SPE_taekook ⁴

Sinopsis

Kim Taehyung es uno de los mejores fisioterapeutas de Europa. Jeon Jungkook es una joven estrella de fútbol con una lesión en la ingle. Ellos se detestan el uno al otro desde el momento en que se conocieron. En cuanto a Taehyung se refiere, Jungkook es un rico mocoso mimado que está demasiado acostumbrado a hacer lo que quiere. Por lo que a Jungkook refiere, Taehyung es un idiota mandon y presumido. Jungkook odia a Taehyung. Lo hace. El problema es que también quiere empujarlo contra la pared más cercana y trepar a Taehyung como en un árbol...

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Nami
Estado:
Completado
Capítulos:
28
Rating
5.0 4 reseñas
Clasificación por edades:
18+

01

Jeon Jungkook no estaba de buen humor.

—Todavía no entiendo porque no puedo tener a un fisioterapeuta que conozca. No conozco a ese tipo. La mirada que su asistente personal le dedicó podría considerarse profundamente sufrida en el mejor de los casos.

—Porque los fisioterapeutas del club ya están tapados de trabajo —dijo ella—. Y, el Dr. Min quiere que trabajes con un terapeuta de su confianza.

Jungkook chequeó la hora en su teléfono.

—El tipo está demorado. No tengo todo el día.

Volteó el rostro para ocultar su sonrisa mientras Yeji apretaba los dientes. Sin embargo, su voz sonó increíblemente calmada mientras decía:

—Él está solo 17 minutos demorado, Jungkook. Y es la tercera vez que dices eso durante los últimos 5 minutos.

Jungkook le dedicó una mirada inocente.

—¡Pero él está llegando tarde!

—Tu llegas tarde todo el tiempo princesa —Yeji murmuró bajito, claramente sin intención de que él la oyera.

A pesar de ser su asistente personal durante un año, Yeji aún no tenía idea de cuan aguda era su audición y tenía el hábito de decir cosas sucias sobre él cuando pensaba que no podría oírla. Era bastante molesto.

Jungkook evitó sonreír. Sabía que probablemente debería dejar de irritarla deliberadamente, pero estaba tan aburrido. Ahora que él estaba lesionado y bastante confinado dentro de la casa, molestar a su asistente personal era la única cosa remotamente interesante para hacer.

Era casi gracioso ver a Yeji tratando de contener las respuestas ingeniosas que deseaba dar. Casi.

—Kim Taehyung está altamente recomendado. —dijo Yeji más fuerte —Estoy segura de que hay una buena razón para su tardanza. Es un fisioterapeuta, y entrenador personal, exageradamente costoso. Debe ser bueno.

Jungkook se encogió de hombros. El médico de su equipo le prometió encontrar al mejor fisioterapeuta para ayudarle a recuperarse de su lesión en la ingle, pero Jungkook no había pedido ningún detalle; ese era el trabajo de Yeji.

—¿De qué me sirve eso a mí si él no está aquí? Mi lesión no va a curarse por sí sola. Estoy cansado de esperar.

—Entonces volvamos dentro, —dijo Yeji, con una nota de exasperación arrastrándose en su voz de nuevo— de todos modos, estoy bastante convencida de que no se supone que estés caminando.

Apoyándose contra el árbol, Jungkook miró la casa y frunció el ceño.

—Estoy harto de estar atrapado dentro durante todo el día. No soy un inválido —Esta vez no se quejaba solo para molestar a Yeji. La falta de actividad realmente lo estaba volviendo loco.

Extrañaba el fútbol.

Extrañaba la sensación de estar sano y en forma, el viento en su cara mientras corría hacia la portería, la alegría que sentía cuando metía un gol, el rugido de la multitud cantando y coreando su nombre. El fútbol era su vida. Lo único que importaba. Jungkook miró al cielo gris. Ya estaban en marzo.

