Chapter 1
TAEKOOK
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El Aniversario +18
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《𝑶𝒏𝒆 𝑺𝒉𝒐𝒕》
》𝓛𝓪𝓮 𝓙𝓲𝓷𝓷𝓲𝓮《
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JK: El día 1 de noviembre hice dos meses con mi chico (¡dos meses! Parece tan poco tiempo y sin embargo me siento como si nos conociéramos de toda la vida) Habíamos decidido que ese día no nos veríamos hasta la noche para así poder “cogernos con más ganas". Yo prepararía la cena en casa y él prepararía “el postre” en la suya, decía que tenía una sorpresa muy especial y yo estaba realmente intrigado. La verdad es que siempre consigue irme excitando poco a poco, ponerme a mil y finalmente tengo unos orgasmos como nunca había tenido.
TH: Hace unos días hice dos meses desde que salgo con Jungkookie. La verdad es que no sé si decir que “salgo” o que “entro” porque llevamos una actividad se_xual de lo más frenética. Hemos conectado estupendamente en ese sentido y llegamos a unas cotas de placer difíciles de imaginar. Eso sí, tengo una cosilla pendiente con ella y planeé realizarla para celebrar nuestro aniversario.
JK: Estuve toda la tarde seleccionando la ropa. Algo sexy, … no sé. Eso sí, sabía de sobra lo que iba a llevar por debajo, una tangita negra de tiras que era como no llevar nada y un sujetador todo de encaje negro bastante transparente debido a las puntillas. Completé con una falda negra, ajustada, por encima de la rodilla y una camisa negra totalmente transparente.
TH: Preparé el dormitorio de mi casa con una cama antigua que tenía en el trastero, con cabecero de forja para poder atarla. Compré unas esposas en una sex-shop e instalé unos espejos en las paredes para dar “ambiente”. La idea era preparar un ambiente erótico muy atrevido con todos los tópicos. Preparé un camino de pétalos desde la entrada a la cama, algún vibrador y lubricante.
JK: La mañana del día 1 la pasé sin más. Comí algo ligerito, me eché una mini siesta y tuve que hacer esfuerzos para no masturb*rme. Después, puse la mesa, lo típico para una cena romántica. Me puse la ropa que había seleccionado, me maquillé, me eché unas gotas de mi perfume favorito y el que a Taehyung le encanta y listo.
TH: Ese día me di una buena ducha, afeitado perfecto, y me vestí con la ropa que a Jungkook más le gustaba, marcando mi buen cuerpo trabajado.
JK: Llamó a la puerta, los dos a la vez susurramos “Te he echado de menos”, me miró de arriba abajo y dijo.
—¡Puff! Estás realmente sexy—
—También te vez muy sexy mi amor— respondí.
JK: nos dimos un beso y nos pusimos a cenar entre risas, tonteos y misterio. La verdad es que yo no podía dejar de pensar en lo que él había preparado para después. Estaba intrigado. ¿Cuál sería la sorpresa? La curiosidad podía conmigo… Terminamos de cenar, brindamos, hablamos un poquito y nos fuimos a su casa.
TH: Cuando llegué a su casa quedé sorprendido. Estaba impresionante con una blusa transparente que le dejaba entrever sus botoncitos, por cierto erectos. ¿A que se habría dedicado esta? El pantalón me iba a estallar. La cena fue estupenda y ya se iba caldeando el ambiente. La hubiese tumbado en lo mesa y le hubiese hecho de todo, pero me contuve. Luego nos fuimos a casa.
JK: En la mesa del salón había unos cuantos paquetes envueltos en papel de regalo.
—Venga, ábrelos—
Jk: Yo me acerqué a la mesa para coger un primer paquete, parecía un libro y era un Kama Sutra, con dibujos y un DVD.
—Venga, abre lo siguiente— dijo el pelinegro.
JK: Lo siguiente aparentemente era una caja de madera con toda clase de juguetes eróticos, dados, un vibrador, un consolador.
TH: Cuando llegamos a casa le hice abrir unos regalos para que ella pensase que el objetivo era usarlos en una sesión de s e x o. Bromeamos, le hice dar un beso y pasar la lengua por un vibrador con forma de falo y cosas así.
—Ahora... Sigue el rastro— habló él pelinegro.
—¿¡Qué rastro!?— preguntó él rubio.
