Tres Ciruelos 🌸| YutaMaki

Sinopsis

🌸"Supongo que entre más deseado sea un bebé más lejano se vuelve, asi como entre mas esperas que florezca los arboles de ciruelos, mas tardan en salir sus flores" 🌸 Después de dos dolorosas perdidas espontáneas de sus embarazos, Maki y Yuta por fin le dan la bienvenida a su primer bebé.

Genero:
Drama
Autor/a:
Lizzy
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

💮 Anata o zutto matte ita💮

🌸Actualidad

La pérdida de un embarazo de forma espontánea, así como un parto es un proceso doloroso que puede llevar horas.

Pero para Yuta, en aquel instante aquel proceso natural como lo es un parto, se le estaba haciendo una eternidad. Y no era para menos, porque en teoría este sería el primer bebé que tanto él y Maki por fin tendrían después de que tuvieran dos pérdidas años atrás. Así que solo se esperaba que todo fuera bien.

El pobre iba de un lado a otro en aquella sala de espera, sintiendo como cada pedazo de él se desmoronaba con cada que las manecillas arrasaban con los minutos y segundos.

¿Cuántas horas llevaban ahí? Quizás ya alrededor de seis horas y aún no había noticias de Maki. Quien tuvo que entrar sola en aquella sala quirúrgica debido a las políticas del hospital.

Yuta tomo asiento, miro sus manos y empezó a recordar el cómo habían llegado hasta ese momento de sus vidas.

Estaba muy nervioso ya que nunca se imaginó siendo padre hasta aquel momento a sus 30 años. Tan nervioso estaba que su mente no dejó de maquinar, recordando aquellos dos dolorosos sucesos que los marcaron años atrás.

¿Y si algo sale mal? ¿Y si ese bebé tampoco lograba sobrevivir? ¿Maki estaría bien? ¿Acaso estaban malditos y condenados a que sus hijos no sobrevivieran? ¿Acaso la sangre Zenin no podía congeniar con la sangre de Sugawara?

Ante toda esa incertidumbre, Yuta empezó a recordar el dolor de ver al amor de su vida pasar por primera vez por una perdida espontánea.



💮Primer ciruelo

La primera pérdidaHace 7 años atrás.

Yuta recordaba aquella tarde lluviosa con claridad hacia siete años atrás, cuando ellos apenas comenzaban una relación más formal y sería.

Él y Maki ya llevaban más de seis meses viviendo juntos pero aún no habían decidido casarse. Querían ver si las cosas entre ambos iban a funcionar antes de dar el siguiente paso de unirse en matrimonio.

Esto fue decidido por ambos una vez Maki cumplió los 20 años.Así que ambos teniendo la mayoría de edad decidieron dar ese primer gran paso como pareja. Vivir juntos.

A Yuta aún no se le olvidaba aquel verano, además de ser uno de los más frescos y lluviosos, nunca se le olvidaría el cómo se tiño de rojo.

En ese momento ni él ni ella sabían que estaban esperando un hijo.

Vaya que fue una sorpresa para ambos enterarse de la peor manera.

Yuta había llegado empapado a su departamento. Había regresado de una misión. Solamente quería tomar un baño y pasar lo que restaba de la tarde en la cama junto a su novia. Ver alguna película mientras sus cuerpos eran cubiertos por las cobijas y el calor de sus brazos. Además de que quería pedir algo de comida a domicilio para que así ambos no tuvieran que hacer nada de comer esa tarde.

¿Era un plan sencillo? ¿No?

Al ingresar a su habitación para entrar a tomar sus cosas e ir a darse una ducha, fue en ese momento en donde empezó su calvario.

Maki estaba acostada en la cama, pero se veía algo distinta, parecía estar angustiada. Su frente estaba super tensa, sus cejas estaban demasiado juntas y sus ojos estaban cerrados con fuerza.

De verdad parecía estar sufriendo ya que su cuerpo reflejaba mucha tensión, estaba hasta temblando mientras sujetaba una almohada y de paso, la pobre estaba bañada en sudor.

—¿Está todo bien?— pregunto Yuta preocupado, mientras se acercaba a Maki por su costado, esta estaba hecha bolita debajo de las sábanas. La pobre tenía escalofríos. Podías notar su piel toda erizada.

Ella gruño un poco.—No me siento nada bien... traigo muchos cólicos — se quejó mientras se sentaba poco a poco en la orilla de la cama — Desde que regresé de hacer unas compras no me he sentido nada bien... además siento que esta vez estoy sangrando más de lo normal— soltó un suspiro de dolor mientras sobaba su espalda baja y su vientre.

La pobre hasta se hacía al frente por el dolor. Creía que eso podía deberse a que se le había atrasado por varias semanas la menstruación.

Pero aquel dolor seguía extendiéndose y se volvía más agudo por su espalda y todo su vientre.

—¿Quieres que te traiga algún medicamento?— pregunto Yuta poniéndose de cuclillas frente a ella.

Maki negó con la cabeza—Tome una pastilla para el dolor hace como treinta minutos, pero creo que no hace efecto.

En ese momento, Yuta noto los muslos de su novia. En medio de estos, en su entrepierna había una gran mancha roja en su pijama. De verdad eso era anormal porque él sabía que su novia no sangraba de esa manera en esos días del mes.

Algo estaba mal y lo podía ver en el rostro de Maki, el cual estaba lleno de dolor, en su pálida piel y en sus temblores. Algo malo estaba ocurriendo con su cuerpo.

Yuta le seco el sudor de la frente. Tenía fiebre.

—¡Vamos Maki! ¡Te llevare a urgencias, de verdad te vez fatal!— comento asustado al ver como esta no podía ni mantenerse sentada ni podía levantarse.

Intento ayudarla, pero esta parecía desmayarse.

—Yuta... me duele mucho...— arrastro las palabras, parecía que iba a perder el conocimiento en cualquier momento.

De verdad la pobre se veía muy pálida y aquellos dolores la hacían retorcerse.

No era raro que ella sufriera de cólicos de vez en cuando, pero aquella vez, esos cólicos eran muy pero muy fuertes incluso para ella.

—Se supone que estoy en mis días ... quizás sea la regla atrasada...— contesto ella con demasiado dolor. Las palabras las arrastraba mientras sentía que por dentro la rasguñaban y tiraban de ella.

—Si, pero tus cólicos siempre son soportables, es mejor que vayamos al hospital— sugirió su novio. De verdad la pobre no se veía nada bien.

Yuta la ayudo a levantarse, le ayudo a cambiarse y a ponerse algo más cálido para protegerse de la lluvia. Pero de nuevo noto como esta sangraba demasiado ya que la mancha en su pantalón ahora también se había extendido hasta su trasero.

—Yuta... creo que algo anda mal en mi— Susurró Maki mientras era cargada por su novio.

—Quizás esta regla sólo te vino muy fuerte este mes por tanto estrés, pero te prometo que todo va a estar bien — dijo Yuta besándola en la frente para consolarla, mientras se llevaba a Maki entre sus brazos. Debía mantener la calma, aunque en el fondo estaba super asustado.

—Duele demasiado... Yuta— ella arrastró las palabras con mucho dolor. Mientras sentía su respiración agitada.

Aquello no era normal. Aquel dolor para nada era normal.

Aun así, con Lluvia y a que lograron conseguir taxi pronto, no tardaron en llegar a urgencias, donde atendieron a Maki rápidamente ya que aquel dolor se le hacía insoportable incluso para ella.

Yuta recordó como a su novia la metían rápidamente al área de urgencias ginecológicas mientras les hacían algunas preguntas. Una enfermera le pidió a Yuta que aguardara en la sala de espera, ya que aquella zona mayormente estaba llena de mujeres en atención gine- obstétricas y para una atención más privada y rápida, se les pedía a sus acompañantes que esperaran a fuera.

Después de casi dos horas, el sangrado empezó a disminuir, los dolores y calambres empezaron a bajar, toda aquella situación medica se estabilizó una vez que “algo” muy pequeñito saliera de Maki.

En aquella ocasión, Yuta espero en esa sala con demasiada desesperación. Aquellas dos horas habían sido super lentas y pesadas, parecía una eternidad mientras el solo veía como pacientes iban y venían y nadie le decía sobre la condición de su novia.