La Copa del Mundo estaba a tan sólo tres meses de distancia. El tiempo se estaba agotando. Necesitaba volver al campo de juego tan pronto como fuera posible, y recuperar su forma, si quería impresionar al entrenador del equipo nacional. Jungkook podría ser el jugador más talentoso de Inglaterra en generaciones (en su humilde opinión), pero tenía, relativamente, poca experiencia a nivel internacional y sabía que eso obstaculizaba sus posibilidades de ser elegido. El entrenador era bastante anticuado y prefería a veteranos fiables antes que a las jóvenes estrellas en ascenso.

Y ahora su lesión sólo lo había complicado todo.

Cuanto más tiempo estuviera lesionado, menores serían sus posibilidades de participar en la Copa del Mundo. Y para empeorar las cosas, estaban en marzo y todavía no tenía un fisioterapeuta, o mejor dicho, su fisioterapeuta aparentemente había decidido que tenía mejores cosas que hacer que su jodido trabajo.

Jungkook desvió su mirada de nuevo hacia Yeji.

—Llama al Dr. Min y pregúntale dónde está ese idiota inútil.

Detrás de él, alguien se aclaró la garganta.

—Eso no será necesario. —dijo una voz seca— El idiota inútil está aquí.

Jungkook hizo una mueca.

Incómodo. Y un poco inconveniente.

Le gustaba causar una buena primera impresión en la gente. Tenía una imagen pública que mantener, después de todo.

Fijando una sonrisa en su rostro, Jungkook se dio la vuelta. Su sonrisa vaciló un poco y se humedeció los labios con la punta de la lengua.

El hombre que estaba a unos pocos pies de distancia —Kim Taehyung— no era el hombre más guapo que había visto. Él no lo era. Pero exudaba tal confianza, fuerza y virilidad, que daba la impresión de ser increíblemente apuesto. Era alto, con un cuerpo firme y musculosos hombros anchos. Su espeso cabello castaño tenía destellos de oro en él. Tenía una fuerte mandíbula, mejillas magras, piel oliva, y un par de acerados ojos grises. Su boca estaba finamente moldeada, con un ligero rasgo irónico en ella, pero no suavizaban la dureza de sus rasgos en absoluto. Había un surco entre las cejas del tipo mientras que estudiaba a Jungkook.

—Estás descargando todo el peso en una pierna, —dijo— Ve adentro.

Jungkook parpadeó.

—¿Discúlpame?

Kim se acercó, lo agarró entre sus piernas y le apretó el muslo.

Con los ojos ampliándose, Jungkook se quedó sin aliento, en parten por el shock y en parte por el dolor.

—¿Estás loco?

—Como pensaba. —dijo Kim— No debes estar parado. Deberías descansar.

—¿Ya acabaste de manosearme?

Kim retiró la mano.

—¿Manosearte? Pensaba que fui contratado para ayudarte a recuperar de una lesión de tercer grado en la ingle. Entra y siéntate. No deberías estar de pie si un simple toque continúa siendo doloroso.

Jungkook cruzó los brazos sobre el pecho.

—Estoy bien aquí, gracias.

—Eso no fue una petición.—dijo Kim. El calor se precipitó a las mejillas de Jungkook.

Nadie le ordenaba que hacer. Nadie. Detrás de él, Yeji rió. -pequeña traidora- y, rápidamente, empezó a toser.

—Estás despedido. —Jungkook dijo apretando los dientes.

—Jungkook, lo siento —comenzó Yeji.

—No, tú. —dijo Jungkook y miró Kim— Tú.

Kim no se veía preocupado. En todo caso, algo así como diversión brilló en sus ojos.

—No puedes despedirme por hacer mi trabajo. En realidad, tú no me puede despedir y punto. No eres quien me contrató: el club de fútbol para el que juegas lo hizo. Ahora, ve adentro, Sr. Jeon.

Los labios de Kim se arquearon ligeramente. Dios, Jungkook quería borrar esa sonrisa de su cara. Le frunció el ceño al tipo, pero antes de que pudiera decir nada, Kim se dirigió a Yeji.

