Una caída, una nueva vida

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Sinopsis

Sucesos fuera de lo común le ocurren a un joven sobrenatural, eventos que le hacen cambiar su personalidad a la de un simple chico sin rango al líder y defensor de los inocentes en un mundo completamente diferente del que él conoce. Su círculo social comienza a aumentar conforme conoce a más personas y junto a ellos vive las aventuras que todos quisieran tener. Su nombre, vestimenta, modales, forma de hablar y conocimiento son fuera de este mundo, conoce la historia de un joven lobo que termina siendo algo mayor que solo un joven.

Genero:
Adventure/Fantasy
Autor/a:
Wølf55
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

CAPÍTULO 1 ‐ ¿DONDE ESTOY?

¿Conoces sobre los licantropos?

Si no los conoces quizás los hayas escuchado alguna vez en el pasado, pero básicamente puedo decirte que son personas que se convierten en lobos cada luna llena.

O eso es lo que todos dicen, en realidad un licantropo o también llamado cambiaformas u hombre lobo, mujer lobo ¿por qué? porque se transforman en una forma animal a partir de su forma humana, en el caso de los licantropos son específicamente lobos de todos los colores y tamaños que desees en los que esas personas se convierten.

La licantropía es llamada una maldición por nuestros antepasados, aunque en la actualidad los lobos más jovenes no lo ven de esa manera y yo no opino lo mismo que ellos.


Nací dentro de una manada la cual ni siquiera conozco su nombre, mis padres al no tener rangos tan elevados no se les informaba por completo ya que mi padre es un Delta y mi madre una Omega.


Lo había olvidado, hablarles sobre los rangos si es que no lo saben así que déjenme explicarles lo más destacable de cada rango.

Primero que nada, los licantropos se dividen en 4 rangos:

Los ALFA que todos conocemos, son los más fuertes entre todos los demás rangos y además son los líderes, extrañamente es un rango único y solo el heredero del Alfa nace con ese rango en la manada. Comúnmente tienen poder sobre los demás rangos al usar lo que llamamos "voz alfa", es más como un rugido lleno de autoridad, pueden usar también su aroma a voluntad mejor que los demás rangos y es también un signo de autoridad sobre los demás ya que pueden usarlo para doblegar a cualquiera e incluso se mencionan alfas que derrotan a otros con solo su aroma; se dice que su aroma es como una leña en el fuego, un aroma que no olvidas.

Los BETA, normalmente son la mano derecha del Alfa y su fuerza es menor que éstos que lideran las manadas. También muchos Beta son los defensores de los territorios de la manada junto a los Deltas. El manejo de su aroma también es muy bueno, aunque no demuestra autoridad como el de los Alfa ayuda a manejar los celos de los omega y su aroma es característico ya que denotan normalmente aromas llenos de energía y pasión.

Los DELTA, menos fuertes que los Beta y normalmente la mayor parte de éstos hacen los trabajos básicos como lo son la ganadería, agricultura, limpieza, mantenimiento de literalmente todo y también son guerreros aunque de rango más bajo que los Betas. El manejo del aroma de este rango es mucho más bajo y podríamos decir que casi imperceptible ya que éste rango normalmente no tiene un aroma tan detectable, en sí son aromas de la naturaleza como la hierba cortada o tierra húmeda.

Los OMEGA, en la jerarquía son los que tienen una fuerza menor aunque si la comparamos con la fuerza de un humano común son muchas veces más fuertes. Todos los Omega tienen la mala fortuna de una vez llegan a la edad de transformación comienzan sus celos, así como las mujeres tienen su período cada 28 días los de rango Omega comienzan su periodo reproductivo que llamamos celo cada dos meses. El manejo de su aroma es igual de bueno que el de los Alfa, aunque una vez entran en su período reproductivo, es decir Celo, no tienen un control sobre éste; su aroma es muy característico ya que son normalmente muy dulces, pueden ser de flores, frutas o incluso de dulces que se consumen como paletas, chocolates que son los más comunes. Una vez hubo un caso de un omega que olía a chicle, fue muy característico e único. En su caso ya sea un hombre lobo o una mujer lobo tienen la hermosa capacidad de la gestación, lo cual los hace más codiciados y en menor número que el resto de los rangos.