Aquello definitivamente no fue una menstruación normal.

Fue hasta cerca de las siete de la noche cuando por fin el ginecólogo salió a hablar con Yuta, antes de pasarlo a ver a Maki, quien al parecer ya sabía lo que le había pasado.

—El sangrado ya fue controlado, ella ya está más estable y está fuera de peligro. Por el momento su novia está en reposo — comento el ginecólogo.

Yuta suspiro de alivio al escuchar aquello —Gracias, de verdad estaba muy preocupado— dijo el con una mano en el pecho.

—Aun así, lo siento joven Okkotsu — comento el ginecólogo mirándolo con un rostro serio.

—¿Por qué se disculpa?— pregunto el hechicero con confusión —¿Ella de verdad está bien?— se temía lo peor —¿Sucedió algo?

—Como dije ella ya está estable, en cuestión de días y con el tratamiento adecuado volverá a sus actividades con normalidad—Explicó— Aun así, debe mantenerse hidratada y deberá permanecer en reposo absoluto por uno o dos días. Igual no podrá hacer actividades físicas extenuantes por unas tres o cuatro semanas, y el sangrado restante desaparecerá en cuestión de días o semanas, pero ella estará bien. Incluso en unos meses pueden volver a intentarlo.

—¿Tratamiento? Doctor dígame la verdad, ¿Que le paso a mi novia? ¿Por qué me dice todo esto?— pregunto Yuta con miedo y confusión —¿Intentar qué?

Aquel médico comprendió que tampoco aquel hombre sabía la verdad. Debía informárselo de todos modos.

—Lamento informarle que su novia tuvo una perdida espontánea. Ustedes acaban de perder un bebé.

La sangre de Yuta se congeló. Sentía que su alma había salido de su cuerpo por un momento y después regreso.

—¿Qué?— salió con dificultades de su garganta —¿Maki estaba embarazada?— pregunto en estado de Shock. El pobre palideció ante tal noticia.

—Si. El producto que expulsó era menor a tres meses de gestación. Las perdidas gestacionales de este tipo son comunes e incluso muchas mujeres en el mundo no se dan cuenta o no estaban conscientes de que estaban embarazadas al momento en que ocurre una perdida de este tipo. Como es de suponer en este caso con tu novia.

—¿Ella ya lo sabe?— pregunto Yuta con incertidumbre.

El doctor soltó un suspiro.—Lo sabe. Lo ideal será que la lleves a casa y estés con ella en estos momentos. La pobre se veía muy desconcertada también. De verdad, lamento que se hayan enterado de esta manera de una noticia así— comento con pesar.

Definitivamente, aquella no fue la mejor manera de enterarse de que él iba a ser padre.

Antes de ingresar a ver a Maki, Yuta pidió un momento para controlarse. Lloro un poco por lo impactante que había sido recibir esa noticia, respiro profundamente y trato de entrar en aquella área lo más tranquilo y sereno que pudo. Debía ser fuerte. Pero por dentro estaba desconcertado.

Yuta recordó cuando pasó a mirar a Maki, quien estaba acostada con los ojos hinchados por las lágrimas que soltó de tanto dolor. Y en su mirada se notaba la confusión. Parecía fuera de lugar.

—¿Cómo es que nunca me di cuenta?— se preguntaba para sí misma, pero simplemente no había presentado síntomas.

—Maki...— Yuta la nombro una vez entro con ella.

—Yuta yo...— su voz se quebró.

Su novio se sentó en el borde de la cama a un lado de ella.

—Lo sé — el inmediatamente la abrazo, mientras esta se soltaba a llorar.

—No lo entiendo, nunca sentí nada. No tuve síntomas... yo, de verdad no entiendo lo que paso, yo no sabía que estaba embarazada — se lamentaba entre sus brazos —De verdad... no lo entiendo...— parecería que de nuevo entraría en una crisis nerviosa.

—Tranquila mi amor, ya paso...no es tu culpa— la consoló, acariciándole la espalda y abrazándola fuertemente mientras se desahogaba.

De verdad, aquello la había dejado muy confundida. ¿Cómo nunca noto que había un ser creciendo dentro de ella?

Aquella noche, cerca de las diez dieron de alta a Maki y Yuta la llevó a casa.

Esto por recomendación médica ya que esta dio señales de estar más estable y tranquila.

Ella entró en aquel departamento a paso lento. Parecía perdida. Su mirada se veía confundida. Era como si todo aquello hubiera sido un mal sueño.

Su novio encendió las luces de aquel departamento y a paso rápido se dirigió a la cocina.

—Te prepararé algo de cenar. No has comido nada en casi todo el día.

—No tengo hambre...— respondió Maki con la voz muy apagada mientras se quedaba parada en medio de la sala. No sabía a dónde ir.

—Debes comer algo y de paso descansar— contesto Yuta desde la cocina. Estaba revisando en la alacena y en el refrigerador si tenían los ingredientes necesarios para que Maki pudiera comer algo nutritivo después de aquella pérdida. Sabía que necesitaba comer como se lo había especificado el médico.

—¡Yuta, Dije que no tengo hambre!— ella elevo un poco la voz.

—¡Pero puedes enfermarte o empeorar sino comes algo! Necesitas recuperar fuerzas después de todo esto— dijo Yuta con seriedad —Ambos lo necesitamos. Así que necesito que cooperes para que te recuperes y seas la misma de siempre.

—¿Tú crees que esto es mi culpa?— pregunto ella señalándose con su dedo índice. Mirando aquel comportamiento tan frío de su novio.

Aquella pregunta dejo el ambiente cargado de tensión. Yuta dejo sobre la barra de la cocina las cosas que había sacado del refrigerador al momento de escuchar esa cuestión.

—¿Qué dices?— pregunto Yuta con confusión.

—Te pregunte que si tú crees que esto es mi culpa— contesto Maki con seriedad.

—Se supone que fue espontáneo. ¿No es así?— pregunto Yuta con seriedad — Porque una perdida así solo puede darse con algún medicamento o por alguna causa natural o genética como dijo el doctor. Pudieron haber sido muchos factores.

—¿Acaso estas insinuando que yo perdí a nuestro hijo intencionalmente? ¿Acaso tú crees que esto lo hice a propósito?— cuestiono ella con molestia por aquella primera pregunta que le lanzo su novio— porque desde que estábamos en el hospital me has mirado como si yo tuviera la culpa.

—¿Qué? — Yuta ahogo un grito —¡Claro que no! ¡No creo que seas capaz de hacer algo como eso!— dijo acercándose a ella.

—Pero tu mirada dice otra cosa...

—Mi mirada solo dice que estoy cansado, y demasiado confundido al igual que tú. Simplemente estoy en Shock. Este día ha sido de locos— comento Yuta soltando el aire con molestia — Primero con esa estúpida misión bajo la lluvia, ni siquiera me he cambiado de ropa — apunto a su ropa que seguía un poco húmeda —Y después llego a casa y nos pasa esto— sus manos apuntaron a su novia —¿Acaso no ves que estoy cansado? ¡Simplemente estoy tratando de asimilar y de comprender todo esto que nos pasó!

—¿Y crees que para mí no fue igual de cansado? ¿Acaso no crees que yo también estoy llena de confusión? ¡Yuta me siento fatal! ¡Acabo de tener una pérdida espontánea! ¡Y solo me estas mirando como si me odiaras por eso!— grito Maki con molestia

—Se que estas cansada. Pero dime ¿Por qué crees que yo te echaría la culpa de esto? ¿Acaso hiciste algo indebido? ¿Realmente no lo sabias? O ¿Acaso si lo sabias, pero no lo querías tener? — cuestiono Yuta con molestia —Puedes decirme la verdad si eso es lo que estas tratando de hacer.

Aquel ambiente en esa sala se sentía muy tenso. Maki y Yuta habían salido del hospital en total silencio debido a que no sabían cómo abordar aquello.

Pero ahora estaban gritoneandose en medio de la sala de su hogar.

—¡Ya te dije que yo no lo sabía! ¡Y No! ¡No me lo provoque! ¡La única pastilla que tome fue para los cólicos y está la consumí después de que iniciara el sangrado!— grito ella.

