Inesperado

Sinopsis

En ocasiones, el amor se encuentra en las personas menos esperadas. - MewGulf

Estado:
Completado
Capítulos:
17
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 01

Su mano seguía doliendo y la sangre que manchaban sus nudillos ya no le parecia tan satisfactoria de ver como lo fue momentos atrás. Y es que ni siquiera sabia en que estaba pensado para perder el control de aquella manera.


Gulf jamás había sido una persona impulsiva, mucho menos utilizaba la violencia como medio de desahogo, él prefería los dialogos razonables a tener que ejercer la fuerza bruta en contra de alguien más; desde que tenía uso de razón que había sido una persona apacible y tranquila, pero el día de hoy le habían tocando la vena sensible y no pudo contrarlarse como hubiese querido.

Golpear a alguien dolía mucho más de lo que se imaginaba, no es como si se la pasará una cantidad excesiva de tiempo imaginando cómo se sentiría golpear a la gente.


Ni siquiera le importaba la lluvia que de pronto había comenzado a caer sobre su cuerpo o de cuanto tiempo llevaba allí sentado como si esperara algo o ¿alguien?. ¿Que se supone que debería hacer en estos casos?. Dejó entrever una sonrisa amarga por lo lamentable que seguramente se veía, ¿acaso podia verse más patético?.


Tenía muy en claro que lo más sensato que podía hacer era volver a casa y tratar de olvidar una humillación como esta, pero ¿en donde estaba?, la zona no le parecía realmente conocida. Cuando abandono aquel departamento, no lo pensó mucho en realidad y solo se subió al primer taxi que encontro hasta estar los más lejos posible.


– ¡Maldita sea! – espetó enfurecido. ¿Por que no podía ser más sensato?.


Observó con furia el pequeño regalo que seguia sobre sus muslos esperando llegar a su destinatario. Esa misma tarde había comprado un lindo obsequio con el fin de sorprender a Tyler por el día de su cumpleaños, solo que cuando llegó al apartamento en donde este vivía, fue Gulf quien se llevo la desagradable sorpresa de verlo en compañia de otro chico.


Para su propia desgracia, no tenia el derecho de sentirse engañado, Tyler jamás le prometió absolutamente nada y desde un inicio había sido muy claro con él, fue Gulf quien intento forzar una relación que no tenía pie ni cabeza. Habia sido tan estúpido y le enfurecia saber que sus amigos tenían razón al decirle en lo equivocado que estaba por involucrarse con alguien como Tyler, pero como el iluso que era, había hecho oído sordos porque estaba cansado de estar solo.


Gulf siempre había sido una persona muy transparente, no sentía vergüenza ni temor al decir que le atraían los hombres, siempre fue fiel a si mismo y defendia su derecho de amar a quien quisiera como cualquier ser humano en esta sociedad tan prejuiciosa y retrógrada. Tuvo la suerte de tener un padre muy comprensivo, que procuraba darle su espacio y respetaba cada decisión que tomaba para su vida.


Sin embargo, no corría con la misma suerte en el amor. Las relaciones no le duraban más de un mes porque al parecer no era alguien interesante o quizás, no había conocido a la persona correcta, alguien que lo amara de verdad. Espero pacientemente día a día, se convencía que su persona especial pronto llegaría, que aún era demasiado joven y que habían cosas más importante por las que preocuparse. Pero los días, las semanas, los meses, los años e incluso la vida misma estaba pasando delante de sus ojos y él seguía estando solo.


Solían decirle que no se apresurara, que todo llegaria a su tiempo, que pronto llegaría la persona adecuada, persona que sin importar que, lo querría, lo aceptaria y sabría lo maravilloso que era. Sin embargó, por muy dulces o alentadoras que eran esas palabras, al final del día seguía estando solo. A menudo se preguntaba que estaba haciendo mal, horas y horas se cuestionaba del porque no resultaba ser interesante o del porque las personas no eran capaces de quedarse a su lado.


Cuando creía que había encontrado a alguien especial, alguien que de verdad se interesaba en él, lo dejaban. ¿Que mal había hecho en su vida pasada para que en ésta estuviera pagando con su soledad?, y es que no comprendia este infortunio en el amor.


No importaba en donde estuviera, a quien conocía o que hiciera, siempre terminaba de esa forma, acompañado por recuerdos, anhelos y fantasías. Las personas se les escapaban de entre los dedos y Gulf se cansaba de ser un observador. A donde fuera que miraba, veia a los personas felizmente enamorados, también quería enamorarse, quería tener realmente a alguien al lado, alguien que tirara de su mano y le diera una sonrisa.


Pero nunca le llegaba el momento.


