THE MALE MAID | Kookmin

Sinopsis

❝Donde Jimin es el sirviente de la casa Jeon, y Jungkook es un marido sin atencion sexual❞ *Historia hecha por mi *Portada hecha por mi *Pareja principal: Kookmin *Mención de otras parejas *Contenido LGBT 𝓜𝓮𝓵𝓲𝓷𝓪 𝓡𝓸𝓾𝔁 ♡

Genero:
Erotica/Drama
Autor/a:
Melina ♡
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

CAPITULO 1

Jimin bajó del taxi en el que venía transportándose, ¿su destino? Una casa en la cual servir, ya que había egresado recién de la universidad, por ende, aun no tenía trabajo y no quería seguir siendo mantenido por sus padres, así que afortunadamente encontró un anuncio en internet sobre una pareja que buscaba una persona que sirviera en su casa, limpiara, hiciera de comer, cuidara las mascotas, el jardín, etc.


Así que, después de pagar el taxi, ahí estaba, enfrente de aquella grande casa protegida con un portón y dándote la bienvenida con un pasillo de rocas grises y brillantes, el jardín de esa casa sí que daba una vibra natural y fresca, estaba rodeada de césped, flores, arboles, una pequeña fuente y a lo lejos se podía escuchar algún tipo de cascada, que, por la localización de la casa, Jimin estaba seguro de que era una cascada natural.


Se acerco después de unos segundos al timbre y lo tocó, y casi inmediatamente, hablaron por el altavoz.


― ¿Sí? ― era una chica, Jimin hizo una expresión de sorpresa y respondió:


―Buenos días, vine por el puesto de empleado domestico


―Por supuesto, pasa― aquella chica se escuchaba completamente segura de sí misma, y demasiado amable.


Y en unos segundos, el portón se abrió permitiéndole el paso al pequeño rubio, el cual tomo sus cosas y entró después de dar las gracias a través del micrófono.


La casa por dentro era más preciosa de lo que pensaba, estaba llena de naturaleza, parecía algún tipo de paisaje sacado de una película de fantasía. Y mientras caminaba por el pasillo de piedras para poder llegar a la puerta principal de la casa, iba observando todas las flores y algunos pájaros que visitaban la casa.


―Dios, que enorme está este lugar― comenzaba a dudar de si podría el solo con los que haceres del hogar.


Finalmente llegó a la puerta principal, la cual se abrió incluso antes de que Jimin tocara.


Una hermosa y sonriente mujer de cabello cobrizo se presentó ante los ojos de Jimin, quien le respondió de la misma manera, parecía ser una muy buena persona.


―Buenos días, ven, pasa― habló la mujer, estaba vestida con un vestido beige que le llegaba un poco más arriba de la rodilla, y unos tacones negros brillantes.


Jimin entró a la casa, percibiendo un fresco aroma, totalmente diferente a lo que estaba acostumbrado a oler; su cabeza giraba hacia varias direcciones de la casa solo para poder conocer un poco, «Si que la casa es grande», pensó.


Estaba nervioso, tomó asiento donde la chica le indicó, y ella después de acomodarse el vestido, se sentó en el sofá que estaba enfrente de Jimin.


― ¿Te ofrezco algo antes de iniciar la entrevista?


― ¿Entrevista? ― sus ojitos se abrieron sorprendidos al escuchar esa palabra. Sabía que le haría una entrevista, es típico de un trabajo, pero por un momento creyó que con la papelería que traía en mano, más la que había mandado al correo de la publicación será suficiente.


Recibió una sonrisa de parte de la chica.


―Prepararé té y galletas― se puso de pie, y Jimin solo asintió mirando todo lo que la mujer hacía.


Se supone que Jimin debería estar haciendo eso, él iba por el puesto de sirviente, sin embargo, ella parecía decidida en hacer sentir cómodo a su posible próximo empleado.


―Park Jimin, ¿cierto?


―Si


―Bien, lo vi en el correo que mandaste― abrió unas galletas poniéndolas en un plato de cristal―No estes nervioso, sé que puedo parecer algo dura, pero de verdad soy buena persona―bromeó, lo que hizo a Jimin soltar una sonrisa.