JK: Mi chico había llenado la escalera de pétalos rojos y yo tenía que seguir el camino. Como era de esperar, llevaban hacia la habitación principal… ¡Abrí la puerta y mi asombro fue mayúsculo! Entré en la habitación llena de turbación y sorpresa. Había cambiado la cama por una enorme, de esas antiguas, con cabeceras de hierro de color dorado y negro y había forrado dos paredes de espejo. La cama estaba llena de pétalos rojos. “Pero bueno, ¿¡y esto!? Estaba realmente maravillado, pero mi fascinación pasó pronto y se convirtió en picardía. Pensé en el morbo que tenía que ser el hacer el amor en una habitación así, viéndote reflejado en todos los espejos cabalgando o estando montado de mi chuco, ¿Te lo puedes imaginar?.
TH: La invité a seguir el rastro de pétalos hasta mi habitación. Cuando entró en la habitación quedo enmudecida por el entorno, noté sus botoncitos erectos por encima de su blusa y decidí que era el momento.
—Bueno, mi amor, hoy te has vestido muy sugerente y atrevido— dijo el pelinegro.
—¿En verdad, te atreveras?—preguntó el rubio.
—¿A qué?— pregunta esta vez el mayor.
—A hacer realidad una de tus fantasías se_xuales— respondió con picardía el más bajó por lo que el pelinegro mordió su labio y contestó.
—Eso no se pregunta—
JK: Me tumbé en la cama quitándome los zapatos.
—Desnúdate— dijo el más alto.
JK: Yo, metí la mano por debajo de la falda y me quité la tanga, logrando que no se viera nada, se lo lancé, él lo olió. Luego, me subí un poco la camisa para sacarla de la falda, metí una mano por detrás y desabroché el sujetador, me lo quité y también se lo tiré a mi chico. Después, me arrodillé en la cama, desabroché el botón de la falda y bajé la cremallera para que la falda bajara un poco por mis piernas. Me tumbé totalmente y doblé las piernas para sacarmela por completo, de cintura para abajo estaba desnud*. Volví a arrodillarme en la cama para que me viera bien y me desabroché la camisa muy lentamente hasta que me la quité y quedé totalmente expuesto.
TH: Le pedí que se deshiciera de su ropa y respondió a mi orden quitándose la ropa de a poco, con una estudiada estrategia que consiguió ponerme a mil. Se quitó la ropa interior por debajo de su falda y de la blusa. Después se quitó la falda dejando ver su pubis que me encanta. Poco a poco siguió quitándose la blusa desabrochando todos los botones y dejando ver su escote y entrever sus botoncitos por la blusa transparente. Finalmente se quitó la blusa y se quedó totalmente desnud* recostado sobre la cama.
JK: Me eché en el centro de la cama y él se acercó con las manos detrás de la espalda.
—Haz una estrella con tus brazos y tus piernas— ordenó Kim.
JK: Lo hice y él se colocó encima de mí, acercándose a mi brazo derecho, esposó mi muñeca a la cama. Fue entonces cuando me di cuenta de a cuál de mis fantasías eróticas se refería. Siempre había deseado que me ataran a la cama, me taparan los ojos e hicieran lo que quisieran con mi cuerpo. Esposó mi otra muñeca y luego los pies. Casi no podía moverme pero, estaba ardiendo de la excitación. Me podía el morbo… Me dio un beso, sacó una especie de antifaz negro del bolsillo y me tapó los ojos.
—¿Ves algo?—
JK: me preguntó mientras me acariciaba el coño.
—No— contestó el rubio al borde del orgasmo, y eso que aún no había pasado nada.
—Ahora vuelvo— dijo Taehyung.
TH: Me acerqué a él escondiendo las esposas y le dije que se pusiera con brazos y piernas abiertas. Es increíble cómo me pone solo verlo desnud* pero seguí conteniéndome. Me puse encima y fui poniéndole las esposas en las muñecas y tobillos y luego atándolo a la cama. Metiéndole mi lengua hasta el fondo de su boca le puse un antifaz, le acaricié su coñito y comprobé que no podía moverse. Mi momento se estaba acercando. Comprobé que no veía nada y en ese momento me desnu_dé, por fin mi miembro podía respirar después de llevar tanto rato intentando romper mis pantalones y salí de la habitación a por varias cosas.
JK: Yo esperé escuchando todos los sonidos de mi alrededor. Oí unos pasos cerca de la cama, parecía que estaba poniendo una mesa o una banqueta. Yo estaba expectante, intentando averiguar qué era lo siguiente que iba a ocurrir simplemente a través de los sonidos. Sentí un roce en mis labios y moví un poco la cabeza hacia arriba, creo que era una pluma. Acto seguido me dio un pequeño piquito muy rápido, casi ni noté sus labios sobre los míos, después se alejó, supongo que se acercó a la mesa. Volvió a estar cerca de la cama, acarició mis pechos con un hielo, me estremecí, luego llevó el hielo a mis labios, yo lo chupé, él lo retiró y me besó más apasionadamente que antes. Estaba encima de mí, noté que estaba desnud*, acarició mis pechos, mis muslos, metió sus dedos dentro de mí.
