Alfas (MewGulf)

Sinopsis

Solo un relato de dos alfas intentando tener una relación y una pequeña familia. Familia que tiene sus momentos vergonzosos. One-shot

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En la jerarquía social en la cual vivían los alfas eran aquellos quienes estaban en la cima: empresarios, doctores, abogados, arquitectos, ingenieros, astronautas. Cualquier profesión que fuera de importancia para la sociedad estaba ocupada en su mayoría por alfas, siguiendo los betas y al final en una minoría los omegas.

A pesar de la designación que tenían en el ámbito laboral, si se habla de una sociedad en conjunto solo había tres castas, alfa, omega y beta. Respectivamente se habían calificado socialmente: un omega valía más que un beta, pero menos que un alfa.

Era una sociedad bastante sexista con los géneros segundarios, sin embargo no era algo que se pudiera cambiar de la noche a la mañana, era un cambio lento que vendría con las nuevas generaciones.

A pesar de estas tres designaciones había aún más distinciones, si bien una casta estaba conformada por individuos del mismo género segundario, muchos de ellos eran más valiosos que otros.

Un ejemplo entre los alfas era que entre ellos había distinciones, había raras excepciones en donde los alfas tenían mayor control sobre su parte animal. Todos tenían cierto control sobre su lobo, el cual podía salir a la luz cuando tenían emociones drásticas fuertes.

Muchos reprimían a su parte animal hasta solo sentirlo levemente y era porque cuando experimentaban ciertas emociones fuertes el cambio se propinaba y lo que sucedía era que terminaban siendo lobos decadentes, generalmente solo eran lobos esqueléticos que apenas se sostenían en sus cuatro patas.

La degradación de su orgullo era lo que más les afectaba por lo cual la mayoría decidía que lo mejor era intentar suprimir una parte que podía convertirse en debilidad, que los hiciera verse débiles.

Sin embargo, también estaban aquellos que estaban ubicados en la cima, los alfas de alfas solían llamarlos. Se cicatrizaban por ser hombres imponentes que destacaban en lo que hacían, era como si tuvieran ese instinto de competencia y de ser los mejores.

Su presencia no era ignórable y muchos lobos solían sentirse incomodos en su presencia, tenían un mejor control sobre su transición a su forma lobuna así como en ocasiones tenían la habilidad de trasformar parte parcial de su cuerpo sin tener que cambiar completamente.

Tenían mejor oído y visión así como un instinto más desarrollado lo que en ocasiones les podía causar ciertos problemas si no sabían controlarse adecuadamente porque al final eran parte de una sociedad.

Entre estos alfas sobresalientes se encontraban Mew Suppasit y Gulf Kanawut, el primero era un destructor. Su trabajo se basaba en encontrar diferentes empresas que estuvieran vulnerables o en quiebra, las compraba y luego las vendía por partes.

Podía decir que adquiría una maquinaria y luego le quitaba parte por parte y se vendía intentando sacar el mayor provecho de ello. Había hecho millones con ello.

Gulf, al contrario, era un creador, era arquitecto. Creaba grandes obras y era excelente en su campo, tenía reconocimientos mundiales de arquitectura y había participado en demasiados proyectos para su edad.

Eran opuestos en campos que no se relacionaban, excepto que en una ocasión había sucedido.

Mew quería mudarse de su lujoso departamento a una casa que fuera estilo barroco, autosustentable, inteligente y moderna. Estaba consciente de que con esos requisitos era un reto muy difícil, agregando que quería que tuviera luz natural por todas partes.

Lo quería y podía pagarlo así que no tenía que contenerse. El buscar un arquitecto que tuviera las credenciales para lograrlo y que estuviera disponible fue todo un reto.

Hasta que un día su secretaria se había presentado con las peores ojeras que hubiera visto en su vida y le tendió una carpeta pesada y luego ella se había derrumbado en la silla más cercana.

Mew lo abrió revisando y la primera página era un currículum con datos básicos y referencias de proyectos en los cuales la persona había participado.

