Ilusiones de Seúl
Cuando Kim Taehyung pensaba en matrimonio, imaginaba tantas cosas, muchas que terminaban en sueños con colores rosados y atardeceres anaranjados, cosas distintas. Quizás un esposo amable, caballeroso, con quien despertar todos los días, con quien envejecer a su lado, alguien con quien compartir su vida, quizás imaginaba una casa a las afueras, rodeada de bosque, en algún lugar lejos de todos, con niños, pequeños y lindos niños con el rostro de su padre, si, podía imaginarlos con el rostro de Jungkook. Cabellos negros, ojos brillantes. Su vida de casado no era tan diferente a como la había imaginado, salvo que no tenia una casa en las afueras de bosque, ni estaba rodeada de naturaleza, no podía presumir de sentarse todas las tardes en el pórtico mientras bebe una taza de café caliente mientras espera a su esposo.
Pero ¿qué vida tenía? Una donde tenia que esperar a su esposo, sentado en la comodidad de un esponjoso sofá, observando desde lo alto de su pent-house cuando las luces se encendían, ni siquiera bebiendo un café, solo estando presente.
En lo único en lo que sus imaginaciones eran ciertas es era en su esposo Su esposo Es el hombre mas amable que ha conocido, elegante y con presencia dominante, era toda un alfa en el sentido de la palabra, serio pero inteligente, fuerte pero delicado, caballeroso pero sexi, todo el paquete que hubiera deseado.
Pero como todo buen hombre tenia sus defectos, ¿el suyo?
Su trabajo.
Era presidente de una compañía de telecomunicaciones, tenia que estar corriendo las 24 horas del día, entre reuniones, conferencias, entrevistas, sus días eran demasiado cortos, y el tiempo que pasaba con ellos lo eran.
Ellos
Si, el matrimonio jeon recién estaba presentadose en la paternidad, su pequeño Jaemin tenía tan solo un mes con dos días de nacido, y era la copia exacta del flamante alfa, era pálido como su padre, con cabellos negros y ojos tan brillantes como las estrellas.
Entre eso y el trabajo de Jungkook se sentía completamente solo. Sabia que no debía de sentirse así que su hermoso bebe era la compañía perfecta pero entre la salida de la depresión post parto que tuvo durante las dos primeras semanas luego de dar a luz le tenia algo cansado y mas que casando.
Fastidiado
Sentía que tenia que luchar contra todo el solo, que su alfa solo dedicaba tiempo a su trabajo, llegaba tarde por la noche y solo podían cruzar unas cuantas palabras antes de que el contrario dijera que tenia trabajo pendiente o que se sentia demasiado cansado que solo quería comer la cena e ir a dormir, ya no había mas noches de ellos dos solo, charlando, dándose mimos, comiendo una rica cena con una copa de vino y escuchando música clásica, ahora habían sollozos de su pequeño cachorro a cada rato, casi nunca tenia a tiempo la cena cuando su alfa llegaba, ya no tenia tiempo para si mismo, sentía que el tiempo que había pasado era mucho, sentía que …
El sonido de un ligero sollozo a través del radio que tenia sobre la mesita del café le hizo saber que su pequeño cachorro se había despertado, a pasos pesados subió por las escaleras hasta la segunda puerta que tenia dibujados ositos en ella, la abrió y los ligeros hipidos se hicieron mas
presentes, en cuanto llego frente a la cuna sus ojos se aguaron al ver al cachorrito con esos ojitos suyos rebosantes en lagrimas también mientras con una de sus manitas sujetaba con fuerza su mantita de felpa en la que el omega le había envuelto horas antes.
Lo levanto, con cuidado de mover mucho su cabeza y lo acurruco en su pecho mientras le cantaba e iba a tomar asiento al cómodo sofá que su esposo había instalado para que el pudiera alimentarle con facilidad.
El cachorrito volvió a sollozar de vuelta.