—¿Entonces por qué dices que es tu culpa?— grito Yuta.

—Pues por tu mirada, pareciera que tú me andas juzgando por esta perdida— respondió ella con los labios temblorosos.

—¡Ya te dije que no es así!— grito Yuta muy molesto— ¡Solo estoy también en Shock! Como dije ¡Estoy tan confundido como tú! ¡Simplemente trato de entender como pudo pasarnos todo esto!— se llevó las manos a la cabeza —Estoy tratando de entender el porqué yo tampoco nunca sospeche en la posibilidad de que estuvieras embarazada.

—¡Ambos lo estamos! ¡Yo tampoco pude notarlo!— grito Maki, su cuerpo aún dolía y eso hizo que se abrazara a sí misma — Ni siquiera estaba presentando síntomas de un embarazo los meses anteriores. Y Hoy ni siquiera hice algo que me pusiera en riesgo, No hice ejercicio porque estaba lloviendo, tampoco tuve misiones este día. Solo comí con normalidad y fui de compras sencillas, ni esfuerzo hice y de regreso— sus lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas — empecé a sangrar... solo creía que era mi regla, la cual como a veces suele pasar, se atrasaba uno o dos meses... nunca pensé que estaba... embarazada. Nunca pensé que me pasaría algo como esto...— se soltó a llorar más.

—Y Aunque haga memoria, yo sé que nos protegimos la mayoría de veces... y tú sabes que solo en una ocasión tome la píldora de emergencia cuando se rompió ese maldito preservativo pero hace como siete meses atrás en aquella ocasión fuera de la ciudad... pero aun así — seco sus lágrimas — No entiendo cómo pudo haber pasado esto... ¿Esto es mi culpa? ¿No es así? ¿Acaso soy una pésima mujer por no haberme dado cuenta de lo que pasaba dentro mío?

Yuta podía notar que Maki decía la verdad. Ni siquiera él notaba cambios en ella. No presentó ascos ni mareos y sus reglas de vez en cuando eran irregulares. Tampoco en su apetito había notado cambios. Admitía que, si habían tenido una que otra vez relaciones sin protección, pero siempre a ella le llegaba su menstruación. Y aquel incidente con la post-day solo ocurrió muchos meses atrás.

Pero en este instante, simplemente no sabían cuando había ocurrido.

La naturaleza actúa de formas extrañas, las semillas en ocasiones se plantan en los lugares y en las situaciones menos inesperadas.

Así como los árboles de ciruelos. Los cuales pueden empezar a germinar desde junio con las lluvias y a florecer con el frío. Y a menudo son en un inicio, confundidos con los árboles de sakura o de duraznos.

Así fue ese bebé. Al no tener síntomas, este paso desapercibido, así como en un inicio pasa con las flores de aquel árbol cuando aún no se sabe de qué especie o de que colores será.

Yuta Podía notarlo, aquella perdida le había afectado a Maki de una manera que nunca lo había imaginado. Era la segunda vez que la veía tan vulnerable.

Maki se empezó a soltar a llorar amargamente.—Yo de verdad, no sabía que estaba embarazada y supongo que has de creer que soy de lo peor. Y quizás tienes razón. Soy una Zenin después de todo.

Yuta suspiro, bajo los hombros—Claro que no lo creo — se acercó a ella.

—Yo de verdad no lo sabía Yuta... por mi culpa no seremos padres...— ella se soltó a llorar más amargamente. Su voz se hizo pequeñita. Aquel sonido que salió de su garganta fue como un grito de dolor pero muy agudo.

Su novio solo la abrazo y le acaricio la espalda para confortarle.—No es tu culpa. Ni tu ni yo lo sabíamos. No había manera de detenerlo.

—Si tan solo lo hubiera sabido antes... nada de esto hubiera pasado — Maki lloraba mientras escondía su cara en el pecho de su novio.

—Todo sucede por algo. Quizás simplemente no era nuestro momento de ser padres — él le beso su frente.

Las lágrimas de Okkotsu bajaron por sus mejillas porque le dolía verla así. Le dolía todo aquello pero en especial. Le dolía ver a Maki destrozada por aquella perdida.

Aquella noticia de que iba a ser padre, lo tomó con la guardia baja, de verdad tampoco él sabía realmente como lidiar con ese extraño sentimiento de saber que nunca iba a conocer ni cargar a aquel ser que llevaba su sangre y que perdieron de manera sorpresiva.

—Es mi culpa...— Susurró ella.

—No es tu culpa— Yuta susurro mientras le sujetaba de las mejillas para mirarla a los ojos — Simplemente no era nuestro momento.

—¿Pero? ¿Acaso tú quieres ser padre?— pregunto Maki agarrando la camiseta de su novio entre sus puños.

Yuta Seco las lágrimas de Maki con sus manos. —No debes cargar con ello. No es tu culpa. Y cuando llegue el momento seremos padres. El doctor lo dijo. Más adelante podríamos intentarlo, pero por el momento solo quiero que tu estés bien y te recuperes y vuelvas a ser la chica fuerte y perseverante de la que me enamore. Mi brillante sol en un cielo invernal.

—Aun así, no has contestado mi pregunta, Yuta ¿Acaso tú quieres ser padre?— pregunto Maki mirándolo directamente a los ojos.

Aquella pregunta dejo muy pensativo al hechicero. ¿Realmente él quería ser padre? Él sabía que muy pero muy en el fondo lo quería. Pero en la actualidad no estaba en sus planes.

Aunque también, una parte muy sincera de él, no quería serlo. Le tenía miedo a la paternidad y a esa gran responsabilidad. Pero no era momento de pensar en eso. Su novia lo necesitaba.

Yuta seco sus propias lágrimas con sus manos.—Tal vez si quiero un hijo, pero no ahora— fue directo —Aún somos muy jóvenes para ser padres. Aunque en realidad nunca habíamos tocado este tema.

Maki suspiro —Lo sé. Nunca lo habíamos tocado. Ser hechiceros es tan efímero que nunca nos preguntamos si queremos dejar descendencia.

—Y ¿Tú Maki? ¿Tú quieres ser madre?— pregunto Yuta mirándola con seriedad.

Esta humedeció suavemente sus labios.—En este momento estoy tan confundida que no lo sé con certeza. Quizás en unos años cambie de pensar o no lo sé... podría decirse que tengo sentimientos encontrados y me han brotado tantos pensamientos sobre si realmente seré buena madre o si mínimo quiero serlo ¡Aah!— llevo sus manos a su frente —esto me tiene muy cansada — seco sus lágrimas, las cuales seguían brotando de sus ojos

Yuta beso su frente.—Ambos lo estamos, pero por el momento olvidemos este tema ¿Si? Quizás con los años sabremos si queremos o no ser realmente padres. Pero por el momento —beso sus labios — No pienses que por este suceso te dejare de amar. Al contrario esto podría unirnos más.

Maki seco sus lágrimas y solo hizo un leve si con su cabeza.

—Ven — Yuta la abrazo con cuidado para llevarla a la recamara — Vamos a que te cambies de ropa y te metas a la cama, te prepararé la cena—Comento con calma.

Aquella noche y después de cenar y que Maki tomara los medicamentos que le mando el doctor. Ella quedó profundamente dormida.

Pero en cambio, Yuta se quedó pensativo en aquella cuestión.

¿Realmente quería ser padre?

Eso lo descubriría años después, solo recordó que aquella noche durmió hasta que sus ojos se cerraron del cansancio por tanto llorar.



🌸Actualidad

Los minutos pasaban y Yuta seguía sin recibir noticias de Maki.

Vio a otros tres hombres más sentados en aquella sala de espera. Supuso que todos ellos esperaban noticias de sus parejas.

Uno de ellos también se veía igual de preocupado que él. Comprendía que cuando un hombre amaba de verdad a una mujer, este era capaz de sentir desesperación al no saber nada de ella y más si entró a una sala de urgencias.

Yuta miro su anillo de matrimonio. No era el mismo que le había dado Rika de niños, no, este era muy diferente ya que era su anillo de matrimonio con Maki.

De nuevo, se hundió en varios recuerdos más que le hicieron cuestionarse el cómo habían llegado tan lejos como pareja y el cómo habían acabado ahí, una segunda vez en una sala de urgencias unos años después de aquella perdida.



