Capítulo 1 - Cumpleaños
Bajando de las escaleras, con un vestido pegado a su cuerpo escultural, Lorena sonreía a todos los presentes, en su cumpleaños número dieciocho, entre ellos se encontraba Horacio su padrastro, aunque ella lo consideraba su padre, ya que se caso con su difunta madre cuando ella tenia tan solo un año de edad.
El hombre de cuarenta y ocho años no podía dejar de ver cada movimiento de su hijastra, se parecía mucho a su ya fallecida mujer, su piel morena, ojos achinados, pelo oscuro y lacio hasta la cintura — Gracias por la fiesta papi — Ella se acercó al hombre que consideraba su padre para darle un beso tierno en la mejilla.
— Lo mejor para la mujer mas linda del mundo, aunque el vestido que elegiste deja completamente a la vista tu pierna derecha.
— Es un vestido muy elegante, no empiece con tus comentarios anticuados — Le volvió a dar otro beso y siguió saludando a los invitados, aunque Horacio no pudo evitar mirar sus nalgas que se marcaban en ese vestido.
La noche trascurrió con normalidad, todos los presentes quedaron encantados con la fiesta, Horacio era dueño de un pequeño supermercado, y los gastos de la fiesta fueron demasiados, pero por Lorena el aria cualquier cosa.
Al final de noche se llevo a su querida Lorena a su casa, ella se durmió al subir el auto, por el cansancio de bailar con sus amigas y de tomar alcohol, ella no estaba acostumbrada a tomar ya que se lo habían prohibido, pero desde ese día ya era una adulta su papi no podía decir nada.
Una vez en su casa la cargo en sus brazos como su fuera una niña, o una pareja de recién casados, con mucho cuidado la llevo a su cuarto, una vez en la cama no pudo dejar de admirar lo bella que era, sin darse cuenta en un descuido estaba tocando su suave y escultural rostro.
Sabia que debía controlarse, pero se dijo a si mismo que solo le sacaría el vestido para que pueda dormir cómoda, con mucho cuidado caso su vestido, ella quedo con su diminuta ropa interior de color blanco, fue ahí que perdió por completo el control.
Sus manos comenzaron a recorrer todo el cuerpo de esa bella joven, y cuando no fue suficiente, su boca recorrió el cuello, la panza, hasta que levanto su sostén dejando a la vista sus dos pezones rosaditos, que recorrió con su áspera lengua probando su rico sabor.
El hombre se había olvidado por completo que la había criado ah esa bella joven, ahora la veía como un pesado de carne sabroso, bajo entre las piernas de Lorena sacándole su diminuta tanga en un movimiento hábil, de esta forma sus ojos quedaron a apenas centímetros de los labios vaginales de la morena.
Sin dudar paso su lengua en esa vagina virgen de abajo hacia arriba llegando a su clítoris, una y otra vez, notando que el cuerpo de Lorena recibía con aceptación ese estimulo, ya que cada vez podía saborear más sus sabrosos jugos.
Un pequeño movimiento del cuerpo de Lorena fue suficiente para que el hombre que parecía poseído se detuviera en seco, miro el rostro de la jovencita, tenía miedo que se haya despertado, pero para su suerte ella seguía durmiendo como un ángel.
Con su hijastra desnuda, con las piernas abierta, y su vagina ya lubricada, estaba cumpliendo el sueño de cualquier hombre que conociera a esta belleza, solo faltaba meter su dura verga y convertirse en su primer hombre, pero si hacia eso podría ir preso, además nunca más vería a Lorena, eso seria peor que la muerte.
Respiro profundamente tres veces, para enfriar su mente y su verga, cosa que funciono a la perfección, ideo un plan que lo pondría en una posición de poder verdadero frente a su hermosa hijastra.
Al otro día cerca del mediodía, Lorena intenta abrir sus ojos, pero el dolor de cabeza era demasiado, fue en ese momento que se dio cuenta que se dejó llevar por la bebida, era la primera vez que tomaba en su vida su cuerpo no estaba acostumbrado.