- Tranquilo cielo – susurro el castaño mientras que con una mano desabrochaba su camisa – papi esta aquí contigo.
Luego de luchar por quitar sus botones al fin logro poder alimentar el ansioso cachorrito que sostenía en sus brazos, mismo que no dudo ni solo un segundo en pegarse al pezón de su padre para comenzar a succionar luego de que el olor a leche le llego. .
- Tenias mucha hambre ¿mhg? – acaricio su mejilla con la otra mano mientras, daba ligeras carisias, los ojitos de cachorro casi cerrándose por completo ante la sensación de ser alimentado y mimado al mismo tiempo, una ligera canción de cuna se escuchaba entre todo el silencio del apartamento, sin percatarse que su amado esposo acaba de llegar hace unos minutos y le observaba desde el umbral de la habitación. Mirándolo con su hijo en brazos, cantando para el, arrullándolo.
Y dios
Taehyung es todo lo que Jungkook esperaba de la vida.
Le miro ahí, sentado, luciendo todavía su pijama blanco de lino, solo una camisola y un short corto que le queda a medio muslo, con sus medias largas cubriendo parte de sus pantorrillas, sosteniendo un bultito de sabanas blancas y acolchadas que reconoce como su pequeño cachorro, se acerco hasta ellos en silencio porque sabe que su pequeño esta por hacer dormir a su bebé mas pequeño.
Llego hasta ellos, sentándose a su lado, en el reposabrazos, e intenta abrazarle, aunque sabe que no pude sin incomodar a su esposo y la posición en la que sostiene a su hijo. .
- Buenos días dulzura – le saluda con un beso en la cabeza una vez se acomoda en su lugar – ¿cómo se portó mi bebe? – pregunta en susurros pues ahora el cachorrito ha dejado de alimentarse, se separa del pezón de su padre asiendo un pop en el proceso, dejando un caminito de leche desde la comisura de su diminuta boca hasta la mejilla, misma que el castaño limpio con su pulgar el ligero rastro de leche que quedado en la mejilla del cachorrito. Le cubrió más con la manta antes de decir:
- Me dejo dormir parte de la noche – respondió, acurrucando mas al cachorro contra su pecho – recién se ha despertado otra vez, ¿y tú?.
- Fue una noche larga – fue todo lo que dijo mientras inhalaba el aroma a fresas que el cabello del castaño desprendía – te extrañe mucho dulzura, pero mas a este pedacito de cielo.
Y como si esas palabras tuvieran mas que un simple significado los ojos aguados de Taehyung se hicieron presentes, y en menos de lo que podía jurar ya tenia lagrimas corriendo en sus mejillas.
Jungkook lo noto, sin decir nada tomo al cachorrito en sus brazos, para llevarlo hasta su cuna, donde recostó con cuidado no sin antes darle un beso en la frente y asegurarse de colocarle el chupete en la boca, luego regreso hasta donde el castaño se encontraba sorbiendo su nariz e intentando quitar sus lágrimas.
El contrario se arrodillo frente a Taehyung, cubriendo con sus manos sus rodillas, mirándole preocupado.
- ¿Dulzura? ¿Te sientes bien? – Jeon intentaba, pero no percibía ninguna respuesta lo que le preocupo aún más, no quería regresar otra vez a la depresión post parto de la que Taehyung con tanto trabajo salió.
– háblame, cielo, de eso se trata ¿recuerdas?.
El castaño asintió Por supuesto que lo recordaba, pues había asistido a unas cuantas sesiones de terapia para tratar su depresión postparto, en una de ellas, la beta que le atendía le recomendó que todo lo que le ponía triste debía compartirlo con su alfa, así, de aquella manera no bloquearía su lazo y el sabría todo lo que le molesta.