💮💮Segundo ciruelo

La segunda pérdida.Casi 3 años atrás.

Después de vivir por dos años juntos, cuando ella cumplió los 22 años, por fin decidieron dar el siguiente paso. Unirse en matrimonio.

Y así lo hicieron. Su ceremonia fue privada, solo sus amigos más cercanos estuvieron con ellos.

Durante los siguientes tres años, ellos vivieron un matrimonio muy feliz. Compartían viajes y misiones juntos.

Salían muy seguido a cenar y de compras en pareja. Incluso disfrutaron de su nuevo y más grande apartamento teniendo relaciones en todos los rincones de su nuevo hogar.

Todo era miel sobre hojuelas entre esos dos. Incluso aquel tema de su perdida espontánea de hacía casi cinco años atrás parecía haber sido superado en su totalidad. Ninguno tocaba el tema, quizás lo prudente hubiera sido ir a terapia, pero parecía que ese tema quedó en el pasado.

Eso hasta que un día, Maki dijo algo que al mismo Yuta sorprendería.

—Quiero un bebé.

El cerebro de Yuta parecía que hizo un corto circuito con esas palabras.—¿Qué?— salió con dificultad mientras trataba de sentarse en la cama.

A Maki le dio gracia el rostro que hizo Yuta ante lo que acababa de decir.

Ambos se iban despertando, eran cerca de las 10 a.m.La noche anterior habían salido de compras y de paso a cenar. Habían salido a festejar porque ayer exactamente fue el cumpleaños número 25 de Maki.

Quien en ese momento, buscó sus pantaletas entre las sábanas y de paso se puso la camiseta de su esposo, la cual le cubría hasta el trasero ya que la noche anterior habían tenido relaciones.

La noche había sido muy romántica y sensual, llena de comida y de dejarse consentir por su marido tanto en compras como en deseo. Ella se sentía plena, pero sentía que le faltaba algo más a su vida.

—Dije que quiero un bebé —replico ella mientras se ponía completamente de pie para ir por un cepillo y una liga de cabello a su repisa.

—Si lo escuché, es solo que lo ando procesando— comento Yuta mientras se sentaba en el borde de la cama.

Maki se sentó a un lado de su marido mientras esta peinaba su cabello. Parecía muy animada esa mañana.

—¿Un bebé? ¿En serio quieres un bebé? — pregunto Yuta levantando una ceja.

Maki se encogió levemente de hombros.—Si, lo estuve pensando y creo que ya es el momento.

—Entonces, ¿Por eso ayer estabas viendo ropa de bebé?— pregunto Yuta con curiosidad.

—¿Acaso me estabas espiando?— hizo un leve puchero.

—Un poco. Observe que mirabas muy atenta a la ropa de bebé en aquella tienda a la que entramos.

Maki suspiro un poco.—Si, últimamente me gustaba pasearme por esos pasillos. Ver esa ropa ayer me termino de convencer de lo que quiero.

—¿Te termino de convencer? Pero ¿Por qué tan de repente?— cuestiono Yuta con confusión —Recuerdo que hace unos años atrás decías que aún no estabas lista para tener hijos.

—¿Acaso una mujer no puede cambiar de opinión respecto a si quiere o no tener hijos?— pregunto ella en una mueca.

—¡No me refiero a eso! — Yuta Hizo las manos de un lado a otro —Claro que puedes cambiar de parecer las veces que creas necesarias, es solamente que ¿Por qué ahora?— cuestiono él con curiosidad.

—La pregunta más bien seria ¿Y por qué no ahora?— cuestiono Maki con una sonrisa.

—Quiero escuchar tus razones — contesto Yuta con calma.

—Bueno, una parte de mi luchaba contra esa idea de la maternidad. Pero últimamente siento que ese deseo ha crecido en mi— miro a su esposo — Yuta, Acabo de cumplir 25 años y tu estas cerca de cumplir los 26, tenemos estabilidad económica, nos va bien en nuestras misiones y trabajos, además de que te tengo a ti a mi lado, quien resultaste ser un maravilloso hombre y siento que serias un gran padre — soltó un suspiro y una sonrisa llena de plenitud —Simplemente creo que es el momento. Además, verte a ti cargar a tu sobrino, creo que me movió más sentimientos e instintos maternos que no sabía que tenía.

—¿Así que mi sobrino te termino de convencer?— pregunto Yuta con una sonrisa.

La hermana menor de Yuta había tenido un bebé hace unos cuatro meses atrás y el hechicero se veía muy feliz e ilusionado cada que cargaba a ese niño. A eso se refería Maki.

—Un poco. Verte cargar a ese bebé me hizo querer algo que siempre busque todo este tiempo. Una familia. Mi propia familia.

—Pero si ya somos una familia— contesto Yuta.

—Lo sé, pero eso me hizo querer una familia más grande. Quiero tener a un mini yo o a un mini tu corriendo por ahí. Quiero tener esa oportunidad de ser madre— contesto ella mientras movía el cepillo de cabello entre sus manos.

En cambio, Yuta solo guardaba silencio al escuchar eso.

—¿Un bebé?— susurro mientras miraba al suelo.

—Si, pero tú no pareces convencido — contesto Maki poniéndose de pie.

—Simplemente lo sigo analizando— respondió Yuta aún sentado a la orilla de la cama.

—Bueno, mientras lo analizas y me das una respuesta, iré preparando el café. También es importante que me digas que piensas tu sobre esto de tener hijos, de si tú te sientes listo o no, tampoco quiero forzarte a esto — comento Maki mientras salía de la habitación.

Yuta se quedó en aquel borde. Seguía pensando en eso. ¿Exactamente el quería ser padre?

No iba a negar que unos años atrás, compartía la idea con Maki de no tener aún hijos y más que con su categoría en hechicería, podría ser un tanto difícil el criar y cuidar de un bebé.

Pero el nacimiento de su sobrino le movió esas emociones y curiosidades sobre ser padre.

Y de verdad estaba sorprendido de que ese fuera el deseo de Maki. Él la amaba lo suficiente como para cumplir sus deseos. Tenía miedo a la paternidad como cualquier hombre en la tierra. Pero si todo estaba a su favor ¿Por qué no intentarlo? Además la idea de tener un bebé con el amor de su vida siempre fue una línea en su lista de deseos a cumplir.

Yuta peinó su cabello hacia atrás.

Quizás era el momento.

El hechicero se levantó y así en solo boxers fue a la cocina, donde su esposa estaba terminando de poner la cafetera.

Sus gruesas manos rodearon la cintura de Maki, mientras le llenaba de besos el cuello y la nuca.

—El café estará listo en unos minutos — dijo ella en una pequeña sonrisa mientras sentía como Yuta metía sus manos en esa holgada camiseta hasta acariciar sus senos.

—El café puede esperar un poco más — susurro a su oído — podríamos primero intentar tener un bebé antes de que esté listo.

Maki jadeo al sentir las manos de Yuta acariciar sus delicados pezones.—¿Que te hizo cambiar de opinión?— pregunto ella con una sonrisa, mientras lo miraba un poco sobre su hombro.

—Siempre logras convencerme cuando traes puesta una camiseta mía — dijo a su oído mientras dejaba más besos en el hueco entre su cuello y hombro.

Maki jadeo de nuevo al sentir las caricias y besos de él sobre su piel.

—Además, siempre será divertido hacer un bebé — dijo Yuta con picardía mientras buscaba su boca.

Maki gimió al sentir aquel deseo invadiéndola.

Se giró para ver a su esposo de frente y después de que ella se quitara la camiseta de él, empezaron a hacerlo en aquella barra.

Un poco de sexo matutino para iniciar el día siempre iba bien acompañado después de una taza de café.

Aquel fue el primer intento de varios de esos dos para concebir un bebé.

A las semanas, Maki se hizo una prueba casera de embarazo pero el resultado fue negativo.

—Es solo el primer intento. Podemos conseguirlo si lo seguimos intentando— comento Yuta besando la frente de su esposa al ver su cara de desilusión al ver esa prueba en negativo.

—Si— Maki trato de no desanimarse.