Una vez dados estos datos para una mayor comprensión continuaré contándoles sobre mi vida y como es que obtuve tantas aventuras de maneras tan diferentes e inimaginables para mi, pero antes que nada comenzaré sobre mi persona.


Como mencioné anteriormente soy hijo de una madre Omega y un padre Delta, ambos vienen del extranjero.

Mi abuelo paterno fue hijo de un padre Japonés y una madre Inglesa, así que era mitad Japonés mitad Inglés.

Mi abuela paterna era hija de un padre Japonés y una madre Española, mitad Japonesa mitad Española.

Así que mi PADRE sabía 3 idiomas ya, su apariencia era más oriental aunque un tanto extranjera, tenía ojos un poco rasgados pero eran de color azul y cabello castaño claro casi llegando a rubio.


Mi abuelo materno era hijo de una madre Japonesa y un padre canadiense, así que era medio Japonés medio Canadiense.

Mi abuela materna fue hija de una madre Japonesa y un padre Francés, así que era medio Japonesa medio Francesa.

Así que mi MADRE sabía también 3 idiomas, en el caso de ella su apariencia era menos oriental, su cabello era castaño oscuro y muy lacio y sus ojos era color miel.


Mi padre vivió gran parte de su vida entre los humanos en Japón, hasta que conoció a mi madre la cual vivía en una manada en Canadá aunque en ese momento estaba de intercambio en Japón y fue cuando se conocieron.


El nombre de mi padre es Hatake Zak, Hatake es el apellido de mi abuelo y Zak es el nombre de mi tatarabuelo paterno. Mientras que el nombre de mi madre es Carine Lavoie, mi abuela materna le llamo Carine y Lavoie es el apellido de mi abuelo. Pero como mi madre tiene ascendencia Japonesa y aunque no vivió en Japón me dió mi nombre mientras que mi padre me dió su apellido, mi nombre es super Japonés a pesar de que mi apariencia no la es.


Me presento, me llamo Hatake Makoto o Makoto Hatake. Puede usarse de cualquier lado dependiendo en que parte del mundo seas, pero normalmente uso primero mi apellido y luego mi nombre a pesar de que nací y crecí en la manada de mi madre en Canadá.


Como mencionaba anteriormente, mis padres no eran aceptados por completo en esa manada ya que al ser extranjeros y haber llegado de otra manada se les veía mal.

Aunque eso ocurrió luego de que mi madre se enterara que estaba embarazada, porque anteriormente estaba otro Alfa que los aceptaba por quienes eran, aunque después de que murió y el nuevo Alfa que era su hijo no aceptaba a los extranjeros. Mi padre me cuenta como era la vida antes de este nuevo Alfa, pero una vez mi madre tuvo seis meses de embarazo decidieron que regresarían a la manada de mi madre en Canadá y así lo hicieron, nací en Canadá y crecí en esa manada, pero como mencioné anteriormente mis padres tienen rangos bajos así que no se les proporciona toda la información que requieren aunque vivimos bien, en la ignorancia de muchos temas, pero vivimos bien.


Olvidé decirlo, tengo dieciséis años aunque todos me dicen que parezco de al menos dieciocho o veinte ya que trabajo en la obra junto con mi padre luego de que tuve mi primer transformación, en la cual ocurrió algo diferente a lo común que contaré más adelante.


Ahora les contaré sobre el día que todo cambió y que también me cambió a mi fue uno como cualquier otro, nada diferente de lo usual. Me levanté como cada mañana de fin de semana a las nueve en punto, salí de mi cama y fui directo a desayunar, un desayuno que mi madre que en ese momento era ama de casa me preparó.


—Buenos días madre. –

La saludé como cada mañana dando una pequeña reverencia juguetonamente, mi madre sonrío y me dio un pequeño golpe en la cabeza cuando me acerqué a ella.