TH: Coloqué una mesita con un vibrador, el lubricante, plumas, chocolate líquido, un bote de nata, hielo, … Me situé encima de él y comencé a recorrer sus labios con una pluma, cuando él entreabría la boca lo bese. Comencé a pasar la pluma por su entrepierna, rozando los labios de su rajita, luego le pasé un hielo por sus botoncitos que se pusieron durísimos, le llevé el hielo a la boca y tirando el hielo le comí la boca con desesperación. Casi me corro al entrelazarse nuestras lenguas y sentir su saliva y su boca fría. Comencé a acariciarle los pechos y a chuparle los botoncitos, mientras un par de dedos entraban en su coñ* rebosante de flujo.
JK: Estaba totalmente húmedo y mis botoncitos y pechos más duros que nunca. Se levantó. Puso algo en mis labios, saqué un poco la lengua para lamerlo, era algo dulce, supongo que un caramelo, lo retiró pronto. Luego acercó otra cosa, uno de sus dedos, rozó mis labios. Acarició mis mejillas y mi boca. Se alejó otra vez, supongo que cogió algo de la mesa, por unos momentos no podía oír nada pero, me dio la impresión de que la cama se había hundido un poco, sabía que estaba ahí, pero no sabía dónde. No oía nada, no veía nada. Estaba nervioso. Estaba muy caliente pero, a la vez tenía algo de miedo por no saber qué iba a pasar.
TH: Le puse un chupa-chups cerca de la boca y cuando comenzó a chuparlo, se lo retiré. Le pasé mis dedos por sus labios, le acaricié toda la cara y otras partes de su cuerpo sin darle tiempo a reaccionar.
JK: Noté algo en mis labios, era líquido, entreabrí la boca para probarlo, chocolate, sabía a chocolate… Saqué la lengua para saborearlo y retirarlo de mis labios, acercó algo a mi lengua, estaba untado de chocolate, empecé a lamerlo, era alargado, grueso, parecía un plátano cubierto de chocolate… Me lo metí en la boca para engullirlo y comencé a chuparlo con ansia, no era un plátano, era su veribilidad, cuando me di cuenta empecé a comerla aún con más ganas… Noté algo frío en mi pubis, al mismo tiempo oía una especie de spray, llegué a la conclusión de que estaba llenando mi coñ* de nata. Al poco sentí su lengua acariciando mi pubis y retirando esa nata. De mi pubis pasó a los labios y luego a mi clítor¡s.
TH: Me levanté y llené toda mi veribilidad de chocolate. Me volví hacia él con un bote de nata en la mano. Jungkook iba a probar el sabor del semen mezclado con chocolate y no podía hacer nada por evitarlo. Le llené el coñ* de nata y me acoplé a él para un 69. Comencé a chuparle los labios, meterle la lengua en su raja, detenerme en el clítor¡s. Me ayudaba de mis dedos y a ratos lo foll*ba con un par de dedos y dedicaba mi lengua al clítor¡s y luego cambiaba.
JK: Es excitante estar haciendo un 69 cubierto de nata y chocolate, sin ver siquiera lo que tienes en la boca. Me encanta el 69 pero, eso ya era el verdaderamente abrasador. Nos corrimos en la boca del otro entre gemidos. Nos dimos un descanso.
—Me ha encantado ¿Me quitas el antifaz?—
JK: Él no decía nada, me puse algo nervioso, pero la sensación de estar a su merced me seguía excitando.
TH: Finalmente nos corrimos, le llené la boca de s3men. Llevábamos un par de días sin vernos y había tenido cuidado de no masturbarm* para dedicarle una abundante corrida. Lo mejor es que él creyó que la cosa acababa ahí.
JK: Sin decir palabra, se colocó encima de mí y empezó a saborear mis pechos todavía con una mezcla de mis jugos en su lengua y nata en sus labios. Mientras me daba mordisquitos, me puso algo en la boca que yo lamí con muchas ganas, sabía que no era su falo porque no estaba tan caliente pero, tenía la misma forma…, “claro, un consolador”, pensé. Entonces empezó a absorber mis botoncitos como si quisiera sacar leche de ellos, de pronto, sin previo aviso, me metió algo en el coñ*; era un vibrador, en el momento en el que comenzó a vibrar me puse como loco de nuevo, jadeando, gimiendo, gritando…
TH: Me levanté y cogí un vibrador y un consolador. Con él en la mano me situé sobre ella y comencé a lamer sus pechos, le lamía los botoncitos, le mordisqueaba todo. Le puse el consolador en la boca.
