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EL DOMINANTE

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Sinopsis

Libro 1 de la SERIE DIXON BOYS Cuando el mundo de Delilah se pone patas arriba tras un terrible divorcio, sus mejores amigas intentan animarla con un fin de semana en la montaña y una noche con un millonario DOM. Delilah, recatada y conservadora, conoce a Donovan, un dominante mayor y sexy... un "silver fox", como lo llaman las mujeres, y entre ambos saltan chispas en más de un sentido. No solo tienen mucho en común, sino que el sexo es increíble y Delilah nunca se ha sentido tan querida y deseada, viendo cómo cada una de sus fantasías sexuales se hace realidad; pero su tiempo juntos llega a su fin y ella debe regresar a su realidad. Donovan tiene previsto pasar dos años en Dubái por negocios, pero cuando un giro de los acontecimientos lo pone de rodillas, ambos deberán decidir si lo que sienten el uno por el otro es simplemente lujuria o... Amor. ESTE LIBRO ES EL PRIMERO DE LA SERIE DIXON BOYS. ¡ESTOS LIBROS NO PUEDEN LEERSE COMO STANDALONES! Temas oscuros... triggers. THE DOM está COMPLETO JASON está COMPLETO SULLIVAN está COMPLETO COOPER está COMPLETO BRYCE está COMPLETO SURPRISE DIXON está en proceso ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!

Estado:
Completado
Capítulos:
94
Rating
4.9 84 reseñas
Clasificación por edades:
18+

La palabra con «D»

—No soporto a tu exmarido. Qué imbécil.


Las dos mujeres levantaron la vista justo cuando un hombre entraba tropezando a la tienda. Estaba claramente borracho y de mal humor.


Delilah bajó la mirada en cuanto Brett entró a la tienda de novias.


—¿Qué quieres, Brett? —preguntó Millicent. Veía cómo su mejor amiga se encogía ante el padre de sus hijos—. ¿Buscas un vestido? ¿Tacones? ¿Un liguero? Sé que te vas a casar, pero tu noviecita puede venir solita a que la ayuden, pedazo de idiota. Ya pasaste por la licorería esta mañana, ¿verdad? Te huelo desde aquí...


—He venido a ver a mi exesposa, Millicent —bufó Brett—. No a hablar con erizos de mar.


—¿Erizo de mar? —Millicent frunció el ceño—. Soy toda una Ariel, desgraciado, infiel, maltratador de mierda.


—¿Cómo estás, Brett? —Delilah se puso entre los dos antes de que llegaran a las manos.


—Estoy bien —dijo él, evitando la mirada de Millie—. Tengo que pedir una cita para Miranda.


—Vaya, pues podrías haber llamado —dijo Delilah—. O haber entrado en internet para reservar.


Brett soltó una risita: —Quiero a los niños este fin de semana, D.


Millie se rio: —Ni hablar, payaso. No te tocan los niños este fin de semana y lo sabes.


—No estoy hablando contigo, engendro —dijo Brett—. ¿Qué me dices, Delilah?


A Delilah le temblaban las manos mientras observaba la mirada de Brett. Se fijó en sus manos y en sus gestos.


—Creo que no —dijo Delilah suavemente. Sus rizos pelirrojos se escapaban del moño que se había hecho esa mañana—. El juez dijo que yo me quedo con los niños por ahora. Tienes que aprender a controlar ese genio. ¿Estás yendo a las reuniones?


Brett puso cara de pocos amigos: —Estoy yendo a las reuniones, Delilah.


—Me alegro —sonrió Delilah—. Entonces podrás verlos cuando estés sobrio. Te huele el aliento a whisky a leguas.


—¡Maldita sea, D! —Brett dio un puñetazo en el mostrador—. ¡Tú me obligas a ponerme así!


—¿No es eso lo que decías cuando me pegabas porque se quemaba la cena? ¿O cuando se me cayó el relleno en Navidad? —preguntó Delilah mientras Millicent agarraba el móvil para llamar a la policía—. Creo que deberías irte. Ya sabes cuándo te tocan los niños, y las visitas son supervisadas.


—Zorra... —balbuceó Brett, saliendo de la tienda a trompicones.


—Respira, D... —dijo Millie. Corrió hacia la entrada y echó el cerrojo—. Solo respira, cielo. Todo saldrá bien...