—Buenos dia mi querido Mako. –

Respondió mi madre para luego besar mi frente difícilmente ya que era más alto que ella, le sonreí en respuesta y comenzamos a platicar conforme desayunabamos y esperábamos a mi padre a que bajara de su habitación hacia la cocina y mientras tanto llenaba mis pulmones del aroma tan reconfortante de mi madre, era un aroma a dulce leche tibia antes de irse a acostar por las noches ya que la vería hasta el día siguiente.


—Hay mucho ruido aquí abajo. –

Dijo mi padre de pronto mientras bajaba algo adormilado las escaleras que daban a nuestra cocina.


Me levante de la mesa y le di una leve reverencia en respeto mientras le sonreía y mi padre solo soltó una pequeña risa por mi actitud.


—Buenos días padre. –

Le dije y él asintió con los ojos cerrados.


—Buenos días Mako, cariño. –

Nos dio los buenos días y camino arrastrando los pies hacia mi madre y la abrazó.


Seguimos conversando mientras mi madre le hacía el desayuno a mi padre y yo la ayudaba, dándome cuenta que realmente soy mejor con los postres que con la comida casera.


—Mako... –me llamó mi padre, voltee a verlo mientras lavaba los platos y vasos que usamos para comer — ...¿a qué hora regresarás mañana? –

Termina de decir y yo regreso mi vista a la ventana pensando aproximadamente a que hora regresaría.


—Probablemente después de las dos o tres de la tarde ¿por qué? ¿necesitas que haga algo? –

Respondo ante su pregunta y el asiente.


—Esta bien, solo quería saber ya que mañana es el cumpleaños de tu abuela y vamos a estar a esas horas ayudando con la reunión. –

Comento mi padre y mi madre sonrío mientras tomaba la mano por encima del comedor mientras apoyaba su cabeza en su hombro ya que estaban sentados juntos.


—Mi madre pronto cumplirá setenta años, queríamos que le mostrarás tus talentos finalmente. –

Menciona mi madre y yo me congelo.


—¿M-M-Mis tal-lentos? –

Le pregunto y ella asiente.


—Mi hijo no va a seguir siendo minimizado en la familia, debes mostrar tus talentos con las diferentes armas además de tu conocimiento en las artes marciales y así todos te respetarán y admiraran. O bueno, si es que quieres ¿verdad? –

Dijo mi padre al principio con determinación y luego con vergüenza.


Suspiré y voltee a verlos luego de dejar los cubiertos a mi lado ya enjuagados. Los miré detenidamente con mi rostro serio y negué luego de unos segundos en silencio.


—Sé bien como quieren que sea tratado, pero realmente no es necesario demostrar frente a ellos que yo soy mejor que mis demás primos Betas, es algo que ustedes y Liam ya saben así que con esto basta y sobra para mi. –

Dije luego del silencio incómodo mientras cruzaba los brazos encima de mi pecho.


Ambos me miraron sorprendidos y luego sonrieron con orgullo, podía sentir la felicidad en sus aromas y eso me hizo también cambiar mi rostro serio a una sonrisa.


—¿Cómo es que nuestro hijo es tan bien educado? sigue sorprendiéndome cada vez más. –

Dice mi padre volteando a ver a mi madre.


—Mi pequeño Mako es el mejor, que las otras personas no vean el sol que es significa que son ciegas. –

Responde ante la pregunta mi madre y yo solo cierro los ojos cubriendo mi rostro con mis manos dándome cuenta que siguen húmedas.


—Ustedes dos siempre hacen que me avergüence, ya me voy. –

Digo mientras camino a mi habitación avergonzado.


—¡Somos tus padres, debemos avergonzarte de vez en cuando! –

Me gritan los dos a la vez y yo río.


Subo a mi habitación mientras reímos y busco la mochila y ropa que llevaría a la pequeña salida a las montañas que íbamos a hacer algunos miembros de la manada, mi único y mejor amigo y yo por supuesto.


Me cambio mi pijama por algo para salir y tomo mi mochila, camino hacia la sala donde mis padres están viendo la televisión mientras ríen. Así que me acerco a ellos y les cubro la vista, me mueve a un lado mi madre mientras escucho sus quejas.


