Chapter 1
«Vamos, vamos, inhala, exhala. Bien, vas bien, vamos bien. Hasta ahora la única persona en que puedes confiar es en ti misma. Sakura ahora más que nunca te necesitas, necesitas fuerza para hacerle frente a la realidad. Ya no más huidas, ya no más escapes fuera de la realidad. Las cosas son como son y tienes que aprender a aceptarlas. Es parte de la vida. Recuerda: es momento de que vivas. ¡Deja ya de limitarte a existir! » fue lo que se dijo en pensamientos.
« Finge que todo esta bien. Hazlo por la gente que amas, ellos no merecen pasarla mal sólo porque tu no puedas lidiar con la situación que te ha tocado. Mira, cada quien esta pasando por una lucha interna. Cada quien esta tratando de ser fuerte y tú no te quedaras atrás. Claro que no »
Quería echarse a correr. A donde fuera, con tal de desaparecer. Lejos, lejos, donde el dolor no la alcanzara.
Su corazón le pedía sacar a gritos lo que guardaba dentro. Liberarse de aquella carga pesada e inútil. Aunque no le gustara admitirlo, necesitaba de alguien que le dijera que lo malo pasaría, que pronto las cosas mejoraran. O algo así de "ven, veo que necesitas un abrazo".
—Ve~
Caminaba por los pasillos del colegio. Ni siquiera se fijo cuando terminaron las clases. No supo ni como llegó hasta ese punto. Se había dejado consumir por su mente. Le pasaba muy seguido, cada vez que algo la atormentaba.
Feliciano se lanzó a abrazarla, eso si, con cuidado de no lástimarla. Aunque ella realmente sintió que se derrumbaría ahí mismo. Estaba cansada. Llegaría a casa para dormir un buen rato. Lo necesitaba. Necesitaba dejar de existir.
—Ve, pareces preocupada.
Lo estaba.
—No, no, Feli, estoy bien. Disfrutaba de la caminata. Fíjate en las ventanas, el atardecer me causa nostalgia.
El italiano siguió abrazándola, dirigió su vista hacia las enormes ventanales que se hallaban a un lado de ellos. La luz que entraba no era muy luminosa, era de esas que se tornan naranjas. De esas que te causaban una extraña tristeza por ser el termino de un día maravilloso.
No tardó en ser derribado por el golpe de un libro en la cabeza.
—¡Qué te he dicho que acercarte a ella!
El inglés le hablo con un tono de voz grueso y amenazante.
—¡Doitsu, doitsu, salvame!
Se levantó veloz, incluso abrió sus ojos color ámbar; estaban llenos de terror y tan pronto como vino se fue.
Sakura volteó a ver su chico:
Kirkland era bastante celoso.
Para Sakura no representaba problema alguno. Le gustaba que le celaran. Puede que no sea lo correcto. Sin embargo le daba la sensación de ser importante, al menos para alguien.
—No ha hecho nada.
El ojiverde se dio la vuelta. Sus ojos dejaron de brillar con rabia. Su mirada de ablando.
—¿No te estaba molestando?
« No, de hecho me hacía sentir un poco mejor »
—No, tranquilo.
Se acercó para darle un beso en la mejilla.
Kirkland admitió para si mismo que debía bajarle un poco a su locura. Sakura era lo más valioso que tenía y perderla por su estúpida inmadurez no era una opción agradable.
Como era costumbre le agarró la mano. Él era cálido. Un chico sensible pero poco demostrativo.
Puede que por eso haya tomado el riesgo con él de tener una relación. Pues el inglés sentía las cosas con más intensidad que alguien común pero no lo demostraba a cualquiera. Para él todos eran sus enemigos. Exceptuando las personas que quiere.
—Tienes algo.
—No es nada.
Quería llorar. Contarle hasta la ultima palabra que llevaba tragándose desde hace tiempo. En el fondo sabía que no lo haría. Amaba a Arthur, por lo tanto no lo aquejaría con sus problemas. Lo enfrentaría sola como debía ser.
—¿Qué tienes? Tu mirada luce apagada. Esos ojitos cafeces no tienen la misma luz de siempre.
« Pues...verás. Hace poco me entere de que mi padre se droga. Y eso me ha partido. Estoy decepcionada porqué él para mí ha representado lo que yo conozco como "un hombre que me protege de la escoria del mundo". Enterarme por otra boca y comprobar que es cierto me ha dejado con ganas de tirarme al suelo a llorar.
La decepción me hace un nudo en la garganta. A pesar de verlo con mis propios ojos soy incapaz de poder creer que de verdad esto este pasando. En mis dieciséis años de vida por mi mente nunca paso la idea de mi padre fumando marihuana. Ahora entiendo la veces en que llegaba a casa solo para golpear a mamá. Ahora entiendo esos arranques de ira, queda claro el porqué parecía tan ido en ocasiones »
—No es nada, cariño— se puso de puntatas para darle un casto beso en los labios. Estiró las manos para acariciar el rostro de su amado.
Debía ser una chica fuerte, por ella y por los demás. Después de todo no era la única a la que la vida le pegaba con dureza.
Abrazó a Arthur con fuerza cómo si quisiera fundirse en él, escondió la cara en el hombro del inglés.
El aroma que el desprendía la consolaba de alguna forma.
Él la tomó por los hombros para separarla y darle un beso en la frente.
Eso hacía que el corazón se le llenara de calidez.
—Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea. Yo estoy aquí para protegerte.
Fue como si la hubieran salvado, le dió la sensación de ser sacada del mar en el que se estaba ahogando. Años atrás había rogado porque alguien viniera y le dijera eso. Ahora ya no necesitaba protección, podía valerse de si misma. Aun así fue un alivio escucharlo. No estaba sola.
Y ese era el mejor regalo del mundo.
—Gracias
« Te lo agradezco de todo corazón, mi amor. No sé que viste en mí, pero por favor no dejes de hacerlo nunca. Quédate el resto de la vida a mi lado, por favor. Aún sin conocerme lograste amarme. Gracias Arthur. No tienes ni idea de lo que has hecho por mí. Me has salvado.»
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Fin.
Espero que a alguien le haya gustado este pequeño one-shot. Lo hice con cariño.