El alce de la corona azul

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Sinopsis

Kaely se encuentra en un mundo totalmente nuevo para ella, el mundo del portal azul, donde descubrirá maravillas y rarezas mientras conoce a un ser sobrenatural de cabello rosa.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
maria alejandra
Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Capitulo 1

Cuando cayó el primer copo, se pudo escuchar susurrar los secretos de un cuento de invierno listo para comenzar. Las aves celestiales abrían portales llenos de ilusión, y la nieve me avisaba que mi mundo podría cambiar en un solo parpadeo.


He escapado de casa, no soporté más los gritos de madre y los golpes que padre impactaba en la delicada pared de nuestra cabaña, tan frágil que podía imaginar cómo caía sobre mí. No quiero verlos nunca más; yo no deseé tener esta vida. Apenas podemos darnos el lujo de comer y tener una vida medianamente cómoda. Sería feliz con eso, pero mis padres solo discuten en formas abismales por lo que ante mis ojos son nimiedades. Yo no merezco soportar sus golpes. No es mi culpa que su vida sea tan miserable. Yo no soy su saco de boxeo.


Un alce blanco se acerca; acaricio su nariz con una de mis manos. Mi corazón se siente liviano, como si toda pena la hubiera consumido tal animal. En su cabeza hay flores azules que brillan ligeramente como las estrellas en un día nublado; tienen la forma de orquídeas. ¿Quién le habrá hecho esa hermosa corona al bello animal que posee los ojos de un hermoso morado? Sin darme cuenta, ya dirigí los dedos para tocar las flores; estas no están puestas, nacen directamente de la cabeza del alce.


No quiero salir nunca de este lugar. En el duro invierno hay flores que solo veo en primavera, y manzanos cuyos frutos voluptuosos son de un rosa pastel.


No creí que al escapar de casa y correr en línea recta a través del aterrador bosque me encontraría con esto. Si lo supiese, hubiera venido antes.


Hay algo que me inquieta en este idílico sitio, y son sus dos grandes portales en forma de nube puestos en la tierra. Uno es del color de los manzanos y el otro de las flores del alce.


En el cielo, los pájaros toman pedazos de nubes, volviéndolos portales donde salen aves de todos los tipos, pero estos solo me traen paz. Es un lugar que llena de contradicciones mi interior.


"Entra, aquí tendrás todo lo que desees. Tu familia no estará en este lugar; podrás cumplir tus sueños. Aquí no hay humanos." Una voz femenina y dulce sale del portal azul mientras se torna de un vibrante blanco.


¿Sueño? Yo solo quiero tener paz. No tengo nada que perder. Lo único que hará que me quede en ese lugar será morir lentamente. No siento frío, aunque los copos impregnen mis hombros desnudos, y no siento sed ni hambre, aunque en todo el día no he comido ni bebido cosa.  alguna.                                                                      Con los pies firmes, entro a tan misterioso lugar. Aquí no hay nada; no hay luz ni oscuridad. Puede que así se sienta estar ciego.


Puedo oler un aroma que se asemeja al champán, y algo acaricia mi pelo, pero ello no me hace sobresaltar; tal vez es la mano de un Dios que me hace querer cerrar mis ojos.


¿Puedo ver? Hay criaturas de las cuales nunca escuché; casi todas tienen flores en la cabeza de colores fríos y diferentes tipos. El color de los ojos de estas es el mismo morado del alce, y su piel o pelaje es blanco en unos más tenue que en otros. Los copos que caen encima de ellos son celestes, y el cielo de color melocotón, casi puedo saborearlo. Los árboles tejen sus ramas de forma desordenada en aquel hermoso cielo que pocas veces veo en el atardecer.


Un pedazo de tela que se asemeja al diamante más fino aparece con paciencia; cada vez se notan más sus filamentos. Aparecen unas manos delgadas y hechas de cristal que se mueven con delicadeza y como si aquella tuviese articulaciones. Su cara aparece con fascinación; se puede apreciar levemente como abre y cierra los ojos, pero en aquellos oculares no hay más que el reflejo de todo lo que hay detrás. Su pelo se mueve con gran facilidad; en toda expresión y movimiento es como un ser humano, pero en ella no hay venas visibles y solo hay una orquídea violeta en su cráneo. Tampoco siento ese fatídico ambiente tan propio de las personas.


-Pequeña, ¿quieres quedarte con nosotros?- La mujer de no abre su boca, solo me mira fijamente y majestuosa.


-¿Qué pasa si me quedo?-pronuncio con gran duda en mi voz.


-Podrás estar aquí para toda la eternidad.


¿Para siempre? Mis ojos dan un salto; todo vuelve a asemejarse a la nada.


-Se me olvidó decirte, solo podrás vernos si cierras tus ojos. En algún momento, olvidarás que en realidad están cerrados. No te preocupes por eso.


Ya lo había olvidado; ver tantas maravillas me hacía caer en esos juegos.


Vuelvo a cerrar los ojos y camino hacia adelante. Hay varias estatuas totalmente cristalinas; algunas están rotas y otras sonriendo con gran fascinación. Me dan escalofríos; puedo notar similitud en su apariencia. Se parecen a mis compañeros de escuela, esos que tanto detesté. Pero al adentrarme más, hay dos esculturas aún más escalofriantes: una es madre y la otra padre, se están estrangulando el uno al otro.


-No le pongas atención a eso, pequeña. Estas son las personas de tu corazón, las ames o no.


-Los podrás venir a visitar si los extrañas; intenta saludar a uno- la mujer tiene raras intenciones.