y marcó el número de contacto.
Jimin, por otro lado, era un estudiante universitario dedicado y amable. Le encantaba ayudar a los demás y se había ofrecido como tutor para poder compartir sus conocimientos y hacer una diferencia en la vida de las personas. Estaba emocionado por la oportunidad de ayudar a alguien más.
Cuando Jungkook llamó, Jimin aceptó de inmediato. Acordaron reunirse en la biblioteca de la universidad al día siguiente. Jungkook estaba nervioso, pero también emocionado por la posibilidad de recibir ayuda y tal vez hacer un nuevo amigo.
Al día siguiente, Jungkook llegó temprano a la biblioteca y encontró un lugar tranquilo para esperar a Jimin. Pasaron los minutos y el chico no aparecía. Jungkook comenzó a preocuparse, preguntándose si Jimin se había olvidado de su cita. Justo cuando estaba a punto de rendirse y marcharse, vio a Jimin corriendo hacia él, con el cabello desordenado y el aliento entrecortado.
"¡Lo siento mucho! ¡Tuve un pequeño problema y llegué tarde!", se disculpó Jimin, tratando de recuperar el aliento. Jungkook asintió, preocupado por la apariencia cansada de su nuevo tutor.
"Esta bien sunbae-nim..." dijo Jungkook con voz chiquita, bueno, con la voz con la que solía hablar de normal con gente nueva; era un poco tímido.
"Deja que me presente formalmente, me llamo Park Jimin, 26 años." Dijo alargando su mano para dársela a Jungkook y sacudirla vigorosamente en un saludo de manos que hizo que Koo se marease un poco, no sabía si por el movimiento o por el hecho de que el chico, que era excepcionalmente hermoso, le había tocado la mano.
"Jeon Jungkook, tengo 24 años y..." se mordió el labio, no sabía si contarle que tenía POTS, le parecía muy agradable, y no quería asustarlo, así que lo haría en un futuro.
"¿Y?" Pregunto Jimin sentándose a su lado en la biblioteca y mirándolo de una manera que hizo que Jeon se ruborizase.
"Que estoy encantado de conocerte..." susurro un poco avergonzado por la cercanía con el mayor.
Jimin sonrió suavemente al escuchar las palabras de Jungkook y se alegró de que el chico no pareciera incómodo con su presencia. Aunque había llegado tarde, Jimin estaba decidido a hacer todo lo posible para ayudar a Jungkook con su asignatura de historia de Corea.
"Yo también estoy encantado de conocerte, Jungkook", respondió Jimin mientras se acomodaba en su asiento. "Lamento mucho haberte hecho esperar. Tuve un pequeño contratiempo en el camino, pero estoy aquí ahora y listo para ayudarte".
Jungkook asintió con una sonrisa tímida, sintiéndose aliviado de que Jimin estuviera allí. A medida que avanzaban con la lección, Jimin demostró ser un tutor paciente y amable. Explicó los eventos históricos de Corea de una manera clara y concisa, asegurándose de que Jungkook entendiera cada detalle.
A medida que pasaban las horas, Jungkook se dio cuenta de lo apasionado que era Jimin por la historia de su país. Sus ojos brillaban mientras hablaba sobre los reinos antiguos, las dinastías y las luchas de independencia. Era evidente que Jimin amaba su cultura y estaba emocionado de compartirla con Jungkook.
A medida que pasaba la tarde Jungkook empezó a sentirse mal, realmente fatal, no se atrevía a sacar las pastillas porque la última vez se rieron de él y lo llamaron drogadicto. Así que con cuidado recostó su cabeza en sus brazos y cerró los ojos esperando al desmayo inevitable.
Jimin no se dio cuenta hasta que le hizo una pregunta, y en verdad habían pasado casi 20 minutos. Lo suficiente para que Jungkook se comenzase a despertar y pudiese fingir agotamiento, y disculparse por desvelarse. Jimin le aseguró que no pasaba nada, pero Jeon pudo ver que no le gustó.
Después de varias horas de estudio, Jimin finalmente se disculpó por tener que irse. Jungkook se sintió un poco triste de verlo partir, pero estaba agradecido por todo lo que había aprendido ese día.
"Gracias, Jimin", dijo Jungkook mientras se levantaba para despedirse. "Realmente aprecio tu ayuda y paciencia. Me has ayudado mucho con la asignatura, me estás salvando la vida."
Jimin sonrió cálidamente y se puso de pie. "No hay problema, Jungkook. Estoy feliz de poder ayudarte. Estoy seguro de que juntos lograremos grandes cosas en tu aprendizaje". Aunque estaba un poco molesto porque Jungkook se hubiese dormido, pero entendía que la historia era tediosa si no te interesaba mucho, y estaba claro que el chico necesitaba ayuda con esa asignatura.
Con esas palabras de aliento, Jimin se despidió de Jungkook y se fue de la biblioteca. Jungkook se quedó allí, sintiéndose inspirado y motivado para seguir aprendiendo. Sabía que con Jimin como su tutor, estaba en buenas manos y que su viaje de descubrimiento de la historia de Corea sería emocionante y enriquecedor.