―No es eso, es normal que este tipo de situaciones me pongan nervioso. Y aparte, realmente estoy sorprendido, ¿usted es la... señora de la casa?


―Que me digas señora me ofende―fingió una punzada en el pecho―Pero si te refieres a si soy la dueña, así es, mi esposo y yo somos los dueños. Jeon SunJin, un gusto y lamento no haberme presentado antes― Jimin hizo una reverencia desde donde estaba sentado.


―Usted se ve tan joven, me sorprende que a tan corta edad ya tenga un patrimonio junto con su esposo― aquello halagó a la mujer, por lo que agradeció― ¿Podría ayudarle en algo? Quiero decir, se supone que el sirviente seré yo― se encogió de hombros, pero SunJin negó con la cabeza.


―Pero aún no lo eres, así que permíteme tratarte como mi invitado― caminó hacia donde estaba Jimin, y dejo la bandeja de galletas en la mesita de centro― Come, sin pena, iré a terminar de preparar el té


Regresó a la cocina, y Jimin después de dudar un poco, tomó una galleta, comiéndola lentamente. Y sin darse cuenta, su entrevista había comenzado, siendo disfrazada de una plática normal.


―También tú te ves muy joven, Jimin, ¿Por qué estarías buscando un trabajo? Sobre todo, uno como sirviente.


―Recién me gradué de la universidad, así que no tengo aun trabajo de mi carrera, no buscaba un trabajo especifico en realidad, sólo uno que mantuviera mis gastos en lo que revisan mi currículo.


― Oh, así que ya llevaste currículo.


―Si, hace unos días


―Y, ¿Qué estudiaste?


―Periodismo


― ¿Ya has trabajado antes?


―Trabajé en un café de medio tiempo mientras estaba en la universidad, pero la cerraron, así que tuve que buscar otro trabajo. Y vi la publicación en internet, aunque tengo que mencionar que nunca he trabajado de sirviente o algo así, ¡pero no tiene nada de qué preocuparse! Soy muy bueno en los que haceres, se cocinar bien, sé limpiar bien, acomodar las cosas e incluso puedo cuidar niños o bebés― parecía que comenzaba a perder los nervios y hablar un poco más.


SunJin le sonrio, y procedió a sentarse de nuevo para comenzar a azucarar su té.


―No tengo hijos, pero si dos gatos y un Dóberman, ¿podrás con ellos?


―Me encantan los animales― tomo un sorbo de su té.


― ¿Tienes problema con dormir aquí? Hay una habitación solamente para sirvientas, o bueno, sirviente; seré sincera en que esperaba a una mujer, pero lo único que me interesa es que se encarguen de mi hogar, mi esposo y yo somos unos adultos ocupados, así que no podemos encargarnos de toda la casa, además de que como ves, es una casa grande. No te pediré que hagas toda la casa, sólo lo más básico.


―Incluso si me pide cuidar toda la casa, yo lo haría. De verdad necesito el trabajo. Si no le gusta como hago las cosas me iré, puede solo ponerme a prueba por una semana― el rubio hizo una reverencia, quedándose en 90°, suplicando que le diera la oportunidad.


Hubo un momento de silencio, donde Jimin se quedó inclinado y SunJin pensando en si aceptarlo al menos una semana en su casa. Él no era el único desesperado, el matrimonio Jeon también necesitaba de urgencia a alguien que pusiera orden en una parte del hogar. Por lo que, aunque la dueña estuviera dudándolo un poco.


Pero lo aceptará, parecía un buen chico que realmente solo quiere seguir adelante, y ella es una persona que le gusta ayudar con lo que pueda a los demás.


―De acuerdo― el rubio alzo su cabeza, mostrando una dulce sonrisa, estaba feliz y emocionado


― ¿De verdad?


―De verdad, te daré la oportunidad. Te mostraré la casa y te enseñaré para que sirve cada cosa, pero antes de eso, toma el té conmigo por favor― le sonrió, pidiéndole que tomara asiento de nuevo.