—Kim Taehyung. —dijo con una agradable sonrisa, estrechando la mano de Yeji.

—H-Hwang Yeji. —dijo en voz baja, lamiéndose los labios. ¿Estaba realmente batiendo sus pestañas para el tipo?

—Deja de babear y guarda la lengua dentro de tu boca —Jungkook le dijo—, es repugnante.

Yeji se ruborizó hasta las raíces del pelo y se quedó mirándolo. Jungkook sólo se levantó sus cejas y sonrió.

—¿Siempre eres así de imbécil cruel y sin tacto? —dijo Kim.

Jungkook amplió sus ojos y le dedicó su mejor mirada inocente.

—¿Yo? Creo que estás confundido.

—Sí, estoy confundido —dijo Kim, evaluando a Jungkook—. Tienes reputación de ser un hombre agradable, con los pies sobre la tierra. Todavía me estoy preguntando dónde está él.

Jungkook sonrió.

—¿Oíste hablar de mí? Espera, ¿eres un fan?

Los labios de Kim se torcieron.

—Difícilmente. Soy fanático de Arsenal.

Lo imaginaba. Perdedor. Como si pudiera leer sus pensamientos, Kim dejó escapar una carcajada.

—Incluso si me gustara tu equipo, yo no sería un fanático tuyo. Creo que tu hermano es el mejor jugador y debería ser el que esté jugando en el ala izquierda para el Chelsea.

Palideciendo de furia, Jungkook apretó los puños. En su vista periférica, podía ver a Yeji haciendo una mueca por la observación de Kim. Ella sabía que era muy mala idea incluso dar a entender que su hermano adoptivo era mejor jugador que él -porque Jimin no era el mejor jugador, maldición.

Al carajo con dar una buena primera impresión. Este imbécil no se merecía desperdiciar ninguna sutileza en él.

—¿Ah, sí? —dijo Jungkook, dando un paso más cerca de Kim.

Sus caras estaban a pulgadas de distancia ahora. De cerca, la mirada de Kim era algo inquietante. No es que Jungkook dejara que lo notara. Y era molesto que el tipo fuera medio cabeza más alto que él- y Jungkook era de una estatura perfectamente normal, muchas gracias.

Trabó los ojos sobre los de Kim y dijo suavemente:

—Se requiere muy poco para arruinar la carrera de una persona, ya sabes. Unas pocas palabras a la persona equivocada harían el truco. Si yo fuera tú, querría ser un poco más respetuoso. Me sorprende que no te estés muriendo de hambre en las calles, si esta es tu actitud habitual hacia los clientes. Ten cuidado —Él sonrió con dulzura—. Sólo un consejo amistoso.

Los ojos de Kim se estrecharon, todos los rastros de diversión desaparecieron de ellos.

—Se necesitaría mucho más que las palabras de algún malcriado niño rico para arruinar mi carrera.

—¿De verdad? —dijo Jungkook, ladeando la cabeza—. ¿Tan seguro de ti mismo?

—Creo que estás malentendiendo algo —dijo Kim lentamente—. No necesito este trabajo. Mis servicios son reservados normalmente con meses de antelación. Acepté hacer esto, sólo como un favor a Min Yoongi. Así que no soy yo quien debe tener cuidado, mocoso. Si no te gusta que yo no vaya a lamerte las suelas como todos los demás…

—¿Cómo sabes eso? —dijo Jungkook, curioso a pesar de sí mismo—. ¿Que la gente me “lame las suelas”?

Una sonrisa apareció en los labios de Kim.

—He oído hablar de ti. He sido advertido sobre ti.

—¿Por quién? —preguntó Jungkook, pero una sospecha ya se estaba formando en su mente. Ahora la actitud del tipo estaba empezando a tener mucho más sentido—. ¿No será por mi hermano, de casualidad?

—Sí. Por Jimin.

Jungkook se echó a reír.

—¿Te importaría compartir la broma? —dijo Kim cuando la risa de Jungkook se calmó.