Eso ya lo había hecho, una mañana, luego de haber vigilado el sueño de su bebe sintió que jeon no lo ayudaba pues él está durmiendo tan profundamente que en ningún momento noto la faltad esposo en la cama, por ello fue con el, y aunque sus manos le temblaban y un puchero ya estaba formado en sus labios se armo de valor y lo dijo, la respuesta de jeon le sorprendió mas de lo que esperaba pues el pelinegro solo le abrazo y lo siguiente que supo fue que por las noches Jeon era el primero en levantarse en cuanto los llantos de su cachorro le despertaban. Ahora estaba sucediendo algo similar, solo que esta ves esperaba obtener una buena respuesta.
Quizás.
-Muy bien mi amor – susurró y deposito un beso en su rodilla – ahora, vamos cielo, dime que pasa. .
- Me … me siento solo – respondió entre hipidos – siento que … que nunca estas conmigo.
Taehyung le miro a los ojos, era cierto, le había dejado un poco solo, el trabajo le absorbía, pero ciertamente el trabajo no debió de haber sido todo, Taehyung era su prioridad, su hijo también era su prioridad y por varios días lo había abandonado. .
- Ven aquí mi amor – le pido al mismo tiempo en el que se ponían ambos de pie y el contrario ocupaba su lugar para que el castaño tomara su lugar en su regazo, lo sostuvo como le sostenía cada vez que el castaño le necesitaba, como lo hacía durante los días de invierno y todos los días después de volver al trabajo.
Lo sostuvo, lo arrullo
- Estoy aquí mi amor – arrolló y deposito suaves besos en su cabeza – siempre estoy aquí.
Le siguió arrullando y mimando hasta que el sol estuvo en su punto máximo, y la respiración de Taehyung se rindió, le acomodo en la cama y antes de que pudiera irse una mano le sostuvo .
-No te vayas por favor – rogo, su voz quebrada una vez más – quédate conmigo.
- Iré por algo de comer cielo- dijo y volvió a tomar su lugar a su lado, sentado en la cama, cepillando ligeramente sus cabellos fuera de su frente – es algo tarde y pronto Jae se despertará y va a querer comer también.
- Te preocupas mucho por nuestro hijo – susurro quedito, su voz algo quebrada cuando dijo - te preocupas mas por el que por mí.
Jungkook frunció el ceño, no sabía cómo tomar el cometario de su omega, cualquier padre se preocuparía por su hijo, es así siempre, en algunos casos los hijos debían ser la prioridad de los padres. Alejo un poco a Taehyung para mirarlo
- Es nuestro bebe tae, por supuesto que me preocupo. El castaño negó, sorbio su nariz, trato de incorporarse, pero jeon no se lo permitió y volvió a tumbarlo sobre la cama.
- ¿De qué va esto? – función aún más el ceño mientras presionaba el puente de su nariz – se que estas cansado y …
-No se trata solo de eso – dijo el omega en reclamo, ahora si incorporándose en la cama, mirándole con el mismo ceño fruncido – desde que Jae nació solo te preocupas por tu hijo. Ya no te preocupas por mí.
Jeon negó.
Por supuesto que se preocupaba por su esposo. Claro que lo hacía, pero sabía que tae era una persona independiente, en cambio su pequeño bebe era eso, solo un pequeño bebé que necesitaba de sus padres, de los mimos de su papi omega y la protección de su padre alfa.
-Me preocupo por los dos Tae, y no es solo mi hijo. Es nuestro hijo.
- Pareciera que no. Te importa más ese cachorro que yo. ¡Yo soy tu omega, Jungkook!
El omega se cruzó de brazos, mirándolo con los ojos lagrimosos y el ceño fruncido. luciendo dolido
-Hablemos, ¿sí? - el alfa se puso de pie, en un intento por mantener la calma – estas diciendo cosas que puedes sentir después.
-Solo digo la verdad – sollozo – desde que el llego no haces más que verlo a el, ¿Qué ha cambiado Jungkook?.
-Estas equivocado.
Taehyung soltó una risa nasal, sintiéndose mas molesto que en el comienzo, por supuesto que no estaba equivocado, o al menos así lo sentía.
