Huyendo de Mí (Three-Shot)

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Nicolás Elena es un chico como todos, tiene miedos, prioridades, coas que le gustan... Una persona que la gusta; y ese justamente es el problema, quien le gusta y también con qué tipo de personas él se relaciona. Solo voy a decir que no tuvo los mejores amigos del mundo. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Esta es la historia de la infancia y adolescencia de uno de los protagonistas de mi historia "A Particular Teacher", por si quieres saber cómo continúa, en mi perfil encontrarás la historia. By: Matías.

Genero:
Drama/Other
Autor/a:
Matías
Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

¿Debo Tener Miedo...

“Imagen Mental”

Nicolás

Estaba todo muy nubloso, apenas y podía ver el piso por el cual tenía que pisar, estaba descalzo y el suelo muy helado, por lo que cada paso dolía, no mucho, pero aunque no viera muy bien mis pies por la niebla, sabía que un poco azules estaban.

Mis pulmones se sentían llenos de un oxígeno contaminado, y cada respiración que daba era como si inhalara humo, quería toser, pero debía mantenerme en silencio, pues no estaba solo, los viera o no, sabía que estaban ahí, ya que siempre están ahí, aunque me sienta solo, su presencia siempre está rodeándome y haciéndome sentir constantemente vigilado, como si hubiera ojos invisibles que me persiguieran.

«Debes hacerlo mejor, debes esforzarte más, hasta que sangres, hasta que sientas, hasta que vuelvas a la realidad» se escuchó una voz en mi cabeza.

—¿Qué? ¿En lo que estoy no es la realidad? —pregunté de repente y sentí como si hubiera despertado.




“Despierto”

No estaba dormido, no me acuerdo de muchas veces que haya dormido, pero me acuerdo muy bien de tus ojos, quizás pueda olvidar su color, que tan largas o rizadas eran tus pestañas, si había pecas cerca de ellos, pero jamás podré olvidarme de la forma en la que me mirabas.

«Esos ojos, marcaron un antes y un después, traté de que fueran mi cielo, lo que me agarró y hundió hasta bajarme al noveno círculo, el infierno de Dante por alguna razón se sentía tan familiar, casi como si fuera mi otro hogar, y tú fueras alguien a quien realmente le debería algo, alguien... especial, todavía me acuerdo de la sensación que me daba escucharte decir la más mínima cosa, cuánto odiaba oírte hablar» reflexioné.

Sí está todo muy confuso pido disculpas, es que mi vida no es un libro que tenga las hojas bien enumeradas, es como si quién escribiera mi vida hubiera comenzado bien, muy bien, para después introducirse alguna sustancia y comenzar a escribir sin parar, hasta el punto donde la letra ya no es legibles y cuando acaba una hoja solo la tira junto con las demás, como si no tuviera ningún miedo de que se mezclarán y después ya no saber cuál va a primero y cuál sigue.

Antes de mis 14 años tendré un par de recuerdos, cosas tontas, vergonzosas o simplemente recuerdos de cosas al azar. Y después vino la tragedia, conocí a la persona que decidí ponerle el nombre de “Innombrable”, lo sé, es un poco... raro, pero para alguien que estar con esta persona me llevó a qué casi me suicidara, pues ya verás que igual y no estoy exagerado tanto.

Pero mejor cuento cómo era la cosa para ponerlos en contexto:

Siempre fui un niño estúpido, alguien que si le decían que haga algo lo hacía, no pensaba solo reaccionaba, solo se movía, y justo cuando decidí tratar de tener amigos de vuelta, (ya que me había distanciado de los que tenía, no me acuerdo muy bien porque, quizás porque me era más fácil estar completamente solo, que con personas que cuando menos lo esperara me traicionarían, sí, aunque no quería tener ese tipo de pensamiento era algo que no podía controlar), pues decidí darle una oportunidad a esta persona con quién resulta que tenía que hacer un trabajo práctico, y pues, al inicio todo estaba bien, estaba muy bien, tanto que me sorprendí y me dejé llevar, pensé que sí, quizás había exagerado el pensamiento que tenía sobre las personas y tal vez no todas sean tan malas.

«Quiero golpear a mi yo del pasado, tan fuerte que hasta le deje un moretón o un labio partido también serviría» pensé.