—Mi “llamado” hermano simplemente odia que la gente me quiera más —Jungkook levantó la mano y acarició la mejilla bien afeitada del tipo—. Pobrecita, cosita ingenua. Jimin solo está celoso de mí, siempre lo ha estado. Soy más talentoso, guapo e inteligente.

—Y más humilde —dijo Kim.

—La humildad está sobrevalorada —dijo Jungkook con una sonrisa, mirándolo desde bajo sus pestañas.

La cara de Kim permaneció impasible. Él cogió la muñeca de Jungkook y le apartó la mano.

—Puedes terminar con esto. Tus dramáticos ojitos azules de bebé no funcionan sobre mí.

Jungkook parpadeó, apenas dándose cuenta de lo que había estado haciendo -intentando hacer. Estaba tan acostumbrado a intentar tener a cada persona comiendo de su mano, que apenas se daba cuenta cuando lo hacía.

—Hábito. —dijo con el ceño fruncido, evitando su mirada.— Y, ¿Eres daltónico? Mis ojos no son azules de bebé. Son más verde que azules.

—Son de un azul extraño. —dijo Kim, por lo que el ceño de Jungkook se profundizó. Miró a la ingle de Jungkook. —Te dije que entraras y te sentaras.

—Y yo te dije que estoy bien aquí. —dijo Jungkook. Él no estaba siendo del todo sincero. Sus músculos de la ingle estaban doloridos y la incomodidad crecía cada vez que se desplazaba incluso mínimamente, pero estaría condenado si lo admitiría y demostraría que este gilipollas insoportable tenía razón.

—Si tú lo dices. —dijo Kim, encogiéndose de hombros. Asintiendo a Yeji, que estaba observando con curiosidad, Kim se alejó. Jungkook frunció el ceño.

—¿A dónde vas?

—A casa. —Kim disparó por encima del hombro. Jungkook fue tras él.

—¿Qué? ¿Qué hay de mi lesión? ¡No puedes irte sin hacer tu trabajo!

—Voy a volver cuando dejes de ser un bebé y, de hecho, me dejes hacer mi trabajo. Yo trabajo con adultos.

—No he dicho que podías irte .—Jungkook silbó, la ira acelerando sus pasos. Qué hijo de puta presuntuoso.— Si no te dejo mandonearme, eso no quiere decir que puedas simplemente abandonar el trabajo por el que te pagan- ¡Ow! —Jungkook se agarró el área superior del muslo y se detuvo, maldiciendo floridamente mientras que un fuerte, agonizante dolor, se disparó por su pierna.

Cayó sobre una rodilla, maldiciendo. Kim estaba a su lado inmediatamente.

—Jodidamente te lo dije. Deberías estar descansando una lesión de ingle, no poniéndola bajo un estrés innecesario.

—Cállate. —dijo Jungkook, silbando mientras trataba de lograr ponerse de pie. Tratando y fracasando. Hizo otro intento por ponerse de pie y gimió.

Kim suspiro.

—Por el amor de Dios. —dijo antes de inclinarse y recogerlo en sus brazos. Lanzó a Jungkook por encima del hombro como un saco de patatas y se dirigió hacia la casa.

—Bájame —dijo Jungkook, sonrojándose por la humillación—, puedo caminar.

Kim resopló ante eso.

—Guía el camino —dijo a Yeji. — A su dormitorio.

—Por aquí. —dijo ella, caminando por delante. Al menos no fue riéndose a costa suya de nuevo.

Para el momento en que llegaron a la habitación, el labio de Jungkook estaba ensangrentado; había estado mordiéndolo para evitar hacer algún ruido. Dios, eso dolía.

Se sintió aliviado, y un poco sorprendido, cuando Kim lo bajó con cuidado sobre la cama: él había esperado que fuera brusco. Cuando Kim agarró la cintura de los pantalones de chándal de Jungkook, Jungkook le agarró la mano.

—¿Qué estás haciendo?

El tipo le dio una mirada extraña.

—Mi trabajo. Necesito examinar la ingle.