—Chúpalo— dijo el pelinegro.
TH: Cuando comenzó a chuparlo le metí un vibrador en el interior y lo activé. Comenzó a estremecerse y jadear de nuevo, gritaba como una posesa y eso acabó de darle a mi miembro los motivos que necesitaba para ponerse duro de nuevo.
—Aaaahhhh— gemía el rubecito.
JK: Una, dos, y hasta tres veces… me quitó el consolador de la boca y sacó el vibrador de mi interior para ponérmelo en los labios y ver lo lleno de jugos que estaba, lo lamí mientras él me metía los dedos, jugando con los jugos. Yo ya no podía más. Sacó el vibrador de mi boca y me dio un buen beso con su lengua con sabor a nata y flujo mientras no paraba de acariciarme.
—Te has portado bien, voy a desatarte— habló Kim con voz gruesa.
JK: Me quitó el antifaz de los ojos y se dirigió hacia mis pies para quitarme las esposas.
TH: Iba alternando ambos aparatos entre su boca y su interior, la besaba con mi sabor a nata y flujo. La puse a mil. Decidí que era el momento de quitarle el antifaz. Llegaba mi momento. Por fin iba a foll*rme su precioso y estrecho cul¡to y él todavía no lo sabía. Me excitaba que me viese taladrando su interior trasero. Le quité las esposas de las piernas para poder doblarla por la cintura y tener acceso.
JK: Esperaba que me liberara también de las manos pero, no lo hizo. Acarició un poco su falo con mis pechos hasta que se puso bien tiesa de nuevo.
—Levanta bien las piernas hacia arriba, todo lo que puedas, como si quisieras tocar el techo con los pies— ordenó el pelinegro.
JK: Yo lo hice y él se colocó de rodillas en la cama. Comenzó a untar lubricante ¡Me la iba a meter por detrás! Algunas veces me había propuesto se-xo an*l, pero yo siempre le decía que no por miedo al dolor. Ahora estaba tan excitado y un estado mental de sometimiento que no dije nada, aunque comprendí lo que iba a pasar. Cuando hubo lubricado, me miró con picardía
—Voy a desvirgarte tu último agujero ah— mientras introducía su falo despacio en la virginal entrada trasera del menor gemía.
TH: Le pasé mi falo por los pechos y le pedí que levantase las piernas. Kookie obedeció inmediatamente dejando su interior a mi merced. Me arrodillé en la cama y comencé a llenarle todo el interior de lubricante y a meterle el dedo. Me sorprendió que no dijese nada.
JK: Comenzó a dolerme, “frótame el clítor¡s le pedí” y comenzó a hacerlo. Yo iba sintiendo como poco a poco se iba metiendo dentro de mí. Mi interior se fue dilantando y del dolor pasé a una sensación extraña, placentera, lancé un gemido y con el masaje de clítor¡s me corrí. Él siguió metiéndomela, cuando llegó hasta el fondo empezó a moverse rítmicamente chocando sus testíc*los en mis glúteos. Entraba y salía, una y otra vez y en seguida se corrió ahí mismo. Luego, se deshizo de mis piernas, me quitó las esposas de las muñecas y se tumbó encima de mí, acariciando mi melena. Yo pasé mis brazos y mis piernas por su espalda para abrazarle y acaricié su cabellera, mientras sentía latir fuertemente mi corazón. Y así, cuerpo contra cuerpo, nos quedamos dormidos.
TH: Poco a poco fui metiendo toda mi falo en su interior. Al principio estaba duro y temía hacerle daño, pero comencé a frotarle el clítor¡s y los músculos de su interior se relajaron un poco. Era increíble. Sentía una presión variable según subía y bajaba las piernas. Cuando llegué al fondo comencé a moverme con un suave mete-saca. Hasta que me corrí. Su esfínter presionaba hasta sacarme la última gota de sem3n. No sé si él llegó a correrse, creo que no. Ya lo compensaría otro día, ahora estaba exhausto. La liberé de sus esposas y tumbándome a su lado dije.
—Jungkookie, ya hemos cumplido cada una de tus fantasías pendientes, Te amo mi cielo—
—Yo también te amo, mi amor—
𝓛ⲁⲉ 𝓙ⲓⲛⲛⲓⲉ