Era un arquitecto bastante joven, sin embargo no pudo criticar eso, él mismo era bastante joven para haber amasado los millones que tenían sus cuentas, dejó que el trabajo hablara por sí solo. Tenía que decir que eran impresionantes todos esos trabajos bien estructurados y de diferentes estilos.

Eran joyas de la arquitectura y estuvo seguro que este arquitecto las llevaría, cuando le preguntó a su secretaria porque no había visto a ese arquitecto en alguna cita o al menos su currículo ella había respondido que habría sido imposible.

Ella tuvo que decirle todo, al parecer el arquitecto era demasiado solicitado y había estado trabajando en un proyecto que le había impedido aceptar cualquier otro trabajo, que estuviera disponible se debía a que el proyecto fue cancelado.

Bueno en resumen él mandaba a la mierda al proyecto, según las fuentes de su secretaría con quienes trabajaba habían roto un requisito indispensable para el arquitecto así que este se retiró del proyecto llevándose su diseño.

Ese día había estado tan feliz con su secretaría cuando le había dicho que había obtenido una cita con el arquitecto que no solo tenía un título en arquitectura sino también en diseño arquitectónico.

Por ello había pasado despierta toda la noche moviendo influencias para obtener el lugar antes que cualquiera agendara la cita ese mismo día.

Recuerda que con solo observar la oficina había tenido dudas existenciales acerca de que tuviera la dirección correcta, el lugar era horrible por fuera parecía como si hubieran apilado varios contenedores de dientes colores, incluso tenían su clásica textura.

Al ingresar notó que solo era un espacio de unos metros en donde soleaba una puerta y un cuadro que decía ”No juzgues un libro por su portada” algo común, pero decidió hacer caso cuando la puerta se iluminaba y pedía un código.

Su secretaria se lo había proporcionado y cuando lo ingreso lo había aceptado y apareció su nombre confirmando su cita para que luego la puerta se abriera.

El lugar era precioso con un color crema, tenía tantos ángulos y un diseño impresionante. Una omega había estado detrás de un escritorio que estaba incluido en la estructura, al parecer esto había sido diseñado con detalles sobre lo que se quería y rápidamente entendió lo que decía el feo cuadro de la entrada.

La omega lo llevó hasta donde fue recibido por Gulf Kanawut, ese exquisito alfa. Desde que ingresé al lugar todo fue electrizante.

Sus lobos parecían reconocer la amenaza en el contrario, eran dos depredadores en una habitación cerrada y querían que el otro cediera ante su dominio. Era más que claro que ninguno cedió y silenciosamente tuvieron que poner dominio en sus lobos para poder continuar con lo que podría ser su futuro trabajo.

Mew había explicado lo que deseaba y como lo supuso, era un reto para el arquitecto y se lo dejó saber por cómo sus pupilas se dilataban y un suave olor se imponía en el lugar.

Era claro que quería ese reto y Mew estaba tan dispuesto a dárselo.

Llegaron rápidamente a un acuerdo, Gulf realizaría el diseño que deseaba y tendrían citas esporádicas para que observaran cómo llevaba el diseño.

Como era de esperarse Mew aceptó e inmediatamente le trasfirió la mitad de los honorarios a Gulf quien estaba emocionado por no tener un presupuesto para esta nueva casa. Mew pagaría lo que fuera por su hogar, de todas maneras el dinero le sobraba.

Su lobo se había quedado un tanto inquieto luego de esa visita y él había estado encantado con Gulf, no tardó demasiado en volver a verlo porque quería saber hasta el último detalle de su futuro hogar y bueno Gulf era muy complaciente con él extrañamente.

Fue solo cuestión de tiempo para que se diera cuenta de que le interesaba Gulf, no era alguna cuestión de sometimiento o algo como someter a un alfa era algo diferente. Atracción pura y animal.

Eran alfas lo cual les dificultaba estar entre ellos como pareja. Teniendo en cuenta que ambos estaban en el mismo nivel jerárquico con respecto a sus lobos era claro que lucharían hasta al cansancio por el dominio.

