Tu nombre en el viento 2 - Kookmin

Sinopsis

Ansan. Año 1306. Jimin es el más pequeño de los Park. Ha vivido toda su vida siendo mimado y protegido por sus hermanos. Cuando un clan enemigo asedia su hogar, es obligado a escapar. Abandonado por el hombre que debía ser su guardián, encuentra en su camino un guerrero poco usual que cambiará su forma de afrontar la vida. Jeon Jungkook es conocido en las Montañas altas por su fiereza en el combate. Un hombre al servicio de un rey. Sus tatuajes muestran la historia del Clan Jeon y la clave de un antiguo temor al que se enfrenta en cada batalla. Jimin y Jungkook se conocen en mitad de una guerra, pertenecen a dos clanes enemigos, sin embargo entre ambos crece un vínculo indestructible entre ellos. “Todo guerrero puede encontrar en aquello que guarda su corazón, la fuerza para continuar” ******** • Segundo libro de la saga clanes • KookMin • Jungkook Activo / Jimin Pasivo • Posibles menciones de otras parejas • Esta es una adaptación solo para entretenimiento y sin fines de lucro • La temática y los personajes no me pertenecen, los créditos son para su autor original • La historia tiene variaciones en su trama original

Genero:
Romance
Autor/a:
Juliana
Estado:
En proceso
Capítulos:
23
Rating
5.0 3 reseñas
Clasificación por edades:
16+

PRÓLOGO

Bongso-ri, Isla de Namsan. Hogar del clan Jeon. Año 1280

A esa hora en que el anochecer cubría el horizonte y la bruma se levantaba desde el mar en forma de niebla, Jungkook estaba en las almenas de Bongso-ri junto a su padre. Como cada noche habían subido juntos para contemplar el crepúsculo sobre las tierras de la isla de Namsan y el Inhwa, el estrecho que separa el Mar del sur del Mar del Norte. El salitre del mar y las algas eran el único olor que Jungkook conocía; a sus siete años jamás se había alejado de esas costas. Aprendió a andar sobre la cubierta de un barco y a manejar la espada corta en la arena de las playas. Y era feliz, hasta que llegaba ese momento del día en que su padre, el gran Dong Hae, hijo y nieto de la dinastía Jinsa, lo llevaba hasta el parapeto más alto de las almenas y le hablaba de lo que se esperaba de él. Señor de las Islas. Rey del Norte de Baekje. Señor de los Jeon. Su deber, proteger a su madre y hermanos, a su clan y sus tierras, gobernar esos mares y ser digno de sus antepasado.

Jungkook tenía el pelo demasiado largo y desgreñado, servía para que su padre no viera entre el azote del viento su rostro de aburrimiento. Sus ojos negros se alejaban del castillo, perfilaban el horizonte, mar y montañas, anhelando recorrer Baekje, ver los fiordos al norte, y sentir el calor del sur. Tenía alma de aventurero, de viajero incansable, por su sangre corría el mismo anhelo conquistador de los antiguos guerreros que conquistaron aquellas islas.

La luna se abrió paso entre el manto oscuro de las nubes para iluminar un barco que se acercaba. El acero de las espadas reflejó la luz en todas direcciones y Jungkook agarró la capa de su padre con un tirón para llamar su atención sobre lo que había descubierto en la distancia. No hacía falta que viera sus estandartes en las velas, eran los Kang. Sus ancestrales enemigos volvían a atacar.

—¡Corre, Jungkook! ¡Ve en busca de tus hermanos y de tu madre! ¡Encerraos en la torre!

Jungkook sintió miedo por primera vez en su vida, su padre lo aferró por los hombros para serenar su ánimo, mientras daba la voz de alarma entre los centinelas.

—¿Qué sucede, padre?

—¡Los Kang nos invaden! ¡Mira el estandarte que ondea en sus naves! Sucios traidores, quieren lo que es nuestro por derecho. ¡Ve! ¡Haz cuanto te he dicho!

Jungkook fue primero a por sus hermanos pequeños; Taehyung y Mina aún dormían juntos y, cuando entró, ambos estaban abrazados en su cama. Sacudió sus cuerpos mientras el castillo se llenaba de gritos y carreras. A través de la ventana Jungkook vio la primera flecha de fuego cruzar el cielo nocturno.

—¡Vamos, levantaos! —gritó desesperado a sus hermanos, que entonces abrieron los ojos de par en par. Jungkook no perdió el tiempo en explicaciones, cogió a ambos de las manos y pasaron al cuarto de los bebés. Sus dos hermanas con apenas un año gemían y sollozaban casi tanto como su nodriza.

Jungkook reunió a todos y les ordenó que lo siguieran, apenas podía hacerse paso entre los miembros del clan, que se movían entre los pasillos, y los soldados, que acudían a las almenas. Otros bajaban las escaleras con las espadas ya desenvainadas. Jungkook se giró para mirar a su comitiva, demasiado pequeños para que repararan en ellos. El miedo parecía crecer minuto a minuto. Jungkook se puso de puntillas y cogió una de las antorchas que colgaban de la pared, con ella se hizo paso entre los Jeon asustados. Después acudiría en ayuda de su madre, su deber era con sus hermanos que no podían defenderse. Aunque el tampoco pudiera defenderse. Llegó a esa conclusión cuando oyó cómo sus enemigos derribaban las puertas del salón y se detuvo paralizado. Llevaba en la mano la espada corta que su padre le había regalado en su cumpleaños y, al mirar las armas de los hombres que defendían el castillo, se sintió impotente. Si iban a la torre como su padre había dicho, estarían encerrados. A menudo se giraba para ver que sus hermanos lo seguían, así como su nana con los bebés. Entonces supo que nunca llegaría a tiempo a las habitaciones de su madre. Hizo que bajaran por las escaleras de la torre donde los arqueros disparaban por los huecos de la muralla.

Tras un agónico descenso lleno de tropiezos, salieron al patio, Jungkook se puso delante de sus hermanos hasta que salieron del castillo y entonces vio a los Kang. Grandes como torres, él apenas llegaba a aquellos hombres a la cintura. Sus espadas se batían con su gente, casi acorralados contra los muros.

—Jungkook, huyamos a las playas. —Su hermano Taehyung, apenas un año menor que él, agarró su camisa con voz suplicante.

Jungkook contempló una vez más con sus ojos negros la devastación que sus enemigos dejaban en el castillo y se prometió que, en cuanto fuera lo bastante grande como ellos, no permitiría que ningún hombre lo superara en fuerza, sería el más diestro con la espada en toda Baekje y jamás, nunca jamás, se permitiría ser tan débil como ahora.

Bueno chicas iniciamos una nueva aventura, muchas gracias por seguir conmigo.

Nos leemos… Cuídense mucho… Besitos…