Cuando al fin hizo un esfuerzo abrir los ojos se dio cuenta que no estaba en su cuarto, era el cuarto de su padre que estaba durmiendo a su lado casi desnudo, el hombre rellenito solo tenia un bóxer de color negro, pero empeoró más la situación de la joven cuando se dio cuenta que ella estaba completamente desnuda — NO — Se tapo con las sabanas lo más rápido posible.
Fue ese grito la señal para actuar de Horacio, que estaba esperando pacientemente que Lorena despertara — Buenos días mí amor, como te sientes después de la borrachera.
— ¿Qué me has hecho papi? — Una lagrima comenzó a recorrer por su mejilla.
— Jamás aria nada contra tu voluntad preciosa, de verdad no recuerdas nada — El agarro la mano de la joven que estaba temblando.
— NO, tome demasiado ¿me violaste? — se largo a llorar con todas sus fuerzas.
— Jamás — La abrazo con todas sus fuerzas a ese cuerpo desnudo y continúo hablando — Anoche te presentaste desnuda mientras yo dormía.
Lo miro fijo a su padre y le dijo — Cuéntame por favor que paso anoche.
Sin dejarla de abrazar con una mano en la cintura y la otra sosteniendo su mano, comenzó su falsa historia — Anoche cuando yo dormía después de la fiesta me desperté cuando sentí tu boca sobre mis labios.
— Que, te bese mientras dormías.
— Si, pero yo te detuve, y fue ahí que dijiste algo que jamás espere escuchar de tu boca, papi quiero que me hagas tu mujer.
— Dios mío, el alcohol nos hace decir cosas que no queremos.
— Que no queremos, pero deseamos — Horacio se atrevió a sonreírle y continuo con su historia — Me volví a negar diciéndote que estabas borracha, fue en ese momento que me agarraste la verga y me dijiste: la quiero dentro mío ya.
Lorena inconscientemente llevó su mirada en la entrepierna de su padrastro notando que su miembro marcaba a lo largo de bóxer, sin duda la tenía muy dura, fue la primera vez se pregunto que se sentiría tener esa verga dentro de su cuerpito. Con mucho miedo a la respuesta, pregunta — Me la metiste papi.
— Como sabes yo jamás te mentira, cuando te vi desnuda, con tu bella vagina mojada, dispuesta a convertirte en mi mujer, deseé poseerte como nada en el mundo, pero me contuve por que estabas borracha.
— Entonces papi porque estoy desnuda en tu cama.
— Porque anoche no te querías ir, fue entonces que te dije que dormiríamos juntos, pero sin hacer nada, luego me volviste a besar en la boca y te dormiste abrazada a mi pecho.
La joven quería ser tragada por la tierra o salir corriendo, aunque esto último le era imposible ya que su padrastro la tenia abrazada con fuerza, así que trato de hablar lo más tranquila posible — Perdóname por ponerte en una situación tan mala, yo te amo papi, pero no de esa forma.
— Lo sé preciosa, yo también te amo mucho, mucho — La abrazo con mas fuerza apoyando su verga en la panza plana de la morocha.
Ella le quito importancia a la situación de estar desnuda y también lo abrazo, porque la noche anterior podía aprovechase de su borrachera y no lo hizo, eso demostraba a la joven que Horacio era mas que un padre, era el único hombre al que podría confiar por completo.
— Bueno amor, pedimos algos para almorzar — Se separo de ella de golpe, no porque se cansó de abrazar ese cuerpo desnudo, sino que no sabía cuánto tiempo más resistiría antes de tirarse sobre ese virginal cuerpo.
— Si tengo mucha hambre, también algo para el dolor de cabeza — La joven le regalo una tierna sonrisa.
El la soltó con ternura sin dejar pasar la oportunidad de tocar su suave piel con la punta de sus dedos, luego se puso de pie rápido para ponerse los pantalones, fue ahí que Lorena salió corriendo para su cuarto cubriendo su cuerpo desnudo con las sabanas, aunque ella se moría de vergüenza por la situación poco que podía hacer, seria mejor que a partir de ese momento borrara de la memoria ese mañana, pero claro que Horacio no la dejara pasar la oportunidad de recordárselo.
Continuara…
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