Cuando discernió que era lo que deseaba Mew fue rápido y seguro hacia Gulf pidiéndole una cita lo cual para su sorpresa el contrario aceptó rápidamente. Fue una cita un poco tensa pero sin embargo lo suficientemente buena para que ambos fijaran una segunda.

Pasaron cerca de treinta citas antes de declararse formalmente pareja. Gulf le había comentado que para que fueran una pareja tenían que tener sexo y si lograban superar la barrera del sexo entonces oficialmente serían una pareja, novios.

Era difícil traspasar esa barrera, y el sexo común y corriente entre hombres no era el problema sino sus lobos. Sus lobos no estarían felices de ser tomados por otro, así como tampoco cómodos, los verían como enemigos o amenazas seguras.

Iniciaron exponiéndose mutuamente a su olor en las citas que tenían, dejándolo libre para que sus lobos lo aceptaran luego de ellos impregnándolo levemente en el contrario y dándose besos suaves.

Los arrumacos y toqueteos escalan tan lentamente al contrario con sus citas que van en aumento y Mew sentía que las cosas no podrían funcionar siendo una verdadera lástima porque estaba perdido por Gulf.

Cerca de la cita número veinticinco porque si las contaba Gulf había propuesto la mejor idea de la vida, le había comentado que ambos no cederían y que sería menos hacerse a la idea de que serían versátiles.

Fue la mejor idea que tuvo porque a base de ello sus lobos estuvieron más receptivos cuando tenían sus encuentros que nunca terminaban en sexo.

En su cita numero treinta había sucedido por fin, no se habían rendido y era definitivo que sería su noche y así fue habían lanzado una moneda para saber quién sería el primero, Mew perdió y como consecuencia su flor fue entregada primero.

Gulf había estado extasiado por haber tomado a su alfa, se había sentido el alfa de alfas hasta que Mew lo tomó y le quitó el título temporalmente.

Mew se había reído por días de esa afirmación y Gulf se había indignado por días por la burla. Luego de su encuentro habían oficialmente estado en una relación, las miradas no faltaron claramente e incluso los padres de Mew se habían opuesto.

Al final el alfa dejó de hablar con sus padres, era hijo único y si no aceptaban sus decisiones de vida bien podían decir que no tenían ningún hijo, muchos se preguntaban cómo dos alfas podían estar en una relación y cómo ambos siendo tan imponentes, era un misterio.

Poco sabían que aunque eran alfas en una relación no era tan raro porque había más parejas por ahí, que no fueran tan expresivos como ellos era diferente.

La casa que se había estado construyendo estaba casi lista y realmente Mew le había cedido concesiones a Gulf para que hiciera lo que quisiera en algunas partes de la casa, coincidentemente aquellas que Gulf disfrutaba más…

Cuando la casa estuvo lista para mudarse Mew le propuso mudarse juntos, al inicio había estado luchando con su instinto de querer tener a Gulf de cierta manera atado a él. Era algo tan abismal que solo marcarlo con su aroma o su semen no era suficiente.

Sentía que cualquiera podía tomarlo, sentía desconfianza en las omegas porque estas podrían darle cachorros, las alfas de que lo intentan tomar de alguna rebuscada manera y al final las betas. No tenía razones para los betas, pero sentía que podían robárselo en conclusiones sentía celos y posesividad ante cualquiera que no tuviera una relación sanguínea o fuerte amistad.

Gulf había aceptado y Mew no pudo ser más feliz en ese instante, claro eso fue hasta unos días después en donde Gulf le propuso matrimonio.

No tenían ni un año de conocerse, sin embargo se iban a casar y sabiendo que Gulf se tomaba con todo su debido tiempo sabía que el matrimonio venía desde la necesidad de que ellos estuvieran en un vínculo para toda la vida.

Eso le había confirmado que el instinto de Gulf estaba tan mal como el suyo, y ellos no podían tener una marca como lo hacían los alfas y omegas incluso algunos betas.

Lo único que tenían era maneras para atarse entre sí, su boda fue sosa en pocas palabras. Gulf lo había raptado para ir a la oficina matrimonial, en donde sus asistentes fueron los testigos.