Realmente habia días en los cuales, Gulf llegaba al punto de mirarse a si mismo y se odiaba. Muchas veces se culpaba por no conservar a las personas o puede que muchas veces solo buscaba defectos porque no entendía porque él no podia y los demás si.


Y fue así que con las prisas y la desesperación terminaba conociendo a las personas equivocadas.


Fue dos meses atrás, en un sábado por la noche que conoció a Tyler, en aquel bar de billares que solia frecuentar con sus amigos cuando se sentía demasiado desanimado. El tipo había aparecido frente a él con aquella seductora y encantadora sonrisa que portaba pero que ahora le producía mucho asco de solo imaginarla. Le sedujo, lo envolvió con sus dulces palabras y él como un imbécil, terminó cayendo a sus pies.


Esa noche tuvo que haberse quedado con sus amigos, tuvo que ignorarlo y seguir esperando a la persona correcta, quizás y así no estaría aquí sintiendo tanta lastima de si mismo.


Muchas veces trataron de hacerle entrar en razón, trataron de hacerle ver que Tyler no le convenía, pero fue algo que no quiso ver para no enfrentar la soledad que constantemente le rodeaba, pero el que no domina su soledad, termina pensando que cualquier compañia le hace bien.


Escucha Gulf, Tyler solo te esta utilizando, esta jugando contigo, él nunca te va a querer.


¿Te has vuelto loco?.


Ahora podía entender mejor esas palabras. Quizás habría sido más fácil volverse loco que tener que poner su mejor sonrisa, volverse loco no resultaba una mala idea, sobre todo si después tenía que soportar a sus amigos quejándose por lo bastardo y doble estándar que encontraban a Tyler,


¿Ahora como les diría que siempre tuvieron razón?


– ¿Te encuentras bien?


Esa repentina voz lo asusto. Estaba tan sumergido en sus propios pensamientos que no se habia percatado de la persona que yacía de pie a su lado, sosteniendo un paraguas. Sus ojos marrones se encontraron con una cara conocida.


¿Por que de todas las situaciones posibles tuvo que encontrarlo en esta tan humillante?


– ¿Un mal día? – insistió el recién llegado, sentándose a su lado para cubrirlo con el paraguas – ¿Alguna pelea?.


– Algo así – decidido contestar Gulf, mirando sus nudillos que seguían con manchas de sangre, la lluvia no fue capaz de borrar los rastros de tal humillación.


Penso que después de golpear a Tyler se sentiría mejor, pero todo lo que lograba sentir era una molestia en el pecho que le daban ganas de gritar.


– Lo que sea que te este afectando, debes enfrentarlo – el tipo le extendió un suave pañuelo esperando que lo tomará. Gulf miro aquel hombre y trató de sonreir por su amabilidad.


– No es fácil – murmuro tomando el lienzo entre sus frías manos.


– ¿El amor? – pregunto el otro en un tono amable y despreocupado. Gulf asintio – No veo porque el amor deba tenerte tan mal.


– El amor nunca ha sido fácil.


– Es verdad, pero si no luchas no ganas, no sabes si hay posibilidades.


¿Luchar?, ¿acaso no había luchado lo suficiente?. 


– Estoy cansado de luchar, cansado de que me digan que soy alguien increíble pero que al final son esas mismas personas que no se molestan en quedarse a mi lado. Estoy cansado que me dejan y que tenga que ser yo quien simpre termine solo, siempre tengo que aceptar y perdonar.. Jamás le he pedido nada a la vida, simplemente quería a alguien que se quedara a mi lado, ¿que hay de malo en eso?..– mordio ligeramente sus labios, no lloraría, de ninguna manera lo haría – Yo creí que esta vez sería diferente, que lograría algo para mí, que no tendría que conformarme con sonreír y hacerme a un lado, pero no fue suficiente.. yo no soy suficiente.


Sentía como sus ojos ardían y sus labios temblaban, el nudo de su garganta seguía queriendo empujar fuera todo lo que le faltaba por decir. Gulf no estaba acostumbrado a explotar, la verdad él no era de las personas que explotaban, si algo le molestaba lo hablaba con calma, si algo lo hería lo guardaba en su interior, el explotar nunca había sido para él una opción, sin embargo, no pudo controlarse, no pudo con todo eso que había acumulado.


– Sé es inútil preguntar, pero el que estes aquí tiene que ver con Tyler, ¿verdad? – indagó un poco el de hebras castañas. Gulf inclinó su cabeza y asintió – Ese idiota, nunca cambia, ¿que fue esta vez?, "no estoy listo para una relación, eres increíble pero no deseo nada serio, lo lamento si te hice creer cosas que no son"– relato, las que suponía, eran las mismas excusas de siempre.


Le hubiese gustado que las palabras de Tyler fueran de esa manera, sin ese peso de crueldad.


