Único
El silencio pulcro inundaba la iglesia, todos estaban arrodillados en los reclinatorios ya sea rezando por sus parientes, una mejor vida, por si mismo.
El sacerdote dio sus campanadas en señal de terminar, agradeció a los alumnos y todos salieron al comedor con orden.
Jimin siempre estuvo en escuelas religiosas y convenios, su madre simpre le inculco que sería mejor persona si tenía siempre a Dios presente.
A pesar que no hablaba mucho a él le gustaba estar en ese lugar, las monjas eras muy amables, siempre se preocupaban por ellos y veían por su cuidado pero en especial el padre Jungkook.
Siempre pensó que era muy joven para tener un puesto así en el convenio, era muy grande la diferencia que tenía con él pero eso no le impedía poder establecer conversaciones entre ellos. Era muy servicial, lo dejaba llamarlo por su nombre de pila y siempre se ofrecía a acompañarlo a su habitación o le pedía que le avudara a trabajos en su oficina.
Así que le tenía un grande aprecio y cariño, fue asi que Jimin se dirigió a la oficina de Jungkook porque anteriormente este le aviso que lo esperaba después de la misa para que lo ayudara con algunas cosas.
Toco la puerta con cuidado pero no recibió respuesta, giro la chapa y no había nadie, se adentro a la oficina solitaria. Tendría que esperar a Jungkook que llegara, reviso con cuidado la estantería de libros pero hubo uno que le llamó la atención, se puso de puntitas y estiró su brazo para rozar apenas con la yema de sus dedos la tapa del libro.
Hasta que sintió una grandes manos tomar los costados de sus caderas, el calor de otro cuerpo presionando su espalda y se sobresalto pero en seguida se tranquilizó cuando escucho la gruesa voz de Jungkook.
-¿Quieres que te ayude?, eres muy pequeño para alcanzar ese libro, dejame cargarte Jungkook dio la vuelta a Jimin quedando de frente, tomo la pierna para rodearla en su cintura, por instinto Jimin abrazo el cuello de Jungkook y repitió la acción misma con su otra pierna.
Jungkook sujeto la parte trasera de sus muslos debajo de su falda.
El tacto de las manos de Jungkook se sentía caliente pero también incorrecto, algo dentro de él le gritaba que las manos que lo sostenían eran peligrosas que se alejara lo más pronto posible pero también estaba esa parte en su conciencia que recordaba la voz de su madre diciéndole "Jimin tu debes de hacer todo lo que te pidan las monjas o el padre, eres un niño bueno y recatado", entonces eso era lo correcto.
Se alejo un poco de Jungkook para observarlo, su mirada era suave pero también tenia una chispa de algo que no podia descifrar.
Estiró su brazo nuevamente ya sin tanto esfuerzo y tomó el libro que desde un inicio le llamó la atención.
-Gracias por su ayuda y perdón por tomar algo sin su permiso- el agarre se hizo un poco más fuerte en los muslos de Jimin, esto lo hizo pensar que se iba a caer y puso más presión con sus piernas en la cintura de Jungkook.
A Jungkook le encantaba que Jimin fuera tan sumiso y obediente, el seria capaz de aceptar a todo lo que quisiera hacerle si era en la palabra de Dios.
Lo dejo en el suelo con cuidado y acarició su cabello. -Jimin, la razón por la que te llame aquí fue para pedirte ayuda en una tarea que me propuse con el señor. Te destacas por ser el más sensato y puritano, siento que eres el ideal para ayudarme-El rostro del niño se iluminó, poder ayudar a Jungkook aunque fuera en cosas mínimas lo hacía feliz.
Él era un niño bueno.
-Haré lo que usted me pida-Jungkook tomo el rosario que colgaba en el cuello de Jimin entre sus dedos.
-Iré a tu habitación en la noche, voy a estar contigo un buen rato pero necesito que seas obediente v silencioso, dentendido?-Soltó el rosario para acomodar atrás de su oreja el cabello rizado de Jimin.
El chiquillo asintió feliz por poder ayudar a Jungkook.
Solo quería que supieran el bueno chico que podía ser.
Jungkook se separó cuando alguien llamó a la puerta y Jimin tomó esa señal para despedirse y salir de la oficina para hacer sus deberes.