Sintiéndose tonto, Jungkook asintió a regañadientes y le dijo a Yeji.

—Fuera.

—Tráeme una bolsa de hielo, una toalla húmeda, y vendas. —Kim le dijo. Ella asintió y salió a toda prisa de la habitación.

Jungkook miró al techo, mientras que Kim tiró de sus pantalones de chándal, dejándolo solo en calzoncillos. Fuertes dedos tocaron sus muslos, y a continuación, la parte baja del estómago y la ingle. Jungkook hizo una mueca. No se sentía exactamente agradable.

—¿Y bien?

—Han pasado alrededor de diez días desde que te lesionaste, ¿verdad? —dijo Kim.

—Sí.

—El dolor debería haber disminuido para ahora —dijo Kim, sonando un poco molesto—. Mi presencia aquí es prácticamente inútil si no podemos empezar a hacer masajes y ejercicios, y no podemos hacerlo durante la fase aguda inicial. Debería haber pasado ya. ¿Has seguido las instrucciones de Yoongi?

Jungkook se encogió de hombros.

—Más o menos.

—¿Más o menos? —repitió Kim.

—No soy del tipo de sentarse quieto y girar los pulgares durante todo el día. —dijo Jungkook, todavía mirando al techo.

Kim respiró hondo y exhaló audiblemente.

Jungkook reprimió una sonrisa. Enloquecer a la gente era una de sus cosas favoritas en el mundo.

—Mírame cuando estoy hablando contigo. —dijo Kim. Jungkook lo miró a los ojos.

—¿Qué? —dijo, extrañamente consciente de las manos de Kim en sus muslos.

—Yoongi me dijo que querías regresar al juego, tan pronto como sea posible. —dijo Kim—. Gracias a tu propia imprudencia y terquedad, has empeorado tu lesión. No puedes empezar a entrenar hasta que el dolor se haya ido en su mayoría. Sólo te puedes culpar a ti mismo si te pierdes la Copa del Mundo.

Los labios de Jungkook se adelgazaron.

Yeji volvió a la habitación y le entregó a Kim lo que había solicitado antes de salir de nuevo.

En silencio, Kim se sentó junto a él, envolvió la bolsa de hielo en una toalla húmeda, y la presionó firmemente contra la ingle de Jungkook.

—¿Ahora entiendes lo estúpido que has sido?

—Realmente no me gusta tu actitud —contestó Jungkook.

Kim sonrió. Era una de esas personas cuyo rostro no se suavizaba mucho por una sonrisa.

—Acostumbrarse a ella. Yo no trato a mis pacientes con guantes de seda.

Jungkook solo lo fulminó con la mirada. Durante unos largos minutos, sólo hubo silencio, mientras se miraron uno al otro. Estaba haciendo que Jungkook se sintiera un poco raro, pero se negaba a apartar la mirada primero. Minutos después, Kim fue el que finalmente lo hizo. Quitó la bolsa de hielo y empezó a envolver la venda elástica alrededor de su muslo. Pasando el vendaje alrededor de la parte posterior de la cintura de Jungkook, lo aseguró allí.

—Ahora debes descansar. —dijo Kim, quitando las manos.— Y, cuando digo descansar, lo digo enserio. También, hielo tres veces al día por quince minutos.

Jungkook no dijo nada.

—¿Entendido? —dijo Kim, en un tono que no admitía réplica.

—No puedo estar en cama todo el día. —dijo Jungkook, tratando de sonar razonable y adulto. Arañaba sus nervios el que Kim lo tratara como si fuera un bebé medio tonto—. Mis músculos se están debilitando cada día. ¿Cómo se supone que voy a recuperar la forma si soy una papa tirada en un sillón?

—Vamos a recuperar tu musculatura después de que la fase aguda haya terminado.

Jungkook sacudió la cabeza.

—¿Tienes alguna idea de cuánto tiempo trabajé por este cuerpo?