―Si, señora― se sentó y comenzó a tomar su té y comer galletas.


Y la entrevista terminó.


•••


SunJin ya le había mostrado la casa a Jimin, la habitación donde se quedaría, el patio, las mascotas, parte del segundo y tercer piso, le indico donde estaba el sótano, como alimentar a las mascotas, cada cuando regar las plantas, etc. Era un lugar bastante grande como para aprender todo en tan poco tiempo, pero Jimin ya había hecho un pequeño croquis mental de la casa, y ahora estaban en la cocina, mostrándole al pequeño rubio donde estaban los sartenes, las ollas, las especias y de más cosas, hasta que una tercera voz se escuchó, interrumpiendo la introducción que SunJin le estaba dando al nuevo sirviente.


― ¡Estoy en casa! ―una voz varonil, y unos pasos aproximándose a la cocina.


Al escuchar la voz masculina, Jimin rápidamente dedujo que el esposo de la señora Jeon había llegado. Y no se había equivocado, un hombre con una sonrisa brillante y un traje con una corbata recién desatada se asomó a la cocina, y después de un saludo de su esposa y una invitación a ingresar a la cocina, el hombre se sentó en uno de los bancos altos que estaban ahí.


Jimin no le prestó mucha atención ya que aún estaba muy ocupado en repetir en su cabeza todas las instrucciones que la mujer le dio sobre el trabajo que debía hacer.


―Hola, cariño― dijo SunJin― Mira, él es el chico que ahora va a trabajar para nosotros.


Y finalmente Jimin puso atención al señor de la casa, notando algo.


― ¿Profesor Jeon? ― el señor, al escuchar su apellido junto con el titulo de “profesor”, volteó su mirada a aquel que lo llamaba, y sonrió sorprendido.


―Park Jimin― ambos se saludaron – No esperaba verte aquí


―Veo que ya se conocen―dijo SunJin


―Claro que sí. Jimin fue mi alumno y el mejor de la clase― Jimin se encogió de hombros, no estaba acostumbrado a ser halagado―Aunque era de los que no hablaban.


La mujer por otro lado, se encontraba un poco mas aliviada y feliz, al menos su esposo Jungkook conoce al muchacho, y sabe que es de confianza. No dudará mas en darle el trabajo, o al menos ponerlo a prueba.


―Bueno, en vista de que ya se conocen, no será necesario presentarlos―ambos negaron con la cabeza.


―Pero, cariño, ¿está segura de querer contratar a Jimin? Es muy joven, ¿podrá con los que haceres de la casa?


―Estará a prueba una semana, no perdemos nada con darle la oportunidad, además, ya se instaló en la habitación


Jeon Jungkook no era nadie para discutir las decisiones de su mujer, la mayoría de las veces que ella decía algo tenía razón, así que esta vez no fue la excepción para discutirle.


―Entonces está bien―contestó el hombre―Bienvenido, Jimin― dijo y el contrario agradeció la bienvenida, después, Jungkook se quedó en silencio mirando a su esposa y al nuevo sirviente, tratando de decir algo con sus ojos, cosa que Jimin no pudo descifrar, pero SunJin sí.


La mujer suspiró y palmeó su frente recordando y comprendiendo al fin lo que su marido quiso dar a entender.


―Lo olvide, perdón. Estuve muy ocupada enseñándole a Jimin la casa y hablándole sobre el trabajo, que olvidé hacer algo de comer―parecía sentir algún tipo de culpa al no poder tener tiempo de cocinar para su esposo.


Pero él solo dejó escapar una sonrisa, ya que para ser él honesto, sabía que su esposa había olvidado eso. Miró el reloj.


―No te apures, cariño, es mejor que termines de arreglarte para que vayas al trabajo. Yo pediré a domicilio― sacó su celular para buscar algún restaurante que le agradara, pero incluso antes de desbloquear su dispositivo, Jimin habló.


―Debería comenzar a hacer mi trabajo ya que ahora estoy contratado. Yo haré de comer― fue a ponerse el delantal.


