Chapter 1
—Vamos, Monse...
—Mmm...no lo sé. No estoy segura de que sea el momento adecuado. Estoy asustada. En la noche me pongo más sensible de lo normal, mis miedos toman fortaleza y a veces consumen mi mente. Es cuando mis fuerzas flaquean, soy vulnerable a cualquier cosa —de vez en cuando se trababa en algunas palabras, pues no estaba muy acostumbrada a expresarse en ningún sentido. (Vivir con una familia que te hace callar todo tiene sus consecuencias).
—Te entiendo...
Ambos son como almas afines. Pasaron por cosas parecidas, él también sabe lo que es tener una familia que te controla, te oprime y quiere moldearte a su semejanza. Pero te dan la espalda cuando demuestras que no estás hecho para seguir sus pasos. Pedro sacude su cabeza no queriendo empeorar la situación. Necesitaba calmarse. Las manos aún le temblaban.
—Creo que posiblemente mañana no despertemos con vida. Sabes me dan ganas de llorar ahora mismo, estoy asustada, Pedro. Me da tristeza imaginar que nunca podremos cumplir nuestros sueños. Yo quiero pasar el resto de mi vida a tu lado y tú estas dispuesto ha hacer lo mismo. Pero...
Un nudo se le forma en la garganta. El temblor fue en la tarde. La alarma sísmica nunca sonó. Por eso se quedaron en casa, nunca esperaron ser sorprendidos por un gran sismo, desayunaban pan con café en su pequeño departamento donde vivían en un gran edificio, una unidad de gente de clase baja o media.
Les tomó desprevenidos cuando todo comenzó a tambalearse. El ligero movimiento duro un segundo, después vino el verdadero temblor que sacudió su hogar de arriba hacia abajo. Las lámparas colgantes golpearon el techo, las puertas abiertas se cerraron de golpe, las tazas y los vasos cayeron haciéndose trizas en el suelo.
El corazón se les aceleró y se miraron cómplices, tenían un pensamiento en común: huir de inmediato hacia la calle.
Pero no podían.
No podían abandonar a sus visitas. Justo la noche pasada habían llegado los abuelos de Monse, se habían quedado a dormir y seguramente las fuertes sacudidas ya los había despertado. Ambos se tomaron de las manos queriendo encontrar fuerza en el otro, y corrieron hacia el segundo cuarto, se aferraron con fuerza, intentando no caer. En ese momento no sintieron sus propias piernas. Cada músculo se entumecio, recorrer esa corta distancia fue todo un reto. Al llegar la pareja mayor los veía con pánico.
Ellos eran muy mayores y no lograrían bajar por las escaleras, solo se tropezarían haciéndose daño.
El edificio parecía brincar.
Se pegaron a las paredes rezando para que la estructura no se hiciera pedazos y los sepultara.
No quería ver a su gente morir llenos de terror. Ella no quería morir.
No ahora que las cosas mejoraban en su vida.
El edificio dejó de saltar para empezar a moverse en círculos. El momento se hacía eterno.
De verdad que parecía que su hogar iba a caerse. Se iba a derrumbar, la estructura se quebraría. Escuchaba sus fuertes latidos mientras que sentía el corazón a punto de salirsele por la garganta.
Se iba a romper, quedarían aplastados por la pesada estructura. No iban a salir vivos. Era cuestión de tiempo para que sus vidas se apagaran como una vela. Un solo soplo más y todo se vendría a abajo.
El terrible miedo se instaló helado sobre su estómago.
El sismo terminó.
Estaban vivos.
Las piernas le temblaban y las lágrimas se le acumularon en los ojos.
Contuvieron el aire por varios segundos más.
Nadie dijo nada, no hacía falta.
En su hogar mostrar miedo era una señal de debilidad. Por lo que intentaron aligerar el pesado ambiente con algunas bromas tontas o comentarios fuera de lugar.
Pero eso no hizo nada para quitarle el pesado miedo de encima.
Trató de hacer sus actividades cotidianas con normalidad. Fue difícil mover sus tiesos pies. Sin embargo logró ir a la tienda para comprar un poco de jamón.
La gente asustada como ella, venía en montones a comprar un cigarrillo para calmar los nervios. Todos venían temblorosos, con ojos nerviosos y mucha ansiedad.
—Deja de pensar tanto, te hará daño. Te lo he dicho tantas veces: ¡Vive, vive! ¡Tienes que vivir!
Pedro se acostó a su lado, le tomó la cabeza con suavidad para luego depositar un beso en la frente.
