Cuando nos dejamos ir

Sinopsis

Aunque este con otra persona, no dejo de pensar en Alice. En aquella hermosa chica que me regaló momentos increíbles. Yo... En verdad no quería dejarla ir. Los personajes no me pertenecen. Esto es Yuri aunque muy corto.

Genero:
Other/Romance
Autor/a:
Usuk
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Chapter 1

"Sentí haber encontrado a la correcta. 

El amor de mi vida.

Pero, la deje ir, me dejo ir...nos dejamos ir" - de Is Miss Her (La extraño)


Ni con el pasar del tiempo, ni siquiera con un nuevo amor, he dejado de pensar en ti, en nosotros, en lo que fuimos, en lo que pudimos ser y en lo que nunca seremos.


Es absurdo que justo ahora me ponga a hablar de ello. No tiene ningún chiste, no hay un motivo por el cual deba recordarte...o tal vez si. Es que me he dado cuenta de que no puedo dejar de quererte. Te extraño, por lo poco que he podido averiguar de tu vida sé que también me extrañas.


Alice, si yo te lo pidiera ¿volverías a intentarlo conmigo?. Imagino que estas con alguien. Al igual que yo. Pero que a esa persona no la quieres ni un poquito de lo que me quisiste a mí. 


« Enviar »


Emily se tapó la cara con la mano. Acababa de cometer una estupidez. Estaba traicionando la oportunidad que le había dado Arthur. Lo estaba engañando.


Por otro lado, era como un respiro. Le presionaba fingir que se encontraba de maravilla, feliz al lado de otra persona mientras que su mente lo seguía dirigiendo hacia una chica en especial.


Ver a su actual novio era un recordatorio de lo que no pudo ser con Alice.


Tantas veces se había repetido que dejara de pensar en ella. Ya debía superarla, seguir adelante como le habían sugerido todos sus amigos. 


Se despanzurró sobre la silla giratoria. 


Pasaron meses en los que cortaron comunicación. Sin acordar algo; se dejaron de hablar, ya no se buscaron más. No tuvieron una mágica o trágica, ya de perdida dramática despedida como en las novelas.


Se alejaron silenciosamente. Guardándose todo lo que querían decirse, ocultando que la falta de compañía les estaba matando por dentro.


Fingían ser fuertes al toparse por casualidad, ocultando sus tristezas por medio de risas forzadas y sonrisas falsas.


Por las noches lloraban sin contenerse, retorciéndose en la cama. Reviviendo lo bueno y lo malo. Sobre todo lo malo, aquello que las llevó a la separación. 


Creyó en que sería para siempre. No importaba lo estúpido que sonara la frase, de verdad se ilusionó. Posiblemente no lo hubiera hecho con nadie más, pues esas ganas de permanecer al lado de alguien no le habían surgido. Hasta que se topó con ella, una malhumorada inglesa.


No sabía bien como podía amar tanto a alguien a quien los defectos eran lo que más resaltaban de su personalidad. 


Supuestamente su persona ideal sería alguien que la entendiera, una persona que supiera escucharla y aconsejarla, que la aceptara en todos los sentidos, que la apoyara en las decisiones que fuera tomando. Alguien con una paciencia interminable y que la amara como a nadie.


Pero no.


Su vida no resultó como esperaba.


La persona de la que se enamoró no seguía un patrón basado en sus gustos. 


Sólo paso.


Gimió con algo de enojo.


En ciertos casos le fatigaba andar pensando en el pasado. Pero si no lo hacía...le daba la sensación de no poder avanzar, se estancaba por así decirlo. Una fuerza invisible le jalaba hacia atrás.


Algo en su interior no permitía morir aquel sentimiento. Aquella dependencia hacía la ojiverde.


Y es que su tonto corazón no se acelera con nadie más.


Solo había alguien que la hacía perder la cabeza, tirarse directo a la locura y esa era Alice.


¿Cuantas veces no se perdió en su mirada?


Ahora que ya no podía dar vuelta atrás, sus reflexiones tomarían un curso propio que ella no podría detener por más que lo intentara.


Debía dejarlos ser, que fluyeran a sus anchas, contenerse podría afectarle; como tantas noches en las que no pudo pegar ojo.


Revivía la primera vez que sus ojos se toparon con los de la chica, por unos días estuvo asustada de esa mirada salvaje, amenazante y que a la vez le hacía sentir expuesta; como si pudiera leer sus más profundos temores, era como estar desnuda.


Nadie en toda la vida la había hecho sentir débil, frágil...viva. Porque Alice despertó un sentimiento que llevaba dormido durante mucho tiempo. La emoción fue intensa, todo afloró pero no encajó.


Fue algo demasiado fuerte como para soportarlo, al final terminó por quebrarse.


Si tan solo en su debido tiempo hubiese sido un poco más fuerte; las cosas hubiesen tomado un rumbo completamente distinto. Con suerte hubieran seguido juntas recorriendo un largo camino donde podrían perderse pero al final volverían al camino recto.


Si las dos hubieran peleado por su relación se evitarían tanto dolor.


Adiós a la penosa necesidad de extrañarla mientras esta en los brazos de alguien más. 


Se enderezó de golpe al escuchar el sonido proveniente de la computadora.


"Te extraño como no tienes idea. Lamento si las cosas no funcionaron. Perdón por herirte, estar juntas solo causó que nos destruyeramos. Fue una relación tóxica donde ninguna quería alejarse. Preferimos ser masoquistas hasta llegar al límite. ¿Sabes qué es lo peor? Que yo aún quiera volver, recuperar lo perdido contigo. En mi cabeza no cabe la idea de no incluirte en mi futuro. Me quisiste de una forma única, no me merecía tanto amor. Créeme intente de todo para olvidarte, pero simplemente no puedo, haga lo que haga no puedo simplemente decirte adiós.


Estoy de acuerdo en empezar de nuevo. Comencemos por recobrar nuestra amistad, ¿te parece?"


Sus ojos de un azul claro se movían con rapidez, releyendo sin poder creer en lo que veía. Estaba anonadada. 


Se levantó de golpe tirando la silla de paso. Pegó sin ningún cuidado sus manos al la cara.


Los ojos se le llenaron de lágrimas. Se estaba presentando una oportunidad que no podría rechazar por nada del mundo.


Esos nuevos mensajes no fueron otra cosa más que ilusiones. Porque no importo cuantas ganas de volver tuvieran. Una vez ya se habían rendido. Era obvio que no existía una segunda oportunidad para estas dos.


Ignorarían esa posibilidad.


Después de pasarse el día hablando sobre los meses que no estuvieron al pendiente; se dejaron de hablar, otra vez. Ya era definitivo.


Se dejaron ir. No podrían recuperar todo lo que perdieron en aquella separación.


No estaban destinadas a estar juntas.


Porque el amor florece pero cuando se marchita rara vez vuelve a dejar semilla.




Fin.

Ok, esto es corto. Pero fue muy significativo para mí. Hace años que lo escribí. A esa persona que me quiso como nadie lo ha hecho. Si un día lees esto te pido perdón. Yo era una niña que no sabía cómo funcionaban las relaciones. Lo siento.

A todas las demás personas. Les deseo una hermosa navidad. ¡Que el amor por hetalia siempre prevalezca!