...........
Las oraciones de sus compañeras de cuarto se podían escuchar en suaves susurros. Cuando todas terminaron se levantaron para acomodarse en sus camas.
Jimin agradecía entre sus adentros que las chicas no fueran escandalosas a la hora de ir a dormir, para él eran muy importantes sus horas de sueños y apenas un pequeño ruido lo hacía despertarse de su sueño ligero.
Se acostó dentro de la sábanas y apago la pequeña lámpara que tenia en su mesa de noche.
-Buenas noches señoritas, sueñen con los ángeles-La madre monja apagó la luz del cuarto y cerró la puerta.
Jimin se sentía un poco desesperado porque Jungkook solo le dijo que vendría en la noche pero no le dijo a qué hora exactamente.
Hizo pequeños pucheros porque el sueño le estaba ganando, así que cerró sus párpados prometiendose que sólo descansaria sus ojitos mientras esperaba a Jungkook.
...............
Camino por los pasillos largos buscando la habitación de su niño.
Vio brillar en la puerta el número 7, giro la perilla con cuidado devisando si nadie se había despertado.
Después de confirmar que todos seguían dormidos camino hasta el fondo del cuarto y encontró a Jimin acostado de lado. abrazando fuertemente una almohada y con su camisón arrugado arriba de sus muslos rellenos.
Las sábanas estaban echas bolas debajo de sus pies. Se acostó con cuidado a lado de Jimin y extendió las cobijas para tapar a los dos.
Pego su fornido cuerpo al de Jimin, su mano se deslizó por debajo del camisón y acarició con las yemas de sus dedos el vientre plano del castaño.
Jimin abrió los ojos de golpe sintiendo la presencia ajena en su cama, invadiendo su espacio personal, tocando con delicadeza su estómago.
-Perdón por hacerte esperar, quería asegurarme que todos estuvieran dormiendo-Susurró en su oído.
Los vellos del cuerpo de Jimin se erizaron por el caliente aliento en su oreja.
La mano en su vientre se extendió e hizo un camino a sus bragas, adentrándose y tocando a su paso el monte de venus.
Jimin siente que se estremece de pies a cabeza cuando la mano de Jungkook se adentra a su ropa interior y sus dedos cálidos acarician su coño.
Bueno su mente es un lío, su madre siempre le explicó que su virginidad" es lo más preciado que puede tener, que se la debe de dar al hombre con el quien se case.
Pero en estos momentos los dedos de Jungkook lo están abriendo con cuidado.
Y no puede distinguir porque también es su cabeza siempre esta el recordatorio que debe de seguir las ordenes de los superiores en los convenios.
No entiende si debe de separarse y llamar a alguien antes que todo pase a mayores o dejar que Jungkook tome todo de él.
Cumplir con la promesa que hizo con Jungkook.
Todo pensamiento se esfuma cuando un dedo entra en él, los jadeos se escapan fuera de su boca y asustado por alguien que los escuche muerde fuertemente la manga de su camisón.
-No sabes cuanto daría por escucharte pero necesito que ahora seas silencioso amor-Jungkook retira sus bragas blancas por sus piernas, dejándolas por alguna parte del piso.
Los tres dedos que ahora lo están profanando duramente lo hacen quedarse sin aliento. No era consciente de lo mojado que estaba hasta que escucho el pequeño ruido del chapoteo.
Eso lo hace lubricarse más, siente que los dedos son retirados y casi quiere llorar por el vacio repentino.
Jungkook bajo su pantalón de pijama y bóxer, su pene nunca había estado tan duro como ahora, cualquier contacto directo con el coño de su bebé está seguro que se correrá.
Embarra por todo su tronco los jugos de Jimin que estaban en sus dedos, masturbando un poco.
Se dio cuenta de la mirada desesperada de Jimin, mirandolo de reojo aún estando de lado.
Los dos escucharon de repente la fricción de las sábanas de la cama de lado de ellos.
Jimin vio como una de sus compañeras entre sueños se volteaba quedando cara a cara de él.
Cualquier ruido ella podría abrir lo ojos y ver todo lo que estaba pasando.