-Es tu depresión la que habla por ti – dijo con fingida calma – nada de lo que dices es …
-Cállate – le gruño el omega – no es mi maldita depresión lo que habla por mí, eres tú, todo lo que ha cambiado eres tú – grito – ya nada es como antes, no me ves a mi mas que solo como la incubadora que tuvo a tu hijo durante nueve meses.
-Tae . . .
-¿Por qué las cosas tenían que cambiar?
-Cállate – ordenó serio - Jae se despertará y quieres que suelte en llanto justo ahora.
-¿Otra es por el cachorro? – bufo. Ya molesto, su racionalidad no pudiendo soportar más de lo que se le estaba dando en ese momento y su omega también.
Por otra parte Jeon ya no sabia como manejarlo, se le estaba yendo de las manos la situación, jamás pensó que Taehyung, su Taehyung echará culpas encima a su cachorro, mismo por el cual estaba mas que emocionado el omega en un inicio de su embarazo, ahora ya no lo reconocía, ya no sabia a quien tenia enfrente, estaba seguro que las terapias funcionaron en el, jeon también había asistido por su parte a algunas terapias si que el omega supiese pues quería ayudarle más, pero el trabajo le estaba consumiendo y entendía lo que decía Taehyung, valla que si lo entendía pues no había estado tan presente como lo estuvo en un comienzo, le dejaba solo, y cuando por fin podían llegar temprano se dedicaba a solo querer descansar o nuevamente retomar su trabajo. No habían tenido ni una sola cita, no habían tenido ningún encuentro intimo mas que simples y escasos besos, pero todo porque el no quería abrumar al omega aunque pensándolo de otra manera bien lo pudo haber malinterpretado.
Quiso tranquilizarse pero los gritos de Taehyung nuevamente reclamándole sobre su cachorro y los pequeños sonidos y emitidos de quejas del bebe le hicieron explotar, le hicieron decir algo que dejaría una marca en Taehyung, una marca que le constaría superar pues venia de su alfa, de su otra mitad.
- ¡Eres tú maldita sea! – grito con furia, sus ojos tornándose rojo brillante con destellos naranjas, era su lobo, su alfa - ¡podrías ser normal una maldita ves! ¡Estas completamente demente, haces que me arrepienta de ti!
El jadeo entrecortado del omega lo saco de su trance, sus ojos antes rojizos volvieron a la normalidad en menos de un segundo, sus palabras estaban atoradas en su garganta, miro al omega, quien se encogió en su lugar, terriblemente asustado, pues había utilizado su voz de mando, voz que el alfa prometió que jamás utilizaría, voz que nunca pensó el omega que fuera en su contra.
Sus labios temblaron solo unos segundos antes que lagrimas amargas bajaran por su rostro. Agrias al igual que su aroma, el alfa estiro una mano hacia él, en un intento por atraerlo a su pecho yd arle consuelo, fue en vano, el omega retrocedió, negando rápidamente.
En sus ojos gravados el miedo hacia quien estaba frente a él. ¿Cuándo paso? ¿Por qué dejaron de conocerse? ¿estaba loco? Por dios Por supuesto que lo estaba, quien en su sano juicio no sentiría mas que amor por su cachorro, en cambio el solo podía sentir algo de envidia por el amor del alfa. Y lo que dijo, se arrepentía de él, de su unión, de estar a su lado, el omega de Taehyung se escondió detrás de su cola, chillando por ser despreciado por su misma alfa, negándose a salir.
Se negaba a mostrarse y ser despreciado por él.
Ambos fueron consiente en el momento en el que el omega dejo de producir su característico olor a vainilla, ni siquiera tenía ese olor a leche que le estuvo acompañando desde que el omega quedo en cinta, sus ojos azules dejaron de ser azules para volverse ambarinos y su lazo.
Ya no tenía su lazo.
Ya no tenía omega
-Tae . . .
Proxima fecha: febrero 3