Capítulo 1
7 TURISTAS ENVENENADOS
VERANO DEL AÑO 1982
LOS SECRETOS DE LA PERLA NEGRA
Por: Gustavo Mora.
Todavía recuerdo mis años mozos viviendo en una linda y turística isla al este del Mar Caribe, aquí se alza un pequeño hotel llamado La Perla Negra, tranquilo y apartado del bullicio turístico.
Sus instalaciones están en una casa colonial de principios del siglo XVII. Muy bien conservadas donde las habitaciones son simples, pero acogedoras y muy económicas lo que la mayoría de turistas modernos buscan en el Caribe.
El exterior del hotel es un espectáculo para la vista, con una fachada blanca resplandeciente que resalta entre las palmeras y plantas tropicales que decoran la entrada. Un camino de piedra rodeado de buganvilias de colores vibrantes guía a los huéspedes hacia la recepción, donde son recibidos por la cálida sonrisa de los empleados locales.
Al entrar en el hotel, se puede apreciar la decoración colonial que se refleja en cada rincón. Los techos altos con vigas de madera y los muebles antiguos de madera oscura le dan un aire de elegancia y sofisticación al lugar. Las paredes están decoradas con cuadros de paisajes caribeños y pinturas tradicionales que evocan la historia de la isla.
Las habitaciones son sencillas, pero acogedoras, con camas con dosel y cortinas blancas que ondean suavemente con la brisa marina que entra por las ventanas. Cada habitación tiene su propia terraza o balcón amueblado, perfecto para disfrutar de una taza de café por la mañana o de una copa de ron al atardecer. Los jardines del hotel son un verdadero oasis de tranquilidad, con palmeras altas que se mecen suavemente con la brisa marina y flores tropicales que desprenden un delicado aroma.
Una piscina de agua cristalina invita a los huéspedes a refrescarse y relajarse bajo el cálido sol caribeño. En los alrededores, se pueden encontrar playas de arena blanca y aguas cristalinas donde se puede bucear y hacer snorkel para descubrir la rica vida marina que habita en los arrecifes cercanos. Además, el pueblo local ofrece una amplia variedad de restaurantes con delicias caribeñas y tiendas de artesanía donde se pueden encontrar recuerdos únicos de la isla.
En resumen, La Perla Negra es un verdadero tesoro escondido en el Caribe, un lugar donde la historia y la tradición se fusionan con la belleza natural de la isla para crear una experiencia inolvidable para todos los turistas que lo visitan.
Siete alegres italianos, provenientes de Roma, llegan para disfrutar de unas merecidas vacaciones en el verano del año 1982. El boulevard en la orilla de la playa que rodea el hotel se encuentra repleto de establecimientos coloridos y llamativos, pero es el mercado viejo, justo frente al hotel, el que atrae la atención de los italianos. La frescura y variedad de los mariscos exóticos es irresistible.
Giovanni Rossi: Es un hombre imponente con una mirada penetrante de ojos azules como el mar en una tarde de verano. Su cabello negro como la noche cae en ondas perfectas sobre su rostro, resaltando su piel bronceada por el sol del Caribe.
Su rasgo facial más notable es su sonrisa encantadora que ilumina su rostro y atrae a todos a su alrededor. Su peinado impecable y elegante, le da un aire de sofisticación y poder, lo que lo hace destacar en cualquier multitud.
Un rasgo peculiar de Giovanni es su tatuaje en el brazo izquierdo, que representa sus pasiones y su amor por la vida. Sus gestos son seguros y elegantes, revelando a un hombre de confianza y seguridad en sí mismo.
Siempre tiene una postura erguida y un porte distinguido que lo hacen destacar en cualquier ambiente. Giovanni es un hombre de negocios exitoso, pero también un espíritu libre que disfruta de las pequeñas cosas de la vida.
En resumen, Giovanni Rossi es un hombre carismático y apasionado, que vive la vida al máximo y siempre está listo para enfrentar nuevos retos con una sonrisa en el rostro. Su presencia es magnética y su espíritu aventurero.
Sofia Bianchi: Es una joven diseñadora de moda con un talento innato para crear piezas únicas y espectaculares. Tiene unos ojos color avellana que brillan con intensidad cuando está inspirada, su cabello es de un tono castaño oscuro, elegante y lacio que llega hasta su espalda baja. Su piel es blanca y suave, como porcelana.
Su rasgo facial más llamativo son sus pecas que iluminan su rostro. Suele llevar el cabello recogido en un elegante moño o suelto ligeramente ondulado, lo cual le añade un toque de sofisticación a su imagen.