—Solo quería informales que ya me voy, son las once y media de la mañana y yo tengo que estar allá a las once veinte. Así que, los veo mañana en el cumpleaños de la abuela Cary entonces. –

Les digo y ambos me miran sorprendidos.


—Es decir que vuelves a ir tarde ¿verdad? –

Me dice mi padre y yo sonrío inocentemente.


—Por supuesto que si, ese es el encanto Hatake ¿no es así ma? –

Contesto y mi madre niega aún con su sonrisa en su rostro.


—Hay Mako, algún día aprenderás que no debes de llegar tarde. Ven aquí mi niño que debo despedirte adecuadamente. –

Me dice mi madre mientras abre sus brazos y deja salir su aroma lo cual me hace recordar a cuando era más pequeño y me calmaba solo soltando un poco de su aroma.


Le respondo el abrazo y mi padre se nos une después también dejando salir su aroma el cual hizo también que mi madre le llamara la atención, olía a bosque, un aroma muy característico de mi padre que a pesar de ser un Delta su aroma era más fuerte.


Los abrace a ambos con fuerza y se quejaron que use demasiada, así que disculpándome los solté y luego ambos me despidieron en la puerta mientras me colocaba los tenis para salir.


Una vez en la puerta les dije que los vería hasta mañana y partí. Esa despedida fue muy extraña, se sentía como si no los fuese a ver en mucho tiempo cuando nos veríamos al siguiente día.


—Ya voy tarde, tarde. –

Dije para mi mismo mientras me colocaba la mochila y comenzaba a correr lo más rápido que mis piernas me dejaran.


Una vez llegue al punto de encuentro Liam ya estaba allí esperándome, pero nada más era él el único y nadie más.


Los saludé con el puño y un medio abrazo, lo cual se hace siempre y luego me dió un golpe en el estómago leve.


—Esto es por llegar tarde. –

Dijo mientras se cruzaba de brazos.


—¿Por qué no hay nadie aquí? –

Le pregunté curioso al no ver y tampoco olfatear a nadie luego de levantar la mirada.


—Te dije que nos veríamos a las 11:25 de la mañana y llegaste a las... –dijo mientras miraba su reloj en la muñeca — ...a las 11:50. En verdad, siempre tarde. –

Termino de decir para luego soltar un largo suspiro, como si se hubiera llenado de decepción.


—Ajá si, entonces como decía ¿y el resto? –

Le volví a preguntar ignorando lo dicho anteriormente.


Liam me miro y luego negó.


—Aún no han llegado. –

Respondió y se sentó en el suelo.


Yo lo miré sorprendido y me senté a su lado dejando la mochila entre mis piernas.


—No entiendo ¿por qué si siempre llegan temprano no están aquí? – pregunté y luego una idea cruzo por mi cabeza así que voltee a ver a Liam y su cara me respondió todo — ...Liam, eres un buen amigo. Te lo agradezco. –

Le dije junto con una sonrisa logrando que su cara que estaba por explotar entre risas cambiará a una llena de sorpresa.


—Makoto, eres listo. Y si lo sé, no hay nadie como yo en este mundo no tienes que recordármelo. –

Me responde mientras se levanta y luego ambos reímos a carcajadas.


Pasaron los minutos y en cuanto sonaron las campanas de medio día empezaron a llegar más miembros de la manada y tristemente debía de bajar la cabeza ante todos ellos, técnicamente en la jerarquía soy el que está hasta el final mientras que Liam les sonreía y los saludaba ya que él es un Beta y el único entre su familia porque son solamente Deltas con él.


—¿Sigue sintiéndose extraño verdad? –

Dice Liam mientras comenzábamos a caminar hacia las montañas, voltee a verlo y asentí.


—Ha pasado poco más de un año y sigo sintiéndome así, más aún con mi condición ¿no? ser un sin rango la verdad que es complicado. –

Dije decepcionado mientras veía a todos delante de mi y solo Liam acompañándome.


—Tarde o temprano aparecerá tu rango, no te estreses. –

Escuche a mis espaldas, un miembro de rango Omega que conozco desde que tenía diez años.


