París - Kookmin

Sinopsis

¿Cómo sería una relación entre un creyente y un ateo? Dónde Jungkook es un sastre francés con un futuro prometedor en la iglesia y Jimin está siguiendo sus sueños en el mundo del modelaje. Todo es más complejo de lo que parece, incluso hay sombras dentro de la oscuridad. - Contenido explícito - lenguaje vulgar y obsceno - Religión - +18/smutt/lemon/erótico - Drama - Muertes

Estado:
Completado
Capítulos:
42
Rating
5.0 8 reseñas
Clasificación por edades:
18+

París

  — ¡Fondo! ¡Fondo! ¡Fondo!


  Todos gritaban mientras yo estaba encima de una mesa, bebiendo hasta el final una botella. El alcohol viajaba a través de mi cuerpo y sentía como todo me daba vueltas.


— ¡Ese es mi amigo! ¡El mejor modelo de Corea!


  Hoseok; mi mejor amigo... Él organizó la fiesta. Mi fiesta de despedida.


  Bajé de dónde estaba y salí hacia la piscina, sacando un cigarrillo en el camino.


   ¿Pero como sucedió todo esto?


  —— Podía sentir como mi pulso estaba acelerado al igual que mi corazón. Mis manos sudaban y mi labio estaba atrapado entre mis dientes siendo repetidamente lastimado.


  A mi lado habían 25 hombres más, los cuales esperaban ser llamados al frente. En mi mente pedía a lo que sea que me estuviese escuchando: ser elegido.


  Desde muy pequeño mi sueño más grande ha sido ser modelo. Desfilar frente a la gente, cautivar, llamar la atención y ser cotizado.


  Para eso mis padres me hicieron tomar todas las clases necesarias, para llegar a dónde estoy: La audición más aclamada de toda Corea del sur. La cual busca los rostros más hermosos y cuerpos más perfectos para llevarlos a Francia y volverlos parte de las mejores casas de moda a través de una agencia llamada "Alpha"


  Yo acababa de modelar para el jurado, por ser el menor fuí el último en salir.


  Estaba ansioso y tal vez un poco nervioso pero sabía y conocía mi potencial.


  Sin embargo no fui elegido y volví a casa sintiéndome rechazado.


  Lloré hasta quedarme dormido junto al ramo de flores que me dieron mis padres, asegurando estar orgullosos de mí y diciéndome que merecía ser seleccionado.


  Al salir el sol desperté sin ganas de nada. Calcé mis pies con las pantuflas y bajé a la cocina.


  Mis ojos seguían a medio cerrar pero por lo poco que podía ver, logré distinguir dos figuras que esperaban en la sala.


— Despertó — dijo mi madre con una enorme sonrisa.


— ¿Qué sucede? — pregunté siendo guiado por los hombros, bajo los brazos de mi padre.


— Vinieron a verte.


— ¿A mí?


— Queremos hacerle participe de nuestras más sinceras disculpas y pedirle que por favor, venga con nosotros a Francia.


  ¿Qué?

  ¿Era una especia de broma?


— N-no lo entiendo... — dije a punto del colapso.


— Hubo un error con los apellidos, y seleccionamos a otra persona que no había clasificado. Usted fue uno de los escogidos y vinimos personalmente para asumir nuestra equivocacion.


  Me tuve que sentar, o me iría literalmente de culo.


  Ellos me entregaron un sobre con mi nombre y el boleto para viajar y en ese momento reaccioné brincando del sofá; completamente emocionado.


— ¡Sí!


  No podía creer que de verdad eso estaba pasando ¡Iría a París!


  Al darles la buena noticia a mis amigos, organizaron una despedida para mí, ya que me iría por al menos un año.


  Bebimos, bailamos y la pasamos increíble un día antes de partir.


  Mis padres me llevaron al aeropuerto; me hicieron sentir querido, apoyado y motivado.


  Y un par de horas después, estaba en el cielo... Rumbo a mi destino.


  Tomé unas pastillas para las náuseas que me hicieron dormir todo el camino. Al llegar estaba loco por un cigarrillo y lo primero que hice al bajarme fue prender uno pero fui regañado por uno de los organizadores; repitiendo que no tenía permitido fumar.


  Nos llevaron a un edificio donde compartiríamos un departamento en grupos de tres; a mí me tocó con dos hombres, llamados Taehyung y Eunwoo. Que parecían ser buenas personas; tal vez algo banales pero supongo que buenos.


  Nuestro primer día en París se nos fue permitido salir a turistear y visitar lugares, siendo llevados por un chófer de la empresa y con la condición de que no nos separaramos de los grupos que nos fueron asignados.


  El museo del Louvre: un lugar para admirar el arte, fue el lugar escogido por mis dos compañeros. Yo solo me dejé llevar con ganas de salir y conocer.


  Habían pinturas y esculturas romanas por doquier y aunque al principio no parecía llamar mi atención el destino, me terminó gustando demasiado.