No hagas un drama de esto, no eres mi maldito novio como para darte alguna explicación. No seas redículo. Lo nuestro solo fue sexo, nada más, así que guarda tu amor y sentimientos para alguien que realmente quiera estar contigo.


Ver su mirada desinteresada y sin una pizca de remordimiento por sus herientes palabras fue un golpe de realidad que le dolía como la mierda.


– Es mi culpa. Fui yo quien pensó que podriamos llegar a tener algo, quise arriesgarme y creer que esta vez sería diferente, pero al final, fui el único quien vivio en esta fantasía y trató de crear una relación que jamás existió.


– No es tu culpa, Tyler es una persona complicada, no le gustan las relaciónes serias, ni que decir de los compromisos. Lo que más odia es sentirse atado a alguien más.


Claro que lo sabia, pero, ¿acaso sus sentimientos no eran importantes?.


– ¿Sabes que es lo peor de todo?, que ni siquiera tengo el derecho de sentirme así, soy tan estúpido.


Si tan sólo hubiese sido un poco más razonable y no ese tonto que había estado desesperado por encontrar a alguien y ser amado.


– Espero que lo hayas golpeado lo suficientemente fuerte – comento al rato el típo tratando de aligerar el ambiente. Gulf no pudo evitar reír, ahora no se sentia tan culpable por golpear a Tyler.


– ¿Sabes?, mi vida amorosa puede ser un fracaso espectácular pero al menos mantengo entretenidos a mis amigos – Gulf encontraba que bromear con sus propias desgracias le ayudaba a superarlas más rápidos – Me veo horrible, ¿verdad?.


– Pero apuesto que Tyler se ve peor.


Otra risa que se unió al ambiente. ¿Como podía reír cuando se sentia tan miserable?


– ¿Por qué estas siendo amable conmigo? – no se sentía incómodo o algo así, pero el estar hablando los dos aquí, ya era lo bastante extraño para Gulf.


– No estoy seguro, pero te vi aquí tan solo que no pude simplemente ignorarte – se excuso, por lo general, actuaba sin pensar – ¿En serio estas bien? – volvió a preguntarle.


– Estoy bien – le aseguro Gulf – Creo que necesitaba hablar con alguien, gracias por escucharme, Mew.


El susodicho asintió para si mismo.


La única y pequeña parte que conocía de la vida de Tyler, era la persona que se encontraba sentada a su lado tratando de animarlo. No es como si Tyler hablará de su vida privada o de las personas cercanas a él, incluso conocer a Mew Suppasit fue una mera casualidad, algo que ni siquiera estaba planeado. Gulf no era alguien que solía llevarse por la primera impresión, pero Mew siempre le había parecido una persona sumamente sería, completamente desinteresada y actuaba como si todo a su alrededor fuera muy aburrido, como si hubiera una gran barrera entre él y el mundo. Por eso, le parecía extraño que de un momento a otro fuera tan amable cuando jamás habían hablado entre si, de hecho, esta era la primera vez que intercambiaban algunas palabras.


Y siendo honesto, nunca espero algún consuelo por parte de Mew, sin embargo, él estaba aquí, dándole palabras de aliento y tratando de hacerle sonreír como si fueran amigos o algo así.


No sabia como sentirse al respecto.


– Lo lavare y te lo devolvere – Gulf señalo el pañuelo con el cual había limpiado su rostro empapado por la lluvia.


– Quédatelo. Tengo muchos de esos, son bonitos, ¿no?


– Lo son – afirmó Gulf más calmado. Por leves instantes se perdió en los bordados de la suave tela; "Mew" aparecía en una letra elegante y cursiva, decorado con pequeños corazones rojos. ¿Acaso era un regalo de alguna novia?, tenía cierta curiosidad pero no tenía la suficiente confianza para indagar en asuntos tan personales.


– Si gustas, puedo llevarte a casa – Mew estaba siendo demasiado amable, más de lo que debería.


– No te preocupes, ya hiciste mucho al estar aquí escuchando mis penas.


La lluvia seguia cayendo sin tener la intención de detenerse y Gulf penso que era momento de recoger su dignidad y volver a casa. Sentia mucho frío, su cuerpo temblaba y no creía que un poco de agua fuera a lastimarlo, pero cuando hizo los primeros pasos, sus piernas inesperadamente se temblaron sin tener las fuerzas necesarias para mantenerse de pie. De no haber sido sostenido, habría caído de cara al suelo.


Eso hubiera sido muy vergonzoso y bastante humillante.


– ¿Estas bien?.


Gulf asintió algo mareado.


– Creo que no fue buena idea saltarme las comidas – casi se río por ser tan inconciente y no comer en sus debidos horarios.