La única invitada de la boda había sido la hermana de Gulf y algunos amigos de cada uno, en retrospectiva su recepción de boda fue una alocada fiesta llena de alcohol con alrededor de unas quince personas.

Mew había conocido a los padres de Gulf quienes habían estado de acuerdo con su relación y en esos instantes Mew fue feliz al saber que al menos los padres de Gulf los apoyaban, no como sus propios padres.

El problema surgió cuando Gulf les comentó que se iban a casar, Gulf se había llevado una gran desilusión cuando sus propios padres habían confesado que solo habían aceptado apoyar la relación porque pensaron que solo sería una etapa.

Cuando se negaron a asistir a la boda y prácticamente lo echaron de la familia Gulf se había enfadado horrible así como también entristecido. Gulf siempre había sido un poco más sentimental.

Solo la hermana omega de Gulf lo había apoyado, su boda había sido una noticia sorprendente porque al parecer ellos no parecían una pareja lo suficientemente estable para casarse, sin embargo lo habían hecho y eran esposos.

Su fase de luna de miel duró dos semanas en donde tuvieron una discusión horrible cuando Mew descubrió que Gulf estaba revisando antecedentes de omegas, sí omegas.

Días después cuando ambos estaban en la mierda dejaron su orgullo para hablar, Gulf quería cachorros y Mew casi tenía un infarto al pensar que tendría que compartir a su esposo con una omega o beta.

“No somos tan jóvenes, estamos casi en los treinta y quiero disfrutar de nuestros cachorros cuando pueda correr detrás de ellos no cuando ya tenga canas y me duelan las rodillas solo por existir”. Imagina que si decidimos tener hijos cuando estemos casi en los cuarenta nuestros nietos nacerían al menos en nuestros setentas o más”.

Habían conversado por horas acerca del tema y al final habían decidido investigar más sobre el tema. El instinto de ambos había estado encantado con la idea al saber que tendrían un vínculo que realmente los uniría más de por vida.

Cuatro meses más tarde tenían a dos betas elegidas que llevarían a sus cachorros, al parecer las omegas no eran buena opción con los vientres en alquiler porque su instinto les hacía encariñarse con el cachorro y luego no querían entregarlos y obligarlos era como quitarle un hijo a su verdadera gestante.

Lo que sí habían realizado era comprar óvulos, compraron de la misma mujer para que así sus cachorros fueran medios hermanos sanguíneos, cada uno de ellos daría una muestra de su semen para que este fuera unido con el óvulo y posteriormente depositado en el útero de las betas.

El proceso era bastante caro teniendo en cuenta que ellos eran muy meticulosos con la forma en la que deseaban pero sus hijos no tenían precio así que fue fácil que el dinero saliera de sus cuentas.

Y cuando menos lo pensaron ya tenían a dos betas embarazadas, cada una llevaba a sus futuros cachorros, y los meses de espera en donde estuvieron en cada etapa posible con los pequeños fetos fueron llenos de emoción así como con un toque de ansiedad.

El primer bebé en nacer fue el cachorro que tenía el ADN de Gulf, por complicaciones el cachorro había nacido prematuro por lo cual estuvo semanas en el hospital hasta que su salud se estabilizara.

El segundo hijo del matrimonio nació completamente sano y en el tiempo debido, ellos fueron felices con sus cachorros y sus lobos estaban eufóricos al ser padres.

La casa había sido adaptada para niños pequeños, Gulf se había vuelto un dictador histérico que había adaptado un novedoso sistema de seguridad para la casa, y era una casa inteligente con todas las comodidades así como también las modernidades.

Cuando el primer bebé empezó a caminar Gulf volvió a su faceta de dictador solo que ahora el doble de intensa, no había superficie que tuviera una esquina que no estuviera cubierta, todo lo que podía hacerle daño a un bebé era cubierto prácticamente con algodones.

Su preciosa casa se había vuelto algodonolandia y sabía que si decía algo terminaría durmiendo en el sofá, Gulf era capaz de echarlo a su habitación así como él mismo lo había hecho alguna vez.