—Pero mientras tanto está flotando por allí al no tener uno, no lo reconforta tanto que le digas eso ¿sabes? –

Responde Liam a Elliott, quien solo hizo un puchero y se pego a mi brazo izquierdo mientras me sonreía.


Elliott Brown, un miembro de la manada que llegó cuando tenía cinco años el cual conocí por accidente, aunque luego de que tuvo su transformación por primera vez y se presentó su rango como Omega casi no lo frecuento desde entonces ya que él comenta que tiene sus períodos de celo muy irregulares así que extrañas veces lo vemos fuera de su hogar más que nada por su propia protección. Es dos años menor que yo y al no tener un hermano menor lo veo como tal además de que es veinte centímetros más pequeño que yo y su apariencia de cachorro hace que lo quieras proteger.


—Sabes bien que yo no quiero hacerte sentir mal, lo único que quiero es que seas feliz y no estés tan preocupado siempre. Lamento si se escuchó como algo negativo. –

Me responde Elliott con voz triste y yo niego acercando mi mano derecha a su cabeza para revolver sus cabellos castaños.


—No te preocupes, no me lo tomé así. Sabes bien que a Liam le gusta ver el mundo arder y le gusta molestarte así que respira y no pienses en eso ¿de acuerdo? –

Respondí con voz suave y amable.


Elliott me miro y sonrió mientras podía sentir su aroma a dulce de cereza más fuerte que hace unos momentos.


—Mínimo mantén a raya tus feromonas de enamorado Brown, sabes bien que aunque Makoto es un sin rango tiene un olfato muy sensible. –

Le dice Liam y yo niego cuando comienzan a pelear conmigo en medio de ellos.


Luego de caminar poco más de una hora finalmente salimos de la parte de la ciudad donde vivíamos y llegamos al bosque en cual tenía caminos que solo nosotros los licantropos podíamos encontrar y seguir.


Una vez entramos al bosque y avanzamos varios kilómetros finalmente todos se detuvieron.


Sentí un aroma a madera quemada algo fuerte, fue entonces que dirigí mi vista hacia frente al grupo para darme cuenta de como todos bajaban su cabeza mirando al suelo y Elliott temblaba ligeramente mientras apretaba más su agarre en mi brazo. Voltee a ver a Liam y él estaba igual que el resto, rostro hacia el suelo y parecía molesto.


—Todos, ya podemos seguir en nuestra otra forma. Dejen bien escondidas sus pertenencias que luego algún animal salvaje las puede robar. –

Escuchamos de aquel que era el hijo del Alfa y quien en el futuro lideraría a todos nosotros.


—Curiosa manera de querer llamar la atención de todos ¿no? –


Es el futuro Alfa, quizás cree que dando miedo va a lograr la obediencia. Siempre ha sido así.


—Desde que era un cachorro, incluso peleamos con él en varias ocasiones. No me sorprende mucho su actitud en realidad. –


Si si lo que sea, ahora déjame salir que quiero estirar las patas un poco.


Sonrío ante lo dicho por Damian, mi lobo interior.


Todos comienzan a quitarse la ropa y dejando solo su ropa interior se transforman, Liam cambia a un lobo de tamaño medio por provenir de una familia de linaje Delta y su color de pelaje es castaño oscuro como su cabello, el nombre de su otro lado lobuno es Hudson mientras que Elliott cambia a un lobo de tamaño pequeño con un color de pelaje gris oscuro, y el nombre de su lado lobuno es Harper. Ambos me voltean a ver para que entienda que es el momento de hacerlo también.


—Es tu turno Damian. –


Finalmente, quítate que me toca a mi.


Siento como mi cuerpo cambia, no es doloroso y aunque ya tengo tiempo haciéndolo sigo sin acostumbrarme.


Cuando abro mis ojos noto como siempre a Hudson emocionado al ver a Damian y corre a mi alrededor mientras que Harper se acerca y me olfatea igual de emocionado, Damian le gruñe ya que muchas veces lo harta y es ahí cuando notamos como comienzan a moverse todos lentamente. Hudson al ser un Beta debe ir detrás del Alfa y con un sonido lastimero se despide y se coloca en posición mientas que Harper se queda a mi lado, al ser un sin rango y él un Omega nos toca ir hasta el final ya que incluso cuando sales a correr debes formarte por tu rango.