– ¿Tienes hambre? – preguntó Mew sin dejar de sostenerlo.


Gulf parpadeo varias veces por la repentina cercania. Mew seguía con sus manos sobre su cintura y ahora estaba empapado igual que él. La profundidad de su voz la escuchó tan cerca, haciendo que su cuerpo experimentará un pequeño estremecimiento, quiso creer que esa inesperada reacción se debia al frío de la lluvia.


– Comeré de regreso a casa, no te preocupes – tan pronto salió de su idiotez, retrocedió algunos pasos.


– Te invitó a cenar, ¿que dices?


Eso le sorprendió bastante. ¿Por que lo invitaría a cenar así sin más?.


– ¿Eso estaría bien? – preguntó Gulf con duda.


– No veo porque estaría mal. Pero no te sientas presionado en aceptar.


Pudo simplemente rechazarlo, pero en cierto modo, lo estaba pensado por demás. Que fuera amigo de Tyler no cambiaba nada, Mew seguia siendo un completo desconocido para Gulf. ¿Y si en realidad era algún psicópata asesino que esperaba el momento exacto para hacerle daño?. A lo mejor estaba teniendo un pensamiento demasiado extremista, porque ahora que lo veía mejor, Mew no tenía la pinta de ser un loco maniático, se notaba que era alguien amable, de lo contrario le hubiera ignorado y seguido su camino. Aunque también podria equivocarse.


– Entonces vamos – Gulf se encontro aceptando la invitación. No creía que fuera a pasarle algo terriblemente malo.





(...)




Esa noche estaba jodidamente cansado y no era algo que ocurriera con frecuencia.


En ocasiones detestaba su trabajo, pese a que le gustaba ser compositor, pero el problema no era en su labor, sino la gente con la que tenía que trabajar, personas que ni siquiera tenían talento o verdadera vocación y que tan sólo ansiaba la fama, el dinero y ser halagados por su carrera. Ciertamente no tenía ganas de salir esa noche, muchos menos para ir a una fiesta en donde la mitad de los invitados serían los artistas de su compañia haciendo gala de sus caras de botox, cuerpos perfectos y aires de superioridad solo porque tenían un disco.


Aunque odiaba la hipocresía del mundo músical, no podia simplemente dejar de relacionarse con ella. No obstante, esta noche tuvo que declinar cualquier propuesta, lo más difícil habia sido rechazar las sutiles invitaciones de algunas mujeres insistentes y a la primera oportunidad que encontro, literalmente tuvo que huir del lugar. Tan solo deseaba llegar a casa, cenar algo delicioso y tratar de dormir lo que no había podido estas últimas semanas. Ese había sido su plan, sin embargo, cuando pretendia subir a su auto y protegerse de la lluvia, desde el otro lado de la calle logró divisar la silueta de una persona sentada en una de las banquetas sin importarle el horrible clima.


¿Que clase de persona no buscaria en donde refugiarse?, ¿acaso su intención era enfermarse?


Y de todas formas, ¿por que se estaba preocupando por un desconocido en medio de esta noche lluviosa?. Aquello no era su asunto ni su problema, sin embargo, se encontró tomando el paraguas de la guantera y cruzó la calle a una velocidad que le sorprendió. Ni siquiera entendía del porque se habia acercado al extraño, a lo mejor fue mero impulso o puede que fuera esa manía de querer consolar a las personas cuando se veían tristes y necesitaban alguna palabra de aliento.


Para su sorpresa, el joven que temblaba por el frío de la lluvia y con un semblante decaído, no era tan desconocido del todo. La verdad, no necesitaba advinarlo, tenía una idea bastante acertada del porque estaba allí y en esas condiciones.


Pensó simplemente en dejarle su paraguas y volver a su auto, pero en vez de seguir su camino, termino haciendo todo lo contrario. Ocupó un lugar a su lado, escucho atentamente todo lo que entristecia su corazón y trató de dejarle alguna palabras para aligerar su sufrimiento. Lo vio sonreír forzosamente por su gesto amable y a pesar de que la situación ya era lo bastante extraña para ambos, Mew terminó por invitarlo a cenar para animarlo y que de alguna manera, olvidará un poco su trágica desilusión amorosa. Honestamente esperaba una negativa, sería lo más lógico y sensato, sin embargó, el joven habia aceptado luego de pensarlo por largos segundos.


Mew no conocía ningún detalle acerca de la vida de Gulf Kanawut, de hecho, de ningúna conquistar de su amigo, pero siempre creyó que el joven era muy ingenuo para comprender como funcionaba las cosas para Tyler; un casanova como él no iba a renunciar a su libertad por algo tan superficial como el amor, Gulf no era diferente a todas esas aventuras de una noche, pero por alguna extraña razón, fue el que duró más tiempo siendo que Tyler se aburría con mucha facilidad.