Por ser ellos un matrimonio de alfas decidieron hacerles los análisis de castas a sus cachorros y resultó que ambos eran alfas. Eso pudo complicar la situación si querían tener hijos que no fueran alfa.

Ellos eran muy dominantes por lo cual era muy posible que sus hijos también lo fueran así que si querían agrandar la familia debía de ser cuando ellos no pasaran los cinco años, y con niños que venían de genéticas poderosas se aconsejaba ello.

Cuando eran cachorros era más fácil que ellos se acostumbraran a las presencias de otros miembros de la familia, por lo cual habían decidido añadir el último integrante de la familia cuando sus hijos tenían unos tres años.

Ellos querían un toque femenino, sea de cualquier casta, ellos eran cuatro varones y deseaban al menos una niña y consideraban que con cinco serían suficientes.

Fueron a un orfanato y convivieron con niñas justo como querían. ¿El problema? Ambos decidieron por niñas diferentes. Mew había decidido por una niña rubia de ojos cafés y a simple vista tierna y dulce.

Gulf se había decidido por una niña que cuando estuvo con otras niñas era una más, sin embargo cuando estuvo con niños era como una leona lista para atacar, y ella sería perfecta para liderar con sus hermanos mayores.

Una era beta y la otra omega cuando ambos se vieron con las pequeñas de la mano para descubrir que cada uno había tomado una decisión por separado y al final ninguno iba a ceder así que adoptaron a ambas.

Los niños habían estado un poco recios al inicio, sin embargo fue cuestión de tiempo para que se adaptaran, lo demás era historia, fiestas de cumpleaños, peleas insignificantes y tantos momentos que atesorar.

Sin embargo, si había algo que los alfas no atesoraron sería en específico este momento, ambos estaban frente a un supermercado debatiéndose en quién de los dos entraría a su tan difícil tarea.

Estaban vestidos con traje y una gabardina sobre ellos, se notaba que eran hombres exitosos y para mala suerte de quienes los vieran sus anillos de matrimonio relucían, tenían la tarea más difícil de su trabajo de paternidad, comprar productos de higiene íntima de mujeres.

Sin importar la casta todas las mujeres tenían sus periodos. Cuando a una de sus hijas le había sucedido fue bastante complicado.

Habían olido el característico olor de la sangre, sin embargo era solo como si fuera algo leve, cuando su dulce e inocente hija había salido de su habitación gritando habían notado la sangre entre sus piernas, Gulf se desmayó de la impresión y Mew tuvo que liderar con el asunto.

La hermana de Gulf se había encargado de darles el apoyo que necesitaban porque al final ellos eran alfas además de hombres que tenían pene por lo cual ellos no tenían su menstruación. La hermana de Gulf había estado encantada de ayudarlos así como también tener una excusa para tener secretos con las pequeñas.

Ahora eran adolescentes, la terrible adolescencia. La mayor se llamaba Ángel contando con dieciséis y era toda dulzura utilizando ropa de colores claros y pequeños accesorios, la menor era Sam y tenía quince y ella era una omega que prefería los jean y camisetas de diferentes colores con diferentes escritos.

Sus hijos ya eran adultos prácticamente, el mayor Mijaíl estaba estudiando fotografía y el menor, Dylan, estaba estudiando arquitectura como su padre. Ambos eran unos alfas sobreprotectores con sus pequeñas hermanas, y todos sabían que para salir con una de ellas debían de enfrentarse a cuatro alfas.

Ambos alfas caminaron y tomaron un carrito de compras dirigiéndose hacia el área femenina, nunca habían tenido que hacer este tipo de compras y por lo general ellas se encargaban de tener lo que necesitaban.

Sin embargo al final solo eran adolescentes porque ambas habían sido solo eso, adolescentes. Según entendían ángel había tenido lo que necesitaba en su bolso por lo cual no le tomó importancia.