Igual no todo fue mi culpa, esa persona sabía exactamente que hacer, como actuar, que decir para lograr impresionarme lo suficiente como para después cuando empezará a actuar de la forma en la que lo hacía me viera en la posición de tener que soportarlo, no importa cuan malo llegará a ser, con tal de no perder esa “bonita amistad”... mi única amistad.

Y bueno, así fue por un tiempo, estaba en el cielo, todo lo hacíamos juntos, íbamos a la casa del otro para hacer trabajos, los cuales sí o sí los habíamos con el otro, nos mandábamos mensajes para cualquier cosa, cualquier tontería. Por poco y no nos hacíamos compañía para ir al baño.

Siguió conquistándome hasta que solo pudiera pensar que nada más estando a su lado podía ser feliz, que le debía algo por la felicidad y los momentos que me estaba dando, que yo era un pobre indigente totalmente solo y ella era una buenísima persona con un corazón de oro que me dio un hogar, una familia y comida, por lo tanto le debía todo.

—¿Quieres saber que es lo más triste de todo? Que no sé la verdad, no sé cuánto tiempo pasé pensando eso, creyendo que esa era una verdad la cual no podía discutir, realmente no podía dimensionar otra cosa que no fuera eso. Estaba mal, estaba muy mal, solo, y creyendo las mentiras de alguien que yo pensaba que lo que quería para mí era mi bien, no solo llenar su corazón vacío de la peor forma que podía encontrar.




“Odisea”

«Me duele la cabeza, mi cuerpo se siente pesado, en mis manos y pies empiezo a sentir un hormiguero. Mis ojos están cansados y mi cara muy caliente; mi cuerpo ya no se siente como un cuerpo, y mucho menos mío, sino que es un saco de huesos, carne y piel el cual se mueve por un cerebro que tiene que moverlo porque... porque simplemente tiene que hacerlo, le guste o no, quiera o no, no se puede quedar quieto, porque si lo hace llamaré la atención de más personas y ya es suficiente que tenga que lidiar con solo una que me está haciendo pasar por todo esto como para tener que aguantar a más».

Y de repente, y como si ya supiera, como si ya estuviera en pleno conocimiento de que ya había caído ante ella, cambió, bueno, no sé si decir que cambió o decir que me trató como siempre había querido solo que tenía que esperar hasta que ya solo pudiera soportar que me tratara así.

Poco a poco sus lindas palabras y gestos buenos hacia mí cambiaron a palabras rudas, secas y frías y sus gestos amables, cariñosos y cálidos a gestos cortantes, de desagrado y con muy poco tacto.

«Y de repente, no es que me dejaras de tocar, es que cuando lo hacías dolía, me dolía la forma en la que agarrabas mi mano, tu sonrisa cuando me mirabas, tus ojos de asco cuando tenías que verme, tus pies moviéndose lejos de mi cuando yo me acercaba o estábamos al lado» recordé.

Aún me acuerdo cuando después de todos tus tratos de mierda hacia a mí, por un momento, un maldito momento, me olvidé de todo eso y pensé que te amaba, sí, hasta ese punto habías logrado derribar mis barreras y reclamar un lugar dentro de mí. ¿Y sabés qué es lo peor de eso? Que hasta me sentí mal, me sentí mal porque, ¿cómo yo siendo nada iba a poder amarte? ¿Cómo alguien que es todo como vos ibas a corresponderme? Es que hasta incluso después de los malos momentos que me hiciste pasar te hice un regalo y me dijiste que vos no me pediste que te hiciera ningún regalo, y que no te importaba que hiciera con el, pero que no te lo diera.

“¿Cómo puedes hacer las cosas tan mal? Se suponía que sabías de esto y mirá, mirá lo que hiciste. No está bien, para nada, no lo está. No te me acerques. Más te vale que no hagas bien esta vez. ¿Qué? No, no podes venir a mi casa. Te estoy viendo. ¿Por qué siempre tienes que ser tan raro? ¿Por qué no puedes ser normal? No te acerques”.

No entendía nada, digo la verdad, en serio, no entendía por qué eras así conmigo después de todos los momentos lindos que pasamos juntos, no sabía si había hecho algo mal o qué, yo jamás cambié cuando estuve con vos, pero en cambio...

Y de nuevo todo se volvió borroso.