Un rasgo peculiar de Sofía es su obsesión por los detalles, siempre cuidando cada aspecto de sus creaciones con precisión y perfección. Sus gestos son delicados y seguros, reflejando su confianza en su trabajo y su pasión por la moda.
Sofia Bianchi es una mujer imponente y elegante, que irradia estilo y buen gusto en cada movimiento que hace. Su presencia en el desfile de moda en el hotel La Perla Negra sin duda será un evento que nadie querrá perderse.
Marco Russo: Hombre de 32 años, con ojos color verdes intenso siempre está en su elemento, la cocina. Su cabello es negro como el carbón dándole un aire de misterio y sofisticación. Su piel es pálida, resultado de largas horas trabajando en la cocina.
Tiene rasgos faciales angulosos y definidos, con una barba bien cuidada que resalta sus facciones masculinas. Su peinado es desenfadado, pero siempre impecable, mostrando una mezcla de estilo y comodidad que lo hace destacar en la cocina.
Marco tiene un tatuaje en el antebrazo derecho, una representación de un cuchillo de chef cruzado con un tenedor, simbolizando su pasión por la gastronomía. Sus gestos son en su mayoría precisos y medidos, mostrando su meticulosidad y atención al detalle en todo lo que hace.
Al hablar, su voz es profunda y segura, transmitiendo su confianza en sus habilidades culinarias. Marco tiene una sonrisa encantadora que ilumina su rostro y conquista a las mujeres mas bellas de Roma y parte del mundo. Muy carismático y apasionado, que contagia su entusiasmo por la cocina a sus empleados y comensales.
Claudia Rizzo: Una mujer imponente y elegante de 40 años, con una mirada penetrante y una sonrisa cautivadora que refleja su confianza en sí misma. Su cabello oscuro y brillante enmarca su rostro perfectamente cuidado, mientras que su cuerpo esculpido revela horas de dedicación en el gimnasio.
Como dueña de una cadena de boutiques de moda de renombre internacional, Claudia lleva consigo un aura de poder y sofisticación que llama la atención a su alrededor. Su estilo impecable y habilidad para combinar prendas de alta costura con piezas más accesibles la convierten en un ícono de la moda en cualquier evento.
A pesar de su apariencia imponente, Claudia es una mujer cálida y compasiva que se preocupa profundamente por su comunidad. Durante su estancia en esta isla Caribeña, se involucra en actividades comunitarias y se convierte en una figura clave en la organización de una subasta de caridad en el hotel La Perla Negra. Su habilidad para motivar a otros y su capacidad para liderar con determinación la convierten en una líder natural que inspira a personas que la rodean a seguir su ejemplo.
Luca Moretti: Es un hombre apuesto de 30 años, de estatura media y complexión atlética. Su cabello amarillo y rizado cae desordenadamente sobre sus hombros, enmarcando unos ojos grises que reflejan su entusiasmo por la vida. Su sonrisa contagiosa ilumina su rostro constantemente y su energía positiva es palpable, Un famoso surfista y atleta en Italia.
Viste siempre de manera informal y cómoda, con camisas de colores vivos y pantalones de mezclilla que resaltan su figura esbelta. Lleva consigo un estetoscopio al cuello y un bolígrafo en el bolsillo de su camisa, listo para anotar cualquier dato relevante sobre sus pacientes peludos.
Luca es un amante de los animales en toda regla. Su pasión por ellos se refleja en cada gesto cariñoso que les dedica, en cada palabra amable que les susurra al oído. Su empatía y paciencia infinita hacen que los animales parezcan sentirse cómodos y seguros a su alrededor, convirtiéndolo en un confidente silencioso de muchos peludos amigos.
Durante su estancia en la isla, Luca se dedica por completo al cuidado de las mascotas de los huéspedes del hotel. Con dedicación y profesionalismo, se asegura de que cada animal reciba la atención y el cariño que se merece, haciendo de su trabajo una verdadera vocación. Su presencia alegre y extrovertida es una bocanada de aire fresco para todas las personas que tienen el privilegio de conocerlo.
En resumen, Luca Moretti es mucho más que un veterinario; es un ser humano excepcional que irradia bondad y amor por los animales, dejando una huella imborrable en los corazones de los que tienen la fortuna de cruzarse en su camino.
Francesca Martini: Tiene una presencia magnética que atrae todas las miradas hacia ella cuando entra en una habitación. Con su cabello de un negro azabache y ojos como lo profundo de la noche, parece casi una musa de la belleza y la creatividad. A pesar de tener solo 25 años, su talento artístico es incomparable.