Y a decir verdad, Mew no solia tomarse estas molestias, mucho menos cuando se trataba de los amantes de su mejor amigo, pero Gulf se veía tan herido que no podía simplemente ignorarlo y hacer la vista gorda con su sufrimiento. Pero por otra parte, no dejaba de cuestionarse por actuar tan deliberadamente y hacer cosas que normalmente no hacia con personas que apenas conocía. ¿Que explicación daría cuando lo vieran llegar con él?


No le dio tantas vueltas al asunto en realidad. Una vez que llego al complejo de departamentos en donde vivía, aparcó el vehículo en el estacionamiento mientras Gulf le seguia hablando animadamente sin ningún rastro de tristeza. ¿Donde quedó ese joven herido?


– ¿De verdad tienes una librería? – pregunto Mew con curiosidad y sorpresa.


– ¿Te parece que sea un trabajo vergonzoso? – cuestionó Gulf sin usar un tono verdaderamente molesto.


– Para nada, es solo que pensé que apenas eras un estudiante universitario o algo así – dijo Mew mientras ingresaban al ascensor.


Gulf estaba acostumbrado a ese tipo de comentarios. Aparentaba menos edad de la que tenía y seguramente se debía a su forma de vestir o puede que su rostro fuera demasiado aniñado.


– Tengo treinta y tres años – aclaró. Mew lo miraba como si de pronto le hubiera crecido otra cabeza, eso le causó mucha gracia – Mi padre siempre espero que fuera a la Universidad, pero cuando mi madre murió supe lo que tenía que hacer y que aquello no era tan importante realmente. Mis metas en esta vida fueron otras.


– Lamento oir eso. La muerte de un ser querido siempre es difícil de afrontar y superar – había cierto tono melancólico en la voz de Mew. Él más que nadie sabia lo que era perder una persona importante y desear morir junto con ella. La sensación de tener el pecho oprimido como si costará respirar y que solo tuviera ganas de gritar al saber que quien tanto amaba, no volveria a estar a tu lado por mucho que lo deseara. Al final, solo queda la resignación y tratar de no morir en vida.


– Hay días en donde la extraño mucho, pero prefiero recordarla con mucho cariño y amor. ¿Sabes?, ella amaba leer y soñaba con tener su propia librería, es por eso que quise honrar su memoria cumpliendo su más anhelado sueño, es como verla a ella en cada cliente que llega a comprar un libro.


– Eso es algo muy emotivo. Donde sea que este, debe estar muy orgullosa de ti – Mew sentia que tenía que decir algo como eso.


Gulf asintió feliz por sus palabras. Realmente lo esperaba.


El ascensor se detuvo en el cuarto piso y fue el menor el primero en colocar un pie fuera de aquellas paredes metálicas. El pasillo era largo, lujoso como lo era todo este lugar, las paredes de un color gris claro, los pisos tan pulcros y brillantes que podía reflejarse en ellos. Era simplemente magnífico. No había reparado en el lugar desde un inicio, pero ahora no podía dejar de preguntarse que tan alto era el nivel económico de Mew para vivir en estos tipos de edificios.


– ¿Hece mucho que vives aquí? – Gulf indagó un poco.


– Algunos años – respondió el castaño mientras se apartaba un mechon húmedo de la cara.


Fue una acción simple y desinteresada de Mew, pero Gulf no pudo siquiera apartar la mirada de su rostro. No iba a negar algo que saltaba a la vista; el mayor era muy atractivo, sin duda, poseía un rostro bien marcado y varonil, una nariz perfilada y unos ojos demasiado profundos y misteriosos. Estaba seguro que debajo de toda esa ropa había músculos marcados y unos fuertes brazos.


¡¿En que demonios estas pensando, Gulf?!, ¡¿acaso no tenias el corazón roto?!


– Parece un lugar agradable – tuvo que apartar la mirada avergonzado de sus propios pensamientos.


– Lo es. ¿Que hay de ti?, deduzco que no vives por la zona.


– Estas en lo cierto – Gulf se froto la nuca, sintiendose demasiado tonto de pronto – Si te soy sincero, no tengo idea en donde estoy ahora o del porque estoy aquí, pero fuiste tan amable conmigo a pesar de que no nos conocemos del todo que no quería ser grosero en rechazar tu invitación. No tiene sentido ¿verdad?


Ningún sentido fue el pensamiento de Mew. Él tampoco entendía aquel repentino impulso que tuvo al invitarlo a su departamento, pero ahora que estaba aquí, no podía ser tan desalmado y decirle que se fuera.


– No lo pienses demasiado. No soy algún psicópata asesino o algo parecido – trató de bromear un poco, aunque no fuera tan bueno en eso.


