ojos bonitos.

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Una chica que oculta todo su ser debajo de sus prendas y tratada como un monstruo por todos en su pueblo; un chico que ha vivido entre el sudor y el trabajo duro, proveniente de los mares. ¿Qué pasaría si estos dos se encuentran?

Estado:
Extracto
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

¡Tierra firme!

— ¡Chicos tierra firme! ¡Veo tierraaaa firmeeeee! — Gritó emocionado Gongolín moviéndose desde la cofa, mirando a través del catalejo.


— Gongolín espero lo que estes viendo sea tierra — Dice Avaro en el timón con ligero irritamiento. En su campo de visón sólo logra ver pura agua azul. El Sol ya le estaba molestando — y no otra terruga como la otra vez...


— ¡No le tengan mala fé a Gongolín, muchachos! El es bueno en lo que hace. — Dice Gabriel, el capitán con su típica voz ronca y áspera.


Humberto que pasaba por ahí, fue detenido por el capitán; agarrando por el hombro al chico y le susurro con miedo:


—Comprueba esto Humberto, no quedemos comer otra terruga; esas

cosas saben mal pero ya sabes Nana...


Humberto sólo asiente y se dirige a uno de los mastiles donde se encontraba Gongolín. Humberto llega al cofa y se mete ahí.


Gongolín nota su presencia y se lo hace saber saludando — ¡Oh! Hola Humberto, ¿quieres ver? — le ofrece Gongolín, alejando el catalejo de su ojo derecho y acercándolo al contrario. Humberto lo toma y mira atraves del aparato; vio la "tierra firme" a la que se refería Gongolín.


El Capitán miraba expectante desde abajo. Humberto dejo el catalejo; se lo devolvió a Gongolín y se giro para ver el capitán y le dió un pulgar arriba al capitán, afirmando lo dicho por Gongolín.


El capitán sonrió ante eso; alegre de esto.


— ¡Hora de cenar! — Anuncio Nana, golpeando un plato de plata con una cuchara.


Los chicos y el capitán exceptuando Avaro dejaron de hacer sus cosas y se dirigieron a la cocina.


Conrad se acercó a Avaro. Avaro había oído su venir. Sin decirse nada, Avaro le cedió el timón a Conrad y se fue a la cocina.


En la cocina todos estaban comiendo: puré de papas con una salchicha arriba.


— Y... ¿Qué encontraste, mijo? — Nana pregunto interesada por la respuesta de Gongolín; Gongolín deja de comer y sonríe mirando a Nana; Nana se sorprende un poco al ver tal reacción del chico, no esperaba que sonriese tanto.


— Nana... Encontré algo que te va encantar, ¡lo juro! — Al decir esto ensacho su sonrisa y engrando su pecho.


— Oh, Ya me lo imagino... — Sonríe para sí misma. — y dime ¿qué encontraste?


— ¡Tierra firme, Nana!


— ¿Eh...?


— ¡Tierra firme! ¿No es asombroso? — Mirando a Nana con una gran sonrisa.


Nana estaba más que estupefacta por lo que dijo Gongolín. Mientras tanto los demás se estaban riendo silenciosamente de ellos, unos más fuertes que otros claro si.


— Sí... Asombroso, muy bien por ti, mijo. — se sienta en su asiento.


Nana desde su asiento se percata de las risas y los silencia con la mirada.


CONTINUARA...