Así lo intentaron los siguientes seis meses, pero esas seis pruebas salieron negativas y Maki solo las tiraba a la basura.

Se llevo una gran falsa ilusión cuando una de las pruebas marcó un falso positivo ya que tuvo un retraso en su menstruación por varios días, pero al final de todos esos meses, esa sangre siempre llegaba.

Y eso había ocurrido en aquella noche en aquel séptimo mes de intento.

Maki regresó a la cama y se cobijó casi hasta arriba de la cabeza. Al sentir la espalda de su marido, solo le recargo la cabeza. Soltando un suspiro de frustración.

—¿Esta todo bien?— pregunto Yuta al sentir como las manos de esta lo rodeaban bajo las sábanas.

—Acaba de bajarme...

Yuta soltó un suspiro. Le dolía verla triste y más por algo que ella deseaba.

—Supongo que tendremos que intentarlo en unos días— sugirió él acariciándole las manos.

—No lo entiendo — empezó a hablar Maki con desánimo, mientras su esposo se giraba a verla. —¿Qué estamos haciendo mal? Tratamos de hacerlo en mis días fértiles y varias veces a la semana, pero parece que no sucede nada— sus ojos se veían desilusionados y llenos de lágrimas —¿Por qué será que cuando buscas un bebé este no aparece? ¿Acaso esa es una señal de que no seré madre? ¿Acaso estoy haciendo algo mal? — estaba llena de frustración.

—Quizás no debemos forzar las cosas, la naturaleza puede actuar de maneras extrañas y no —Yuta beso la frente de Maki mientras la envolvía en sus brazos —No estás haciendo algo mal. No tienes la culpa de esto. Quizás solo debemos seguir intentando.

Maki suspiro. Parecía que un triste recuerdo paso por su mente al escuchar la lluvia caer fuera.

—¿Crees que ahora no podamos tener un bebé debido la pérdida que tuve hace cinco años atrás?— pregunto ella con desánimo mirándolo a los ojos —Esa vez aun éramos muy jóvenes para ser padres. Y ahora que queremos uno... simplemente no se da.

Yuta le beso los labios.—Los doctores con los que hemos ido han dicho que tu salud es perfecta y que tu útero no recibió daño alguno ante esa pérdida espontánea. Quizás como dicen ellos, debe ser el estrés lo que no nos permite concebir. Quizás solo debamos relajarnos, salir de la ciudad y hacerlo un día sin pensar en que queremos tener un bebé.

—¿No crees que es un poco injusto?— pregunto ella escondiendo su rostro en el cuenco entre el cuello y el hombro de su marido.

—¿El qué?

—Que nosotros en ese momento éramos muy inmaduros y pudimos concebir sin problemas y ahora que somos unos años mayores no podamos. ¿Por qué será tan difícil concebir un bebé cuando lo buscas?— soltó el aire en el cuello de Yuta, ocultaba su dolor físico y emocional.

Este le acaricio la espalda. Haciéndole círculos sobre aquellas áreas que sabia le dolían estando en sus días como su espalda baja.

—Supongo que entre más deseado sea un bebé más lejano se vuelve, así como entre más esperas que florezca los árboles de ciruelos, más tardan en salir sus flores— beso la frente de Maki —Por el momento no pensemos en eso, ese bebé llegara cuando deba llegar.

—Yuta ¿Tu realmente quieres ser padre?— pregunto Maki separándose un poco para mirar a su esposo a los ojos.

Aquella pregunta lo dejo un poco desconcertado.—¿Por qué esa pregunta?

—Lo pregunto Porque pareciera que a la única que le afecta esto es a mi— Maki lo miro con seriedad.

No es que a Yuta no le afectase el tema, le afectaba, le preocupaba, pero no quería demostrarlo para no estresarla.

—Me afecta como no tienes idea. Pero en este momento solamente estoy cansado de intentarlo. Dejemos de intentarlo unos meses y eso podría funcionar como nos han sugerido Hana y Megumi, así ellos lograron concebir a su primer bebé. Quizás este estrés constante esté bajando la calidad de mis espermas o quizás te esté tensando demasiado que no deja que ese óvulo se aferre a tu útero.

Maki solo suspiro. Se sentía decepcionada al escuchar esas palabras.

Ella lo soltó y se acomodó de lado.

—Eso no responde a mi pregunta en concreto — susurro cerrando los ojos.

Eso lo alcanzo a escuchar Yuta. Quien solo se quedó observando al techo en silencio.

Su idea de la paternidad si había cambiado un poco en esos años. Al inicio no quería tener hijos, tanto por miedo a que salieran malditos como él, así como tampoco se veía siendo padre tan joven.

Pero años después, esa idea se fue transformando, sobre todo con el nacimiento de su sobrino. Se había de un modo encariñado con la idea de tener un hijo y que mejor con el amor de su vida. Pero aquello no estaba funcionando.

También quizás se sentían un poco presionados, y más al ver a sus amigos y familiares convertirse en padres antes que ellos.

¿Por qué cuando buscas un bebé es más difícil de lograr su concepción?

Y Así como había sugerido Yuta. Se tomaron dos meses de descanso. No hablaban del tema y no intentaban intimar.

Eso hasta que por fin sucedió simplemente después de una noche de películas cuando tuvieron algo de sexo casual, sin pensar en concebir, simplemente querían olvidarse de los problemas con un poco de sodas, dulces y muchas calorías.

Lo sorprendente fue descubrir que eso dio resultados, descubriendo aquel hallazgo un día después del primer cumpleaños del sobrino de Yuta.

Maki había recibido algunos comentarios sobre el brillo inusual de sus ojos y el cansancio que esta mostraba.

También ella se había quejado de que tenía algo de gastritis por las mañanas ya que tenía muchas nauseas al levantarse y algo de acidez estomacal.

Su cuñada le dijo que no perdía nada en hacerse una prueba casera. Si salía negativa podría ir al médico a ver si de verdad era gastritis.

Y así fue, en la tarde después de regresar de compras decidió tomar esa prueba casera que había Guardado hacía meses atrás.

La uso como le recomendaron, usando mejor un pequeño frasco para evitar orinar en ella directamente.

Maki pensaba que solo estaba gastando energías en hacer aquello. Quizás solo era estrés lo que de nuevo hizo que su regla se atrasara un mes.

Sus senos dolían y tenía leves cólicos, Pero pensó en que quizás solo era el síndrome premenstrual y la edad lo que la estaban aquejando.

Cosa que no fue así.

Sus ojos no podían creer el resultado que marcaron esas dos líneas. Era por fin un positivo. Un positivo tan buscado después de intentarlo por casi diez meses.

Nunca creyó que un resultado así la haría soltar tantas lágrimas.

Hasta la noche llego Yuta, quien la observo como estaba sentada en el sofá.

—Maki — la nombro mientras él fue acercándose a su esposa, quien parecía seguir en Shock con esa prueba en mano.

—¿Pasa algo?— pregunto con incertidumbre al ver a su esposa como impactada.

—Es positiva— soltó ella aun con la sorpresa en la voz.

—¿Qué?— salió de la garganta de Yuta, estaba confundido con aquellas palabras mientras Maki le mostraba la prueba que sostenía en mano.

—Por fin salió positiva... ¡Yuta, estoy embarazada! — dijo ella con una sonrisa que después se volvió llanto.

Aquellas palabras hicieron que este la abrazara. Al inicio no podía creer eso. También estaba sorprendido y emocionado.

—¿Positiva?— pregunto con la voz a medio salir.

—¡Lo es! ¡Yuta vamos a tener un bebé!— ella se veía muy ilusionada. Eso confortaba el corazón de su esposo.

Pero la alegría sería muy pasajera.

Todo parecía ir bien con aquel embarazo. Maki seguía al pie de la letra las indicaciones del doctor. Sus conocidos la cuidaban y su esposo la amaba, cuidaba y consentía demasiado.

Todo apuntaba a que aquel debía ser un embarazo exitoso. Pero simplemente un día de lluvia, de nuevo se teñiría de rojo.

Yuta no podía olvidar aquella llamada. Era de Nobara.

Él estaba en una misión cuando de repente Maki se empezó a sentir muy mal. Se le vino un fuerte dolor en la semana 15. Se suponía que ya habían pasado los meses más críticos.