Gulf soltó una risa breve y sonrió. Ese habia sido su pensamiento momentos atrás.


– Soy muy bueno en defensa personal – alegó con ocurrencia.


– Quizás podrias enseñarme algunas técnicas – dijo el mayor mientras tecleaba el codigo de seguridad sobre el panel abriendo la puerta.


– ¿Se puede saber en donde estabas?, ¿no tienes noción de la hora o que? – la mujer de hebras oscuras increpó a Mew molesta y señalo el reloj sobre su muñeca que deban casi las diez de la noche – ¡Oh!, ¿quien eres tú? ..– preguntó al percatarse de la presencia del menor.


– Es un amigo – fue Mew quien respondió sin dar muchos detalles. Igual sabia que más tarde no podría escapar de un posible interrogatorio.


– ¿Un amigo? – ella alzó las cejas de forma inquisitiva. Era extraño que Mew trajera amigos a esta hora de la noche, y era más extraño porque era alguien que no había visto nunca en su vida – ¿Y tu amigo tiene un nombre?.


– Me llamo Gulf – se presentó el pelinegro dejando la timidez de lado.


Ella acepto gustosa su mano extendía y le sonrió.


– Un gusto, mi nombre es Jayden y soy la hermana de este cavernícola.


Mew fruncio el ceño por aquel comentario, no importaba que fuera mayor por tres minutos, Jayden nunca lo respetaba. Camino recto, atravesando su elegante salón modernos, que había perdido parte de su encanto con algunos juguetes, varios cuadernos y libros sobre la alfombra que había comprado hace algunas semanas atrás. Maldijo un poco su brillante idea de decirle a su hermana de quedarse aquí, no es que le molestara, porque en si, era feliz con su compañia, pero a veces Mew extrañaba la tranquilidad que encontraba únicamente en la soledad de su departamento.


Jayden estaba pasando por un momento difíciles, los divorcios nunca eran sencillos y Mew quería darle todo su apoyo y ayudarla en lo que fuera necesario.


– ¿Donde esta Lucy? – pregunto, por lo general, la pequeña corría a abrazarlo cada vez que llegaba.


– En su habitación. Se quedó dormida mientras te esperaba.


De pronto la culpa atacó a Gulf, ya que había sido el causante de que Mew llegará tarde.


– Volveré en un momento – anunció el mayor antes de dirigirse hacia la habitación de su sobrina.


Mientas tanto, Gulf seguia en modo estatua sobre la entrada, no se había movido ni un centímetro desde su llegada. No sabia que hacer, estaba jodidamente nervioso y el frío por su ropa mojada, tampoco ayudaba a tranquilizarlo. Pensaba que lo mejor sería irse de allí pero cuando tuvo la intención de marcharse y disculparse por las molestias ocasionadas, sintió el cálido tacto de una pequeña mano sobre la suya, la bella mujer se encontraba analizando sus nudillos con las cejas fruncidas.


– Dejame limpiarte esto – dijo Jayden. Gulf no tuvo tiempo de negarse siquiera, pues ella había desaparecido y volvio igual de rápido – ¿Te duele? – preguntó tomando su mano con una delicadeza que le recordo de pronto a su madre. Gulf negó con timidez – Debes estas sintiendo mucho frío, no te preocupes, puedes usar la ropa de Mew en tanto se seca la tuya.


– No quiero molestar – murmuro Gulf apenado. Ya había recibido muchas atenciones por esa noche.


– No es ninguna molestia, le diré a mi hermano que te preste algo de ropa – se alejó unos centímetros para inspeccionarlo mejor – Seguramente te quede un poco grande.


Una vez que Jayden terminó de limpiar sus nudillos, volvio a desaparece dejándolo solo. Gulf aprovechó aquel instante para admirar el lugar; el apartamento de Mew era hermoso, grande y espacioso, incluso había aire acondicionado central y calefacción en el lugar, lo que le permitía controlar la temperatura del lugar cuando quisiera. La cocina a un lado, separada del comedor y de la sala, y en general todo era muy lujoso a comparación de su departamento que era pequeño y modesto, pero que era perfecto para él solo.


– Aquí tienes – Jayden volvió con un pijama de seda color azul. Gulf lo tomó de inmediato, esperando que le indicara el baño.


Cuando estuvo allí, apoyo ambas manos sobre el lavado y dejó salir todo el aire que había estado conteniendo. Ni siquiera sabia del porque estaba aquí, para empezar nunca debió aceptar la invitación de Mew, pero ahora estaba aquí, en su baño y apuntó de usar su ropa como si tuviera alguna relación cercana.