  Me pregunto si alguna vez estaré en algún lugar como este... Quizá en una pintura o una escultura con mi rostro y cuerpo.


  Mientras ellos fotografiaban todo, aproveché para escabullirme a fumar. Joder que necesitaba nicotina en mis pulmones.


  Salí del museo y saqué el cigarrillo.


Genial... El encendedor no quería funcionar.


— Maldición — dije por lo bajo.


— Fumar es dañino para la salud — una voz grave se escuchó a mi lado y miré con el rabillo del ojo hasta allí, sorprendiéndome del excelente coreano en su acento.


— ¿Quién?


— ¿Quién? — respondió sin entender.


— Le preguntó...


— Hilarante — dijo sin parecer estar riendo.


— Cómo sea... Es mi problema si le hace daño a mi salud o no — volví a seguir intentando prender el cigarrillo.


  El hombre que llevaba un gran gabán hasta sus rodillas, sombrero y barbijo se acercó hasta mí y sacó de su bolsillo un encendedor antiguo. Hizo arder la llama y la aproximó — feu (fuego) — dijo en francés. Yo no entendí nada pero tampoco pregunté, solo acerqué el cigarro que estaba entre mis labios y lo prendí.


— ¿Fumas? — pregunté.  No podía verle el rostro.


— Es dañino para la salud — volvió a decir.


— ¿Y por qué llevas un encendedor?


— Para las velas — dijo haciendo una leve reverencia de despedida y presionó el botón de su llave, haciendo sonar la alarma de un hermoso Mercedes-Benz W188 en color negro, cómo nuevo.


— Que tipo tan excéntrico.


  Por la tarde volvimos al edificio y Taehyung se encargó de cocinar para los tres. Al día siguiente tendríamos que ir a la sede principal de Alpha aquí en París; dónde nos darían más información.


  Llegamos temprano y nos sentamos en un salón lleno de sillas, tal cual una universidad.


  Nos darían clases de francés dos días a la semana.


  Modelaríamos para distintas marcas de ropa según nos fuesen escogiendo. Todo eso me tenía muy emocionado.


  También tendríamos dos días en los cuales debíamos ejercitarnos y para eso nos pusieron un entrenador privado.


  Entre tantas cosas pasó una semana y el sábado salimos todos a una discoteca llamada L'arc, situada en el centro de París.


  Sorprendentemente me llevaba de maravilla con Eunwoo y Taehyung. Estuvimos bailando desde que llegamos.


  Cómo a las 12 AM salí a fumar. En el edificio no podía hacerlo así que cuando veía la oportunidad la tomaba.


  Me alejé un poco del sitio y caminé hacia un lugar tranquilo para poder encender libremente mi cigarro.


  Una banca a lo lejos llamó mi atención, así que fui hasta allá y me senté.


  Inhalé el humo y cerré los ojos relajándome. No había nadie cerca y eso me permitía admirar lo hermoso que era todo al rededor, el bajo de la música se escuchaba a lo lejos y la iluminación en las calles era tenue.


— Si sigues así, tus pulmones no llegarán a los 27 años.


— ¡Carajo! — llevé mi mano al pecho, casi muriéndome del susto.


  Un hombre de no más de 30 años estaba parado detrás de mí. Iba vestido de traje, era alto y de piel clara. Cabello negro peinado hacia atrás y rostro atractivo ¿Quién demonios era?


— ¿Te asusté? — preguntó con semblante serio.


— ¿Te conozco?


Sacó de su bolsillo un encendedor y lo prendió... Ahí supe que era el extraño sujeto de aquel día, solo que esta vez si pude ver su rostro.


  Y era increíblemente apuesto.


— ¿Me estás siguiendo? — quise bromear pero él pareció no tomarlo así.


— Jamás acosaría a una persona.


— Lo dije en broma — di una calada y boté el humo — ¿Estabas en la discoteca?


— No frecuento esos lugares...


— ¿Entonces?


  Señaló hacia atrás y pude divisar una clase de ¿Iglesia?


— ¿Eres un pastor?


  Sonrió y negó — Soy voluntario, me encargo de ayudar en algunas cosas y al final del día dejo las velas encendidas ante la imagen de la virgen.


¿Qué carajos?


— Interesante — dije totalmente decepcionado de que fuese tan guapo y fuese religioso. Yo era totalmente ateo y apático a esos temas.


— ¿Crees en Dios?


— Prefiero no responder — hablé poniéndome de pie dispuesto a irme.


— Ya veo, eres escéptico.


— Lo soy — acepté.


— Respeto tu opinión.


— Volveré a la discoteca — dije en modo de despedida.


— ¿Puedo saber tu nombre?


— Jimin...


  Asintió y me regaló una sonrisa corta — Hasta luego, Jimin.


  Me iba a ir pero me detuve y volteé a verlo — ¿Y el tuyo?


— Soy Jungkook, un placer.