Siempre es un grave error confiar que todo va bien.

—Yuta, es Maki, debes venir enseguida, ella está teniendo una...— se escuchó la voz cortarse de aquella mujer de cabellos color cobres por la bocina.

El hechicero sintió que su alma abandonaba su cuerpo. Sabía que algo malo había pasado. —¿Una?

—Una pérdida espontánea ...— completo su amiga con pesar.

—Iré enseguida.

Dijo colgando y dejando el mando de aquella misión a otro hechicero. Debía ir con su esposa.

En el camino se la paso muy serio. Simplemente no lo entendía. ¿Acaso esa era una maldición? ¿Acaso había algo malo en ellos?

Yuta se sentía muy mal por todo aquello. No sabía que cara debía poner una vez se encontrara con Maki. Sabía que ella debía estar sufriendo más que él en ese momento.

Todas las ecografías, todos los regalos que habían recibido por parte de sus amigos para recibir a su bebé, todo lo que habían comprado y lo que pensaban comprar para su llegada... ahora eran más que un infeliz recuerdo.

Una vez llegó a donde tenían a Maki internada. Sintió su mundo venirse encima. Desmoronándose pieza a pieza, cayendo estrepitosamente contra el suelo.

Ella estaba ahí, en la camilla, acostada sin parar de llorar. Lo noto llegar y eso hizo que ella soltara más lágrimas amargas.

Yuta solo se acercó a ella en silencio, le beso la frente mientras le tomaba la mano.

—Yo... no sé qué paso, todo iba bastante bien— ella estaba sollozando bastante— Yuta, todo pasó tan rápido, ¿Acaso esto es una señal?— Maki estaba destrozada, ni siquiera tuvo el valor de ver el pequeñito cuerpo de su bebé.

Su esposo solo guardaba silencio. Las palabras no lograban salir del nudo que tenía en la garganta.

—¿Yuta? ¿Por qué no dices nada? ¿Acaso es mi culpa?— Maki seguía llorando mientras su esposo seguía en silencio.

—No es tu culpa — susurro Yuta con dificultades ya que el nudo en su garganta estaba super apretado.

Pero sus lágrimas empezaron a bajar por sus ojos como cascadas de amargura.

Maki solo desgarro su garganta en un grito de dolor, mientras su esposo la contenía por la crisis.

Esa fue su segunda pérdida.Su segunda ciruela.. Aquella perdida los había afectado tanto que ahora su matrimonio estaba tambaleándose.



🌸Actualidad

Yuta recordó con mucho pesar aquel día.

Maki tardo varios días en poder salir de la cama tanto por el dolor físico como por el dolor emocional. Incluso sus amigos estuvieron con ella, pero parecía demasiado derrotada en aquella ocasión. Ambos en realidad lo estaban, pero Maki sentía que toda la responsabilidad caía en sus hombros.

Okkotsu Observo una vez más el reloj de aquella sala, seguía pasando el tiempo y no le daban aún noticias de Maki ni de su bebé.

Yuta suspiro y miro una vez más su anillo de matrimonio. Recordó aquella vez cuando su matrimonio se desmoronó. Aquella fría noche donde los palos de los ciruelos estaban completamente desnudos, soportando el frío invierno que apenas había iniciado.

Recordó que ese invierno fue uno de los más duros para ambos, ya que habían decidido separarse por un tiempo.



💮💮💮Tercer ciruelo

12 meses atrás.

Las cosas entre Maki y Yuta fueron más complicadas en lo que resto de aquel trágico año.

El dolor de haber perdido ese pequeña ciruela fue muy duro para ambos. Pero en especial para Maki. Quién estaba sufriendo demasiado en ese diciembre, el cual, estaba siendo muy frío y la alegría ajena, se estaba volviendo insoportable para ella.

—¿Acaso estaremos malditos?— pregunto Maki mientras cenaban en un restaurante de comida china. Le llamo la atención como a unas mesas de ellos, había una pareja con un bebé no mayor a cuatro meses de nacido.

Ya habían pasado más de seis meses de aquella segunda pérdida. Pero a ella aún le costaba sanar ese dolor a pesar de estar yendo a terapia. Incluso decidieron regalar las cosas que habían comprado para esa ciruela.

—¿Huh? ¿De qué hablas?— pregunto Yuta llevándose a la boca algo de arroz.

—Hablo de hijos. ¿Crees que estamos malditos y que por eso mismo no podemos tener uno? — pregunto ella con desánimo.

Yuta suspiro ante tal pregunta.—Lo mismo me he preguntado desde hace varios años atrás.

—Si nunca hubiera tenido ese primera perdida espontánea, nuestro primer hijo en la actualidad tendría como seis años— respondió ella con su codo izquierdo sobre la mesa mientras su mano sujetaba su rostro y con su mano derecha, jugaba con los palillos con desinterés sobre su comida.

—Pensé que ese tema ya lo habíamos superado— comento Yuta llevándose más comida a la boca.

—Pues parece que no del todo, aunque pareciera que a ti ese tema ya no te importa — comento ella con algo de molestia.

—Maki, ya habíamos hablado de esto. Yo me conformo con que seamos una pequeña familia de dos— respondió él con molestia.

—Pero lo he notado en ti Yuta, he visto como sigues teniendo ese anhelo de ser padre. Lo he visto en tu rostro cuando se ilumina en el momento en el que abrazas a tu sobrino. O cuando conociste al bebé de Nobara... vi como mirabas a ese bebé con tristeza por que nunca podrás cargar así a nuestros hijos — ella suspiro de tristeza — he visto como los miras y he visto como me miras a mi...

—Si, lo admito, me ilusionaba la idea de ser padre, pero ahora trato de no obsesionarme con eso— comento el con firmeza.

—Pero lo sigo viendo en tus ojos. Pareciera que con tu mirada siempre me acusas y dices ”es tu culpa por no poder tener a nuestros bebés“— comento Maki cruzando los brazos un poco.

—¡Por supuesto que no es así! Nunca te he culpado por esto. Simplemente estoy diciendo que no nos aferremos más a la idea de concebir. Hay otras alternativas como la adopción.

—Sabes que yo no quiero eso— respondió Maki dejando sus palillos en la mesa con brusquedad.

—¿Y por qué no?— pregunto Yuta dejando de comer para mirar a su esposa con seriedad —Es una alternativa a este problema.

—Porque en primer lugar sabes que los trámites son muy largos y en segundo lugar, ese niño no llevarían nuestra sangre, además es muy cruel mentirle a un niño sobre que no es nada nuestro biológicamente . Realmente no quiero cargar con un niño que no sea mío— comento ella en una mueca.

Yuta suspiró con desaliento.—Suenas a uno de ellos.

—¿Cómo a quiénes?— pregunto Maki con molestia por ese comentario.

—A los Zenin. Suenas como ellos, como si conservar tu sangre fuera lo más importante.

—Pues que no se te olvide que soy uno de ellos — comento está cruzando los brazos sobre su pecho. Mientras guardaban silencio.

Aquel era un silencio demasiado pesado entre ambos. Sus miradas se cruzaban como balas a campo abierto.

De verdad, parecía que entre ellos ya no había salvación.

—Parece que...— comento Yuta con desánimo.

—¿Qué es lo que parece?— pregunto Maki con molestia.

—Que lo nuestro ya no está funcionando.

—Así parece... — contesto Maki conteniendo las lágrimas.

—Se siente como si estos doce años de conocernos, esos dos años de vivir juntos y cuatro años de casados hubieran sido un bello sueño... y ahora este último año todo se ha ido a la basura tan de repente...— dijo Yuta con tristeza

—Supongo que no soy la mujer correcta para ti, Okkotsu — la voz de Maki se rompió— Creo que lo mejor será, que nos demos un tiempo

Yuta trato de tomar la mano de su esposa, pero esta la alejo antes de que eso ocurriera.

Ahí él lo comprendió. Quizás era el fin de su relación.

—Entiendo— suspiro — Si eso es lo que quieres... te daré el tiempo que necesites.

De nuevo volvieron a guardar silencio. Las discusiones se volvían muy cansadas últimamente. Todo entre ellos ya era muy distante. Incluso aquella navidad fue la primera que la pasaron separados.