Viste con elegancia, siempre con prendas que resaltan su figura esbelta y su porte elegante. Su estilo bohemio y chic refleja su personalidad creativa y única. Lleva consigo un cuaderno de bocetos en el que dibuja constantemente, capturando la esencia de cada momento y lugar con precisión y delicadeza.
Su estudio en la isla es un refugio de creatividad, lleno de lienzos y esculturas en proceso. La pasión que pone en cada pincelada y en cada forma moldeada es palpable en el aire, creando una atmósfera de inspiración y magia. Observarla trabajar es como presenciar a un genio en plena manifestación de su arte.
Francesca se sumerge en su trabajo con una intensidad que roza lo obsesivo, pero siempre con una sonrisa en los labios y un brillo de emoción en los ojos. Su pasión por la creación es insaciable, y se puede ver en cada una de sus obras maestras que van desde paisajes impresionistas hasta esculturas modernas y abstractas.
En la galería del hotel, sus obras se exhiben con orgullo y admiración. Cada trazo, cada forma, cada color parece cobrar vida bajo la mirada de los espectadores, transportándolos a un mundo de belleza y creatividad sin igual. Francesca Martini es más que una artista talentosa, es un ser mágico que transforma la realidad en arte.
Marco Valenti: Un encantador guia turista del vaticano de 36 años, conocedor y apasionado por la historia y cultura Italiana. Durante su visita a la isla, se ofrecerá para traducir y dar visitas guiadas a los turistas italianos a los lugares destacados y compartirá con los guías locales historias y anécdotas sobre Roma y su cultura.
Viste con elegancia y sobriedad, siempre impecable y adecuado para la ocasión. Su voz es cálida y envolvente, con un acento italiano que denota su pasión por su país y su cultura. Cada gesto que hace es delicado y preciso, demostrando su atención al detalle y su dedicación a su trabajo.
Marco Valenti es un verdadero apasionado por la historia y la cultura italiana, lo que se refleja en cada palabra que pronuncia y en cada historia que comparte con los turistas. Su conocimiento sobre el Vaticano y Roma es impresionante, y su capacidad para transmitir esa información de forma clara y entretenida hace que sus visitas guiadas sean una experiencia inolvidable.
Además, su generosidad y espíritu colaborador se hacen evidentes cuando se ofrece a traducir y brindar su ayuda a los turistas italianos, demostrando su amor por su país y su deseo de compartirlo con los demás. Marco Valenti es, sin duda, un guía turístico excepcional, que deja una huella imborrable en su camino.
Pero lo primero, tomarse un ron y un cocktail de bienvenida, conversar y relacionarse con los otros huéspedes para que las vacaciones sean agradables.
Pasada la mañana entre tragos y anécdotas del viaje, ubicar los mapas que ya Marco Valenti tiene de antemano con los nombres de cada uno y las ubicaciones de tiendas, restaurantes, bares, museos, etc. Todo un profesional en turismo.
Llega el medio día y los siete italianos se preparan para almorzar en el comedor del hotel. Ya que el menú del día incluye una entrada de ostras frescas, ron caribeño, vino blanco, cervezas y una suculenta sopa marinera. Ninguna persona en sus cabales diría que no a tan semejante menú afrodisiaco.
Los siete italianos se encuentran sentados alrededor de una larga mesa de madera tallada, decorada con elegantes manteles blancos y fina vajilla de porcelana. El sol del mediodía entra por las amplias ventanas, iluminando la estancia con una luz cálida y vibrante.
Los aromas tentadores de las ostras frescas se mezclan con el dulce perfume del ron caribeño y el vino blanco, creando una atmósfera embriagadora y exquisita. Las botellas de cerveza fría se encuentran listas para ser servidas, acompañando la comida con su refrescante sabor.
Los comensales conversan animadamente en italiano, con gestos expresivos y risas contagiosas. La camarera llega con la suculenta sopa marinera, servida en elegantes platos hondos y decorada con hojas de perejil fresco. El aroma a marisco y especias llena el aire, despertando el apetito de los presentes.
Los italianos degustan cada bocado con deleite, saboreando la frescura de las ostras, la intensidad del ron caribeño y la delicadeza del vino blanco. La sopa marinera despierta sus sentidos, transportándolos a las costas de Italia con cada cucharada.