Cuando él hacía eso a ella se le derretía el corazón de ternura. El miedo seguía presente, no obstante, ya no dominaba su cabeza. La ojimiel lo abrazó.
Él también merecía consuelo. Él también era humano.
—En cierto modo tienes razón. Puede que hoy en la noche se acabe todo. Por eso mismo debemos disfrutar de esta noche. Muy pocas veces tenemos la oportunidad de disfrutar noches como esta: donde hay tranquilidad. —la palabra se sintió rara. El suceso tan fuerte le hizo censurar aquella esperanza; calma.
Monserrad se quedó en silencio. Sus pensamientos se volvieron escandalosos.
« Noches como estas, noches como estas »
Noches como estas donde no te están asaltando, como aquella vez en que estaba tranquila en el transporte cuando se subieron dos tipos apuntándoles con armas. En aquella ocasión perdió sus llaves, su dinero, sus trabajos del colegio y su celular, los bienes que tanto esfuerzo le costaron conseguir. De seguro esas personas no sabrían que hacer con sus cosas, puede que ni siquiera les sirviera de algo.
Noches como esa en que ya no vivía con sus padres. Cuando tenía que levantarse a las tres de la mañana porque mamá lanzaba gritos mientras papá la golpea sin un motivo justificable.
Ama a sus padres, pero prefiere verlos muy de vez en cuando. Ellos no son el tipo de gente que quiere tener cerca, en especial a su padre. Sabe lo mala persona que es él, (no puede evitar quererlo, él la crió y la amo a su manera).
Noches como esa en que no esta peleada con Pedro porque este la haya lastimado sin querer.
Noches como esa, en la que tenía luz y agua.
Noches como esa en que no esta peleándose con desconocidos por razones absurdas.
Noches en que no se esta inundando la ciudad por las intensas lluvias y la basura que tapan las coladeras.
Noches como esta en que no se esta matando por sus estudios. Por no fracasar, por pelear para conseguir un lugar.
Noches como esta en que no hay nada que pueda perturbarla.
Aún.
Hace un día antes México había vuelto a tener uno de esos devastadores sismos a eso de la una con catorce minutos comenzó el sismo. La alarma en ningún momento sonó. Estuvo segura de que por poco el edificio se vendría a bajo. No tuvo ni siquiera tiempo de salir. Realmente nadie lo tuvo. Un edificio frente a su casa se había desmoronado matando a los que se encontraban dentro. Su propia amiga había quedado sin hogar porque su edificio se daño pero no se derrumbó.
El lugar donde ella vivía no iba a aguantar una tercera vez. Le asustaba la idea de que se cayera. Su casa, su hogar. Todo su tiempo, su esfuerzo, su vida peligraba. Y no había forma de que evitara la catástrofe. Nadie podía evitarla.
Los catástrofes naturales eran los peores: incontrolables, impredecibles, aterradores y con grandes consecuencias.
Era cierto: no había muchas noches como esa.
Puede que hasta sea la última.
La idea la asustaba muchísimo.
Adiós futuro.
Adiós sueños.
Adiós a sus seres queridos.
Adiós mundo.
—Hagamos el amor— Pedro le susurró cerca del oído. No era el mejor momento para proponérselo. Pero tampoco iba a declinar la oferta. Necesitaba liberarse del miedo.
De esa forma se perderían en su propio mundo. Ya no importaría si tenían que irse al otro lado. Solo serían ellos dos en este preciso momento, pasara lo que pasara juntos se quedarían. Así lo habían prometido. Eran un equipo.
Se amarían y se cuidarían hasta el final.
Disfrutarían de la noche. Porque había pocas noches como esa. Donde aún seguían con vida.
Fin.
Ok entiendo que muy hetaliano no es. Estoy de acuerdo con eso. Pero pues inventar esta pequeña historia ficticia de alguna forma me ayudó a pasar ese pinche susto del temblor del 2017(?
Así que espero que aunque sea haya sido entretenido ;3.
Ahora lo he editado un poco. La verdad he superado ese terrible y angustiante miedo. Este año del 2021 hubo otro sismo aunque, gracias a Dios, no fue tan fuerte como el del 17, y fue en círculos. Volví a estar asustada pero los nervios no me tragaron. Y aquí mi pequeño one-shot de septiembre. Espero lo hayan disfrutado. Y si tienen experiencias sobre temblores no duden en comentarlo. ¡Es interesante leer los puntos de vista de los demás!