Sam había iniciado con su periodo, sin embargo cuando revisó su bolso no encontró nada por lo que fue a revisar los baños los cuales no tenían nada para sus problemas y al final recurrió a su hermana quien había estado confiada de que había más en los baños y se había relajado después de usar lo que tenía en su bolso.

Entonces terminaron con dos adolescentes sangrando y sin nada para detenerlo por lo cual ambas tuvieron que buscar ayuda. La hermana de Gulf estaba de viaje, Mijaíl estaba lejos de casa en una sesión de fotos de prueba para alguna de sus clases y Dylan estaba como muerto en su habitación durmiendo después de una entrega complicada en la universidad.

Entonces ellos habían sido como el último recurso, era indignante para ellos pero también comprendían que era difícil hablar de ciertas cosas con ellos más cuando no tenían experiencia en ello.

— ¿Qué es flujo abundante? —cuestionó Mew observando un paquete rosa y él rápidamente sacó su celular para buscar qué era.

—Exceso de sangre durante el periodo, puede presentarse con coágulos—la cara de asco de Gulf sería graciosa si no fuera porque se trataba de sus hijas.

Mew le quitó rápidamente el celular para observar la información que contenía y con cada línea que leía su cara se deformaba en preocupación así como un poco de conmoción.

—Debemos de llevarles con un ginecólogo lo antes posible.

Mew le devolvió el celular a su esposo y procedió a seguir buscando cuál sería quizás la mejor opción.

No sabía si las marcas tenían un acuerdo para colores comunes, sin embargo la mayoría eran rosas y morados, ¿Cuál marca era la mejor? ¿Qué utilizaban sus hijas? Eran dos preguntas simples que podían resolverse con una sola llamada.

Una llamada que no hacían porque no sabían cómo abordar el tema, era vergonzoso no solo preguntar algo tan intimido sino que eran sus hijas. Ellos habían criado a sus hijos para que tuvieran cierta privacidad en asuntos íntimos, sin embargo los reconocían como la mayor autoridad por lo cual en problemas siempre pedían sus consejos o su ayuda.

Sin embargo hablar de cosas tan intimas era casi como si sus hijos les preguntaran cada cuanto tenían sexo o como lo tenían, era vergonzoso y tan incómodo que no se atreverían a hacerlo.

Mew observó a Gulf quien tenía una cara indescifrable observando todo lo que se ofertaba, y cuando notó el cambio en el semblante de su esposo Mew supo que había decidido.

Tomo el carrito de compras e inicio a llenarlo de productos sanitarios, tomo de todas las diferentes variables solo que tomando dos de cada uno y cuando estuvo todo listo inicio a romper los empaques y sacar el producto en sí.

Mew notó como las personas que pasaban cerca de ellos los miraban de manera rara cuando en su carrito de compras se acumularon paquete tras paquete abierto y todo el contenido quedaba expuesto.

Observando a las personas no noto cuando Gulf recarga la cabeza en el carrito luciendo miserable, terriblemente miserable.

— ¿Puedes creer que esto esté dentro de ellas? —cuando Mew dirigió su mirada a Gulf éste aún tenía la cabeza en el carrito alzando un instrumento cilíndrico que observando el paquete del cual salió notó que era un tampón.

—Todo eso—fue su exclamación y rápidamente tomó el paquete leyendo frenéticamente.

Era terrible, se tenían que cambiar cada cierto tiempo para que no causara infecciones y además había algo que quedaba fuera y siempre andaba colgando.

Ambos no dijeron nada y rápidamente salieron del pasillo del terror y se dirigieron hacia la caja para pagar. No era de admirarse que la cajera los observara con un gesto contrariado al observar los paquetes rotos.

Pagaron lo más rápido posible y Mew ni siquiera observó el total del costo antes de pasar su tarjeta y practicar salir corriendo de la tienda, dejaron las compras en el asiento trasero del auto.

— ¿Acordamos no volver a hacer esto? —le cuestionó Mew a Gulf quien asintió rápidamente.

—De acuerdo, además tenemos que buscar una farmacia y también hacer una cita con un buen ginecólogo —Mew también asintió y ambos ingresaron al auto.