El almuerzo transcurre en medio de risas, brindis y conversaciones apasionadas. Los siete italianos disfrutan de la comida y la compañía, creando recuerdos inolvidables en el hermoso comedor colonial del hotel. Con cada sorbo y cada bocado, se sumergen en una experiencia sensorial única, digna de los paladares más exigentes y sofisticados.
Sin embargo, ninguno de ellos sabe que la isla está atravesando una alarmante marea roja, los italianos, completamente ajenos a la terrible verdad que se esconde en las aguas que rodean la isla, se deleitan con las ostras, saboreando cada bocado con deleite y entusiasmo. El aroma salado del mar les embriaga, y el sabor exquisito de los frutos del mar les hace sentirse en el paraíso.
Conforme degustan las ostras, una sensación extraña comienza a invadir sus cuerpos. Un cosquilleo en la boca, un dolor punzante en el estómago, un calambre repentino en los músculos. Inicialmente creen que se trata de una simple molestia pasajera, pero pronto se dan cuenta de que algo terrible está ocurriendo.
Los rostros de los comensales se retuercen en una mueca de dolor y horror, sus ojos se abren desmesuradamente, reflejando el pánico que se apodera de sus almas. Un escalofrío recorre sus cuerpos, mientras el veneno mortal les consume desde adentro, corroyendo sus entrañas sin piedad.
El baile macabro de convulsiones y espasmos se apodera de ellos, haciendo que sus cuerpos se retuerzan en el suelo en un desgarrador espectáculo de agonía. Gritos desgarradores rompen el silencio de la noche, mezclándose con el sonido de las olas que golpean la costa.
La marea roja ha cobrado su precio, sumiendo a los italianos en un abismo de sufrimiento y desesperación. Sus vidas llegan a su trágico final en una danza dantesca de muerte y horror, dejando tras de sí un rastro de pesadilla que nunca será olvidado. La isla se tiñe de rojo, mientras la oscuridad se cierne sobre los turistas desprevenidos que no les dio tiempo de desafiar a la muerte.
La noche cae sobre la isla Caribeña. El silencio se apodera del hotel La Perla Negra, envolviendo sus pasillos vacíos en un silencio sepulcral. Las luces titilantes apenas iluminan los rostros sombríos de los empleados, cuyas miradas reflejan miedo y desconfianza. El aire se carga de una tensión palpable, como si el propio edificio estuviera albergando un terrible secreto.
Los siete italianos, con sus risas y cánticos, parecían ser el alma de la fiesta cuya alegría y vitalidad quedaron truncadas, se convierten en el trágico testimonio de una isla cuyo encanto esconde un oscuro secreto, pero su alegría se desvaneció rápidamente cuando la fatalidad los golpeó con fuerza.
Sus rostros deformes en grotescas muecas ahora reflejan el horror y la angustia de lo que ocurrió en el hostal de aquella fatídica tarde. Los empleados susurran entre ellos en voz baja, tratando de reconstruir los eventos que los llevo a tal destino desastroso.
El aroma de la tragedia se mezcla con el salitre del mar, creando una atmósfera asfixiante que se cierne sobre la isla como una maldición. El cielo estrellado se vuelve más oscuro, como si la misma noche estuviera llorando la pérdida de aquellos turistas que desembarcaron en el crucero del Caribe y nunca regresaron a casa.
En las sombras de La Perla Negra, se esconde un secreto oscuro y siniestro, alimentado por el miedo y la superstición de los lugareños. El verano del año 1982 pasará a la historia como el más macabro y enigmático de todos los tiempos, marcado por la desaparición de aquellos siete italianos y el inexplicable silencio que rodea su trágico destino.
Nunca se sabrá la verdad detrás de los sucesos que ocurrieron en aquel verano maldito, pero el misterio perdurará en la memoria de La Perla Negra como una sombra eterna, recordando a todos aquellos que se atrevan a desafiar su oscura y siniestra historia.
Nunca se habló más de ello, ni siquiera en los cuadernos de la recepción quedaron los registros de los turistas que desembarcaron del crucero Carla C. En el caribe y que nunca retornaron a Europa.
Isla del Caribe verano del año 2023, Al llegar al aeropuerto pido un taxi y le doy la dirección al chofer.
Yo (Silbando y Alzando mi Brazo Derecho)
—Fuuuiiiiiii. Hey taxi.
Varias personas que están en la parada no conversan entre ellas, solo miran el teléfono y lo sostienen en alto sonriéndole al mismo. Dos chicas que están a mi lado me preguntan:
(Chicas Turistas)
—¿Señor que hace?
Yo (De lo Más Normal)
—Pido un taxi.
