Prólogo.
Capítulo 00.
Malas Noticias
Liam O'connor
Es temprano, para ser más específico son las 8:15 de la mañana, mi hermosa prometida se encuentra abrazada a mi torso mientras duerme, es una mañana fría de invierno y afuera nieva bastante fuerte.
Me levanté con mucho cuidado de no despertar a Grace y me dirijí al baño para bañarme y vestirme con un pantalón jean básico, una remera negra a conjunto con Converse del mismo color y una campera de cuero marrón por encima.
Hace diez años conocí a Grace, yo con tan solo dieciséis años y ella con quince. Ibamos al mismo instituto y nos conocimos por dos amigos en común, nos prometimos a hacer funcionar la relación durante mucho tiempo y ahora estamos comprometidos hace unos tres meses.
Ahora estamos planeando la boda.
Al salir del baño Grace ya estaba sentada en la cama vestida y arreglada, supuse que había ido al otro baño. Al verme salir del mismo me sonrió.
—buen día señor, ¿En que puedo servirle el dia de hoy? —se levantó de golpe y colocó su mano en su frente haciendo la señal de los militares. Es una broma que tenemos entre nosotros.
Sonreí por su repentino salto y por lo linda que se ve.
—besame —dije sin más.
Ella sonrió pícara.
—señor, si señor.
Al terminar la frase se acercó a mi, rodeó sus brazos a mi cuello, se puso en puntitas de pie y alcanzó mi boca con un beso tierno para luego bésame con pasión, yo agarré con firmeza su cintura con una mano, ya que en la otra todavía sostenía la toalla húmeda, y ella dió un pequeño salto rodeando mis caderas para besarme mejor.
Ella se separó y sonrió mientras se mordía el labio mirándome a los ojos.
—que buena manera de empezar el día —comenté divertido.
—totalmente de acuerdo, ¿Vamos a desayunar?
—vamos.
Tiré la toalla y bajé a Grace para darle un beso corto, ella se adelantó y salió primero de la habitación y yo la seguí.
—¿Qué quieres desayunar? —preguntó.
—lo que tú quieras.
—¿Seguro militar O'connor? Yo voy a hacer huevos revueltos.
—me gustan los huevos revueltos señorita O'connor.
—sabes que todavía no estamos casados, ¿Verdad?
—lo sé, pero me encanta llamarte así, ¿No te gusta?
—a mi me encanta, solo estoy bromeando.
—okey, ¿Te ayudo?
—no me molestaría, gracias.
Y empezamos a hacer el desayuno, con besos entre medio.
[...]
Grace Brooks.
Hoy es un día nuevo con noticias malas. Yo diría que terribles.
El cambio climático en China ha provocado sequías y migración masiva hacia Estados Unidos en busca de recursos, generando tensiones entre ambas naciones por disputas de recursos y presión en las fronteras. Esto ha aumentado las tensiones entre Estados Unidos y China creando una nueva guerra.
Al nosotros enterarnos de esto rápidamente fuimos a comprar cosas muy necesarias para vivir, como cosas de higiene, mucha comida y reservas por las dudas de que la economía suba o se agoté todo en menos de una semana.
Liam ha estado callado todo el camino de regreso a casa y eso me aterra porque sé que no está bien.
Llegamos a la casa y él se sentó en el sofá con su celular mientras yo guardaba las compras en la cocina.
—Liam amor, ¿Que pasá? Te noto un poco apagado —dije desde el lugar con una caja de cereales en mis manos.
—como no voy a estarlo si nuestro pais esta en guerra.
Quedé en silencio, era cierto, no era un momento para estar de buenas pero estoy segura de que es por algo más, que no me quiere decir ahora.
Me acerqué a él y me senté a su lado colocando mi mano en su espalda.
—militar O'connor, hay algo que usted no me quiere decir, lo conozco señor.
El no respondió, sin embargo me miró a los ojos. Noté que los mismos estaban llorosos, efectivamente no estaba bien.
—no llores, podes decirme cuando te sientas listo Liam —lo abracé.
Con mis palabras rompió en llanto.
—Grace... —dijo separándose del abrazo.
—¿Si?
—me tengo que ir a la guerra.
En ese momento mi mundo se derrumbó.
«Grace, ¿Que esperabas? Tu prometido es militar, era obvio»
Pero era imposible no pensar en un futuro horroroso sin él.
Comencé a llorar, eso no tranquilizaba la situación pero no me importó.
—por dos meses —terminó la frase anterior.
—¡No, no, no puede estar pasando!
Él solo miraba al suelo con la mirada perdida.
—¡Es mentira! No me mientas Liam —salté de mi asiento y comencé a caminar nerviosa.
—esto no puede estar pasando, ¡No, no, no! —agarré mi cabeza desesperada mientras lloraba.
—no podes ir a la guerra, no me podes dejar —me agaché y empezé a llorar más fuerte.
Liam empezó a llorar al ver mi desesperación y reacción a la noticia.
—amor, son solo dos meses —intentó calmarme.
—¿Dos meses? Dos meses en los que no voy a saber de ti, no voy a saber si estas en guerra, no voy a saber si te explotó una bomba cerca, no voy a saber nada, nada Liam —enumeré con voz débil.
—si vas a saber de mi, vamos a hacer videollamada todas las noches.
—eso no sirve, yo te quiero abrazar, te quiero besar, quiero saber de ti en el mismo instante, no dos años después.
—Grace, te entiendo, pero no puedo hacer nada.
—¿No puedes abandonar la misión? —pregunté todavía alterada.
—si pudiera ya lo hubiera hecho —respondió cabizbajo. —es obligación ir a cumplir con el deber, el defender al país siendo militar. Si dejo la misión me dan de baja.
—¿O sea te despiden?
—si, me despiden.
—¿Y vale más un trabajo que tu vida Liam?
Él silencio abundó en la habitación.
—contestame.
—no sé, pero sé que es el trabajo de mis sueños.
—mierda Liam —insulte con frustración. —¿Y cuándo te vas?
—en una semana.
—una semana es muy poco para estar juntos y despedirnos como se debe Liam —intenté mantener la calma.
—lo sé, no estoy tan mal por ir a la guerra, estoy mal porque es poco tiempo para amarnos en físico, y no por un celular.
Sus palabras me dolieron, las lágrimas regresaron y rápidamente sentí su calor envolviendo mi cuerpo.
Al darme cuenta de que por mucho que intentará no iba a lograr convencerlo, acepté con el corazón roto y mis sentimientos a flor de piel el poco tiempo que nos quedaba.
—aunque yo no quiera que te vayas es tu decisión, pero tengo miedo —acepté.
—yo también tengo miedo linda —él se separó de mi para colocar una de sus manos en mi espalda baja para con la otra proporcionar caricias a mi rostro mojado de lágrimas. —y mucho.
No pude formular palabra alguna, solo lo besé demostrando mi apoyo incondicional.
—te amo Brooks.
—te amo más O'connor.