Él podría no haber sido nunca tan escuálido y bajito como su hermano, pero era naturalmente, muy delgado y le había tomado un montón de trabajo duro para ganar y mantener la masa muscular que tenía. Y aún con todos los entrenamientos diarios, nunca sería tan musculoso y fuerte como la mayoría de los futbolistas.

Por lo menos era lo suficientemente fuerte como para no ser acosado por la pelota, como Jimin lo era a menudo. La mirada de Kim barrió sobre el cuerpo de Jungkook. Jungkook se removió un poco. Era una tontería. No tenía nada de qué avergonzarse -aunque sólo era de mediana estatura, tenía un cuerpo genialpero el escrutinio de este tipo le hizo sentirse extrañamente consciente de sí mismo, y odiaba sentirse cohibido.

Era Jeon Jungkook. Era rico, guapo y popular. Sus días de ser un niño delgado y sucio, fueron superados hace mucho.

Cuando Kim volvió a mirar la cara de Jungkook, sus ojos eran ilegibles.

—No es nada que no podamos arreglar.

Jungkook frunció los labios.

—Bien. Pero quiero un masaje de cuerpo entero. Puedo sentir mis músculos poniéndose débiles y tiesos.

Kim le dio una mirada taimada.

—Muy bien. —dijo después de un momento de consideración, abriendo el bolso que había tenido colgando del hombro. Sacó una botella de aceite de masaje.— Sácate la remera y vuélvete sobre tu estómago.

Jungkook se quitó la remera, rodó sobre su vientre, y cerró los ojos. Atrapó su labio entre los dientes, repentinamente muy consciente de que llevaba solo los calzoncillos y nada más. Su propio malestar lo desconcertó un poco. Estaba acostumbrado a recibir masajes de los fisioterapeutas del club. Demonios, él estaba acostumbrado a estar completamente desnudo durante esos masajes.

De hecho, la única razón por la que Kim no le dijo que se quitará también los calzoncillos, probablemente fuera debido a que la ingle de Jungkook no podría ser masajeada, mientras que su lesión todavía estaba inflamada.

—¿Qué estas esperando? Me está dando frío. —Jungkook dijo, su irritación creciendo junto con su auto-conciencia. Este hombre le hacía sentir demasiado incómodo y en el borde, sin razón aparente. Oyó a Kim abrir la botella. Y entonces... —Se supone que debes calentar eso, ¡idiota!

—Es la segunda vez que me llamas idiota. Me estoy ofendiendo —Kim puso sus manos aceitadas en la base del cuello de Jungkook.

—¡Ay! ¡Eso duele!

—No seas una niña.

—Pero duele.

—Vamos, no es tan malo.

—Tú no eres el que está siendo-¡Ah!

Kim se rió entre dientes, hundiendo sus dedos con más fuerza.

—Bebé.

—No creo que te conozca lo suficiente como para dejarte usar apodos cariñosos —dijo Jungkook, con voz suave y sedosa.

—Te dije que lo cortaras —Kim dijo con sequedad.— Tu ridícula voz de dormitorio está desperdiciada en mí.

Sonriendo, Jungkook dijo en voz baja, íntima: —¿Mi bromeo te hace sentir incómodo, Taehyungie?

Kim resopló, sus grandes manos acariciando y amasando a lo largo de la columna vertebral de Jungkook.

—Mi nombre es Taehyung. Sólo mi madre me llama Taehyungie.

—No has contestado la pregunta.

Taehyung hizo un sonido irritado.

—No, no me hace sentir incómodo. Simplemente no me gustan los juegos. No me gusta la mierda.

—¿Y qué te gusta?

—Prefiero la honestidad y los avances directos.

—Aburrido —dijo Jungkook, arrugando la nariz.— Entonces, ¿qué haces para divertirte?

—Ver fútbol. Follar —dijo Taehyung en un tono coloquial.

Jungkook se echó a reír.

—Espera, déjame adivinar: Has estado follando con la misma persona durante años.

—He tenido una novia desde hace años.

—¡Ves!