La pareja se miró entre sí, y la mujer asintió para que su esposo dejara a Jimin hacer su trabajo.


―Bueno, yo me tengo que retirar en menos de veinte minutos. Jimin, cualquier duda o algo, siéntete libre de preguntarle a Jungkook


Jungkook se levantó de su asiento y se acercó a su mujer para despedirse de ella con un beso en los labios.


―Que te vaya bien, Te amo


―También te amo―correspondió con una sonrisa― Nos vemos en la noche


Se despidió y salió de la cocina para terminar de alistarse e ir a su trabajo.


El matrimonio Jeon estaba conformado por dos personas que no pasaban mucho tiempo la una con la otra, Jeon Jungkook comenzaba su jornada laboral a las 7:30am y terminaba a las 3:30pm, llegando a su casa a las 4:00pm. Mientras que Jeon SunJin entraba a las 5:00pm al trabajo y salía a la 1:00am.


SunJin se la pasaba toda la mañana en casa mientras su esposo trabaja, y cuando Jungkook llegaba del trabajo, ahora le tocaba a SunJin laborar. Casi no tenían tiempo para ellos, y al tener un trabajo tan pesado era muy difícil conseguir unas vacaciones.


Era necesario conseguir un sirviente, a pesar de que la casa no estaba sola, era un lugar grande y la pareja llegaba cansada del trabajo, así que se necesitaba a alguien para mantener limpio y en orden.


Jungkook, después de despedirse de su esposa, se retiró de la cocina, y fue a la sala de estar para poder descansar, encendió la televisión y puso la primera película que salió al entrar a Netflix, mientras esperaba que su ex alumno terminara la comida. Después de unos minutos, un delicioso aroma le hizo abrir de nuevo los ojos, estaba comenzando a quedarse dormido, pero el sonido de los sartenes y el olor a comida lo hicieron despertar, escuchó el motor del auto alejarse, su esposa ya se había ido a trabajar.


El sonido en la cocina desapareció, y Jimin salió de ahí con una bandeja, caminó un poco tratando de buscar a Jungkook con la mirada.


― ¿Profesor Jeon?


―Estoy en la sala, Jimin


Al escuchar eso, Jimin caminó con mucho cuidado hacia la sala, y puso la bandeja en la mesa de centro.


― ¿Comerá aquí o prefiere que lleve la comida a la mesa? ― Jungkook negó con la cabeza


―Aquí está bien, muchas gracias―sonrió adormilado y dirigió su mirada hacia la bandeja― Huele delicioso― hizo una seña a Jimin para que se sentara a acompañarlo a comer, pero el menor se negó. Ya era el sirviente, tenía que comenzar con sus labores.


―Lamento tener que rechazarle la invitación, profesor, pero tengo que ir a limpiar su habitación y lavar ropa


―Tienes razón, discúlpame a mí, no quiero distraerte de tu trabajo― le sonrió― Muchas gracias por la comida, Jimin, puedes retirarte


El rubio hizo una reverencia, y se retiró. Comenzaría con sus deberes.


Lavar ropa, limpiar la habitación de los Jeon, recoger la cocina, alimentar a los gatos y el perro, limpiar las heces de los mismos, lavar el baño, etc.


―Creo que será más difícil de lo que pensé― dijo Jimin para sí mismo.


•••


Había recogido la mesa donde el señor Jeon había comido, limpió la zona, e hizo los demás deberes, que, aunque al mencionarlos parecieran poco, al realizarlos se llevaba un buen tiempo.


Jungkook se había quedado dormido en la sala después de haber comido y la televisión seguía encendida. Jimin había terminado con sus deberes del día de hoy, así que comenzaría a hacer la cena.


―Profesor―movió un poco a Jungkook, tratando de no ser tan brusco al despertarlo.


El mayor abrió los ojos lentamente ― ¿Mh?


―Perdone que lo despierte, pero, su habitación está limpia y su cama tendida, puede ir a descansar allá―habló con suavidad. Y Jungkook, aun con los ojos cerrados, asintió con la cabeza.