– Eres un idiota, Gulf – se regaño a si mismo por ser tan inconciente. La imagen que reflejaba el espejo tampoco le ayudaba a sentirse mejor; tenía los labios lastimados por tantos morderlos y sus ojos estaban rojos e hinchados. En resumidas cuentas, estaba hecho un desastre.


Solo esperaría hasta que su ropa se secara, le daría las gracias por su amabilidad y luego se iría de aquí, ese había sido su plan, no obstante, cuanto salió del baño, Jayden le tomó del brazo sin darle tiempo a nada y lo guio hasta el comedor en donde lo esperaba Mew con un pijama parecido al suyo. Se sentía apenado por usar sus ropas. Si su idea era marcharse lo más rápido posible, no pudo siquiera pensar en esa posibilidad al ver la deliciosa comida sobre la mesa. Su estómago gruño de hambre, provocandole mucha vergüenza.


– No seas tímido y toma asiento – le animó Jayden a sentarse.


La cena transcurrio entre charlar y anécdotas por parte de Jayden que hacían sonreír a Gulf, los chistes malo de la mujer nunca faltaron así también la manera en como molestaba a su hermano. No podía dejar de asombrarse por lo parecido que eran entre si, tanto sus rasgos faciales como cada gestos, como si fueran la misma persona dividida en dos. Suponía que era algo muy común entre mellizos. Luego solo fueron fotos divertidas que el mayor le enseñaba de Lucy, pues nunca perdía la oportunidad de hablar y presumir a su sobrina como si fuera su propia hija. Se notaba el gran amor y adoración que sentía por ella.


Para ser honesto, Gulf nunca imagino encontrarse tan comodo y relajado en compañia de Mew, y pese a toda esa seriedad y ese ceño fruncido que casi nunca desaparecía, pudo darse cuenta que había una persona muy amable y calida. No lo hubiera imaginado nunca, estar aquí con él, pero lo encontraba muy agradable.


– ¿Te encuentras mejor? – preguntó Mew luego de que Jayden se fuera hacia la cocina, seguramente a preparar café. Es lo que hacia después de cada cena.


– Me siento mucho mejor – respondió Gulf. Ahora con el estómago lleno, se sentía más aliviado y animado – ¿Te puedo decir una cosa? – miro al castaño con interés, casi sonriendo – Me pregunto cómo es que tu y Tyler puden ser amigos, se nota lo diferente que son, ¿es muy complicado?.


Los años que llevaban siendo amigo de Tyler, había sido una gran práctica para Mew, además que con el tiempo había adquirido una paciencia descomunal para soportar la complicada personalidad de su amigo.


– Puede que no me creas y no es que trató de defenderlo, pero si dejamos de lado sobre que es un gigoló arrogante, te darás cuenta que detras de aquella cínica sonrisa, no hay alguien malo. Claro que tiene sus errores y defectos pero incluiso así como lo ves, puede ser la única persona capaz de quedarse a tu lado cuando tu mundo se derrumbe y te dira que todo estara bien. Es demasiado importante para mi, es solo que Tyler, aveces es un poco...


– ¿Un poco idiota? – se adelanto Gulf. Estaba claro que Mew lo conocía mejor que nadie, pero él no y no había manera de ver aquel lado bueno.


Mew asintió dándole la razón.


– Talvez bastante – agregó y suspiro – Escucha, no se que tan lejos llegaron o que fue lo que paso entre ustedes dos, pero si quieres un consejo, lo mejor que puedes hacer es olvidarte de él, sigue con tu vida y pretende que esto jamás paso.


– ¿Eso le dices a las personas que terminan siendo juguetes de Tyler y desechadas como si no valieran nada?. No es muy alentador.


– No había estado serca de ellos como lo estoy ahora contigo, de hecho, eres el primero con el que estoy siendo amable y comprensivo.


No debería sentirse tan espacial, pero lo hacía.


– ¿De verdad?


Mew asintió.


– No te desánimes, siempre pueden venir cosas mejores. Tyler, simplemente no era la persona correcta para ti, estoy seguro que allí afuera hay alguien esperandote, no pierdas la fe.


Sus palabras le conmovieron, pero era momento de aceptar que ese sueño que solía venderle la gente, era mentira y que él nunca encontraría esa ansiada persona que lo quisiera por sobre todas las cosas.


– ¿Alguien quiere café? – Jayden apareció con una bandeja en manos la cual dejó sobre la mesa.


Estaba seguro que si ella no hubiera aparecido, comenzaría a llorar si seguían hablando de su infortunio en el amor y no quería hacerlo. Aveces a Gulf le gustaría poder manejar mejor sus emociones, ser más fuerte.


– Creo que es hora de irme – tuvo que rechazar tal infusión. Por suerte la lluvia había cesado considerablemente – La cena estuvo deliciosa y agradezco lo amable que fueron conmigo.