—Voy a tener que decepcionarte. —dijo Taehyung, presionando sus pulgares en la espalda baja de Jungkook, con fuerza.— Estamos en una relación abierta.

—Que progresista de su parte. —dijo Jungkook, aunque estaba realmente sorprendido. El chico no parecía ser del tipo que estaba en una relación abierta.— ¿Por qué? ¿Cómo incluso funciona?

—No es que sea nada de tu interés, pero cuando dos personas confían entre sí, tan solo es práctico. Ella es periodista deportiva. Los dos estamos alejados mucho, y muchas veces no nos vemos por meses.

Taehyung continuó masajeando su espalda baja. Se sentía... no apestaba.

—Hmm, ¿Por lo que ambos son libres de dormir con quienes quieran?

—Sí.

—¿Y nunca te sentiste asqueado de que otro hombre tocara a tu novia?

El concepto era un poco difícil de entender para Jungkook, pero por otra parte, nunca había sido bueno en compartir sus cosas.

—No soy del tipo celoso. —dijo Taehyung.— Los dos somos adultos, y ambos tenemos necesidades físicas. No es más que práctico.

—¿Y ella no se pone celosa tampoco?

Eso, Jungkook tenía problemas para creerlo, teniendo en cuenta... bueno, él no era ciego. Taehyung sería un idiota, pero era un idiota sexy.

—Ella sabe que el sexo no significa demasiado si no hay un vínculo emocional real. Ella sabe que es la única que importa.

Jungkook ahora como que quería conocer a la mujer. Ella debía ser muy segura de sí misma... o muy tonta.

—De todos modos. —dijo Taehyung, todavía masajeando su espalda baja.— Pronto ya no importará. Hemos acordado que seremos exclusivos después de la boda.

Jungkook abrió los ojos.

—¿Te vas a casar? ¿Cuándo?

—En tres meses.

—Mis sinceras condolencias.

Taehyung rió mientras se movía para masajear las piernas de Jungkook, salteando sus nalgas y muslos.

—¿Eres compromiso-fóbico?

—No le veo el punto. Las relaciones a largo plazo son restrictivas y aburridas.

Las manos cambiaron hacia sus pantorrillas, masajeándolas con fuerza.

—¿Alguna vez has estado en una relación, pequeño? —La voz de Taehyung prácticamente chorreaba condescendencia.

Jungkook le dio una patada y luego se quejó de inmediato cuando una sacudida de dolor disparó a través de su ingle.

—Si sigues así, no te recuperarás en el corto plazo. —dijo Taehyung.

—Lo dice el chico que me provocó. —Jungkook se quejó, suprimiendo la necesidad de voltear la cabeza y sacar la lengua.

Dios, ¿qué tenía este tipo que sacaba lo peor de él? No podía recordar la última vez que se sintió tan al límite e infantil.

—Voltéate sobre la espalda. —dijo Taehyung.

Gruñendo, Jungkook lo hizo, y Kim empezó a masajear su frente. Jungkook se retorció un poco.

Estaba tan acostumbrado a recibir masajes que había dejado de sentirlos extraños e intrusivos desde hace mucho tiempo, pero por alguna razón... Esta vez era diferente. El toque de Taehyung era impersonal, sus manos deslizándose sobre la piel de Jungkook con una eficiencia practicada, pero Jungkook no podía apartar la mirada de las manos de Taehyung, mientras que masajeaban y acariciaban los músculos de su brazo.

Sintió la mirada en su cara y levantó la vista.

Taehyung estaba observándolo.

Tan pronto como sus ojos se encontraron, Taehyung apartó la mirada, centrándose en la tarea en cuestión. Eso hizo a Jungkook cuestionarse.

—¿Qué?

—Nada. —Taehyung dijo bruscamente, moviéndose para sentarse justo por encima de la cabeza de Jungkook.

Colocó las palmas de sus manos por debajo de la clavícula de Jungkook. Luego presionó sus manos hacia abajo, con las palmas en los pectorales y masajeándolos. Jungkook vio las manos de Taehyung deslizándose sobre su pecho, cubriendo sus pezones, las palmas de las manos frotando contra ellos, una y otra vez.