Jungkook tomó las sábanas y tapó a ambos hasta los hombros para evitar ser vistos. Tomó nuevamente su pene gordo y lo deslizó entre los muslos de Jimin, haciendo fricción con su hinchada vagina.
Los muslos del castaño eran de infarto, desde el primer momento que los vio quiso follarlos a toda costa.
Él mayor empezó con sus movimientos de cadera, deslizando su pene una y otra vez contra los muslos acaramelados de Jimin.
Jimin estaba babeando por la fricción que sentía, su coño a este paso estaba todo hinchado y rojo.
Desdesperado por un contacto más profundo separó sus piernas y susurró-P-por favor, haz que entre.
La mirada de Jungkook se incendio, su boca formó una sonrisa de satisfacción.
Acomodó su verga en el orificio preparado y empujó lentamente. la polla de Jungkook hace boquear a Jimin.
Siente que sus paredes se abren para él, la sensación es tan nueva para Jimin. Se siente tan profundo dentro de él, su coño se aferra al pene como si no quisiera dejarlo escapar.
Jungkook suelta pequeños gemidos en su oreja, siente su mano haciendo presión en su cadera para que se quede en su lugar mientras él se lo pueda coger.
Jungkook esta luchando fuertemente para no moverse v se pueda acostumbrar a su tamaño.
Pasan algunos minutos y siente el culo de Jimin empujar para atrás así que toma eso como una señal para que prosiga.
Su mano sostiene fuertemente el muslo para abrir un poco sus piernas y tener mejor acceso. Su pelvis hace movimientos precisos.
Cada estocada que da puede sentir a Jimin recibiendolo muy bien, eso hace que se ponga más caliente y cambie de posición.
Se encima y se pone entre las piernas de Jimin, toma la parte trasera de su rodilla y penetra tan despacio que Jimin lloriquea.
Sus paredes se aferran tan fuerte a la grande verga, quiere que lo folle tan duro.
Lágrimas de cocodrilo empiezan a caer por el bonito rostro de Jimin y gimotea cuando las estocadas son más duras.
En un intento de mantener callado al menor lo besa intensamente, los besos de Jimin se sienten tan inexpertos pero a Jungkook le encanta que sea su primera vez en todo que empieza a follar duramente al castaño.
Los gemidos de Jimin son tragados por la boca del pelinegro.
Jungkook se separa y saca su pene, observando como todo su tronco está brillante por el lubricante de su bebé.
-Sería muy lindo verte cargando con mi hijo, ¿no lo crees?-Su mano acaricia el bonito vientre y Jimin siente que se sonroja por todo el cuerpo.
Las embestidas son duras, el sonido lascivo de sus pieles chocando y el sonido chicloso le hacen sentir tanto calor.
Que en un gemido largo, amortiguado por su brazo se corre en Jungkook.
No puede respirar porque a pesar que está teniendo su orgasmo, Jungkook no deja de follarlo.
Se siente mojado por todos lados, el camisón se le pega al cuerpo por el sudor, su reciente corrida está escurriendo por la verga de Jungkook y sus piernas.
-B-basta, no puedo más-Sus débiles brazos empujan el pecho fornido para alejarlo.
-Vamos mi amor, me falta poco-Volteo el cuerpo de Jimin para que quedara en cuatro.
Los antebrazos de Jimin tienen todo su peso sobre el colchón, su redondo culo queda a la vista de Jungkook.
Jungkook abre más las piernas de Jimin, toma su pene y en un movimiento rápido entra en el coño sensible.
Los hipidos de Jimin resonaban por la habitación.
No aguantaba la estimulación que estaba recibiendo en su vagina. Sus paredes se apretaron de repente cuando sintió el líquido caliente llenar sus paredes.
Jungkook siguió bombeando hasta ordeñar todo su semen en el útero de Jimin.
El castaño ya no daba para más pero eso no impidió que Jungkook tomará el cuerpo frágil en sus brazos y lo llevara a su habitación sin importarle los pequeños lloriqueos que le daba Jimin por lo sensible que estaba.
Siguió follandolo, poniendo excusas descaradas a las mojas que Jimin lo estaba ayudando y no queria que lo interrumpieran.
Pero la verdad es que en la oficina de Jungkook, el bonito niño era follado todo el día hasta que no pudiera más.