Millie volvió al lado de su amiga en un segundo. La rodeó con sus brazos mientras Delilah rompía a llorar.


—Odio que siga viviendo aquí —dijo Delilah—. Sé que algún día va a intentar algo. Lo presiento.


—¡Qué va! Está demasiado borracho para hacer nada —Millie sonrió—. Llamé a la pasma para que lo paren pronto con el coche. Al menos no lo verás en unos días.


—Gracias —Delilah se secó los ojos—. No sé qué habría hecho sin ti y las chicas.


—Oye, ¿para qué servimos los erizos de mar? ¡Para dar caña!


—No sé... —dijo Delilah mientras salían de la tienda a la hora del cierre—. ¿Crees que debería hacerlo?


—Sí, llevas divorciada dos años —le dijo Millie, encendiendo un cigarrillo—. Te mereces salir y divertirte. ¡Que te echen un buen polvo y pillarte un pedo! Tus padres se quedan con los niños esta noche.


Delilah se rio: —No quería empezar de cero.


—¿Quién dice que tengas que empezar de cero? —preguntó Millie—. Solo vas a sacar tu lado más salvaje.


—¿Mi lado salvaje?


—¡Sí! —dijo Millie—. Ahora voy a asegurarme de que llegues a casa bien. Luego saldrás con nosotras a pasarlo en grande. Es más, olvida eso. ¡Voy a encargarme de que te pongas algo provocativo!


—¿Cómo de provocativo?


—Que se te vea el culo.


—Millicent...


—Vale, vale... que se te vean un poco las piernas entonces.


Condujeron hasta la casita de Delilah a las afueras del pueblo. La casa estaba extrañamente silenciosa sin los niños y los echaba mucho de menos. Ellos hacían que se olvidara de sus problemas.


—Este...


—Millie, no me pongo eso desde el instituto.


—¿Y qué? Te sigue quedando bien —Millicent le lanzó el vestido corto rojo—. Vamos a Boston, así que tienes que ir llamativa.


—No, yo...


—Vas a salir de Salem por una noche, nena. Solo... una... noche... —insistió Millicent—. Tacones rojos. Nada de manoletinas. Y el pelo suelto, hazme el favor.


—No sé yo —dijo Delilah mirándose al espejo—. Parezco una fulana.


Millicent se rio: —Bueno, ¡a las fulanas les echan polvos y eso es justo lo que vamos a hacer! Vamos a buscar "la d", como tú dices tan finamente.


—Millie...


—¡Deja de pelear con el erizo! —bromeó Millicent—. Venga. Coge tus maletas, el bolso y lo que sea. Prometo traerte de vuelta antes del domingo. Necesitas un poco de polla en tu vida. O mucha, ¡quién sabe!


—¡Es viernes! ¡Habías dicho solo una noche! —La voz asustada de Delilah hizo que Millicent frunciera el ceño. Le pasó el brazo por el hombro a su amiga y le dio un apretón cariñoso.


—¿Ah, sí? Pues te mentí, ¡porque nos vamos de fin de semana de chicas! —canturreó Millicent. Los grandes ojos verdes de Delilah se abrieron de par en par, entre el terror y la emoción de pasar el finde con sus mejores amigas.


—¡Y hasta tengo dinero para la fianza! ¡Vámonos de marcha!

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Bien escrito

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Bien escrito

Trama absorbente

42

Trama absorbente

Buenos personajes

46

Buenos personajes

Diálogos potentes

40

Diálogos potentes

Ver 10 comentarios anteriores...
author

Well, Brett seems like a real douche. I wonder where the girls' wild night of fun will lead them.

un año
1
author

You had me at Boston! I started reading the story with the Boston accent after that!! 😆😆 .. I'm in a neighboring state so I don't actually have said accent, but visited enough to know... Salem every October!!

5 meses
1
author

The story is off to a great start 👍☺️
It's just a little confusing when, without any line or some other sign, suddenly its moved on from the scene. You have to go back to check what just happened.
This probably has a word for it, but I don't know it 🫤

5 meses
1

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𝐿𝑒𝑟𝑦𝑚𝑖𝑛𝑗𝑘: Es buena aunq a mi parecer las cosas pasaron rápido y sin tanto desarrollo. Tiene algunos errores de ortografía y gramática pero fuera de eso esta bien.

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