Prólogo
-Por favor, puedes salvarlo- dije intentando detener la hemorragia del abdomen del chico que ya hacia en el suelo- hare lo que me pida pero solo ayúdalo , no lo deje morir- suplique al hombre enfrente mio que me miraba con cara de pocos amigos.
-Lo hare, hare que lo salven- dijo tomando su celular y llamando al medico- Cheng, te necesito en la mansion ahora mismo- dijo colgando el teléfono- no lo olvides cachorro, ahora tienes una deuda conmigo; tu amigo estara bien ya viene el medico- dijo alejándose de mi.
En ese momento me di cuenta que había entregado mi alma al diablo y no me habia dado cuenta de eso mucho después.