Jungkook se mordió el interior de la mejilla, sintiendo una agitación en la ingle. Mierda. Esto no le había ocurrido durante un masaje desde hacía años. Él sabía que era una reacción bastante normal, y la mayoría de los fisioterapeutas no se molestaban cuando ocurría, pero el hecho de que le estaba pasando con este come-mierda era mortificante.

Cerró los ojos, pensando en las cosas más repugnantes que pudo.

—Necesitarás una nueva cama. —dijo Taehyung. Los ojos de Jungkook se abrieron.

—¿Qué? ¿Por qué?

—El colchón es demasiado blando.

Jungkook apretó los dientes. Increíble.

—Nadie te pidió opinión sobre mi colchón. Debes saber, estoy bastante apegado a mi colchón.

Las manos de Taehyung, finalmente, dejaron de acariciar su pecho. Se movió hacia abajo, para trabajar en las piernas de Jungkook.

—Es malo para tu columna.

—Mi colchón es perfecto.

—No, no lo es —dijo Taehyung.— Debería sostener tu cuerpo en una postura neutral, en la que la columna vertebral tenga una buena curvatura y los glúteos, hombros y cabeza estén soportados en una alineación adecuada. Es necesario para tus huesos que ofrezca alguna resistencia. Tu colchón es demasiado suave para ello.

—Pero si el colchón es firme, empujaría en esos puntos de presión. —dijo Jungkook.

—Sí, pero sólo si el colchón es demasiado firme. Si es demasiado suave, como tu colchón, los puntos de presión no serán adecuadamente soportados, por lo que todo tu cuerpo descansará mal —Taehyung lo empujó hacia un lado.— Mira —dijo Taehyung, poniendo una mano en su nuca. Pasó lentamente la mano por la espalda de Jungkook hacia su baja espalda, justo por encima de su culo.— La columna vertebral se curva debido a que el colchón se hunde demasiado bajo el peso. Puede causar varios problemas a largo plazo. Puede empeorar...

Taehyung todavía estaba diciendo algo -casi dándole una conferencia pero Jungkook tenía problemas para concentrarse. La mano de Taehyung estaba descansando justo encima de su culo.

—¿Entiendes ahora por qué necesitas un colchón nuevo?

—Está bien, ¡lo que sea! —Jungkook se quejó, retorciéndose lejos de la mano de Taehyung.— Todo lo que siempre haces es criticarme.

—¿Siempre?— dijo Taehyung, sus ojos grises destellando con humor.— Nos conocimos hace media hora.

—Precisamente. He oído más críticas en media hora de las que he oído en medio año.

—Eso significa que estás rodeado de lamebotas—Taehyung se puso de pie, limpiándose las manos con una toalla.— Voy a elegir un nuevo colchón para ti. Vas a ser un buen chico y dormir en el colchón que ordene para ti.

Por alguna estúpida razón, la polla de Jungkook se sacudió. Él trató de ignorarlo.

—Estás cruzando la línea. —dijo Jungkook, muy, muy suavemente. Taehyung sonrió.

—No lo creo. Es trabajo del fisioterapeuta asegurarse de que su paciente está en plena forma. Y encontrarás que tomo mi trabajo muy en serio.

Él agarró su bolso y se dirigió hacia la puerta.

—¿Alguna otra orden? —dijo Jungkook a su espalda.

—No hagas nada estúpido sólo para fastidiarme. —dijo Taehyung por encima del hombro.— Voy a volver mañana por la mañana y espero encontrarte todavía en la cama.

—¿Se me permite levantarme a hacer pis, mi señor?

—Sólo si realmente tienes que hacerlo. —dijo Taehyung.— Puedo decirle a Yeji que compre pañales para ti. Bebé.

Jungkook agarró una almohada y la arrojó a la cabeza del imbécil.

Taehyung se agachó, riendo.