Parecía el fin de su historia juntos.



💮💮💮Tercer Ciruelo

Siete meses atrás.

Aquel invierno fue muy frío. Incluso parecía que el divorcio sería inevitable una vez llegara la primavera.

Pero bien dicen que las semillas que sobreviven a los fríos inviernos, son los que mejores frutos dan.

Maki y Yuta habían decidido dejar de lado el tema de tener un hijo. Habían tratado de salvar su matrimonio, pero parecía que los problemas podían más que ellos en ese momento de sus vidas. Por ese mismo motivo ya llevaban alrededor de un mes viviendo separados mientras arreglaban sus papeles para el divorcio.

Pero con lo que no contaban, era con que a veces las reconciliaciones podrían resultar en un problema mayor o a veces podían ser la solución, sobre todo cuando lo inesperado llega a tocar la puerta.

Era la segunda semana de marzo y Maki había ido al médico debido a que últimamente se sentía más cansada de lo normal. Quería saber si no estaba presentando síntomas de anemia. Ya que el cansancio, la piel pálida y los mareos no eran comunes en ella y se volvían persistentes con el pasar de los días.

Pero lo que le diría el doctor, le daría un giro inesperado a su vida de 28 años.

—¿Qué dijo?— pregunto Maki con aturdimiento.

—Dije que estas embarazada — comento su médico con los resultados en la mano.

—¡Eso es imposible!— comento Maki con demasiada confusión.

—Bueno, a veces cuando se deja de intentar, es cuando las cosas resultan de mejor manera — respondió el médico con una leve sonrisa.

El miedo se volvió a apoderar de Maki —¿Y si algo sale mal?— pregunto con ansiedad llevando su mano a su vientre —¿Existe la posibilidad de que sufra otra perdida?

—Medicamente estas muy saludable y estable, así que la posibilidad de que sufras otro aborto en esta gestación es muy baja— explicó el médico.—Aunque siempre existe la posibilidad, pero todo puede ir bien esta vez.

Maki apretó su camiseta por el área de su abdomen.

—Pero para estos casos, solo tu sabrás si quieres continuar o no — sugirió el médico. — Se que tienes miedo por tu historial clínico, pero como te dije actualmente estas muy saludable y no hay motivos por el cual tu embarazo pueda ir mal — empezó a hacer unas anotaciones medicas en una hoja de papel — Te mandare a hacer una ecografía y de paso más análisis. De preferencia también consúltalo con tu esposo.

Después de recibir esa noticia. Maki fue a descansar a su departamento donde estaba viviendo después de haberse separado de Yuta. Ambos habían acordado darse un tiempo cada uno por su cuenta viviendo por separado.

La pobre se quedó toda esa noche analizando aquella situación antes de armarse de valor para hablarlo con Yuta.

Sobre todo, aquella noticia llegaba cuando estaban a días para firmar los papeles definitivos de su divorcio.

Sabía que ese bebé era de él, que a pesar de haberse separado hacia dos meses atrás, si habían tenido algo de sexo post separación. Y ese bebé era el producto de aun ese poco amor que se tenían aún.

—Creo que ya sé que debo hacer...— Maki se dijo en voz baja mientras su mano descansaba en su abdomen.

Había tomado una decisión, aun así, debía consultarlo con Yuta, ya que ese bebé era su hijo también.

A la mañana siguiente, Maki se hizo el ultrasonido y más estudios, los cuales dieron como resultado de que efectivamente ese bebé tenía cerca de tres meses. Además que todo se veía en perfecto orden y no se veían alteraciones o amenazas que pusieran en riesgo a los dos.

Maki decidió llamar a Yuta. Le dijo que ambos se vieran en el parque Hanegi al sur de Tokio para conversar.

El invierno estaba próximo a terminarse y eso podía notarse en el ambiente de aquel parque.La atracción principal en aquel momento era las flores de ciruelos, las cuales ya estaban floreciendo, con sus pequeñas hojas naciendo.

Yuta llegó al lugar citado por Maki. Aunque estuvieran separados, seguían sintiendo algo por el uno por el otro. Incluso hablaban seguido por mensaje en las noches cuando no podían dormir.

—Si que hace algo de frio este día — dijo él con la voz un poco temblorosa por el frío mientras acomodaba su bufanda—Y aquí estoy como me lo pediste.

Maki sonrió levemente por ese comentario —¿Tienes tiempo?¿Crees que podríamos hablar?— pregunto ella mirándolo con su clásica bufanda azul.

—Siempre tendré tiempo para ti.

—Bien, entonces caminemos un poco para entrar en calor— comento ella con una suave sonrisa.

Ambos empezaron a caminar por aquellos jardines, era cierto, los ciruelos ya estaban floreciendo, vistiendo con sus tonos rosas los casi desnudos palos que habían quedado por el invierno.

—Y cuéntame ¿Para qué me llamaste hasta aquí? ¿Acaso me quieres contar que ya estas saliendo con alguien?— pregunto Yuta con curiosidad.

—Sabes que es difícil que alguien me ame con mi carácter. Aún así, no sé cómo tú me soportaste por doce años — Maki soltó una leve risita—Pero la respuesta es no, no estoy saliendo con nadie y te llame porque quiero hablar de otra cuestión importante — comento con una leve sonrisa —¿Y tú? ¿Acaso ya encontraste a mi reemplazo?— preguntó con curiosidad.

Yuta se encogió de hombros.—Por el momento no estoy interesado en conocer a nadie más y mucho menos aún que no resolvemos lo nuestro— la miro a los ojos — Aunque tu siempre serás alguien que nunca podrá ser reemplazada tan fácilmente.

—Definitivamente debemos resolver esto — suspiro Maki.

Mientras caminaban bajo aquellos árboles, guardaron un momento de silencio.

—¿Y cómo te fue en tu visita al médico? Comentaste que te habías sentido mal por varios días ¿Paso algo?— pregunto Yuta con preocupación.

Podía aún notársele en los ojos el amor que le tenía a Maki.

Esta vacilo levemente.—Si, ayer fui y lo que me detectaron quizás podría complicar un poco nuestro proceso en caso de que de verdad quieras firmar el divorcio...— soltó un suspiro mientras seguía caminando.

Esas palabras hicieron que Yuta se detuviera en seco.

—¿Acaso te pasa algo muy malo? Maki ¿Que tienes?— pregunto con demasiada preocupación.

—Lo que me detectaron no es del todo malo, al contrario, diría que es una buena noticia. Pero por eso mismo quería hablar contigo Yuta — Maki se detuvo a su lado y empezó a sacar aquellos resultados junto al eco — Solo descubrí que estoy nuevamente embarazada— suspiró mientras le entregaba esos papeles.

Yuta estaba en shock por escuchar aquella noticia. Su rostro y su cuerpo tardaron unos segundos en reaccionar.

—¿Embarazada?— pregunto este sujetando aquella imagen.

—Si. Y sabes que esto podría ser un problema en caso de que quisiéramos firmar el divorcio porque sabes que en este país un embarazo complica y detiene todo el proceso legal— comento ella tomando asiento en una de las bancas que estaban cerca de ellos.

Yuta tardo unos segundos en seguirla, estaba demasiado concentrado mirando aquellos resultados y esa ecografía.

—¿Embarazada? ¿De verdad?

—Si, y ya dijiste embarazada dos veces— comento ella en un suspiro haciéndole un campo a su lado.

—Pero por como lo estas tomando, supongo que algo está ”mal" ¿No es así?— pregunto Yuta sentándose a su lado.

—Odio que me conozcas tan bien —Maki suspiro. —Simplemente tengo miedo. El doctor me comento que debo tomar una decisión

—¿Una decisión?— cuestiono Yuta —¿Acaso es algo grave?

Maki solo llevo su mano a su vientre.—El medico me comento que debo tomar la decisión de si quiero conservarlo o no... aunque no hay nada malo en mi físicamente, tengo miedo de que vuelva a pasar algo inesperado y que sea el tercer ciruelo que perdamos... por eso el médico me dijo que tomara la decisión.

Ambos guardaron un momento de silencio. Mientras sentían la brisa fría acariciar sus mejillas y arriba de ellos los ciruelos moverse sobre sus cabezas.