Aún seguía adormilado, realmente no quería despertar; se quedó un momento sentado con los ojos cerrados, tratando de despertar por completo, y al estar en esa situación y Jimin esperando a que despierte para poder ir a preparar la cena, tuvo oportunidad de conocer mejor el rostro de su ex maestro, ahora su patrón. «La señora Jeon es tan afortunada. Haberse casado con un hombre tan guapo, trabajador y al parecer cariñoso, eso sí es suerte» decía en su mente.


Después de que Jungkook tallara sus ojos para abrirlos por completo, Jimin salió de sus pensamientos.


— Yo iré a preparar la cena, lo llamaré en un momento.


―Si, gracias― el rubio se dirigió de nuevo a la cocina mientras que el señor de la casa se fue a su habitación para seguir descansando.


Jimin era un chico que le encantaba apreciar la belleza de los demás, cuando veía a un chico guapo no puede evitar pensar en lo apuesto que es, como acababa de pasar con el Jungkook, aunque siempre creyó que era muy guapo, desde que lo vio por primera vez impartiéndole clase, solo que en esta ocasión no solo pensó en lo atractivo que era al fijarse más en sus facciones, sino que también se preguntaba, ¿Dónde se consiguen de esos?


Los chicos que ha conocido de su comunidad no son tan atractivos como otros hombres que había visto, pero Jimin tenía la maldición de que siempre que ve a un hombre que le gusta, éste, o tenía novia o estaba casado. «Supongo que los hombres guapos sólo están hechos para mujeres».


Jeon Jungkook era de su agrado, sin embargo, no era un hombre que le gustara, solo uno que le parecía atractivo que le hacía querer tener como novio un hombre igual a él. Igual a Jeon Jungkook.


[…]


Después de sacar la ropa de la secadora y ponerla en una cesta, sirvió la cena en un solo plato para el señor Jeon, lo puso en la mesa del comedor y tomó la cesta con la ropa para ir a la habitación de los Jeon y llamar a Jungkook a cenar.


Subió las escaleras dirigiéndose al segundo piso y camino hacia aquella habitación, puso su oído en la puerta para ver si de casualidad estaba despierto y llamarlo para cenar. Y sí que estaba despierto.


―Mhm…


Jimin abrió sus ojos sorprendidos y tapo su boca con su mano después de escuchar eso que provenía de la habitación.


«No. No debes pensar mal, Jimin, tal vez solo le duele algo y por eso se está quejando. Si, son ruidos de dolor».


―Mierda, ahh… Si…― «Esos no son ruidos de dolor».


Seguía frente a la puerta escuchando los gemidos de su superior, pero solo por la razón de que no sabía que hacer, estaba sorprendido, no sabía si dejarlo solo o tocar la puerta, si toca la puerta el señor Jeon va a saber que Jimin lo estaba escuchando y lo correrán del trabajo, pero si no lo llama para cenar la comida ya servida se enfriará y Jungkook seguramente lo regañará por no llamarlo. No sabía que hacer, pero tampoco quería quedarse a escuchar ahí, por muy sensuales que fueran esos sonidos, estaba mal quedarse a escucharlo. Nunca se imaginó escuchar a su maestro gemir o hacer ese tipo de cosas.


Lo pensó dos veces, pero tocó la puerta, siendo un poco brusco debido a los nervios que tenía, esperaba que el señor jeon no se diera cuenta de que lo había escuchado.


Por dentro de la habitación, Jungkook al escuchar que llamaban a la puerta, rápidamente detuvo su auto placer, agradecía que el nuevo sirviente fuera de las personas que tocaban la puerta antes de entrar, aunque de igual manera se puso nervioso.


― ¿Sí? ― esperaba que no lo haya escuchado.


Jimin aclaró su garganta antes de hablar.


―La cena está servida; y vengo a dejar ropa. Espero no haberlo despertado


Jungkook tomo un largo suspiro y se levantó de la cama y se puso la parte de debajo de su pijama. ―Pasa, por favor― y el sirviente entró


―Debería bajar antes de que se enfríe su comida― evitó verle la cara, trataba de actuar normal.