Cuando llegaron a casa ambos bajaron del auto y rápidamente tomaron las compras que habían hecho. Tenían pequeñas almohadillas calefactoras para los cólicos así como medicamento que les recomendó la dependienta de la farmacia.

Por si eso no fuera suficiente también compraron una dotación de chocolate y muchas realmente muchas golosinas, sin mencionar que también llevaban tres cajas de té que la dependienta había dicho que ayudaban.

Cuando abrieron la puerta tuvieron que esperar a que el sistema de la casa hiciera su trabajo descontaminando todos los olores que se les habían pegado cuando estaban fuera, cuando terminaron ingresaron en la casa y rápidamente se relajaron al solo encontrar los olores de su familia.

Siendo alfas de su categoría los olores les podían poner sensibles en algunos asuntos, para ellos su casa era el refugio de sus cachorros, su hogar y era inaceptable que existiera mezcla de olores que no fueran de su familia.

La hermana de Gulf tenía pase libre para la casa, sin embargo alguien más si ingresaba tenía que usar bloqueador de olor, podía ser excesivo y lo admitían, pero su casa tenía sus reglas.

En el cuarto de cada uno de sus hijos el olor ahí solo era de ellos, sin embargo aparte de esos lugares privados la casa olía a ellos seis y era reconfortante.

Quedó más que claro que sus hijas estaban consientes de que habían llegado cuando ambas bajaron las escaleras y rápidamente llegaron hacia ellos, Gulf sonrió y negó dejándole la tarea a Mew quien estaba seguro que su esposo aún estaba traumado por todo lo que encontró cuando buscó acerca del misterio acerca de la vagina.

Sus hijas al menos tuvieron la sensatez de lucir avergonzadas cuando tomaron las compras que habían hecho, sin embargo eso se esfumó cuando notaron la dotación de golosinas.

—El miércoles a las tres cita con la ginecóloga y para mañana quiero una lista muy detallada acerca de los productos —les dijo viendo los productos íntimos que habían comprado —Qué utilizan y cuanto utilizan al mes así como también de lo que las conforta o ayuda —con eso Gulf se alejó de ellos para irse a la sala.

Cuando Gulf estaba dando sus órdenes Dylan uno de sus hijos mayores había estado bajando por lo cual se quedó quieto observando lo que su padre decía. Gulf no utilizaba ese tono si no era algo serio que generalmente para ellos se traducía en charlas o regaños.

No hay mentira en decir que se detuvo y casi actuó como fantasma porque estuviera con miedo, en realidad lo hacía para saber que había crispado los nervios de su padre lo que comprendió cuando había ordenado que sus hermanas le dieran esa lista tan específica.

Terminado de bajar las escaleras se acercó a sus hermanas y las olió de cerca notando ese leve aroma cobrizo característico de la sangre.

—Ahora entiendo porque tenía los nervios alterados —escuchó un gruñido suave de advertencia y soltó una sonrisa nerviosa ante ello.

Su padre tenía un puto excelente oído y nunca le gustaba que le comentaran que tenía los nervios alterados porque era como si le dijeran histérico y claro que no lo era o al menos eso decía.

Cuando sus hijas se fueron y su hijo arrastró los pies a la cocina en donde Gulf había estado antes de demandar la terrible lista a sus hijas él se quedó en pie solo y con un chocolate en la mano, rompiendo el envoltorio le dio un mordisco y decidió ir con Gulf.

Conocía lo suficiente a Gulf para saber que tendría su lista por la mañana y en la tarde ya tendría lo que las chicas necesitaban para que se surtiera cada mes hasta la puerta de su casa. Esa era su vida y su familia.

No podía haber elegido mejor; tenía un esposo un tanto neurótico al cual amaba y sus cuatro preciosos hijos que en ocasiones ocasionaban que usara toda su paciencia y les causaban algunos dolores de cabeza, pero aprendieron que la paternidad no era tan mala.

Bueno no era tan mala cuando no tenías que comprar productos femeninos para tus hijas que están menstruando cuando era claro que no tenían alguna idea sobre ello.