Mew tenia la intención de decirle que no era necesario que se fuera, que podía dormir aquí hasta el día siguiente que así lo deseaba, pero también entendía que, a esta alturas de la noche, Gulf se sentia como una molestia o simplemente deseaba estar solo. Es por eso que no trato de detenerlo cuando se fue directo al baño y al poco tiempo volvió con su ropa ya puesta. Antes de que se fuera le entrego el paquete que estaba junto al menor cuando lo encontró debajo de la lluvia.


– Pensé que era importante – mencionó Mew al tiempo que dejaba el pequeño obsequio sobre sus manos.


Pensó que Gulf diría algo, se notaba que quería hacerlo, pero simplemente le agradeció por su amabilidad y abandono el departamento. Sinceramente esperaba que pudiera superar esta desilusión que tuvo con Tyler.


– Es alguien muy agradable y simpático.


Al escuchar la voz de Jayden, Mew giro en su dirección. Habia una pequeña sonrisa en sus labios a pesar que sus ojos reflejaban demasiada pena. La conocía tan bien para asegurar en lo mucho que se había esmerado para ocultar su tristeza.


– Lo es – reconoció él mientras la atraía hacia su cuerpo para fundirse con ella en un calido abrazo.


– Tiene una sonrisa bonita, ¿verdad?. Su voz es muy suave y sus ojos..


– Oh, callate. Sé lo que estas pensado y no pasará – tuvo que detener sus palabras, sabía lo que su hermana estaba por insinuar y era imposible


– ¿Por que no? – cuestionó ella alejándose, su ceño fruncido no tardó en aparecer.


– Porque él y Tyler estuvieron juntos o algo así – respondió Mew. Esperaba que fuera razón suficiente para borrar las ideas locas de Jayden.


– ¿De verdad?. No es mucho su tipo, pero definitivamente es el tuvo – indicó ella, con una mirada esperazandora.


Mew alzó un ceja escéptico, ¿ahora se creía experta en su tipo ideal o que?, ¿que parte de que estuvo involucrado con Tyler no lo habia quedado claro?.


Pero si lo pensaba detenidamente, había mucha verdad en las palabras de Jayden. Tyler no solia frecuentar a personas apacibles y con sentimientos puros, que anhelaban un amor verdadero y que lo único que querian era tener a alguien sincero al lado y sentirse querido como en el caso de Gulf, porque de hecho su amigo prefería otro tipo de persona, alguien feroz, cínico y con sonrisas descaradas, alguien sin vergüenza y que estuviera dispuesto a darle todo lo que queria sin condiciones ni ataduras. Lo unico que buscaba era sexo cuasual y cada quien por su lado; ese era el prototipo perfecto para Tyler, y es por eso que le costaba comprender del porque su amigo se habia involucrado con Gulf cuando este poseía todo lo que no buscaba en una persona.


Así mismo, no podía afirmar que Gulf fuera su tipo ideal o algo así, Mew no tenía preferencias específicas y tampoco buscaba llenar alguna expectativa, y ¿por que estaba pensado este tipo de cosas?.


– Olvidalo, lo que sea que estés pensado o planeando, quitalo de tu mente – la tamo firmemente por los hombros y con un tono de voz elevado esperando que se rindiera.


– Yo te vi muy a gusto con él, no puedes negarlo – insistió su hermana, ignorando completamente sus palabras.


No pudo refutar en lo absoluto. En cierta parte era verdad, era algo sorprendente incluso para Mew porque por lo general, no era alguien que se abriera fácilmente a las persona. Tampoco pretendía negar que Gulf le agradaba y que se encontró muy cómodo conversando con él, pero lo que su hermana insinuaba era simplemente una ridiculez, su imaginación estaba volando demasiado alto. Lo único que había hecho esta noche era tratar de ser amable con él, pues lo habia visto realmente mal, sin embargo, eso no quería decir nada, no iba a pasar nada de lo que ella estuviera pensando porque no había otras intenciones detrás.


– Es tarde, vamos a dormir – fue lo único en decir Mew.


Escucho una queja por parte de Jayden, la cual ignoro completamente. Realmente esperaba que ella desistiera con la idea de conseguirle pareja, era algo que haría por su cuenta, había tomado la decisión y estaba tratando de intentarlo, quería aprender a hacerlo. Conocería a la persona adecuada en su respectivo momento y tiempo, aquella persona que lo aceptara con los matices que quedaban de su vida.





* * *



Primer capítulo..


Ya sabes como soy.. No hago capítulos cortos y esta vez no habrá tanto drama ;).. Espero puedan disfrutar de esta pequeña historia que he creado con mucho amor para los o las que realmente disfruten leer de MewGulf..