—¿Y cuál es tu deseo en este momento?— pregunto Yuta con curiosidad, mirándola con seriedad.

—No lo sé...solamente como dije, tengo miedo... ¿Y si vuelve a pasar?— dijo con los labios temblorosos.

Yuta tomo su mano —Siempre dicen que la tercera es la vencida — comento el mirándola con cariño y dándole un beso en el dorso de su fría mano —Y decidas lo que decidas, yo siempre seguiré estando a tu lado. Porque aún te amo.

—Se que siempre estarás para mí y en este momento no sabes lo mucho que me haces falta... — susurro ella entre lágrimas —Desgraciadamente aun te amo y por eso mismo no podía tomar esta decisión sola...

Yuta le beso los labios —Solo hagamos lo que creamos correcto.

—De acuerdo— ella correspondió aquel beso, pero las lágrimas empezaron a bajar más y más por sus mejillas.

En ese momento, Yuta la abrazo con cuidado mientras Maki se soltaba a llorar en su pecho.

Era una decisión difícil de tomar.

Pero sintieron que las cosas irían bien de ahora en adelante, así como los ciruelos que sobreviven al invierno y florecen tiempo después.



🌸Actualmente

Maki había decidido que tendría a ese bebé. Estaba confiada y esperanzada a que este pequeño podría sobrevivir.

Yuta regreso a vivir a su lado. Y como dictaba la ley, ese divorcio no podría llevarse a cabo cuando había un bebé en camino. Pero no importaba, ellos ya no querían firmar ese acuerdo, solamente querían estar juntos y tratar de rehacer su matrimonio, así como darle la bienvenida a su bebé.

Yuta en todo momento estuvo con Maki, cuidándola y atendiendo la durante todo el embarazo, el cual fue muy bien y saludable.

Sus chequeos médicos los tenían puntuales, los obstetras se aseguraban de que todo fuera bien tanto con el bebé como con su madre, quien parecía estar llevando todo con calma y esperanza.

Aquel bebé estaba creciendo sano y fuerte en el vientre de Maki hasta su momento de nacer a las 38 semanas.

Yuta siempre estuvo con ella, cumpliendo todos sus antojos y ayudándola en todo momento, incluso estuvo en el momento en que a Maki se le rompió la fuente.

Ver aquel líquido transparente salir de entre las piernas de Maki, así como verla sufrir las contracciones atormentaba el corazón de Yuta. Odiaba verla sufrir de esa manera.

Los recuerdos de las anteriores perdidas lo atormentaban, pero en esta ocasión, aquellas contracciones no eran para anunciar una muerte, sino una vida.

Al momento en que a Maki se le rompió la fuente, ambos estaban en casa.

Yuta estaba preparando la comida mientras Maki estaba acostada en el sillón viendo una serie. Afuera estaba haciendo algo de frio porque apenas era otoño.

Aquel momento no se les olvidara, porque Maki dijo que sintió un leve calambre y después de sentarse, sintió como si se hubiera orinado en sus pantalones.

Al inicio creían que era orina, pero al momento en que Maki se empezó a quejar de dolor al sentir la primera contracción, supieron que ya era momento de ir al hospital.

Estando en aquella área de urgencias ginecológicas, no dejaron pasar a Yuta debido a tanto las políticas de la institución como por ser un área donde mayormente había puras mujeres.

Yuta beso los labios de Maki—Te amo, todo saldrá bien— le dijo antes de soltar su mano para que entrará en aquella sala de urgencias.

—Y yo te amo a ti. Te veremos en unas horas — ella correspondió el beso entre lágrimas. Tenía miedo, pero era el momento por el que tanto habían esperado.

Las horas pasaban y Yuta solo iba de un lado a otro mientras la angustia lo consumía.

Ya habían pasado por dos pérdidas. Una perdida más y sentían que se volverían locos.

¿Y si le pasaba algo a Maki? O ¿Si le pasaba algo al bebé?¿De verdad todo estará bien? ¿Y si deben hacerle una cesaría de emergencia? ¿Y si debo elegir entre uno de ellos dos? ¿Que pasara si todo sale mal?

Demasiadas preguntas pasaron por su mente hasta que por fin, el ginecólogo junto a una enfermera salieron a hablar con él.

—Señor Okkotsu.

—¡Soy yo! ¿Todo salió bien? ¿Cómo está mi esposa y nuestro bebé?— pregunto él con el alma en un hilo.

—Felicidades. Su esposa tuvo un varón, el cual es un niño muy sano y fuerte— felicito el doctor.

Una sonrisa invadió la cara de Yuta, la cual después se convirtió en angustia por saber más sobre cómo se encontraba Maki después de casi ocho horas de labor de parto.—¿Y mi esposa? ¿Cómo está ella? ¿El parto fue muy difícil?

El doctor siguió hablando.—Su esposa ya está en su habitación recuperándose y descansando. Su parto transcurrió sin complicaciones y logro superarlo como toda una guerrera. Actualmente ella ha estado preguntando mucho por usted, así que creemos de que ya es momento de que vaya a verla tanto a ella como a su recién nacido — sonrió gentilmente.

Yuta sentía mil emociones en ese instante. No podría creer que tanto dolor y llanto ahora fuera alegría.

—Gracias doctor. También yo ya deseo verlos— comento Yuta secando sus lágrimas de felicidad.

—Adelante, puede ingresar al piso donde fue trasladada su esposa e hijo— comento el doctor.

La enfermera guio a Yuta hasta el cuarto donde se encontraba Maki.

Al entrar notaron que esta estaba acostada en aquella cama de hospital, admirando a aquel bebé que nació de ella. El cual estaba dormido en ese instante.

Estaba calmado y quieto, Pero su respiración decía que estaba lleno de vida. En ese bebé resaltaba que él había heredado la nariz y el color del cabello de su madre. Aunque tenía demasiado cabello, aquel cabello muy rebelde lo había heredado de su padre, así como el color de su piel y sus labios.

Era pequeño, midió 46 centímetros y su peso fue de dos kilos con setecientos gramos. Pero sobre todo era un bebé sano.

—Maki— Yuta pronunció en voz baja mientras se acercaba a ella.

Esta sonrió una vez vio como su marido se ponía de pie a su lado —Yuta lo logramos— dijo con cariño mientras acaricio la mejilla de su hijo—Es un bebé muy bello y sano.

Yuta le hizo un gran si con la cabeza.—Muchas gracias por todo esto que me has dado y por continuar — beso su frente— Siempre confíe en ti. Te amo

Maki seco unas lágrimas — También te amo Yuta— le beso en los labios. Aquel beso fue correspondido con demasiado amor por parte de él.

Con cuidado, Maki fue ayudada por la enfermera para sentarse en la cama, mientras su bebé seguía acostado a su lado.—Tiene las mejillas tan rosas como los ciruelos.

—Simplemente es perfecto.

Yuta le acaricio el cabello a su esposa y después se acercó a mirar a su hijo.—Entonces este pequeño será nuestro adorado ciruelo— contesto él con orgullo. —Por algo dicen que son un símbolo de perseverancia— sonrió.

—¿Quieres cargarlo?— pregunto Maki sujetando a su hijo con cariño.

—¿Y si le pasa algo en mis brazos?— cuestiono Yuta con miedo.

—No pasará nada, eres su padre. Además ya practicaste demasiado con el bebé de Megumi y con tu sobrino. Ahora te toca cargar a tu propia sangre... sé que puedes — comento ella arrullando suavemente a su bebé. Quien parecía estar despertando por la presencia de su padre.

Maki le hizo un campo a Yuta a un lado de ella para que se sentara y con cuidado le paso a ese pequeño. Quien parecía identificar a su progenitor porque una vez Yuta lo tomó entre sus brazos, este movió sus manos, hizo algunos ruidos y abrió sus pequeños ojos por un instante, mostrando un azul igual a los de su padre.

Yuta sonrió tiernamente y las lágrimas bajaron por sus mejillas. Y Ahí estaba él, cargando a su bebé. A Su hijo, aquel que llevaba su sangre. Aquella semilla que por fin logró germinar y florecer.

Después de dos dolorosas perdidas, Maki y Yuta por fin tenían a su primer bebé. Al cual nombraron Iori Okkotsu..