Seguimos avanzando lentamente ya que al ser un grupo de al menos quince miembros debemos estar al tanto de nuestro alrededor, más exactamente de algún peligro. Y luego de varios minutos de angustia y nervios llegamos a la parte más profunda de ese bosque que va en camino a las montañas donde en teoría acamparemos así que aceleramos el paso y comenzamos a correr a toda velocidad. Pasamos al lado de un pequeño río y logro ver de reojo el característico pelaje de Damian.


—Rubio pálido, que color más característico. –


Curioso, como tu color de cabello ¿no? Algunas veces los humanos y los lobos tenemos cosas en común

. –


—Pero el largo de tu pelaje y tu tamaño, son muy diferentes al resto. –


¿Y eso qué? ¿te molesta?


—Más que molestar hace que sonría con alegría, ya sabes. Somos raros o diferentes al resto desde que nacimos, incluso cuando nos conocimos por primera vez tuvimos que ser únicos como siempre. –


Sin rango.


—Exacto, pero no tengo mucho problema con ello. La cosa aquí es el orgullo de lobo que tienes, eso es lo más complicado aquí ¿verdad Damian? –


No hay razón para que sigan recordarmelo cada momento que tienen la oportunidad, yo también me canso de eso así que me hiere que ni siquiera nos tengan un mínimo de respeto ¡somos como ellos! y a pesar de eso nos tratan de esa manera, eso es lo que más me molesta ¡y tú maldito Makoto que no haces nada para evitarlo! por ende tengo mi orgullo de lobo tan marcado.


—No obtengo nada al discutir, luego de que pasamos por tantas cosas cuando éramos pequeños no hay razones para pelear. Así que aplico lo mismo que mi abuelo hacia, que se me resbale como el jabón y listo. –


Seguimos discutiendo mientras corremos, pero luego nos distraemos al sentir fuertes corrientes de aire en nuestro cuerpo y en lugar de detenernos decidimos acelerar el paso. Cerramos nuestros ojos para sentir mejor la velocidad en nuestro cuerpo.


—¡Cuidado! –

Escuchamos a nuestras espaldas y cuando nos íbamos a detener puedo notar un tronco así que lo saltamos para luego no ver nada al otro lado más que un gran cañón del cual no parece que nadie salga vivo.


Logro mirar de reojo a Hudson correr hacia mi y a Harper pero es tarde, pataleo en el aire mientras caemos viendo el cielo nublado y el inicio del cañón, inconscientemente me volvi a transformar y a ser humano mientras caía desnudo.


Mientras mi vista se va oscureciendo poco a poco puedo escuchar a lo lejos unas voces y por lo que recuerdo eran la de una mujer y la de un hombre.


Decían algo sobre un accidente y sobre una ruptura, luego escuché mi nombre y alcance a ver destellos azules al mirar a mi lado derecho que parecían ojos para luego llenarme la vista de una fuerte luz que me cegó por varios segundos y al abrir mis ojos noté un cielo fuertemente azulado y por inercia gire mi cuerpo dándome cuenta que había agua debajo de mi.


Finalmente caí en el agua junto con un gran estruendo, desde el fondo del agua lograba ver el sol sobre la superficie así que rápidamente moví mis brazos y piernas con fuerza para tomar aire. Una vez en la superficie tomé una gran bocanada de aire y tallando ambos ojos con mis manos miré a mi alrededor.


—¿Dónde rayos estoy? –

Me pregunte viendo a mi alrededor, nade hacia la orilla del que parecía ser un gran lago entre montañas junto al bosque.


Y antes de que me levantara una sobra en forma de ave paso encima de mi cabeza, no sería la gran cosa si esa ave que tenia el tamaño de un adulto no estuviera encendida en fuego. Voltee a verla estupefacto y me deje caer al suelo una vez más lleno de preocupación.


—Ya en verdad ¿dónde estoy? –

Dije al aire esperando una respuesta que nunca llegó.