Sneak peek
—Eres mía, solo mía —gruñó Ryan en su oído con una posesividad que ella jamás había sentido. Sus extremidades temblaban, pero el roce de él encendía un fuego en su interior. Deseaba a este hombre salvaje y no lograba entender por qué. Él sintió cómo ella palpitaba alrededor de su verga y sonrió de medio lado, mientras sus labios recorrían la marca en su cuello. —Hasta tu cuerpo sabe a quién le perteneces —susurró.
Apretó más el agarre en su cintura para atraerla hacia él. —Mírame —ordenó con una voz grave. Ella levantó la vista con reticencia para encontrarse con la suya. Sus ojos eran oscuros, llenos de un hambre que la asustaba y a la vez la excitaba.
—Me perteneces, Lina. No lo olvides —dijo él con un tono más suave, pero igual de autoritario.
Ella asintió, incapaz de confiar en su propia voz. Al principio, había soñado con escapar y encontrar el camino de regreso a su vida anterior. Pero esos sueños se habían desvanecido. Sabía que estaba mal y que debía luchar contra ello, pero su fuerza de voluntad parecía disolverse cuando él estaba cerca.
La sonrisa de Ryan se ensanchó al observar el conflicto en los ojos de ella. Disfrutaba del control que tenía sobre ella y de cómo respondía a cada caricia y cada palabra suya. Era más que algo físico; era una dominación de su alma misma.
Él se inclinó y rozó la oreja de ella con sus labios.
—Quizás me odies, pero tu cuerpo me desea. Y eso, mi amor, es algo que nunca podrás negar.