Julia
Miraba hacia fuera de la ventanilla del avión mientras despegaba, antes de subirme había revisado mi teléfono, tenia cientos de llamadas perdidas y mensajes de mis padres.
Había decidido no responder a ninguno.
Era una larga historia, solo digamos que mis padres y yo tuvimos una discusión, ya que a ultimo momento, no les pareció que me mudara y eso genero una pelea, pero no me iba hacer para atrás, es lo que yo quiero y con el tiempo tendrán que asumirlo.
El vuelo el vuelo de Colombia a Sevilla España había durado unas 14 horas, ya que tome el vuelo con escala.
Del aeropuerto tomo un taxi hasta mi apartamento, mañana comenzare en la editorial Caligrama, unas de las editoriales mas prestigiosas de aquí, llego a mi apartamento y lo primero que hago es dormir.
Mañana por la mañana recogeré mi moto, mis padres se encargarían de los gastos asi yo puedo ir asumiendo poco a poco esas responsabilidades.
El despertador suena a la 6:00am, lo apago y me levanto de mala gana, voy al baño y me miro al espejo.
Mi pelo enrulado y negro estaba todo revuelto, me peino, voy a la cocina y me preparo un café con una tostada de aguacate y huevo.
Luego de desayunar me voy a cambiar el pijama, me pongo unos jeans rotos y un top banco, unas botas negras y un sombrero de pescador.
El taller donde tenían mi moto estaba a unas diez cuadras, asi que decido caminar.
Unos 10 minutos después llego, entro algo tímida, me coloco frente al mostrador y un hombre de unos 50 años me mira con una sonrisa
-¿En que la puedo ayudar?- le devuelvo la sonrisa
-Si, am... mi nombre es Julia Robert y tenia una moto reservada- el hombre busca mi nombre en los pedidos y chasquea la lengua.
-Si, aquí estas, bien pasa por allá, mi hijo la atenderá enseguida.
Me adentro en el taller, al entrar veo un chico que esta revisando un motor de auto, tenia una espada fuerte, al igual que sus brazos, sacudo la cabeza
-Buen día- el chico se sobresalta y se da la vuelta, su cabello era enrulado y negro, sus ojos eran color café claro, tenia una musculosa blanca que resaltaba sus abdominales y llevaba unos pantalones azules. Al verme sonrió
-Si...¿te puedo ayudar en algo?
-Am... esa... creo que es...es mi moto- el chico la miro
-Julia, ¿verdad?- asentí
-Si, es de usted, las llaves las tengo...- revisa un cajón que tenia a un costado- aqui, toma
-Gracias... ¿tu nombre es?
-Gabriel
-Gracias Gabriel
-Por nada... bueno, no dudes en venir si pasa algo, ¿bien?
-Gracias- asi salgo del taller y voy a la editorial.
Al llegar un chico me estaba esperando
-Hola, buenos días- le dedique una sonrisa, parecia de unos 25 años
-Hola, me llamo Julia- el me estrecho la mano
-Soy Angel
-Lindo- el chico me sonrie
Parecia buena onda, se ofrecio a mostrarme las instalaciones, eran increibles.
Sientos de libros estaban siendo revisados, se respiraba los libros y cada palabra en ellos.
Era lo que siempre habia soñado, desde pequeña fui una adicta a los libros, por ende esto era un sueño hecho realidad, mi cabeza solo podia pensar el dia que yo publique mi primer libro, ese día, comenzare en el mundo del escritor.
Pero por ahora, ayudare a otros escritores.
Voy al despacho de mi jefe y lo encuentro sentado en un gran sillon de cuero.
Era un hombre de unos 40 años, lleva un esmoquin elegante, supongo que para ser distinguido ee los demas
-Buenos días, soy...
-Julia, si lo se, así que te ahorrare la presentacion- intente que no se me notara mucho el disgusto. Solo me quede parada escuchando el clasico sermon de película, de la gran compania y luego me mando a mi "oficina", si se le puede llamar así
El lugar estaba lleno de papeles, suspire y decidi poner buena cara al asunto. Podria ser peor. Es un comienzo al meno