Y Jungkook deseaba tanto preguntarle si había escuchado algo, pero por la actitud que tenía Jimin ahora, era obvio que había escuchado algo. Se puso a guardar la ropa.


― ¿Tu ya cenaste? ―preguntó Jungkook mientras miraba al rubio de espalda haciendo sus deberes.


―Voy a cenar después de guardar esta ropa


― ¿Por qué no cenas primero y luego guardas la ropa? ―hubo un silencio― Siempre como y ceno solo; vamos, al menos por hoy, acompáñame a cenar


Jimin dejó de hacer lo que estaba haciendo para voltearlo a ver finalmente, ignorando por completo el rojizo y ligeramente sudoroso rostro de Jungkook.


― ¿Esta seguro?


Asintió― Y también estoy seguro de que no te agrada comer solo, así que anda, vayamos a cenar, y aprovechó también para conocer un poco más a la persona que va a estar trabajando en mi casa, aparte de lo que ya sé, claro― caminó hacia fuera de la habitación, esperando a que Jimin le siguiera― Deja esa ropa ahí


Y después de pensar un momento más, Jimin obedeció y dejó el cesto con ropa en el suelo, se dirigió hacia Jungkook y ambos bajaron las escaleras.


Se dirigieron a la cocina, Jungkook lavó sus manos en el fregadero y Jimin sirvió comida en otro plato que sería para él mismo, también se lavó las manos después del mayor, y se sentaron a cenar ambos, estando uno frente al otro.


―Déjame decirte que lo que preparaste en la tarde estuvo delicioso, te felicito, y estoy seguro de que esto también estará rico― dijo Jungkook


―Muchas gracias, profesor


―Jimin, ya no me llames “profesor”. Te graduaste hace poco, así que ya no soy tu profesor―sonrió, tratando de romper la tensión del momento.


― ¿Y cómo debería llamarlo? Decirle por su nombre sería una grosería


―Entonces solo dime “Señor”. Ya estoy en edad de eso


Jimin asintió con su cabeza y sonrió―Esta bien, Profesor― Jungkook alzó una ceja― Digo, Señor―corrigió―Señor Jeon


―Así está mejor


Durante la cena, Jimin respondía con timidez las preguntas que el señor le dirigía, no solo porque hace rato lo escuchó satisfaciéndose a sí mismo, sino que Jeon Jungkook ya de por si le causaba algún tipo de intimidación; el hombre era muy guapo, tenía los ojos oscuros y la mirada pesada, su porte era más grande que el de él y reflejaba demasiada seguridad en él mismo, aparte de que su sonrisa parecía tan engreída, lo que le hacía ver muy atractivo, y eso, intimidaba al pequeño sirviente.


Pudo notar como durante la plática, el rubio se encogía cada vez más, Jeon sabía que Jimin lo había escuchado hace un momento, pero no había querido mencionar nada hasta ahora, ya que no quería que su vínculo se alterara debido a esa situación.


―Jimin… ¿Puedes… no mencionarle nada a mi esposa? ― no tenía nada de malo masturbarse, pero Jungkook no quería que su esposa supiera sobre eso.


Jimin levanto la cabeza, prestándole atención, se sonrojó y trato de aparentar como si no supiera nada, pero el mayor pudo notar su nerviosismo.


― ¿Perdón?


―Sé que escuchaste algo, así que, por favor, no le digas nada a SunJin


―Disculpe, señor, no sé de qué está hablando, pero de igual manera, supongo que no le mencionare nada a su esposa―hizo una reverencia.


No importaba cuanto Jungkook insistiera en que Jimin había escuchado algo, él nunca lo aceptaría.


Aun así, Jimin se preguntaba un par de cosas, no era de su incumbencia, pero, Jungkook era un hombre de 30 años, casado, ¿Por qué tendría la necesitad de masturbarse si tiene a su esposa?


«Supongo que no tienen mucho tiempo para eso, pero es algo que no me importa».