(Chicas Turistas Riendo)
—Usted no tiene teléfono móvil.
Yo (Extrañado)
—Por su puesto.
(Chicas Turistas Riendo)
—Ese es el número del Uber también la APP.
Llega un taxi el cual me pide la dirección, pero no entiende a que dirección me refiero, le anoto la misma y la coloca en la aplicación del teléfono móvil, pero esta dirección y calle no existen.
Yo (Extrañado)
—Disculpe amigo yo viví en esta isla y la conozco como la palma de mi mano. Lléveme al final del boulevard donde está el mercado y las casas coloniales.
Taxista (Amablemente)
—Lo siento amigo, pero esa zona ya no existe. ¿Hace cuanto tiempo usted no viajaba a esta isla?
Yo (Sonriendo)
—Desde el verano del año 1982.
Taxista (Sorprendido)
—Amigo ha pasado mucho desde entonces creo que 41 años, yo llegue hace 15 años y todo está muy cambiado hoy día. ¿Usted que busca en realidad?
Yo (Sinceramente)
—¿Quisiera saber que ocurrió con el hotel La Perla Negra? ¿Si le indico el camino usted me lleva?
Taxista (Diligente)
—Seguro, suba si no sé la dirección preguntamos.
Al llegar a la dirección que le indique al taxista entre preguntas e indagaciones con los ancianos del lugar, finalmente ubicamos el lugar.
Muy cerca del mar hallé unas ruinas de un edificio de dos pisos de una construcción colonial con algunas paredes todavía en pie y fuertes para el tiempo. En la fachada se puede leer en letras de hierro forjado ya oxidadas por el salitre y el tiempo Hotel Perla Negra.
La atmósfera en el hotel La Perla Negra es espeluznante. La recepción está vacía, sin rastro de vida ni movimiento. El silencio es abrumador, solo interrumpido por el suave murmullo de las olas rompiendo en la playa cercana. Al caminar por los pasillos, una sensación de malestar me invade.
Las puertas de las habitaciones están abiertas de par en par, revelando habitaciones desoladas y abandonadas. El aire está cargado de un olor rancio y enfermizo que se cuela por los rincones. La maleza ahora es dueña del lugar. Me detengo frente a la puerta de una habitación y siento un escalofrío recorrer mi cuerpo.
El interior está sumido en una oscuridad insondable, solo iluminada por la débil luz del sol Caribeño que se filtra por una de las ventanas rotas que aún está en pie. Al estar parado en las ruinas de lo que fue para mí un lugar acogedor donde viví síes años de mi espectacular adolescencia todo vuelve a ser como aquel día.
Yo (Flashback)
En el suelo yacen los cuerpos de los 7 turistas envenenados, sus rostros contorsionados por el dolor se apoderan de mi visión, recordándome ese fatídico verano cuando entre a buscar algo que no recuerdo a mi habitación y ese fue mi último recuerdo de este maravilloso hotel porque al día siguiente nos pagaron un año en un departamento al otro lado de la isla y no volví a este lugar hasta hoy.
Un vaho pestilente llena la habitación, mezcla de sangre y veneno. Sus ojos parecen mirarme acusadoramente, como si supieran que estoy aquí por una razón desconocida. Sus pertenencias han desaparecido, como si nunca hubieran existido. Una lágrima brota de mi cansado rostro y busco un lugar alto y seguro para encender una vela por las almas de los 7 turistas envenenados.
El misterio se cierne sobre La Perla Negra, un lugar de sombras y secretos. ¿Qué habrá ocurrido con los turistas envenenados? ¿Quién estará detrás de este macabro acto? La respuesta parece tan lejana como las estrellas en el firmamento, perdidas en la inmensidad de la noche oscura.
Imagino que si el Crucero te deja tienes dos opciones:
1- Alcanzarlo en otro puerto.
2- Regresar a casa.
Al tomar la segunda opción tú eres responsable de tu regreso.
Si te pierdes en el camino solo tú eres responsable de ello, pero a ellos no los dejo el crucero.
¿Los 7 Turistas fueron envenenados?
Todo fue en extrañas circunstancias y sus registros, equipajes y pertenencias personales desaparecieron del hotel La Perla Negra.
Al parecer nunca estuvieron aquí.
En las tardes de los hermosos 7300 ocasos que viví en esta turística Isla del Caribe y el calor infernal, sentado al final del boulevard bajo las matas de uva de playa los viejos pescadores después de varias botellas de ron cuentan la historia de los 7 Turistas envenenados...
Fin.